Nota: Twilight no me pertenece. La historia es de RosieWilde, yo solo me adjudico la traducción.
Un hombre de pocas palabras
EPOV
Apenas me di cuenta que me estaba congelando, estaba demasiado envuelto en la hermosa criatura en mis brazos. Cuando ella me abrazo, su cálido cuerpo presionado tentadoramente contra el mío, deje de ser consciente, siendo totalmente hipnotizado por la seductora fragancia de su pelo y el tacto de sus calientes dedos descasando en mi pecho.
Fue una lucha apartar mis ojos de ella durante bastante tiempo como para notar nuestro entorno, pero cuando lo hice, la vista solo me hizo estremecer y atraje a Bella más cerca, protectoramente y en búsqueda de comodidad. Nos quedamos en medio de esté desierto estéril, un gran campo vacio se estiraba siniestramente detrás de nosotros. Y estábamos apenas protegidos por el bosque a un lado mientras el viento soplaba a través del plano abierto, haciendo ruido y casi creando un torbellino de aire frio.
Por alguna razón, la tierra desnuda parecía amenazante e interminable, fundiéndose portentosamente hasta el horizonte. Esta extensión de tierra, que tenía el potencia de ser fructífera y rentable para cultivos se encontraba abandonada y desecha, olvidada y sin resolver. El simbolismo era desagradable y me estremecí.
Bella me miro interrogante y le sonreí para evitar preguntas, no queriendo compartir mi ominoso juicio con ella. Aprovechando la oportunidad, me incline y ella exhalo rápidamente, avivando mi rostro con su aliento. Sus ojos se abrieron y pude sentir su ritmo cardiaco acelerarse cuando la acerque a mi pecho, coordinándose con el mío.
Tratando de no parecer dubitativo, agache la cabeza y roce mis labios con los suyos por segunda vez, cerré los ojos ante las sensaciones que inundaban mi cuerpo. Era como si una descarga de electricidad pasara de su boca a la mía, hormigueando por todas mis terminaciones nerviosas mientras, con precaución, alce mi mano para acunar su mejilla.
Ella suspiro y se acerco a mí inconscientemente, provocando que separara mi rostro lejos del de ella. En este momento, no había nada que no quisieras más que acercarme, abrazarla con todas mis fuerzas para que no se alejara, pero yo sabía que no podía. Ella me confiaba su cuidado y yo nunca haría nada que la hiciera sentir incomoda.
Bella frunció el ceño ante mi rápido alejamiento y se mordió el labio con ansiedad, con preocupación en su mirada. -Bella,- murmuré reprendiéndola, dejo ir su labio con sorpresa, permitiéndome trazar su labio inferior con mi dedo, maravillado por su suavidad. Se relajo contra mí y permitió mis dedos subir y bajar por su columna vertebral, llegando hasta la parte posterior de su cuello y haciéndola temblar.
Finalmente, Bella me recordó que nuestros padres deben estar preguntándose dónde estamos y de mala gana renuncie a nuestra cercanía, en su lugar, tome su mano firmemente contra la mía. Su toque me tranquilizaba, me hacía sentir que todo estaría bien y me llenaba de una esperanza que no había sentido desde que había pisado las trincheras.
Caminamos juntos por la carretera y hacía mi casa, ninguno de los dos sintiendo la necesidad de decir algo. Apreté su mano con fuerza, como una boya de seguridad, maravillado por la idea de esta hermosa criatura me haya aceptado, a alguien dañado como yo. Me sentía casi mareado de felicidad y alivio, toda la tención liberada con su sola presencia. Ella era todo para mi, todo lo que no podía y aspiraba a ser.
Cuando llegamos a mi puerta principal, Bella se detuvo y retiro su mano de la mía, se quito mi chaqueta y me la entrego. Levanté las cejas inquisitivamente y ella me lanzo una mirada de disculpa antes liderar el camino hacia el interior, cerrando la puerta detrás de nosotros.
Nos encontramos con nuestras familias reunidas en la sala una vez más, bebiendo café y charlando ligeramente sobre toda clase de asuntos. Mi madre y la Señora Stanley estaban sentadas juntas en el sofá color crema, charlando banalmente, mi padre estaba sentado en su sillón de cuero marrón favorito. Alice estaba sentada nerviosamente en el brazo de la silla, enviándole cursis miradas a Jasper quien se sentaba cerca, el Sr. Stanley y Jessica lucían preparas para saltar en cualquier momento.
Mire la desagradable escena, perfectamente enmarcada por las cortinas de cretona que fueron un epitome en esta ciudad, casi me doy la vuelta y vuelvo a salir, solo me mantuve en mi lugar por la constante presencia de Bella junto a mí.
El Sr. Swan se levanto bruscamente y le pregunto a Bella donde había estado, tartamudeo por un momento y le dio una respuesta vaga. Me di cuenta de que se negó a dar detalles sobre nuestra ausencia, así que decidí seguir su ejemplo, sin añadir nada ante las miradas recelosas en mi dirección.
Mi madre miro astutamente a Bella, al parecer notando su estado evasivo, y se dirigió a mí en busca de respuestas. Solo me encogí de hombro y sacudí la cabeza, preocupado de que mi expresión nos delatara. Ella lo dejo ir, pero sabía que seguía zumbando en su mente, tratando de explicarse nuestra repentina desaparición.
Para mi disgusto, Jessica parecía encantada con mi regreso y se acerco a mí, colgándose en mis brazos como una lapa y comenzó a reírse ruidosamente con mis más banales comentarios. Traté, sin éxito, de moverme pero me resigne a su compañía y escuche sin entusiasmo durante varios minutos su descripción de los adornos que utilizaba en su nuevo sombrero.
Mire a mi alrededor, buscando desesperadamente una salida, y vi a Bella tratando de atrapar mi mirada mientras conversaba con el Sr. Stanley. Ella hizo una mueca y me esforcé por no reír, lo que indicaba que yo también estaba atrapado.
Jessica siguió farfullando, de vez en cuando haciendo una pausa para pasar su mano por mi brazo suavemente o cepillar una mota de polvo de mi chaqueta, normalmente la alejaba a menos que tuviera una explicación, pero ella parecía contenta con captar mi atención.
Después de una mala broma por su parte, grito con alegría y se tiro sobre mí, temblando de la risa y enterrando su rostro en mi hombro. Mire hacia arriba a tiempo para ver a Bella lanzándole una mirada asesina a la inconsciente niña que se recuperaba de su reciente ataque de nervios.
-Disculpen,- Bella interrumpió y la mire con agradecimiento. Ella puso una sonrisa demasiado dulce en su rostro, aunque sus ojos brillaban peligrosamente, y se apoyo en Jessica para pedirle en un susurro, -¿Te importa si me llevo a Edward por un segundo? Necesito su ayuda en la cocina.-
Antes de que Jessica tuviera oportunidad de responder, Bella tiro de mi brazo y me saco de la sala, sin detenerse hasta que no perdieron de vista y oído en la sala.
-Esa chica realmente me molesta,- ella murmuro, soltando mi brazo y enderezando mi chaqueta.
-¿Jessica?- Aclaré, un poco desconcertado, -ni siquiera estaba hablando contigo.-
-No tiene porque hacerlo,- respondió Bella. -¿No viste la forma en que actuaba de manera tan coqueta, riendo con voz demasiado alta ante tus bromas y utilizando cualquier excusa para tocarte? Era tan obvio,- espetó.
-¿Estas celosa?- Le pregunté, diversión coloreando mi voz, y ella se burlo acercándose a mí.
-Eres adorable cuando estas celosa,- le dije, abrazándola y deposite un beso en la parte superior de su cabeza. –Y no tienes de que preocuparte. Nadie podrá alejarme de ti.-
Se relajo un poco, pero hizo una mueca y levanto su cara para leer la mía.
-¿No me crees?- Me burlé de ella y me incline, capturando sus labios en los míos y ella se suavizo ante mi tacto, levanto una mano para cerrarla en torno a mi cuello. Mi corazón salto en mi pecho y moví mi mano al centro de su espalda para estrecharla aun más contra mí., tratando de formar mi cuerpo contra el suyo. No hay nada en mi vida que pueda compararse contra la sensación de besar a Bella, de abrazarla, y no había ningún lugar en el que pudiera sentirme más cómodo que en sus brazos.
El sonido de movimiento en las sala nos separo y Bella desapareció en la cocina, dejándome parado en el pasillo cuando mis padres, el Sr. Swan y el familia Stanley salieron a la puerta principal.
-Muchas gracias por venir,- dijo mi madre, sonriendo amistosamente a los invitados y mi padre procedió a estrechar la mano de cada persona.
Jessica corrió hacia mí y me sonrió, agitando sus pestañas de una manera que estoy seguro consideraba atractiva. –Estoy tan contenta de que hayamos tenido tiempo para estar juntos, Edward,- me dijo con coquetería y le sonreí brevemente.
-Te echaré de menos cuando te vayas de nuevo,- continúo sin inmutarse, -¿Me escribirás?- Murmuré algo confuso acerca de la escase de papel, lo que pareció aceptar, aunque con un mohín de decepción, y finalmente se fue con sus padres.
-¿Has visto a Bella?- El Sr. Swan me preguntó, escaneando el pasillo, yo ni siquiera había abierto la boca para responder cuando ella apareció a mi lado, tan repentinamente como había desaparecido.
-Estoy aquí, padre,- ella llamó y me lanzo una sonrisa de despedida antes de unirse a él, poniéndose su abrigo. Me quede de pie, observándola agradecer efusivamente a mi madre por su hospitalidad y desapareció con el Sr. Swan con una rápida mirada hacia atrás en mi dirección.
La mire mientras se alejaba, las astillas de la soledad disparándose a través de mí, su menuda figura desapareció de mi vista. No quería dejarla ir y considere perseguirla, pero mi lado coherente me advirtió que no lo hiciera. Los dos teníamos responsabilidades, ella con su padre y yo con mi familia, y últimamente con mi país.
Nuestras vidas nos llevarían en direcciones muy diferentes y temía que cualquier cosa nos separara. Después de años de admirarla de lejos, por fin había llegado a sujetarla entre mis brazos legítimamente y envié una oración rápida para que no nos separaran rápidamente. Ella tenía más valor para mí que mi propia vida, y no la pondría en riesgo de ninguna manera.
Mi padre cerró la puerta detrás de nuestros invitados, quedando solo Alice y Jasper, sacudí mis ominosos pensamientos y entre a la sala para encontrarlo acurrucados en un rincón, mirándose fijamente el uno al otro. Estaba reacio a interrumpir, prefiriendo hacer la vista gorda, pero les debía una disculpa. Ahora que creía que no estaba intentado ganarse a Bella y Alice, decidí que podía ser amable con él, así que me aclare la garganta, sacándolos de su ensoñación.
Ambos giraron la cabeza para mirarme, sin alejarse el uno del otro, y cuando mire hacia abajo me di cuenta de que sus manos estaban entrelazadas. Decidí ignorar el hecho y comencé con torpeza, -Jasper, me siento como si te debo una disculpa.-
Jasper sacudió la cabeza, pero Alice asintió con fervor, pequeñas arrugar formándose en su frente.
-Mi comportamiento hacia ti es inexcusable y lo siento, debería haberme tomado el tiempo de conocerte antes de juzgarte. Me gustaría que pudiéramos empezar de nuevo, ¿Qué dices?-
Jasper asintió con la cabeza y se levanto, ofreciéndome su mano.
-Soy Jasper Whitlock, es un gusto.-
Le sonreí y su rostro se contrajo en una sonrisa de respuesta, provocando que Alice saltara en el sillón con aprobación.
Pronto, se nos unieron nuestros padres, y la siguiente hora nos vio a los cinco reír y conversar, conociéndonos. Lo observe conversar, notando la forma suave que adoptaba con mi hermana. Apenas quitaba la mirada de su rostro, sonriendo con adoración, y su mirada se mantuvo en ella por más que trataba de fijarla en algún otro lugar. Había una cierta calidad en su relación, y cuando se miraban a los ojos, sus rostros se inundaban de tanta ternura que debía apartar la mirada.
Mirando a mis padres, me percate de que tampoco había pasado desapercibido para ellos, e intercambiaron una sonrisa secreta junto a los jóvenes amantes. De repente, me sentí solo y desee haberle pedido a Bella que se quedara, pero me negué a ir a buscarla. Sentía que se lo debía a Alice, quería ser razonable y darle una oportunidad con Jasper, ella parecía realmente enamorada.
La conversación derivo naturalmente a medida que pasaba el tiempo, sin ahondar en ningún tema, pero razonando ligeramente muchos de manera casual.
-He oído que eres maestro,- comente y el asintió en confirmación, sonriendo ante el giro de la conversación.
-Así es, me encanta la enseñanza y es maravilloso trabajar con niños. Su energía y entusiasmo son contagiosos,- bromeo y le sonreí.
-Realmente voy a extrañarlo cuando este fuera,- prosigo, tensándome ante el hecho de que desapareciera, dejando a mi hermana con el corazón roto detrás de él.
-¿Adónde vas?- Le pregunté bruscamente y se encogió ante mi mirada, reconocimiento quemando en sus ojos.
-Jasper va a ser un soldado,- dijo Alice cortante y él le acaricio la mano cómodamente, calmándola con su toque y sonriéndole.
Me relaje un poco ante esta información, no podía culparlo por irse a luchar, pero solo poda imaginar el efecto que tendría en Alice. Ella no tendría consuelo si algo le llegara a suceder, una posibilidad que no poda rechazar, y yo odiaba verla angustiada o molesta.
-¿Cuándo te vas?-
-En una semana,- respondió tranquilamente, sin mirar a Alice quien se mordió el labio. Me afecto la forma en la que parecía movido por la idea de estar lejos de ella, y lentamente estaba formando la conclusión de que podía confiar en él.
-En realidad, soy pacifista,- me informo, -pero siento que no puedo quedarme aquí mientras otros hombres arriesgan sus vidas en esta guerra. Es nuestra responsabilidad colectiva y debo ser parte de ella.-
Me impresiono su honestidad y sentido de la justicia y decidí que Alice pudo haberlo hecho mucho peor. Por supuesto, tendría que mantener un ojo en él, todavía es varios años mayor que ella, y Alice era muy inocente, pero definitivamente no me pasaría muchas noches sin dormir preocupándome sobre esto.
Cuando llego el momento de las despedidas, le di la mano de todo corazón y compartí una sonrisa con él: uno de los dos hombres que tenía un objetivo común y un propósito. Nosotros fuimos los últimos en abandonar la sala y cuando lo hicimos murmuró, -Yo también tengo una hermana menor en Texas, así que entiendo cómo te sientes. Pero yo nunca haría nada que dañara a Alice, eso te lo puedo asegurar.-
Con esas palabras, él se fue, agradeciéndole a mi madre y a mi padre por el almuerzo y el café con educación y se despidió de Alice. Y se fue, con impecables modales, como siempre. Mi impresión de él era que es un hombre trabajador, justo y confiable, alguien en quien yo podría confiar sin temor a ser defraudado.
Me resistí a admitirlo, él me había impresionado, pero cuando es al respecto de mi hermana pequeña, eso no era fácil de hacer.
Jessica es tan insistente... ¡gracias por todos los reviews en el capitulo anterior! Espero que les guste este capitulo ;) Se ha pronosticado una tormenta de nieve en Toronto para la proxima semana asi que, si me quedo encerrada en casa bajo treinta metros de nieve, tendre mucho tiempo para traducir... o morirme de frio xD Dejenme saber cuando odian a la lapa de Jessica. contiis
