Nota: Twilight no me pertenece. La historia es de RosieWilde, yo solo me adjudico la traducción.
RosieWilde sugirió que escucharan la canción The Scientist de Coldplay para este capítulo, ella la escucho cuando lo escribía y la verdad es que a mí me ayudo. Si quieren probar, yo les aviso cuando la tienen que empezar :) Y pasamos los 100 reviews! muchisimas gracias!
Ido, Ido de nuevo.
EPOV
Mi madre se aferraba a mi brazo en la cocina, sollozando en voz alta y secándose los ojos con un pañuelo de encaje. Había empacado mis pocos artículos personales en mi maleta y yo estaba listo para partir, el tren estaba previsto para salir en media hora.
Había pasado toda la tarde con Bella, saboreando cada momento que pasamos juntos antes de que fuéramos cruelmente separados de nuevo. Ella se paso la mayor parte del tiempo acurrucada en mi regazo y no había mejor manera de pasar la tarde que con ella en mis brazos. Las horas habían volado como un sueño y muy pronto llego el momento de mi partida.
Ahora me dedicaba a tomar la desagradable tarea de despedirme de la casa en la que crecí, por segunda vez en el año. Parecía que el daño era mas esta vez, sin saber si algún día volvaria, como si la herida no estuviera curada y ya se estuviera desgarrando de nuevo. Mi familia no estaba haciendo fácil mi retirada y mi madre había tratado de contenerme físicamente, impidiéndome salir.
Una rápida mirada sobre la cabeza de ella me mostro la oscura expresión de mi padre, de aspecto demacrado. Yo sabía que había interrumpido su viaje de pesca con el padre de Bella para que pudiera pasar algún tiempo conmigo antes de partir, y, aunque apreciaba el gesto, sabiendo que se preocupaba por si solo lo hacía más difícil. Pareció deprimirse más y esquive su mirada, no podía permitirme sentir compasión o culpa o sino nunca saldría. Tenía que ser despistado.
Sin embargo, no era una tarea fácil. Alice no quitaba sus ojos de mí, con los labios temblorosos y los ojos bien abiertos aguantando la humedad que amenazaba con desbordarse en cualquier momento. Trate de evitar su mirada tanto como me fue posible, pero mis ojos se dirigían inconscientemente hacia su expresión lastimera, como si fuera un imán. Era evidente que no podría escapar sin alboroto ni ceremonia.
Mirando el reloj intencionadamente por tercera vez en diez minutos, me aclare la garganta con fuerza. –Realmente necesito irme ahora,- les dije deliberadamente, pero nadie se movió. Suspirando con resignación me separe de los brazos de mi madre, lo más suave que pude y me agache para tirar mi mochila sobre mi hombro. Esto provoco nuevos sollozos de parte de mi madre y la humedad en los ojos de Alice creció amenazantemente, al borde de fluir por sus mejillas.
-Adiós,- murmuré con tristeza y salí, pero fui interrumpido por un coro de gritos y un chillido de mi madre.
-¡Espera!- gritó y se lanzo hacia delante para envolver sus brazos alrededor de mi cintura. Por mucho que quería, no me deje descansar en el abrazo materno, pero se lo devolví con torpeza mientras ella sollozaba en mi pecho. Después de unos momentos, me separe y la sujete con firmeza, endureciendo mi corazón contra su dolor.
-Ahora me tengo que ir,- dije y ella empezó a temblar como una hoja y se agarro a mis manos.
-¿Tienes todo lo que necesitas?- preguntó, un poco histerica, y mi padre se acerco a consolarla, calmándola con suaves murmullos. Asentí y me mando una sonrisa forzada, tratando de tranquilizarse.
Tire de mi mano liberándome de las suyas, estrechando mi derecha con mi padre, mientras su mano izquierda se posaba en mi hombro. –Estamos orgullosos de ti, hijo,- me aseguro y asentí con gravedad, conmovido por sus elogios. Mi madre hipo en voz alta y me acerque para abrazarla y acariciar su espalda.
De repente, Alice estaba a mi lado y me tiro en un apretado abrazo, tirando de mí hacia abajo para alcanzar su estatura y besar mi mejilla. Se acerco a mi oído para que nuestros padres no nos oyeran y susurro, -gracias, Edward, por aceptar a Jasper. Él me hace feliz.-
Cuando se aparto, las lágrimas por fin se desbordaron y caían libremente por sus mejillas, le entregue mi pañuelo para que se limpiara. Ella suspiro y me dio una sonrisa acusadora y tomo una de mías manos entre las suyas mirándome fijamente a los ojos.
-Cuida de ti misma, Alice,- insistí con seriedad y ella asintió con garantía de calidad.
Con un apretón final de manos me aleje de la familia que amaba, retrocediendo hacia la puerta. No quedaba nada que decir por lo que nadie rompió el silencio. Di un vistazo final en su dirección, tratando de memorizar sus rostros para los largos meses por venir. Ellos me miraban directamente, inmóviles, hasta que di la vuelta y me marche, cerrando la puerta detrás de mí.
Me aleje rápidamente de las casas, esforzándome para bloquear el penetrante gemido que emanaba de mi casa, poniendo el mayor espacio posible entre mi familia y yo.
Corrí por la calle con la cabeza gacha para no encontrarme con la mirada de los transeúntes, solo alcé la vista cuando un par de zapatos se negó a salir de mi camino. A regañadientes levante la cabeza, mi mirada se cruzo con los ojos marrones más hermosos que había visto y antes de que pudiera recogerme a mí mismo, mi corazón dio un salto en mi pecho.
Ella solo me miro, entornando los ojos con recelo, su expresión facial apenas enmascaraba el dolor evidente en su rostro. –No pensabas irte sin despedirte, ¿verdad?- preguntó en voz baja, apenas en un susurró, mirándome fijamente de pie frente a mí, inmóvil.
No pude responder, pero tampoco pude alejar mi mirada de su rostro, mis ojos se movieron por cada contorno de sus exquisitas características. Su expresión era cuidadosamente neutral, pero podía ver el sufrimiento en sus ojos y sentí como su tristeza me inundaba a mí también.
Le había insistido a mi familia que no me acompañaran a la estación, prefiriendo escapar tan tranquilamente como había llegado. No podía enfrentar las despedidas que su presencia me hubiera hecho pagar y no quería poner a prueba mi fuerza de voluntad con una separación emocional. Por esa misma razón, me había olvidado de decirle a Bella la hora de mi tren y como un cobarde me había querido ir sin despedirme de ella. Estaba seguro de que, tan fuerte como me jactaba de ser, me vendría abajo si ella estaba ahí para despedirme.
Ahora, sin embargo, ella estaba delante de mí, mirándome como si pudiera ver directamente en mi mente y no pude fingir más, Sacudí la cabeza en silencio y ella alzo las cejas con escepticismo, ella sabia cuales eran mis intenciones.
Frunció el ceño y se mordió el labio, profundizando el color con la presión de sus dientes. –Edward, no te puedes ocultar para siempre. Sé que es difícil para ti pero no puedes ocultarte de los demás. Te queremos y nos merecemos una despedida decente, desaparecer tranquilamente puede ser más fácil para ti pero no es justo para nosotros.-
El fuerte viento de febrero azoto si abrigo, empujándola, y ella se a sujeto con más fuerza a su propio cuerpo. Sus labios y mejillas estaban sonrosadas por el frio, cuando tome su mano note sus dedos fríos como el hielo. –Lo siento. He sido egoísta,- le dije seriamente, mirándola a los ojos.
Su boca se abrió un poco con sorpresa y su lengua salió como una flecha para humedecer sus labios agrietados. Observe con avidez como corrió con delicadeza por su labio inferior. De pronto, sentí que mis rodillas se debilitaron y antes de darme cuenta, estaba acercándome a su cálido cuerpo. –Pensé que podía ahorrarte un prolongado adiós,- dije en voz naja, -pero estaba tratando de ahorrármelo yo mismo. Cuando te veo, siento que no puedo irme.-
Se estremeció levemente mientras la miraba profundamente hacia abajo y ella atrapo su labio entre sus dientes. -¿Me perdonas?- respiré y sus ojos me miraron momentáneamente antes de asentir. -¿Quieres venir conmigo a la estación?- Le pregunte mientras deslizaba una de mis manos por su brazo, su hombro y la deje bajo su mandíbula.
Se relajo junto a mí y asintió, me agache y bese su boca rápidamente antes de tomar su mano en la mía. Las miradas de la gente ya no me molestaban tanto, ahora que Bella estaba conmigo me sentía impenetrable, como si nadie pudiera tocarme cuando ella estaba cerca. Deseé poder llevarme esta sensación a las trincheras.
Apreté su mano en la mía mientras caminábamos, robándole miradas secretas por el rabillo del ojo. Dijimos muy poco, prefiriendo pasar estos últimos minutos el uno con el otro, sin la necesidad de palabras. Me sentía arrinconado con una bomba de relojería, cada segundo que pasaba devoraba más de la mecha. Nuestro tiempo juntos se agotaba y nuestra frágil relación pronto se destrozaría.
Llegamos a la estación demasiado pronto y el tren estaría allí en menos de diez minutos. Nos quedamos de pie, torpemente al principio, ninguno de nosotros sabía como manejar esta despedida que parecía hacer tato daño después de las pocas horas felices que habíamos pasado juntos.
Play The Scientist
Moviéndome lentamente para no sacarla de su ensimismamiento, di u paso más cerca de ella y acaricie su mejilla. Parpadeo un poco ante mi tacto pero se obligo a mantenerlos abiertos, sus profundos ojos marrones se engancharon a los míos.
Ella se deslizo hacia adelante presionándose contra mí, sin romper nuestra mirada, y me rodeo con sus brazos de forma segura. Suspire y la atraje hacia mí, deslizando mi mano desde su mejilla hasta su espalda, deteniéndome en su cuellos y su mandíbula para sentir su suave piel. Su pequeño cuerpo se estremeció ligeramente y ella volvió su cabeza, apoyándole contra mi pecho de manera de que parecíamos una sola persona. Encajábamos a la perfección y fui más consciente que nunca de lo que dejaría atrás cuando partiera en ese tren.
Mirando a mí alrededor me di cuenta de que la oscuridad comenzaba a caer sobre la estación, trepando sobre nosotros, preparándose para arrancarla lejos de mí en cualquier momento. Bella parecía evitar la oscuridad y cuando me separara, sabía que se ceñiría sobre ella.
Suspire profundamente y la acerqué mas a mí. –El crepúsculo, otra vez. Otro final. No importa lo perfecto que sea el día, siempre ha de acabar.- Medité en silencio y ella me miro interrógate. Moví la cabeza y trate de moldear mi cuerpo aun más cerca del suyo.
Me di cuenta de que cada segundo cuenta y me vi obligado a hacerle saber cómo me sentía por ella. Incline mi cabeza para que mi boca rozara su oreja y susurré, -Te amo, Bella.- De pronto, las palabras parecían insuficientes, pero mi cerebro revuelto no podía evocar otras palabras.
-Lo sé,- murmuró en respuesta y me relaje un poco. Bella no necesitaba que yo dijera algo e voz alta, ella entendía lo que quería decir, como nadie más podría. Alzo la cabeza y respiro, -yo también te amo.-
Sonreí e respuesta. –Lo sé.-
El tiempo no importaba mientras estábamos entrelazados de tal manera que no era capaz de decir donde terminaba un cuerpo y el otro empezaba. Podía haber pasado horas o segundos, sin embargo, fuimos perturbados por un ruido de traqueteo que revolvió mi estomago. Sentí a Bella rígida en mis brazos y una rápida mirada sobre su cabeza me confirmo que el tren ya se encontraba en la estación.
Bella alejo su cara de mi pecho y se volvió para que pudiera ver las silenciosas lágrimas deslizarse por sus mejillas. Ella era hermosa, incluso cuando estaba llorando y mi corazón se partió en dos ante el pensamiento de abandonarla. Acaricie su rostro e silencio, limpiando las lágrimas que seguían cayendo de sus brillantes ojos. –Bella,- empecé pero me interrumpió poniendo un dedo sobre mis labios.
-No digas nada,- insistió y yo cumplí, besando suavemente la punta de su dedo. Su otra mano llego hasta mi cuello y retorció mi pelo entre sus dedos, tirado de mi de modos que nuestros labios estaban a pulgadas de distancia. Se puso de puntillas y presiono sus labios con fuerza contra los míos, su lengua corrió como dardos por mi labio inferior. Envolví un brazo con fuerza a su alrededor, profundizando el beso, y deje mi otra mano arrastrarse por su espalda, moldeándose a su cuello, encontrando la cadena y mi cruz e su cuello.
Demasiado pronto, se separo de mí, las lagrimas seguían derramándose por su rostro y dirigió su mirada hacía el tren. Quería decir algo, cualquier cosa, pero mi mente era un caos. En consecuencia, ella fue la primera en hablar, dando un paso atrás y cepillando las lágrimas de sus mejillas con el dorso de su mano. –Edward, vas a perder el tren.-
No pude separar mis ojos de su rostro, asentí con la cabeza y tome mi mochila, caminando de espaldas hasta que sentí la manija de la puerta del tren detrás de mí. Apartándome por un momento, la abrí y entre, arrojando mi bolso en el suelo. Con la puerta del tren entre abierta, saque la cabeza y mis ojos buscaron desesperadamente a Bella hasta que la encontré, de pie, mirándome con tristeza en la plataforma.
Ella se acerco mas al tren de modo que podía distinguir su voz sobre el ruido del tren. –Vuelve a mí,- rogo y alargue mi brazo tomando su mano en la mía.
-Lo hare,- prometí, mi voz ahogada y áspera, -te lo prometo.- Yo haría cualquier cosa para cumplir esa promesa y, contra todo pronóstico, encontraría la forma de volver a casa para que pudiéramos estar juntos. En ese momento, el tren partió, y me prometí que viviría por Bella, no importa lo que me tome. De alguna manera lo haría, no importa cómo, simplemente tenía que hacerlo.
Sonó el silbato y ninguno de los dos se movió, mirándonos desesperadamente el uno al otro. Debajo de mí, el tren comenzó a moverse y su mano dejo la mía, pero mis ojos se quedaron con Bella. Abrió la boca como si fuerza a hablar pero el tren siguió llevándome lejos, aumentado la velocidad al aproximarse a la curva. Me incline por la puerta, agarrándome a la última visión de su rostro a través de la turbia oscuridad hasta que doblamos.
De repente, arboles surgieron a ambos lados y no pude divisar la estación, no pude ver a Bella. Desesperado, corrí al otro lado del tren y abrí la ventana, pero fue inútil. La plataforma estaba demasiado lejos, oscurecida por el bosque. Y con eso, fui separado de ella, arrancado de su lado por la distancia y el deber, y me sentí colapsado.
Temblando, me hundí en un asiento, haciendo caso omiso a los otros pasajeros que me miraban con preocupación y alarma. No me importaba lo que pensaban, no me importaba nada, ella se había ido de nuevo y yo camino de regreso a mi propio infierno.
Edward se fue y quería irse sin despedirse… este capítulo es triste :( cuéntenme si escucharon a coldplay, Rosie querría saberlo :D ¿Qué hubiera hecho ustedes si Edward su hubiera ido sin despedirse? Reviews, por favor :) contiis
