Nota: Twilight no me pertenece. La historia es de RosieWilde, yo solo me adjudico la traducción.
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Comienzos de Febrero 1918
-Vamos Bella, no podemos llegar tarde,- insistió Alice, tirando de mi brazo mientras nos precipitábamos por la calle principal de Forks hacia la escuela local.
Gracias a sus constantes visitas a las escuela, o mejor dicho, al joven maestro, Jasper Whitlock, me encontraba como voluntaria en un evento para recaudar fondos para la guerra. Como resultado, había pasado las últimas seis horas horneando pasteles frenéticamente y cosiendo bolsitas de té para el bazar de caridad con la misión de recaudar dinero para nuestros soldados en Francia.
No estaba en contra de la causa, pero me molestaba ver a Alice de pie coquetear descaradamente con Jasper, como él había insistido que lo llamara. Para mi sorpresa, sin embargo, él parece responder un poco a sus avances y aunque nada se había declarado entre ellos, estaba claro que disfrutaban de sus frecuentes reuniones.
Me alegro por Alice, por supuesto, pero no puedo evitar preocuparme sobre como terminara, después de todo, Jasper tiene veinticuatro años, mientras que Alice acaba de cumplir diecisiete, y durante los últimos meses me había convertido en una especia de hermana mayor sustituta para ella, cuidando de ella como yo sabía que Edward solía hacer. Me preocupaba el hecho de que apenas lo conocía, ella era tan dulce y crédula y yo no confiaba en él. Me sentía obligada a protegerla y advertirle que no todo es lo que parece.
Entro por la puerta de la sala de reuniones con su entusiasmo habitual, tirándome con ella, antes de sacarse su sombrero y su abrigo, para encontrar a Jasper. Siguiendo un ritmo más moderado, colgué mi abrigo en un gancho y mire alrededor con aprensión.
La sala era un frenesí de actividad mientras los niños corrían alrededor, sonrojados de emoción y nervios, organizando los últimos puestos y exposiciones. Me quede atrás en el borde de la sala, recia a entrar en el tumulto de gente por temor a ser pisoteada por la horda de pies emocionados. Sin embargo, Alice me llamo desde el fondo de la sala, y con un suspiro hice mi camino hacia ella, sabiendo que la resistencia era inútil. Me saludo con alegría como si no hubiéramos llegado juntas, pero no pude evitar envolverme por su contagioso entusiasmo.
-Hola, Bella,- me saludo Jasper cortésmente, agachando la cabeza y sonriendo mientras hablaba. Note su marcado acento sureño, y en contra de mi misma, no pude dejar de encontrar muy agradable el escucharlo. –Es muy amable de tu parte ser una voluntaria para ayudarnos en esto.-
Alice me lanzo una mirada de advertencia, retándome a responder, pero le guiñe un ojo cuando su acompañante se distrajo y mantuve la boca cerrada. Parecía aliviada y aleje mis previos comentarios sobre este evento. ¿Ella realmente creía que yo le arruinaría su momento?
Comenzamos a trabajar rápidamente clasificando y organizando la mescolanza de cosas donadas para la venta, y en poco tiempo me encontré hasta los codos en libros, ropa y juguetes. Alice y yo trabajamos eficientemente y en veinte minutos creamos un atractivo puesto del que cualquier recaudador de fondos estaría orgulloso. Me desplome agotada en una silla detrás de la mesa, pero Alice tenía otros planes, y una vez que me encontraba nuevamente de pie, comenzó en la búsqueda de nuestro siguiente trabajo.
A las tres en punto, la inauguración comenzó y yo ya me encontraba en el stand de pastelería, armada con un cuchillo y una pila de platos, lista para servir rebanadas de biscocho a la gente de este inocente pueblo. Durante las próximas horas, estuve ocupada con un flujo constante de clientes y el tintineo de la colección de monedas recibidas en la lata que me habían dado se está haciendo más y más insistente.
El bazar comenzó a relajarse, tome mi lata para contar lo que recaudado, ordenando las monedas en pilas de cobre para agregarlos a la cuenta. Ya llevaba un montos de cuartos cuando vi a Jasper acercarse a Alice, quien había estado sirviendo té a los visitantes, y él le toco el hombro. Ella se volvió hacia Jasper y él la llevo a un rincón aislado de la sala.
Trate de no mirar para darles un grado de privacidad, pero mi ojos se deslizaban continuamente a la pareja acurrucada junto a la pared de enfrente. Parecían tener una conversación profunda y en un momento él toco su brazo pero luego lo retiro a toda prisa. Alice parecía molesta, y yo ya estaba a medio camino lista para demandar saber lo que sucedía cuando ellos se separaron y Alice camino rápidamente hacia la puerta y desapareció de la sala.
Me quede lo suficiente para ver a Jasper observarla marcharse, paso su mano por su cabello agitadamente y un aura de tristeza cubrió su rostro, antes de que se me callera el dinero de las manos y saliera corriendo tras Alice. Ella estaba apoyada contra la pared del edificio a la vuelta de la esquina y cuando me acerqué vi que las lágrimas habían dejado franjas mojadas en sus mejillas.
-Oh, Alice,- murmuré, abrazándola y acariciando su pelo con dulzura.
-Bella,- sollozó, hipando suavemente, enterrando su rostro en mi blusa.
-¿Qué paso?- Pregunté, la preocupación era evidente en mi tono de voz mientras la apoyaba, trago saliva antes de responder.
-Jasper,- comenzó, se aclaro la garganta y volvió a intentarlo. –Oh, Bella, Jasper solo. Solo me dijo. ¡Se va a combatir a la guerra!- Se lamento, lagrimas rodando por sus mejillas y me apresure a secarlas con un pañuelo.
No tenía nada que decir al respecto, solo podía abrazarla fuertemente y consolarla. Yo sabía de primera mano lo que era tener a alguien que te importa irse a luchar, y no hay consuelo que le pueda ofrecer. Ella no había tomado bien la partida de Edward, y solo podía imaginar cómo tomaría la de su objeto de enamoramiento. Cuando Edward se fue, sentí como si se hubiera llevado mi alma, mi propósito en la vida con él y no me gustaría que el miedo y la incertidumbre oprimieran a nadie, menos a Alice. Una vez más, quise protegerla, evitar que el temor la inundara con la idea de perder a los dos hombres que amaba.
El único consuelo en el que podía pensar, y que no podía compartir con Alice, era que ella podría superarlo pronto con entusiasmo y no sufrir demasiado. Fue una débil esperanza y yo apenas me atrevía a aferrarme a ella, aunque sería la opción más fácil para todos nosotros. ¿Cuándo cualquiera de nosotros hace lo más simple, más directo?
Finalmente, las lágrimas se detuvieron y Alice se sonó la nariz con un pañuelo, soltando su agarre en mi cintura pero tomando mis manos. Me quede quieta y en silencio a su lado, sin palabras, sin atreverme a decir nada por miedo a traer el torrente de lágrimas de nuevo. Juntas volvimos a la sala a tiempo para ayudar con la limpieza final, ocupando nuestras mentes en guardar mesas de caballete plegable, gallardetes y banderas.
Cuando Alice estaba distraída, Jasper se me acerco y me susurro con ansiedad en el oído. -¿Está Alice bien?- Me pregunto, y vi en su rostro que estaba realmente preocupado y me suavice un poco con él.
-Lo estará, espero,- respondí, Jasper frunció el ceño.
-Jasper,- comencé, -Alice es como un hermana para mí y tengo la intención de cuidar de ella. Lo último que quiero es a ti haciendo alguna precipitosa declaración para luego desaparecer en la guerra dejándola con un corazón roto. Ella es muy joven y solo la destruiría.- Alcé mi cejas para apoyar mi punto y Jasper me miro vagamente aturdido.
-Yo nunca haría nada que la dañara,- respondió con sinceridad y cuando lo mire a la cara me sentí inclinada a creerle. –Y yo sé que es joven, pero es una de las personas más dulces y posee el corazón más amable que he conocido. Ella se merece solo lo mejor,- concluyó y su rostro se ensombreció, aunque se había ido antes de que pudiera estar segura.
En ese momento, Alice se acerco a mí cargando nuestros abrigos en el brazo, me entrego el mío mientras le sonreía tímidamente a Jasper. Siendo el caballero que era, sostuvo su abrigo y la ayudo mientras ella se ruborizaba suavemente y sonreía en agradecimiento.
-Muchas gracias por toda su ayuda,- dijo cortésmente y nosotras le aseguramos que no era nada en absoluto. Salimos a la tarde, su rostro sonriente nos acompaño desde la sala hasta la oscura calle, Alice sonrió y se despidió, desapareciendo en la esquina. Agarrando su abrigo fuertemente a su pequeño torso, sonrió secretamente para sí misma y no hizo ningún intento de incluirme en sus meditaciones privadas.
Caminamos en silencio a la calle donde se situaban nuestras casas y cuando llegamos a la suya, se volteo hacia mí y me beso rápidamente la mejilla antes de entrar. La vi desaparecer con una expresión indefinible en su rostro, alegría y miedo a lo que estaba por venir. Si tan solo pudiera asegurarme de que todo saldrá bien, pero la incertidumbre es una parte de la naturaleza de la vida. Ninguno de nosotros puede saber lo que no traerá el futuro y eso es parte de su maravilla y encanto. Suspire y recorrí los metros restantes hasta mi propia casa, deslizándome por la puerta principal a la calidad y luminosidad de mi hogar.
Mi padre me saludo desde la cocina, donde se encontraba sentado en la mesa ojeando una pila de papeles.
-Hay un telegrama para ti,- me dijo, señalando el sobre que estaba sobre la mesa, separado del resto de las hojas.
-¿Un telegrama?- Pregunte, con pánico filtrándose en mi voz. -¿Qué es? ¿Qué dice?-
-Llego para ti a mediodía, es todo lo que se,- respondió sin interés, apenas si se movió y pensé con impaciencia que él no entendía lo que significaba.
Luchando por controlar mi respiración, estire el brazo y tome el sobre, los abrí rápidamente y encontré un corto mensaje junto a la fecha de dos días de anterioridad.
10 de Febrero, 1918
Luchando por controlas mi creciente histeria, revise rápidamente la corta línea.
Los permisos concedidos. A bordo del barco ahora. Esperar mi llegada en un plazo de tres días. Atentamente, Edward.
Me aferré a la silla más cercana a mi lado para apoyarme, mis dedos aun sujetando la carta fuertemente. Recuperándome suavemente, mi alivio cambio rápidamente por la alegría de su regreso a Forks. Yo sabía que solo tenía unos días antes de que tuviera que regresar, pero la idea de ver su rostro nuevamente me lleno de júbilo.
Apenas pude contener mi emoción cuando le transmití la noticia a mi padre y luego corrí a la calle para celebrar con los Masen. A casa. Mi Edward volvía a casa.
¡Damas y caballeros! Edward está de vuelta :D Sé que los capítulos son cortos en un principio pero no hay nada que yo pueda hacer al respecto. Gracias a los reviews, favoritos y alertas. Me agradaría escuchar sus comentarios ;)
