Nota: Twilight no me pertenece. La historia es de RosieWilde, yo solo me adjudico la traducción.

Hey! Gracias a todas las personas que leen esta historia, espero que la esten disfrutando de la historia. RosieWilde habla un poco de español asi que si quieren dejar algun comentario para ella en los review, adelante. Este es mi capitulo favoritos, espero que les guste.

A la Batalla

EPOV

8 días después

Mis dedos estaban congelados, el viento frio irritaba mis mejillas, coloreando mi pálida piel y helando cualquier trozo de piel expuesto, Soplando audiblemente, frote mis manos fuertemente y las mantuve dentro de mi chaqueta, atontado mirando las nubes de aire que se formaban con mi respiración en la helada mañana.

La esencia de la anticipación era aguda mientras nos alineábamos, formando continuas líneas de hombres extendiéndose por millas en cada dirección de las trincheras. El silencio de la mañana era inquiérale y por primera vez me percate de que realmente lo estaba escuchando. Descansando pesadamente alrededor de notros y parecía filtrarse en mi, llenándome con un sensación de vacío que parecía venir desde afuera en vez de dentro. Me di cuenta, por primera vez, ¿Por qué era esto tan innatural? ¿Por qué las trincheras parecían tan aterradoras? Hubo un sonido muerto, un vacio que sonó por la ausencia de vida, incluso el cielo carece de aves volando en círculos. Mi corazón cayo como si pesara plomo cuando lo note. Hasta las aves nos habían abandonado.

Unos pocos momentos después del prolongado silencio, empecé a escuchar de nuevo. Hubo un débil forcejeo de botas por algunos hombres arrastrando los pies nerviosamente, mientras esperaban, un ruido sordo sonó mientras se rozaban unos a otros. Mire la línea formada por mis compañeros, mis amigos, en busca de algún tipo de consuelo, alguna sonrisa o broma que me haga sentir que podemos hacer esto. Nadie me miro a los ojos, todo el mundo miraba sus botas, sus manos, su arma. Nadie miraba al cielo.

Levante los ojos para mirar fuera de la zanja, vi las columnas de humo espeso flotando hasta, donde yo sabía, las trincheras del enemigo se hallaban, los residuos de las bombas que habían estado recibiendo por las últimas sesenta y cuatro horas. En medio de sus preparativos para la ofensiva, habíamos escuchado los gritos y las explosiones de las granadas que parecían sonar cerca de nuestras trincheras.

-¡Mejor ellos que nosotros!- alguien bromeo, tratando de romper la tención que se sentía en el ambiente, y algunas personas se rieron.

-Me pregunto si te sentirás así mañana,- alguien murmuro y las risas se detuvieron. Todo el mundo sabía que los 'mañana' significaba y ya habíamos recibido órdenes. Atacar al amanecer y tomar la mayor cantidad de la línea de frente de Alemania como sea posible. Los primero en llegar iban a permanecer ahí y establecer sus trincheras. La única pregunta era cuantos de nosotros viviríamos para eso.

A lo largo de la línea se escucho el eco de un grito, -¡Bayonetas listas!- Como si fueran uno solo, los soldados obedecieron las órdenes y hubo serie de clicks y snaps mientras las armas se preparaban y nos posicionábamos. Débilmente oí el crujido de las botas del comandante mientras paseaba detrás de los hombres, esperando por el momento en el que diera las órdenes.

En otra señal del capitán, todos nos acercamos a las escaleras y nos miramos sin decir una palabra. El temor escrito claramente en nuestros rostros y un chico joven, cuyo nombre sabía que era Tom, parecía que estaba a punto de llorar. Asentí con la cabeza hacia él, mi expresión sombría fue imposible de moldear una sonrisa, y el levanto la barbilla con determinación en respuesta.

En ese momento, el comandante nos grito y oímos la orden que habíamos estado esperando. Con un fuerte grito, todos los hombres subieron las escalera y se desparramaron sobre la parte superior, yo entre ellos, llevado por la ola de impulso. Mientras cargábamos contra las trincheras del enemigo a no más de cuatrocientos metro de distancia pero separados de nosotros por una amplia extensión de barro llena de cráteres formados por los repentinos bombardeos.

Inmediatamente, el torrente de balas comenzó y oír el sonido de las ametralladoras, disparando a lo largo de toda nuestra línea. Los hombres ya estaban cayendo en la delantera, víctimas de las armas alemanas o de las explosiones ocasionadas por las balas de las metrallas. El soldado frente a mi fue acribillado (n/t. baleado múltiples veces) y camine sobre él, sin siquiera notar quien era. Él no podía ayudarme ahora.

Mi tobillos se hundían en el lodo y las botas de labranza eran pesadas, retrasándonos, pero nosotros seguíamos corriendo, tirando fuertemente de nuestros pies y empujándonos hacia adelante en dirección a los hunos. El aire estaba lleno de balas y de los gritos de los moribundos que fueron atacados, alrededor de mis pies estaban mis compañeros caídos, abandonados como paquetes o cascos. A penas podía ver para poner un pie delante del otro y me era imposible disparar. Solo podía rezar constantemente, mientras corría, que ellos me extrañarían, que saldría ileso de esto.

Exhausto, alcé la mirada y me percate de que casi habíamos alcanzado el otro lado de la zanja de tierra que no pertenece a nadie y el alambre de púas que protegía a las trincheras alemanas se perfilaba ante nosotros. Con consternación me di cuenta de que nuestras bombas apenas habían destruido los alambres y seguía siendo tan impenetrable y amenazante como siempre. Seriamos blancos fáciles si nos deteníamos a desarmarla, seriamos interceptados por los alemanes en menos de un minuto.

Mientras la primera oleada de nuestro ataque alcanzo el final de la zanja pero ellos nos alcanzaron acribillando soldados (n/t. Durante la Primera Guerra Mundial, las ametralladoras eran armas pesadas y grandes a diferencia de las actuales ametralladoras ligeras que podemos ver en películas de acción, en ese momento solo existían pistolas que disparaban de una sola bala, por eso ellos no pueden combatir en esta parte contra los alemanes). Habían balas volando a nuestro alrededor y un hombre junto a mi fue herido, calendo de bruces al suelo. Un momento después sentí un quemante dolor en mi pierna izquierda, y caí al lodo sin poder hacer nada. Me di cuenta de que cada vez mas de nuestros soldados caían muertos o moribundos, y que nadie había logrado encontrar un camino a través del alambre de púas.

Soldados seguían luchando mientras yo estaba en el suelo, un grupo de hombres corrió al regimiento cuando se fijaron en el terreno y me vieron. Un soldado llamado Emmett con el que había hecho amistad estos meses se acerco, pero el impacto de una poderosa explosión no muy lejos de nosotros hecho mi cuerpo hacia atrás. Me empuje, desenterrándome de la capa de seis pulgadas de lodo formada por la bomba y me sorprendí, brevemente, a percatarme de que había salido ileso de la explosión. Mire frenéticamente a Emmett, quien se hallaba a mi lado, y al ver su casco enterrado en el barro comencé a cavar frenéticamente, y para mi gran alivio, él también se encontraba ileso.

Juntos, nos agachamos en medio de la zanja de tierra que no pertenece a nadie, explosiones por todas partes y balas de ametralladoras volando en todas direcciones. De repente, oí un grito por encima del ruido de as armas y me volví para encontrar algunos de nuestros hombres señalando un agujero creado por una bomba. Emmett me arrastro, y nos unimos a los hombres que ya se ocultaban dentro de la caseta provisional, en espera de que el bombardeo disminuyera.

Nos empujaron dentro y nosotros comenzamos a inspeccionar nuestras heridas, catalogándolas para su futuro tratamiento. Había recibido una bala en mi muslo izquierda y estaba perdiendo mucha sangre, por lo que rompí la manga de mi camisa usando como compresa para detener el sangrado. Por la tenue luz de afuera pude ver que la herida era muy profunda y la carne por donde la bala había entrado parecía quemar. No podía hacerlo desaparecer, así que simplemente lo vende y tendría que ser visto más adelante.

No había nada que hacer ahora, solo esperar que la noche caiga para poder regresar a nuestras trincheras al amparo de la oscuridad. El bombardeo no continuo por mucho más tiempo y reconocimos el hecho, pero nadie dijo nada. Nadie lo expreso pero yo sabía que todos pensaban lo mismo que yo, ¿Era porque no había nadie más a quien bombardear?

Las horas pasaban lentamente en nuestro pequeño santuario, y pasamos la mayor parte conversando. Pronto se agoto cualquier conversación de la guerra y ninguno de nosotros quería discutir lo que habíamos visto, así que recordamos nuestras familias y nuestras vidas de vuelta a casa. Contando historias de las cosas que nos habían ocurrido y antes de que supiéramos, nos estábamos riendo de recuerdos compartidos.

Emmett llevaba una pequeña foto en su mochila, y la agito con orgullo en su mano, pasándola para que todos nosotros la viéramos. –Esa es mi chica, Rose,- se jacto de nosotros, arrebatándonos la foto y guardando de manera seguro en el bolsillo de su chaqueta.

Los demás concordaron con el asintiendo y silbando.

-Ella es algo.-

-Ella es bonita.-

-Ella es la mujer más hermosa del mundo,- Emmett dijo con satisfacción. –Nos vamos a casa cuando vuelva.-

Todos le dieron una palmada en la espalda y revolvieron su cabello, él sonrió feliz.

-¿Qué pasa con el resto de ustedes muchachos?- Pregunto alguien. –Hey Edward, ¿tienes una chica en casa?-

Levanté la cabeza para mirarlo, y la sacudí levemente, arrugando la frente. Por alguna razón indefinible, me sentí celoso de Emmett, cuando hablo de "Rose" y sus planes juntos. Parecía tan seguro, y en lo que a mí respecta, nada parece ser tan concreto.

-¿Quién es la chica a la que siempre escribes, entonces?- Emmett me presiono con curiosidad. Me sonroje, había venido con este tema antes cuando le escribía a Bella y me negaba a mostrarle las cartas. Los otros vieron mis mejillas coloradas y cantaron en voz alta, tomándome el pelo.

-¿Quién es, Eddie?-

-¿Cómo se llama?-

-Bella,- murmure, escondiendo mi rostro de la embarazosa situación. Silbaron y se burlaron, codeándome en broma. Entonces sentí una fuerte mano en mi hombro y vi el brazo de Emmett extendido para alcanzarme. Su rostro era inusitadamente grave mientras me miraba directamente a la cara.

-¿La amas?-

Me quede mirándolo, completamente sorprendí por que me haya preguntado algo que yo nunca me pregunte a mí mismo. Mi mandíbula cayo floja, jadeé y trague sonoramente, respondiendo en un susurro que me sorprendió a mí mismo, -si, la amo.-

Emmett me dio una palmada en la espalda y todos se quedaron en silencio.

-Has esto por ella, entonces,- dijo con seriedad, -lucha por ella y regresa por ella, ¿Me oyes?-

Asentí con la cabeza, y la garganta se me seco, él pareció notarlo y no me presiono mas. La conversación siguió, pero me quede en silencio, abrumado por mi revelación. Emmett había hecho que me diera cuenta de algo que me sentí tonto por no haberme percatado antes. Amo a Bella.

Ahora que lo pensaba, presupuesto que lo hago. Tiene perfecto sentido, como si uvera estado esperando para poner un nombre en una parte de mi. Salvo que para mi, eso era casi tan terrible como el enfrentamiento a los cañones alemanes. Era igual caminar a lo desconocido ahora como entonces, solo que esta vez lo había hecho solo y los otros no podían juzgarme si me equivocaba.

¿Qué iba hacer ahora? ¿Ahora qué sabia? ¿Debería ser diferente? No, eso era ridículo. La gente no cambia cuando se enamora. Mis reflexiones continuaron durante un tiempo, mi mente se encontraba confusa hasta que caí en sueño inquieto interrumpido por risas y exclamaciones.

Me despertaron más tarde y abrí los ojos con sorpresa al descubrir que ya era oscuro afuera de nuestra vivienda y que en el interior nos estábamos preparando para salir. Con la pierna vendada, mi movilidad era mucho más reducida y algunos otros también resultaron heridos por lo que fue una caminata lenta. Nos separamos en dos grupos pequeños y acordamos reunirnos en la base, con la esperanza de que esto nos ayudara a no ser detectados por los vigías enemigos.

A medida que salí del agujero, Emmett colgó mi brazo en su hombro, respaldando parte de mi peso, lo que me permitía caminar con más facilidad. Ser sigiloso era imprescindible, por lo que tratamos de movernos agachados y evitar movimientos bruscos que puedas atraer la atención. Encorvarse y caminar, y en mi caso, arrastrando una pierna.

Finalmente, con progresos lentos, llegamos a seguridad de la alambrada de nuestras trincheras y nos abrimos paso a los lugares que habían sido cortados por el ataque de esta mañana. La oscuridad cubrió nuestros movimientos y nos las arreglamos para escabullirnos sin ser vistos por el enemigo, para nuestro gran alivio y asombro de nuestros camaradas.

-Creía que estaban perdidos.- Cuando pasamos la alambrada de las trincheras y nos dirigimos a nuestra sección.

Agotado, me derrumbe y me quede dormido tan pronto como deje que mis músculos se relajaran. Mi pierna latía en silencio todo el tiempo pero apenas lo notaba, y mi último pensamiento que tuve antes de dormir después de la lucha fue que tengo que sobrevivir por Bella.