Nota: Twilight no me pertenece. La historia es de RosieWilde, yo solo me adjudico la traducción.

Estoy de vuelta xD Disfruten el capitulo :)

Para un Soldado Hospitalizado

EPOV

Al día siguiente, fui ingresado al hospital que se había construido en la ciudad francesa más cercana, con instrucciones de permanecer allí y descansar por las próximas dos semanas. Tuve la suerte de que la bala fue sacada limpiamente de mi muslo y que la herida comenzó a sanar rápidamente, la piel retejiéndose poco a poco de nuevo. Ya no sentía tanto dolor y, en realidad, me encontré disfrutando de mi breve aplazamiento de la línea de combate, descansando en un edificio real y durmiendo en una cama adecuada.

Mientras estuve allí, vi pasar otros soldados por el hospital, algunos solo necesitaban ser curados y los enviaban de vuelta, otros se debían quedar por un largo plazo. Me di cuenta de que las enfermas en este lugar estaban completamente inundadas de trabajo y con dificultades para mantenerse al día con las alzas de crecimiento, pero se las arreglaban para hacer un buen trabajo. Yo estaba bien cuidado y no me sentía como si me hubieran abandonado, pero me sentía solo. Algunos chicos del regimiento me visitaban de vez en cuando, pero aparte de eso, me pasaba la mayor parte del tiempo en mis propios pensamientos.

La mayor parte me la pasaba reflexionando sobre mi casa y la esperanza de que pronto la visitara. Hacía meses que no había visto el rostro de cualquiera de mi familia y los extrañaba mucho, aunque nunca lo hubiera admitido a nadie. Escuche a una enfermera decir que pronto seria navidad, y me perdí en mi mente, imaginando como estaría Forks en este momento.

Debe haber nieve cubriendo el suelo y en los arboles del bosque con solo un camino hecho por los viajeros que buscan un refugio. El año pasado, Bella y yo nos habíamos enfundado en nuestros abrigos, bufandas y gorros, y desaparecimos en los campos para una guerra de bolas de nieve. En poco tiempo, colapsamos, jadeando a los dunas de nueve crujiente, riendo tan fuerte que terminamos sujetándonos los costados y sin aliento, todos los pensamientos de la batalla olvidados.

Cerré los ojos y reviví el momento, mirando a través de mi memoria el rostro de Bella, sonrojada contra la nieve blanca, sus profundos ojos brillando con alegría y sonriendo de pura felicidad. Sentí como si este momento no me perteneciera, como si lo hubiera robado de la vida de otro, como si no pudiera ser que hace tan solo un año había estado corriendo por campos nevados con Bella.

En su mayor parte, había empujado mis memorias lejos mientras estaba en Francia, como si doliera traer esos intachables momentos a este infierno, pero mantuve este cerca de todas maneras. Me ayudaba a calmarme y ser fuerte, me hacía sentir capaz de volver a las trincheras sin descomponerme, sin gritar que yo no quería morir.

Había visto a un hombre hacerlo, lo había visto rogar para que no lo hicieran pelear, y yo me había jurado no hacerlo nunca, no importa cuánto miedo tenga. El había gritado, rogo y lloro hasta que el teniente lo ignoro y se fue, dejándolo temblando y llorando en el suelo de la caseta. A la mañana siguiente me entere que había huido, abandonando nuestras filas. Había sido capturado más tarde ese día y se presento ante el Tribunal de Justicia Marshall, y todos sabíamos cual sería su destino.

La muerte por fusilamiento, era el castigo por la deserción y ninguno de nosotros dudo en que el tribunal daría la orden. Todo el mundo conocía a alguien del pelotón de fusilamiento, pero nadie investigo. Era un tema tabú, nadie volvió a hablar de ese hombre de nuevo y nadie pregunto cómo había conocido su fin. Fue borrado del mapa como si nunca hubiese existido, y los oficiales al mando fingieron que este era el caso. No dijimos nada, no había nada que decir.

A medida que la navidad se acercaba, pasaba mas y mas tiempo escribiendo cartas, a Bella, en su mayor parte, pero también me aseguraba de escribir a menudo a mis padres, así como a Alice quien, como me conto Bella, siempre se emocionaba cuando recibía una de mis cartas. Estaban llenas de alegría sin sentido y promesas para mi familia de que yo estaba bien, soportando la guerra con firmeza. No quería que se preocuparan por mí, así que trataba de mantener mi tono liviano y tranquilizador, nunca insinuando la realidad de este desgaste sangriento. Solo podía dejar que mi soledad de filtrara en las cartas de Bella, y eran sus respuestas las que me impedían volverme loco en las largas semanas que pase en cama.

Termine y firme la carta que estaba escribiendo, la mire por última vez antes de sellar el sobre. Esperando que no sonara muy patético y que Bella no piense que soy un tonto por decir lo pensaba. Ella comprendía mejor que cualquiera tenía derecho a serlo pero eso no significa que ella se aburriera de mis lamentaciones eventualmente y dejara de leer mis cartas. Si ella dejara de escribirme, mi tiempo en Francia se volvería mucho más difícil de soportar.

Casi arrugo la carta con mi puño, pero luego lo pienso mejor. Ciertamente yo era ridículo, Bella no me abandonaría por una carta. Solo la revisaría de nuevo, para estar seguro, poniendo un poco mas de esperanza en la primera pagina. Ahora debería estar bien. Solo necesitaba que ella supiera cómo me estaba sintiendo, o por lo menos parte de ello.

15 de Diciembre, 1917

Querida Bella,

Gracias de nuevo por tu carta de la semana pasada así como por los calcetines de punto. Sé que dijiste que fueron creación de mi madre pero tengo la sensación de que tú tuviste algo que ver en ello y su carta misma me lo confirmo, eres muy amable.

Desearía poder darte más noticias de las que puedo en este momento. He estado completamente fuera de contacto desde que estoy en el hospital, de todas maneras, si supera algo no podría contártelo. Nuestras cartas son censuradas para asegurarse de que no estamos dando demasiada información, en caso de que llegara a manos enemigas. Todo lo que sé es que hubo un gran avancé hace unos días, mientras que he estado aquí incapacitado e inútil, y que hemos ganado un par de millas de la línea del frente alemán. He escuchado que los generales están satisfechos con ello, espero que eso signifique que podeamos seguir avanzando y ganar la guerra.

Mi pierna está mejorando y está claramente mejor que hace una semana. Ya puedo pararme y cojear y pronto, con suerte, estaré totalmente curado. Deberían enviarme a la línea de frente pronto en más o menos una semana y no me voy a arrepentir de dejar atrás el aburrimiento, aunque echare de menos dormir en una cama caliente.

Pero no hablemos más de eso, estoy seguro de que no quieres oírme hablar de la monotonía en la que se encuentre actualmente mi existencia. Háblame de cómo van las cosas en casa, háblame de Navidad en Forks y de sentarse alrededor del fuego en Nochebuena. Puedo imaginarte extendida ante él, empujando tus dedos hacia el calor y tus ojos centrados en la danza del fuego, en los patrones imperceptibles. Puedo imaginarme sentado junto a ti, inclinándome para sentir el calor en mis manos, respirando el aroma de pino en el árbol y la canela flotando desde la cocina.

En mi cabeza, todos estamos allí, tu familia y la mía, sentados juntos y riendo. Entonces todos nos abrigamos con gusto para ir a la iglesia al servicio de Nochebuena. En el camino a casa voy a tomar tu mano y miraremos las estrellas, maravillándonos por su brillo en el cielo azul y sonreiremos, solo porque estamos felices y queremos.

De alguna manera, Bella, incluso desde el otro lado del océano sonrió cuando pienso en ti, y te doy las gracias por ello. Es el mejor regalo de Navidad con lo poco que se sonríe aquí. Me pregunto si los generales se darán cuando de que es Navidad, supongo que no. Navidad no es más que otro día, al menos por aquí. Pero espero que tu Navidad sea especial y que sea todo lo que imagine.

Cuídate,

Edward

La siguiente semana paso en una especia de desenfoque, los días se fusionaron hasta que mi vida se convirtió en un largo ciclo de sueño. Me aferré a mis recuerdos y pequeñas fantasías, cultivándolos como si fueran lo único que me mantiene estable.

BPOV

Doble la carta de Edward y suspire en voz baja para mí misma. Corrí al segundo piso y la metí en el cajón donde guardaba todas las cartas que enviaba y me senté cuidadosamente en el borde de mi cama, mordiéndome el labio. Quería que Edward estuviera aquí y ahora, lo quería con cada fibra de mí ser, y por su carta parece que él quería lo mismo.

Navidad sin él era un asunto tranquilo. Los Masen habían invitado a mi padre y a mí para Navidad, como siempre, pero parecía que una luz hubiera salido de su lugar. Faltaba algo y todo el mundo sabía que era. La Sra. Masen, Dios la bendiga, había intentado que este año fuera como cualquier otro y se había superado a sí misma con las decoraciones para el árbol que, para empezar, nunca debió pasar por la puerta. Había preparado una comida deliciosa, con la solicitada ayuda de Alice y mía, y después nos sentamos junto al fuego tratando de contar historias felices.

Sin embargo, todas las historias que me hicieron sonreír contenían a Edward y aunque hablamos de él y nos reímos por cosas que había hecho, preferí no insistir demasiado en su ausencia. Lo quería a él aquí, no físicamente pero si en nuestros pensamientos, extrañaba demasiado su cálido cuerpo sentado junto al mío, los ojos brillantes que me sonreirían cuando lo mirara, y su rebelde cabello broncíneo que debería brillar con la luz del fuego.

Simplemente no era Navidad sin él.

EPOV

Estire mi pierna y confirme que ya podía pararme y caminar sobre ella, lo que fue declara una condición para volver a la línea de frente. El proceso de recopilación de mi pertenencias fue corto y pronto me encontré dado de alta.

Salí del pequeño pero extrañamente alegre hospital, la oscuridad me absorbió al instante al perder la luminosidad del interior. Viajamos en silencio hacía la línea de frente y fui enviado por el teniente a mi caseta.

Agachando la cabeza, entre y fui recibido por los miserables rostros de los otros tres soldados que han compartido conmigo esta área. Emmett levanto una mano perezosamente para saludarme, pero los demás me ignoraron por completo, salvo por una mirada curiosa.

-¡Feliz Navidad!- Él me llamo, poniendo un poco de esfuerzo para que su voz sonara alegre. Su saludo estaba lleno de amargura que no pude evitar compartir, encarcelado como lo estábamos en este infierno.

Me deje caer con indiferencia en mi cama y cerré los ojos, bloqueando los ecos de las explosiones de cartuchos a pocas millas de distancia.

-Feliz Navidad,- dije en respuesta de mal humor.