Nota: Twilight no me pertenece. La historia es de RosieWilde, yo solo me adjudico la traducción.
Para los Caídos
BPOV
El próximo mes parecía tomar todo de mí, cada día se fusionaba con el siguiente monótonamente. Las noticias sobre la guerra eran escasas y difícil de conseguir, aunque lo que oíamos era poco sobre el verdadero estado de la guerra o de lo que era para los soldados que combaten en ella.
Me aferraba con vaga confianza a que estábamos ganando, que seriamos vencedores y todos nuestros hombres serian héroes, negándome a considerar la posibilidad de una alternativa. Para mí, era seguro que nuestros soldados volverían a casa, que Edward volvería a casa, la pregunta era cuando.
A pesar de mi confianza, sin embargo, me encontraba todos los días leyendo el periódico, escaneando cualquier noticia de la guerra o una señal que estaba terminando. Las listas de victimas captaban mi atención particularmente, mi mirada recorre los nombres sin rostros como un ritual diario, sintiendo mi corazón en mi boca, antes de tirar el papel a un lado, dando gracias a Dios que no estaba leyendo su nombre y esperando perseverantemente por alguna señal de que él seguía vivo, de que de una manera u otra él seguía existiendo.
Mientras más duraba la guerra, mas era el tiempo que él estaba ausente, y mayor era mi ansiedad. Intensificándose hasta sorpréndeme pensando en él en cada momento libre y cada vez que mi mente no estaba ocupada. Su rostro me persigue en mis horas de desvelo y acecha mis sueños, haciéndome imposible vivir y funcionar como una persona normal. Cada hora se siente como una semana, y cada semana parecía durar toda una vida.
Me parecía increíble que la vida deba continuar mientras esta guerra era luchada por nuestros hombres, tan lejos de casa. De vez en cuando, de mal humor, me preguntaba porque estábamos luchando, si realmente nos vemos amenazados por el enemigo, pero luego mi ánimo cambiaba y desechaba el pensamiento.
Confesó que me sorprendió lo mucho que Edward ha influido en mi visión general sobre la vida. Mi concentración se rompe a la menor perturbación, y se me es prácticamente imposible quedarme quieta o comprometerme a cualquier deber. Mi padre se encuentra con frecuencia repitiendo las frases en una conversación unilateral, suspirando a mi falta de atención, pero él sabía que era mejor no preguntar. Él podía ver que estaba más allá de su alcance y que volvería a él eventualmente, como mi madre siempre había hecho antes.
Como resultado de mi distancia, el mes de Noviembre paso como un sueño y antes de que me diera cuenta, estaba involucrada en planes y preparativos para Navidad. La Sra. Masen, en un arranque de patriotismo y el síndrome de gallinas en madres (n/t. ni siquiera moléstense en buscarlo en google, solo encontraran gallinas y polluelos), me había engatusado a unirme a ella en el esfuerzo de la guerra, por lo que pasé muchas tarde en la casa de los Masen, tejiendo calcetines y charlando con ella y Alice.
Pronto, habíamos visitado varias tiendas llenas de lana, produciendo calcetines para cada soldado en las trincheras y cubriendo cada tema de conversación, desde el precio de las estampillas hasta las políticas de Lloyd George, el Primer Ministro Británico.
Me sorprendió y me complació descubrir que la Sra. Masen estaba razonablemente bien informada sobre temas de actualidad y es capaz de mantener una conversación inteligente, algo que nunca había visto antes, aunque se distraía fácilmente por los chismes de la vecindad o para hablar de organza (n/t. tela de algodón) y cintas.
Alice prácticamente no mostraba ningún interés en política o la especialidad de la guerra, ella prefería discutir sobre el nuevo maestro del instituto y todos sus encantos. Aunque había abandonado la escuela a finales de Octubre, todavía encuentra escusas para ir allí para hacer algún recado o pedir su opinión sobre algún asunto. Invariablemente, se reía y su madre la reprendía por coquetear con un hombre que posee el doble de su edad, pero ella solo hacia oídos sordos a las advertencias de la Sra. Masen. Alice podría hablar de él durante horas, el Sr. Whitlock, el hombre más distinguido, inteligente y guapo que había conocido, y ninguna insinuación de mi parte podía persuadirla para acabar con el tema.
Estaba obsesionada con él, un día vino corriendo hacia mí, mientras yo paseaba por el jardín, sus ojos estaban abiertos como platos cuando susurro en mi oído con asombro y sorpresa, -Su nombre es Jasper!-
Cuando le pregunte como lo descubrió ella solo sacudió su cabeza y continuo diciendo, -Jasper, su nombre es Jasper.- para ella misma.
Ante el temor de que solo terminara con un corazón roto, le suplique que se olvidara de él, pero como siempre, me ignoro. Cuando saque el tema, ella se nego a hablarme sobre ello hasta que, incapaz de soportar su dolor y disgusto hacia mí, le pedí perdón y mantuve mis dudas para mí misma.
A partir de ese entonces, cada vez que ella me contaba sobre una conversación o un intercambio de palabras entre ella y el Sr. Whitlock, me mordía la lengua. No tenía ninguna razón para sospechar que se trataba de otra cosa más que una fantasía adolecente que pasaría pronto, así que no veía razón para molestarla a ella o a su madre con mis consternaciones.
Fue durante una de nuestras sesiones de tejido que tuvimos nuestro primer shock real. La Sra. Masen y yo nos estábamos riendo de una broma de Alice cuando tocaron apresuradamente a la puerta, y yo, al estar sentada más cerca, fui a contestar. Delante de mí se encontraba un vecino de los Masen, la Sra. Stanley, y antes de que pudiera encontrar mi voz, pasó volando y se sentó junto a la Sra. Masen en el sofá.
-¿Ha oído?- dijo ella, tratando de recuperar su alentó tras el viaje relámpago por el pasillo.
-¿Oír?- la Sra. Masen pregunto, desconcertada, -¿Oír qué?
-Son los Newton,- respondió ella, inclinándose hacia adelante e invitando hacia el resto de nosotras a poner nuestras cabezas juntas en complicidad.
-Su hijo, Michael, ha sido asesinado en Francia.-
Un momento después de que las palabras abandonaran sus labios antes de que procesara la información para reaccionar, la Sra. Masen jadeo, su mano voló a su garganta y los ojos de Alice se abrieron como platos. Deje de respirar durante unos minutos hasta que comencé a marearme, respire agitadamente a través de mis labios resecos.
-¿Muerto?- gruñí, en busca de una confirmación que yo sabía era casi segura.
-Sí,- confirmo, moviendo la cabeza con seriedad. –Acaban de recibir el telegrama hace una hora. Su vecina, la Sra. Crowley, escucho la conmoción y pregunto que estaba sucediendo, ella me conto personalmente y he venido aquí para hacérselo saber directamente.-
Durante un momento nadie se movió, a continuación, la Sra. Masen comenzó a hablar muy rápidamente, su voz entrecortada y su tono más alto de lo normal.
-Dios mío, pobre familia. Simplemente no puedo creerlo, no me atrevo a creerlo. ¿Está segura que este es el caso? Muerto en Francia, ese querido y dulce muchacho. Era solo un niño, debe de haber un error, simplemente no puede ser cierto.
-Le aseguro que los es, Sra. Masen, querida. Lo he oído directamente de la Sra. Crowley, que vive junto a los Newton.-
-Tan joven,- la Sra. Masen susurró para sí misma, repentinamente pálida, me puse de pie y me pare a su lado, tomando su mano y la apreté en un gesto reconfortante.
Sus ojos parpadearon en mi dirección y ella me sonrió débilmente en agradecimiento, antes de dirigirse con firmeza a su visitante y dijo, -Debemos pensar en la familia. Ellos acaban de perder a su único hijo y lo último que necesitan es oír rumores acerca de su dolor por toda la ciudad. Debemos tratar de ser comprensivos,- nos dijo, -aunque me temo que yo algún día podría entender lo que se siente,- continuo en voz baja para sí misma.
Con sus palabras, se me revolvió el estomago y me quede helada donde me encontraba, negándome a reconocer la posibilidad que ella había sugerido. La conmoción de la muerte de Michael me había mostrado la realidad de esta guerra, y aunque la entiendo en el sentido académico, los conceptos de lucha y pérdida eran completamente diferentes a poner un rostro en uno de los nombres de la lista de muertes.
Aunque todos los días me asustaba lo que podía encontrar cada vez que leía el periódico, sabía que hasta este momento no había albergado la posibilidad de que mis temores podrían hacerse realidad. Y ahora que lo acepto, me pareció que mi corazón casi dejo de latir en mi pecho. De pronto sentí como si hubiera estado llenad e agua helada y esta se extiende lentamente a trasvés de cada nervio y vena de mi cuerpo, paralizando todos mis sentidos y respuestas, dejando solo el miedo.
Luchando para recuperar el control sobre mi cuerpo, trague salive y por primera vez desde que la Sra. Stanley confirmo nuestros temores, encontré mi voz. –La Sra. Stanley,- empecé, dirigiendo una fugaz mirada a la Sra. Masen para verificar que estaba en lo correcto, -¿tal vez nos haría el favor de informar a mi padre de la terrible noticia? Yo lamento no poder alejarme de la compañía de la Sra. Masen y Alice para contarle yo misma.-
Inmediatamente ella se enderezo ante la perspectiva de difundir sus chismes, y asintió con la cabeza en consentimiento. –Por supuesto, Isabella. A veces es nuestro deber transmitir mensaje que creemos no necesarios, pero es una tarea que debe hacerse no obstante. Me apresuro a contarle de inmediato. Adiós Sra. Masen, Alice, Isabella, y gracias por su hospitalidad. No hay necesidad de acompañarme hasta la puerta.
Y con eso, se puso de pie y se marcho de la casa, podía verla corriendo por la calle en dirección a mi casa, deteniéndose a hablar con el Sr. Rogers, el cartero, sin duda, llenándolo en la desgracia de sus amigos. La vi por un momento, y luego me aleje de la ventana temblando levemente.
En ese momento, la Sra. Masen había vuelto a su tejido, con el ceño fruncido profundamente, mientras Alice estaba comiéndose las uñas en un estado de agitación. Regrese a mi asiento y seguimos trabajando juntas, ninguna de nosotras dijo una palabra para expresar los pensamientos que corrían por nuestras mentes, las emociones y el bombardeo de nuestros sentidos por la noticia de la Sra. Stanley.
Háganme saber si les gusta la historia con un review :) Feliz año nuevo.
