Capítulo 5: El Maratón.


Corrió, o más bien apareció al instante en su departamento. Se quitó sus estropajos de Hokage, como le gustaba llamarles, tomando en su lugar un elegante pantalón y abrigo negro. El suéter crema que decidió usar debajo tenía un delicado cuello de tortuga. Usó su perfume favorito, acentuando así su apariencia final. Partió tras un trago de sake.

Nervioso era poco si empezaba a describir todas las sensaciones en su cuerpo. Hace casi 10 años que no asiste a una cita.

Para colmo cuando la ve luciendo ese conjunto. Traía una falda con un abierto muy sensual que dejaba ver su jugoso muslo derecho. Se veía sencillamente hermosa. Notaba sus párpados más brillantes ahora por el maquillaje, su boca vestía un atrevido color rojo. Incluso con el abrigo que llevaba encima de su conjunto, era obvio lo sensual que lucía.

Como si no fuese lo suficiente candente ya, pensó.

Aunque apenas era Enero, sintió que se acalora, el pecho se le aprieta haciéndole sentir extraño, por lo rápido que latía su corazón. Lo que no sabía es que la joven sintió lo mismo al verlo sin su ropa de trabajo.

Qué elegante se veía con el cuello cubierto. Dios mío, como nunca pudo ver lo guapo que es. Su rostro tapado como de costumbre, esta vez por una bufanda, de todas maneras imaginaba su boca, su barbilla, sus labios decorados con su labial.

Un momento de dos minutos pasó antes de que los dos pudieran reponerse de su nerviosismo.

- Está muy lindo tu vestido. - fue el mayor quien interrumpió su batalla de miradas.

- Es un conjunto. - se río la joven, aun nerviosa pero sonrojada. - Gracias. - añadió.

Él sabía que era un conjunto, aun así no entiende por qué dijo vestido. ¿Qué tan nervioso estaba?

Ambos disfrutaban del secretismo de su recién nacida relación, así que Kakashi había elegido un lugar donde permitieran reservar un salón privado. Eso solo empeoraba con lo nerviosa que ya estaba la muchacha. Nadie podía verlos juntos sin embargo estar a solas con él en aquel salón, donde apenas se escuchaba el chirrido de la madera en el suelo. Era demasiado para ella, estar en una cita con el Sexto Hokage, luciendo lo más sensual pero respetuosa posible, y él, viéndose perfecto. El olor que irradiaba el mayor la tenía temblando de angustia porque sabía que debía comportarse.

En cambio a la joven, el Sexto hizo las paces con su emoción al llegar. Precisamente cuando su cita retiró el abrigo largo de su cuerpo, dejando ver su atuendo completo. Madre mía, estaba preciosa. El apetito que le despertó la chica había matado su torpeza.

Sabía que Kakashi estaba devorando cada centímetro de su cuerpo con la mirada, y ella, quien deseaba hacer lo mismo con él, se veía incapacitada por sus acalorados pensamientos. Ahí está esa sonrisa maliciosa para demostrarlo.

En un desesperado intento de relajarse por fin, con esperanzas de jugar a la par con el mayor, respiro y aclaró su garganta.

- Espero que con lo mucho que me estas mirando puedas recordar todo de esta noche. - se acercó a la mesa para intercambiar el menú de bebidas por el de comida.

- Créeme, voy a recordar cada detalle, señorita. - le dijo, agarrando su cerveza y dándole un largo trago mientras continúa mirándola , confundiendo a Yomi en sí lo hacía porque le gustaba como se veía o porque estaba analizando hasta las hebras de su pelo, el cual olía exquisito esa noche. - ¿Estás lista para ordenar? - pregunta al terminar de beber.

Kakashi estaba al cien por ciento de su confianza, esa noche será inigualable. Antes de acabar la cena tenía planeado invitar a Yomi a su departamento, por fin. Donde él haría lo que ella quiera, y con suerte ella también haría lo mismo por él. Además él no pide demasiado, con verla venirse unas tres veces es suficiente para él. Bueno, quería hacer muchas, muchas actividades con ella.

- Sí. - ambos habían decidido previamente sobre comer parrillada, así que solo quedaba elegir el tipo de carne que ordenarán. - Pollo y cerdo con muchos vegetales.

En cuestión de minutos su mesero irrumpió en el cuarto para tomar la orden. El mayor, quien ha tomado el liderazgo toda la noche, se encargó de todo para acomodar el pedido de Yomi.

La muchacha estaba boquiabierta pero excitada de lo caballeroso que resultó ser el Sexto. Es que parecía ser un sueño, de no recordar cómo ha llegado hasta aquí podría vivir en su mundo de fantasía por siempre.

- Discúlpame si te llamé muy tarde. - dijo el mayor, con una expresión muy opuesta a remordimiento. Estaba riendo un poco incluso.

Yomi no pudo evitar reírse por la ironía. Es como si pretendiera ser modesto ante las irrazonables ganas que ambos se tienen.

- No. Estoy encantada de venir. - Yomi quería mostrarse honesta, porque lo estaba siendo. - Me gusta pasar tiempo contigo.

- Debo admitir que avivaste nuestras vidas con tu llegada. - hizo una pausa, recorriendo sus piernas con la mirada, torturado por el desnudo de su muslo derecho, pareciendo sereno sin embargo. - Sobre todo la mía.

El corazón de la menor dio un vuelco por la satisfacción que sintió al escuchar eso, poniéndola nerviosa de nuevo justo cuando ya empezaba a reponerse. Maldijo en su cabeza al hombre por hacerla sentir así.

- Y a mí me gusta pasar tiempo contigo también. - añadió.

- Kakashi. - advirtió, ocultando su boca con sus dedos por la vergüenza.

- Ese color te queda muy bien. - ataca de nuevo, con ese rostro sereno pero lleno de misterios, la enloquecía lo enigmático que llegaba a ser.

- Gracias. - traga devolviendo sus manos a su regazo. - El cuello de tortuga te hace ver muy… sexy.

Eso sí que lo agarró por sorpresa. Fue directo a donde le gustaba llevarla: su química sexual. Se sonrojó pero mantuvo su semblante confiado.

- Gracias. ¿Sexy? - la molesta un poco.

- Si, sexy, Kakashi, sexy. - le repite alborotándose levemente.

De nuevo, la habitación se colma de sus miradas curiosas, juguetonas, ilusionadas.

- ¿Entonces te gusta pasar tiempo conmigo? - pregunta, entre bocados de la cena.

- Sí. ¿Qué pasa? - pregunta la joven, confundida.

- ¿Te gustaría pasar incluso más tiempo en mi departamento esta noche?

La joven traga en seco, su entrepierna y su estómago sintiendo una cálida adrenalina. Desde luego que sí, cien veces sí. De no ser porque su relación podría ser un escándalo político le habría robado dos o tres besos hasta este momento.

Sin intentar pelear más consigo misma, se pone roja. Lo mira de arriba abajo saboreando con su lengua, probando ya lo que aún no ha comido. Se ríe, fingiendo pensarlo un momento, poniendo a Kakashi a la espera.

- Claro. - contesta mirando sus ojos campeones. - Sí. - confirma de nuevo.

De repente Kakashi se preguntaba qué hacían allí entonces. Miró los palillos en la mano de ella, que descansaba angelicalmente en su rodilla, devolviéndolo a la realidad. Él se sentaba de frente a ella, a una distancia inconcebible.

- Creo que siempre soy yo robándote el tiempo, ¿no? - agarra un pedazo de carne de la parrilla y lo lleva a su plato, mientras sonríe, estaba pasándola bien, demasiado bien.

- Así es, siempre eres tú, Kakashi. - le responde como si estuviese guardando una riña con él secretamente. - En la oficina cuando haces que le mienta Chizune, cuando me engañabas para hacer tus quehaceres…

- Hey. - dice terminando su bocado, fingiendo dolor.

- Y ahora también, tengo que estar a escondidas de todos para verte. - le recuerda con una mirada juguetona.

Aquello le gustó al Sexto. Se rio para sí mismo, mirándola de pies a cabeza por enésima vez.

- ¿Te vas a meter en problemas por mí, linda Yomi? - le pregunta, acabando con ella, enloqueciendo su mente en ese instante.

¡Dios! cómo quería agarrarlo del cuello y solo perderse en su boca, tragar su saliva hasta registrar su ADN para siempre.

Se movió un poco en su asiento, precipitada ante la pregunta de su superior. Era un atrevido.

- Así parece, señor. - se recuesta en su asiento, tras dejar los palillos en la mesa, comunicando también que había terminado de comer.

Kakashi se alegró de que podía dar consuelo a su salvaje imaginación esta noche. Se mojó los labios entendiendo el anuncio de la joven. Pidió al mesero presionando el botón en la mesa, apareciendo el mismo poco después. El Sexto firmó y pagó la cuenta, finalizando la cena.


Aprovechando sus habilidades de shinobi, se escabullen del lugar hasta el vecindario del mayor. Cómo era de esperarse, vivía en un edificio moderno muy cerca de la torre donde trabajan. Logró contar al menos 15 pisos, sin embargo era uno de los edificios más pequeños de la zona.

- Dámelos. - le pide Kakashi, hablando de los tacones que transportaba en su mano, consecuencia del trayecto por los tejados que tomaron hasta la residencia.

- No, estoy bien. - Yomi agradece el gesto pero el adulto insiste.

- Ven. - toma el calzado de su mano de todas maneras y procede a indicarle el camino hacia el ascensor.

Iban hasta el penúltimo piso, piso 14 de 16, el último siendo una azotea. Ahí estuvieron solos, al mismísimo tiempo que cerraron las puertas del elevador, la chica empujó a su superior a las paredes solo para ser recibida con la misma intensidad. Se dijeron lo mucho que esperaron ese momento toda la noche entre lamidas y chupadas. Yomi dejándose llevar agarrando más que la parte inferior de los muslos del mayor.

Se apartaron cesando el frenesí casi de golpe cuando el Sexto reconoció su piso.

- No tengo muchas cosas. - avisó. - Me gusta vivir con lo esencial.

Yomi esperaba exactamente eso del adulto. Cuando pasó al apartamento después de él, se sorprendió por los largos ventanales de cristal por toda la cocina y la sala. Solo había un mueble en toda la sala, y en la cocina, una mesa y dos sillas. Solo resaltaba una estantería con libros, encima una bandeja con varios licores, que de alguna manera aviva el lugar. Era inmensamente espacioso, tal vez por la carencia de muebles. A Yomi esto podría importarle menos, solo pensaba en oler un poco más de cerca la esencia del mayor.

- Puedes ducharte si gustas. Ya que viniste descalza. - la sugerencia del Sexto tuvo buena recepción por la joven quien aceptó de inmediato.

- Creo que no tengo ninguna herida. - dijo comprobando sus pies con intención de descartar la posibilidad.

Kakashi recordó la herida de la que su profesor le contó.

- Déjame ver. - poniéndose en cuclillas, el peliblanco inspeccionó sus pies y piernas. - Veo que ya no se nota tu herida en los pies.

Si no fuese porque conoce al adulto, malinterpretaría la naturalidad con la que comentó aquello.

- ¿Cómo sabes eso?

Este la miró divertido y se encogió de hombros. A veces se le olvida que este hombre es el Hokage.

- Ya sabes demasiado, Kakashi.

- Hmm, ¿eso crees? - sus manos se aventuraron por las pantorrillas y muslos de la joven, su derecha metiéndose en la falda sobando sus muslos. Kakashi hablaba suavemente, casi susurrando. - Quiero saber aún más. - un beso muy peligrosamente cerca de su entrepierna le eriza la piel.

- Después del accidente, me operaron claro, pero me hicieron una buena prótesis, y así ando caminando normal. Ahora siento que tengo mejor equilibrio. - bromeó con lo último.

Justo como siendo víctima de la ironía, se tambalea un poco perdiendo el equilibrio. Kakashi, cuando lo nota, toma sus manos para que se agarre de su cabellera. Esta lo hace, disparándole eléctricas descargas de emoción por todo su cuerpo.

Mientras se deleitaba con el olor de la muchacha, trazaba un camino de besos por sus muslos, ambos estaban excitados rápidamente, principalmente Kakashi que pronto estaba sucumbiendo a la tentación. Las manos femeninas se aferraron a su pelo, soltando un tímido jadeo.

- Kakashi. - lo llamó cuando estaba a punto de adentrarse aún más en su falda.

- ¿Mmm? - su voz ahogada por la piel de la muchacha, que bien quería sepultar todo su rostro en sus muslos.

- ¿Dónde está el baño?

A pesar de sus formidables ganas de continuar, se detiene mirándola incrédulo.

- ¿En serio? - le pregunta retomando los besos en la rodilla y muslos de Yomi. - Hueles muy rico.

- Te prometo que no tardo nada. - le detuvo poniéndose a la altura de él, robándole un beso antes de que pudiera reaccionar.

Kakashi sonríe, se reincorpora para indicarle el camino hasta el baño.

- Esta toalla es nueva. - le señala la gran tela blanca colgando a un lado de la ducha, que al contrario de su baño, solo tenía un cristal transparente dividiendo el retrete. - Si necesitas algo más estaré en la cocina. - vuelve a imitar ese tono suave pero seductor con el que estaba hablando mientras le besaba las piernas.

Yomi siente como la sangre le recorre todo el cuerpo hasta las mejillas. Solo quería quitarse el sucio de los pies además de calmar sus nervios con una ducha caliente.

- Está bien, salgo en un momento.

Finalmente el mayor sale del cuarto, solo para recibir un millón de imágenes de lo que pasaría en ese baño en los próximos minutos. No sabía por qué pero aquella noche todo lo que pasaba le parecía extremadamente nuevo, como cuando embargaba en misiones peligrosas, lo único que esta vez no sentía ningún tipo de miedo, todo lo contrario, estaba pasándola muy bien, su excitación anticipa lo que iba a ocurrir allí.

Mientras se alejaba del sonido de la ducha, atravesando su largo pasillo, dejó en el mueble su abrigo, riéndose para sí mismo que ni siquiera reparó hasta ese momento que lo tenía puesto. De su refrigerador sacó una botella de sake, y se sirvió un trago.

Vagamente escuchaba el murmullo de la ducha, debilitándose a través de las paredes. Tan solo el sonido era suficiente para electrificar su mente. Se sirvió otro tragó buscando apaciguar sus pensamientos. Estaba a punto de hacerle el amor a una muchacha 18 años más joven que él. No sabe cuánto tiempo pasó en lo que se decidía en un tercer o cuarto trago, pero la fría sensación de una presencia en la sala con él le heló el corazón. Se asustó pero solo se trataba de Yomi.

Estaba envuelta en la toalla y su pelo también mojado recogido hacia atrás. Se veía mucho más largo de lo que recordaba. Kakashi se impresionó, tal vez por el alcohol pero no detectó ningún movimiento de ella, ni siquiera cuando la ducha paró de sonar.

- ¿Me quieres impresionar o quieres matarme de un susto? - el Sexto sostuvo su corazón debido al asombro.

- Un poco de ambas. - se acerca a él, en el trayecto dejando caer la toalla revelando su cuerpo desnudo, reluciente por el agua restante.

Los ojos oscuros del adulto se ancharon de sorpresa, y gusto. Intentó imaginarla muchas veces, ya que la vez en los archivos apenas aprovechó para retozar con ella. La miró de arriba abajo, alcanzando a registrar cada detalle que esos pocos segundos le permitieron. Su largo cabello castaño aun goteaba haciendo un charco a sus pies, por el agua restante en su piel, brillaba bajo la tenue luz del pasillo y la que atravesaba el ventanal. Su vulva estaba afeitada, salvando un poco de pelo en la parte superior de sus labios, algo que prendió el morbo siniestro del Sexto. Y su culo, Dios mío, jamás había visto algo tan carnoso pero que le apeteciera tanto. Ya lo sentía acariciar sus palmas, como vería su mano quedarse pequeña en el agarre.

Dejando el vaso de cristal en la meseta, la hala suavemente a él, envolviéndola en sus brazos, sin dejar de mirar sus ojos claros. Su suéter se empapa de su piel y su cabello, pero este nunca se dio cuenta. Se la iba a comer enterita.

Llevan a cabo un encuentro salvaje de besos, donde Yomi termina siendo cargada por él varias veces. Como puede va despojando a su cita de sus prendas, quedando con el pantalón desabrochado muy pronto.

Las manos del adulto la elevan, firmemente masajeando sus glúteos, sin costarle el mínimo esfuerzo, la traslada en sus brazos hasta el sillón, donde toma asiento y por consecuencia Yomi sentándose en sus piernas.

Ninguno de los dos podía creer que esto de nuevo estaba pasando, sobre todo en la casa del varón. Los gemidos de la chica armonizaron todo el departamento, Kakashi jugaba con su entrada, confirmando que esté completamente mojada para él. Se chupa los dedos en lo que Yomi juega con dos de sus dígitos en su boca. Se miran tal depravados. Desesperado por saciar su sed, Kakashi mantiene la boca femenina ocupada con sus dedos mientras él enloquece con sus pezones rígidos. Los gemidos de ella solo hacían que sus ganas explotaran.

Poco a poco va cambiando de objetivo en lo que baja alrededor de su cuerpo. Llegando a su vagina, separa sus piernas y se acomoda agachándose en el suelo, quedando su cabeza en frente de su vagina chorreando por sus caricias.

Empieza a lamer su labia, su entrada y finalmente, su clítoris recordando todo lo que a ella le hizo venir la última vez.

Yomi se retorcía, provocando que la tela del mueble delatara su actividad. Que rico, pensaba.

- Si sigues haciendo eso me voy a venir muy rápido. - le advirtió entre jadeos, ella misma se tocaba y jugaba con sus pezones acelerando el proceso aún más.

Lo mucho que Kakashi parecía disfrutarlo a ella la excitaba muchísimo, sentía que sobre todo su clítoris iba a estallar de placer en cualquier instante, estaba muy cerca. Pero las lamidas no tuvieron benevolencia de su advertencia, el mayor se enfocó aún más en hacer aquello que ella temía, sintiendo como su órgano temblaba y crecía más dentro de su boca. Un fuerte gemido anunció su orgasmo, estallando su vulva en aún más fluidos que emergen de su entrada, palpitando. Continuó jadeando más fuerte porque Kakashi seguía chupando y besando su palpitante clítoris.

- Ah, ya, Kakashi, ah, ah. - le pidió retorciéndose, esperando así que este parara porque sentía que se vendría de nuevo de una manera que jamás había sentido.

Le apretó las nalgas y chupó su muslo izquierdo, con la intención de dejar una marca allí.

- Estás tan mojada. - logró entender ella entre los besos que le daba el mayor por todo su cuerpo.

Como por arte de magia, la prominente erección del peliblanco mostró su participación, asomándose por su pantalón desabrochado. De su bolsillo saca un preservativo abriéndolo con los dientes mientras la mujer le termina desvistiendo, besando su pelvis desnuda en el proceso.

Fue doloroso, sintió como se desgarraba algo dentro de ella. Estaba sumamente húmeda por lo que también fue placentero. Kakashi se tira encima de ella, abrazando su cuerpo haciéndose uno con ella. Jadeaban, se besaban entre tiernas caricias, mientras la joven le recordaba que fuese gentil con ella. Kakashi no sabía que era su primera vez siendo penetrada, obedecía sólo porque cada vez que se lo pedía, sus adentros lo apretaban tanto que sentía correrse en cualquier momento.


- ¿Qué estabas tomando cuando salí del baño? - su mirada estaba perdida en los brazos del varón, trazando siluetas de amor en su pecho. El calor del mismo le producía mucha paz, ya que al tener su oído pegado a su piel, puede escuchar los latidos de su corazón, acogedores.

- ¿Te refieres a cuando casi me matas de un susto? - se burló, sin parar de masajear sus glúteos. Tenían un momento descansando uno encima del otro mientras compartían una íntima conversación. - Sake. Tengo varios tipos en la cocina.

Yomi detuvo sus dibujos imaginarios sobre la piel de su cita. Se incorpora sentándose en su pelvis.

- ¿Qué diferencia hay entre un Sake y otro? - pregunta mostrando un semblante serio. Kakashi luchaba por devolver la mirada a sus ojos ya que los ricos senos de ella llaman más su atención, rebotando como dulces de arroz.

Agarró las caderas de la muchacha, empujándose hacia delante para rozar su miembro en su culo, que en el momento empezó a endurecerse. Ya quería hacerlo una segunda vez.

Yomi se mantuvo seria y lo ignoró. Kakashi también obvió su indiferencia.

- Hay muchos tipos de Sake. Yo tengo Junmai, Muroka y Ginjo. Ginjo es dulce por eso prefiero tomarlo frío. Junmai es de sabor fuerte así que frío también es mejor. - continúa el movimiento de caderas, su miembro cada vez más erguido en dirección al culo de Yomi. - ¿Por qué, quieres un poco? - la miró divertido.

Se recuesta del pecho masculino, dejando que sienta sus pezones duros, excitándolo más. Cuando cambió de postura su entrada se vio más expuesta al miembro danzarín del mayor, que pudo sentir los fluidos y la carne tibia de su vagina.

- Sí. - se levanta del sillón dicho esto, indicando que le muestre la bebida.

Kakashi resopla y niega con la cabeza, tratando de mantener la frescura incluso con su virilidad endurecida.

Caminan a la cocina como Dios los trajo al mundo, Kakashi saca la versión dulce del refrigerador y le sirve la mitad de un trago. Se lo da esperando su reacción, escabullendo unas sigilosas miradas a su desnuda figura.

- ¿Qué tal?

- No está mal. ¿Tienes más? - inquiere con ojos curiosos.

- Está bien pero será el último trago. - a pesar de todas las cochinadas que han hecho, Kakashi mantiene presente su diferencia de edad.

- Si me lo sirves bien, sí. - le reta.

Por alguna razón, los pezones de la chica volvieron a endurecerse, empeorando el hambre que tenía Kakashi por ella.

- Este es fuerte así que tómatelo lentamente. - esta vez le sirvió el trago completo.

Yomi tomó un sorbo dejando la mitad.

- ¿Bien? - preguntó el peliblanco.

- Ese está mejor. - se toma el resto, arrebatándole rápidamente la botella de licor de las manos. Este intenta recuperarla al instante pero cuando casi lo logra Yomi toma un sorbo como puede para luego rendirse.

- Eso no- lo calló con su boca vertiendo el alcohol dentro, parte de la bebida brotando por sus comisuras cayendo en sus cuerpos desnudos. Sus lenguas danzaban en un delicioso frenesí.

Suavemente deja la botella en la encimera, para enfocar cada parte de su cuerpo en el otro. El calor de la chica lo excitaba con locura, podía sentir su erección cobrar vida una vez más con solo rozar su piel.

Esta vez Yomi quería devolverle el favor: se hincó lamiendo el miembro latente del varón. Empezó a meter y a sacarlo de su boca hasta empaparlo de su saliva de modo que sus manos resbalaran gozosamente. Tragó hasta donde pudo, que apenas era el 50% de él. Excitada por la dureza del mayor en su boca, de cómo su glande obstruía su garganta temblando. Inicia a satisfacerse ella misma con sus manos, una jugando con su clítoris y la otra pellizcando sus pezones. Kakashi admiraba la escena encantado, agarrando el pelo castaño para evitar que se ensucie de sus fluidos. Aunque a veces la atragantaba, no podía evitar moverse de atrás hacia delante llenando su garganta de él, buscando el calor de su úvula.

Casi al mismo tiempo los dos sienten llegar su orgasmo, Yomi ayudando al mayor a terminar con su mano para atrapar el semen con sus senos. Poco después llegó el de ella.

Otro preservativo formó parte de la velada finalizando el segundo coito de ambos de aquella madrugada. La mantuvo presa a sus embestidas por toda una hora, asegurándose de tenerla empapada de excitación mediante el sexo oral en ocasiones. Yomi jamás imaginó que el sexo podría ser tan gratificante ni que tendría tantas ganas de seguir a pesar de ser pasados las 3 de la madrugada. Hizo todas las posturas que recordó ver en la pornografía, sin querer, un gran indicador de la química entre ellos.

Los dos tuvieron un tercer orgasmo encima del mueble. Kakashi cargó a la menor en lo que compartían un delicioso beso, con todos los sabores de su cuerpo, hasta la habitación. Allí sucumbieron al sueño mientras hablaban y jugaban con sus intimidades, el peliblanco rozando su miembro duro por la labia de ella, tal cual, empapándose de sus fluidos mezclados con el semen de él. Aquello, sin importar lo mucho que los excitó, el cansancio los venció quedando dormidos, ella encima de él.


Se levantó por la vibración de su teléfono bajo la almohada. Se trataba de su recordatorio diario para entrenar, que sonaba a las 1:30pm todos los días. Miró al cuerpo debajo de ella, durmiendo plácidamente mientras la sostenía de la cadera. Debía admitir que le empezaba a parecer irresistible, se calentaba de sólo verlo desnudo. Se dejó caer en su brazo para olerlo, parecía dormir profundamente, se notaba lo relajado que estaba o lo cansado que estuvo, anoche seguro acabaron casi a las 5am.

Yomi aunque sentía que podría dormir más se levantó poco después haciendo apenas un movimiento en la cama para no perturbar al mayor. Cogió sus bragas desaprobando vestirse con sus prendas de anoche. Sintió un poco de vergüenza pero miró en el closet del mayor, continuando su paso sigiloso por la habitación. Lo miró, confirmando que aún seguía dormido. Deslizó la puerta revelando el interior: la mayoría era ropa de trabajo, trajes y chalecos ninja además de su túnica. Encontró un Tshirt blanco que atinó a su gusto, se lo puso y salió a la cocina.

Su mente activándose de repente, recordando todo lo ocurrido anoche en aquel lugar. Se sintió en una película donde ella era el personaje egoísta que los televidentes envidiaban. Estaba muy feliz, sin embargo.

Tomó agua costándole encontrar los vasos en los gabinetes. Miró a través de los ventanales de la sala, importando poco que alguien la reconozca a esta distancia. Se sonrió para ella misma. Miró detrás de ella viendo el mueble donde el Hokage la hizo delirar. Recordó el olor de su sudor, sus boca en su intimidad, las firmes embestidas. Cómo pudiste Yomi, se ríe de nuevo, sonrojada. Y cuando le hizo felación, pudo saborear un poco de su néctar viril. La joven estaba por las nubes mientras recapitula los eventos con su amante la noche anterior.

Se le ocurre qué preparar desayuno es buena idea. Se termina su vaso de agua de un sorbo y camina a la cocina sonriente. Sabe hacer varias cosas pero al mirar que Kakashi tenía manzanas y kiwi decidió preparar panqueques con huevos. No encontró harina en su alacena pero sí avena, así que trabajó con eso añadiendo leche.

- ¿Qué haces? - esa voz que le erizaba la piel le acarició el oído, literalmente. Pudo oler su cuerpo recién levantado con una ligera mezcla de su perfume. - Buenos días. - saluda cuando Yomi se voltea por el susto.

- Buenos días, señor Hokage. - le devuelve sensualmente. Este no se resiste a besarla, mientras la agarra de las caderas para abrazarla. Comparten unas miradas juguetonas, Kakashi le sonríe. El adulto no tenía percepción negativa de que ella le llamase Hokage, al principio sí, porque le parecía muy metódico, pero ahora sabe que lo hace con la intención de presentar los riesgos de su excitante relación, lo que le gustaba mucho.

- ¿Qué preparas? - preguntó.

- Pensaba hacer desayuno. Unos panqueques.

- ¿Ah, sí? - comenta jugando con ella. Le echa un ojo a la loseta, viendo que apenas había logrado la mezcla para dicho platillo. - ¿Si sabes cocinar pequeña consentida?

Yomi se sonroja de pena pero su semblante cambia a uno serio.

- ¿Cómo que consentida? - le dice con recelo.

- Si, Yomi. Eres la más consentida. - confirma de nuevo, aun manteniendo su juguetona sonrisa. Era de lo más refrescante poder ver el rostro completo de Kakashi Hatake por más de unas cuantas horas. Podía sentir como en ella crecía una fijación romántica por él. - Sé que eres hija única, Chizune siempre me pide que sea gentil contigo. - la mira a los ojos haciéndole recordar todas las veces que la obligaba a mentirle a la doctora para estar a solas en la torre. Ella entendió, calmando su facción. - Yo mismo siempre estoy consintiéndote. Me gusta hacerlo.

- ¿Lo dices por todo lo que hicimos anoche? - le pregunta mirando el suelo, esperando que su respuesta fuera lo contrario a lo que ella estaba pensando.

- No. Aunque me gustó muchísimo y quiero hacerlo de nuevo. - mantenía su coqueteo con la menor.

El corazón de ella empezó a latir muy rápido. Le gustaba lo que él decía, y para este punto no podía negar que el hombre le gustaba muchísimo. Lo miró encontrándose con la mirada relajada de él, trayendo paz a sus pensamientos nuevamente.

- Entonces yo también te consiento mucho a ti, Kakashi. – sus ojos miel brillaban de sagacidad, envolviendo al peliblanco en un hechizo.

- Sí. Diría que demasiado, te vas a meter en problemas.

Yomi enloqueció al escuchar eso. Se acercó a él quien empezaba a lavar las frutas en el fregadero. Ella acarició su espalda, dejando lamidas hasta hacerle voltear para mirarla. Ella le besó introduciendo su lengua al instante, siendo correspondida por él que deja la tarea con intención de abrazarla, sus cuerpos sin ningún centímetro de separación.

- Te queda mejor que a mí. - menciona refiriéndose a su t shirt encima del cuerpo femenino.

Las caderas de la joven danzaban en las palmas masculinas, él deseando cada parte de su cuerpo, pero ella también. Al contrario de ella, solo estaba vestido por unos boxers ahogados que dejaban ver la perfecta forma de su miembro a través de la tela casi transparente. Yomi se humedece los labios ante la vista, chocando su pelvis con su estómago para besarlo de nuevo. Sus manos recorren toda su espalda y piernas, ocasionando que moje por la musculatura del mayor.

Kakashi sentía la respiración de la muchacha acalorarse. Agarra sus nalgas, murmurando gemidos en su oído.

- Tengo mucha hambre, lindura. - entre besos y caricias el Hokage interrumpe el rumbo de donde su coqueteo iría a parar.

Le da rápidos besos en el cuello y los cachetes sonriéndole. Estaba de muy buen humor. Se aleja de ella para continuar con lo que hacía, casi apropiándose de la tarea.

Ambos participan para lograr lo que ella había empezado. Yomi se sorprendía con el trato del mayor sobre todo cuando estaban a solas, era muy caballeroso. Poco a poco se convencía que en caso de terminar perdidamente enamorada de él, sería totalmente su culpa.


- Hiciste un buen trabajo manteniendo el paso. - elogió las habilidades de Yomi de no perder el rumbo a pesar de los buscatrampas del Hokage. Se rasguño el brazo evitando mayores golpes entre los árboles, sin embargo tras ese accidente su determinación de sorprenderlo se apodera de ella perfeccionando sus movimientos.

- No eres cualquier cosa, Kakashi. - le dice retomando la respiración con una ancha sonrisa. Sus ojos brillaban de adrenalina. El peliblanco lo notó, excitándose lo mucho que Yomi se divertía con él. También sintiendo calidez por dentro. - Muy bien, ¿y qué haremos? - le pregunta moviéndose en su sitio como si ejercitara.

- Mi ejercicio favorito. - el enigmático sonido de unos cascabeles ponen a la joven en alerta, temiendo se tratara de un genjutsu. Sabe que en caso de serlo tendría que usar su byakugan para zafarse de él. Kakashi presenta un par de cascabeles que saca de su bolsillo, riendo ante su postura vigilante. - Tienes que quitarme los cascabeles. Puedes usar cualquier método que quieras. Solo tienes que quitártemelos antes de- miró su reloj en el móvil. Eran las 4.25 de la tarde. - las 7.30pm.

La sonrisa de la muchacha se anchaba en lo que escuchaba la explicación del mayor. Su mirada atenta cambió a una de satisfacción.

- ¿El método que yo quiera? - reiteró prontamente sintiéndose victoriosa. Si algo hechizaba al Hokage de ella es su actitud orgullosa y decidida. Podría hacer un ensayo de 3 volúmenes desglosando cada ámbito de su fijación en ella.

- Sí. - el pobre hombre podía pensar mil cosas de la mirada sugestiva de Yomi. ¿Será que se aprovechará de su relación para ganar? Eso querría verlo definitivamente.

Yomi asiente concentrándose en su presa mientras se prepara. Poniéndolo nervioso con su feroz mirada, ella se humedece los labios indicando que lo va a devorar a penas indique que empezó el ejercicio.

Estaba muy agradecida de que el mayor cumpliera todos sus caprichos. Eso la mantiene aún más mojada por él. Cuando le dijo que debía irse a entrenar después del desayuno, este la invitó a hacerlo con él, demostrando que el deseo inquietante de estar juntos es mutuo. Apenas le permitió volver a su casa para buscar ropa adecuada, apareciendo con el sobretodo más sexy que haya visto.

Aumentando la expectativa de la menor, el combate de miradas fue prolongado por Kakashi, quien se desafiaba a sí mismo por recobrar la seriedad y concentrarse en la tarea. Guarda los cascabeles en su bolsillo derecho, siendo totalmente ignorado por Yomi quien ya había considerado la idea de que el cambie la ubicación de los mismos en el futuro. Transcurren unos segundos más en el que Kakashi intenta desaparecer en una bola de humo dejando un clon suyo en su lugar viendo que la reacción de Yomi fue instantánea. Una lluvia de Kunais atacó al mayor, logrando salir ileso porque activó otra técnica de roca para defenderse. Sin embargo Yomi apenas le dejaba ventana para reaccionar; un puño rompió la copia suya junto con la barrera de defensa, obligándolo a tener una batalla cuerpo a cuerpo con ella.

Los golpes de Yomi eran eminentes. Kakashi no pudo aguantar más de 15 segundos de taijutsu con ella, logrando hacer varias técnicas para desaparecer y esconderse en el bosque.

Yomi estaba furiosa. Su taijutsu era tan poderoso como el de Rock Lee o un auténtico Hyuuga. Sus patadas sobretodo. Con sólo presenciar varios impactos Kakashi sabía que sus golpes podrían romperle los huesos a un hombre como él fácilmente. Yomi mostraba características de una bestia cuando peleaba, lo había visto cuando trabajaron juntos por primera vez.

Consiguió esconderse a unos 20 metros de ella en unos minutos, dejando unas cuantas trampas en el trayecto. Sintió como el chakra de ella se ponía en movimiento en dirección hacia él, sorprendiéndole lo rápido que ella reaccionaba al enemigo. Sabía que si usaba el byakugan esconderse era inútil, pero quería creer que ella no haría uso de él. Igual estaría preparado. Al cabo de 10 minutos escuchó dos de sus cuatro trampas ejecutarse. Esperó otros 5 minutos en lo que colocaba dos trampas y preparaba una técnica en caso de ser sorprendido pues ya no sentía el chakra de Yomi.

Decidió ir a averiguar que estaba pasando cuando escucho una tercera y cuarta trampa activarse. Apenas puso pie en la zona de la trampa que escuchó último, un sinnúmero de shurikens y kunais lo atacaron, todos proviniendo de distintos lugares a la vez. Los evito maniobrando sin dificultad, pero la asfixiante sensación de estar rodeado lo invadió. Miro a todos lados, previendo el ataque de Yomi por la izquierda. El ataque provoca que la rama del árbol se quiebre y caiga al suelo, junto con la copia de ella.

Kakashi se prepara nuevamente para el combate, su técnica para evitar el taijutsu de la joven trazada perfectamente en su mente. Esperó el ataque en búsqueda de la superioridad en la batalla, pero supo que algo andaba mal cuando vio más de 10 copias de Yomi rodearlo en el bosque. Una voz robótica que se quebraba al hablar llamaba su nombre. Estaba atrapado en un genjutsu.

De nuevo se encontraba estupefacto por las habilidades de la joven.

- Qué astuta. Ahora que no tengo que el Sharingan es muy conveniente.

Por unos segundos solo escuchó la voz robótica de Yomi y los clones que aparecían para volverse a esfumar en su lugar. Era un truco bastante tétrico para provenir de la chica que lo enloquecía sexualmente, entre otras maneras.

Su astucia y experiencia en el combate de los años anteriores le han brindado las herramientas para zafarse de la técnica aun sin el sharingan. Cuando salió de ella, repitiendo el patrón de ataque de antes, una lluvia de cuchillos y shuriken lo sorprendió, restando aún más el tiempo de reacción.

Era precisamente la intención de Yomi, el obligarle al combate cuerpo a cuerpo para averiguar en qué parte del cuerpo estaban los cascabeles.

Zanjando con su kunai los clones de la joven, Kakashi se abre paso en el bosque con una técnica de agua que permite desaparecer entre el nuevo ambiente de batalla. Pero Kakashi no contaba con lo fuerte que Yomi habia entrenado sus piernas. Con un salto logra elevarse más de 20 metros sobre los árboles, alcanzando la silueta del peliblanco enseguida.

Mientras intenta retrasarla con varias técnicas ambientales más, ve que no logra aumentar la distancia entre ellos. Es muy fuerte y su manejo del chackra era espléndido. Era muy tarde, Yomi se había cansado de correr y esquivar ataques para acercarse. Activó su Byakugan capturando al instante la locación de su objetivo. El saberlo le causó bastante morbo, queriendo acabar con la tarea cuanto antes.

Para el momento que Yomi logró conectar una técnica ambiental con el Hokage, era tarde para el mismo. La mujer había aprendido varios tipos de artes marciales, deslumbrando con sus peligrosas patadas. Pero Yomi no quería hacerle daño, así que imitando el estilo de pelea de los Hyuuga, empieza a tocar al mayor en lugares poco profesionales.

Kakashi se pierde en la jugarreta de Yomi, evitando mientras luchaba con ella que conectase sus ataques.

- Yomi, eso no va a funcionar. - le decía forzosamente porque enfrentar la rapidez de sus manos era mucho trabajo. - Yomi. - le avisa de nuevo cuando ella intenta agarrar el interior de su muslo, al mismo tiempo que intentaba tirarlo al suelo.

Yomi lo intenta con aún más furia, agarrando y sobando tan rápido como puede, ni sus glúteos se libraron de aquel asalto.

Ninguno de los dos planeaba hacerle daño al otro, sin embargo la abrumadora supremacía del Sexto llevaba la delantera, y temía sobrepasarse con alguna de sus técnicas colosales. Hizo un clon de él mismo para engañarla mientras preparaba otra técnica y se escabulle en el bosque. Sintiéndose por fin solo, prepara sus próximas trampas, enumerando en su cabeza los posibles ataques de la joven.

Mientras con astucia salvaje Yomi atravesaba el bosque reventando todas las trampas que veía. Pero la última que desactivó reveló su ubicación, si hubiese menospreciado la habilidad adulta, la electricidad del ataque aéreo la hubiese inhabilitado completamente para la tarea. Pero ella solo esperaba lo mejor de él, porque lo que sale ilesa, triunfante y contenta por encarar a su presa.

- ¡Profesor Kakashi! - le canturreaba como si fuese un juego de niños para ella.

Al escuchar su voz retumbar en los troncos de los altos pinos, supo que debía alejarse aún más. Y así lo hizo, por casi 8 minutos la amenaza de Yomi se calmó casi por completo.

Miró el reloj, consternado también porque no había rastro de la chica. Kakashi sintió helarse por dentro al darse cuenta.

Hasta que te diste cuenta. - la sensual voz de su cita le acarició la nuca, perdiendo al instante el control de su cuerpo. No solo lo había atrapado con un genjutsu más fuerte, si no que había bloqueado el flujo de chakra con una técnica Hyuuga.

La tibia lengua de la muchacha saboreo el sudor de su cuello, abrazando el cuerpo adulto con el suyo, envolviendo su torso en sus piernas firmes. Un rico beso le hace perder el interés en el ejercicio, ensimismándose rápidamente en ella, succionando su lengua, correspondiendo desde luego, aunque temía que pronto colapsaría el árbol que los sostiene. Una mano femenina se mete en su pantalón, apretando su cuerpo aún más con sus piernas para que no intente forzar. Kakashi se había metido los cascabeles en los calzoncillos por lo que Yomi nunca pudo escucharlos.

- ¿Eso era todo? - sale disparada con una espectacular acrobacia, aterriza en el suelo del bosque, con su victoria en los dedos.

- De saber que usarías el Byakugan hubiese sido aún más fuerte contigo.

- Eres el mejor ninja de Konoha, Kakashi. No tengo chance contra ti sin el Byakugan. - explica ella, exhibiendo los cascabeles gloriosamente. - A demás tú hiciste trampa. Nunca iba a encontrar los cascabeles. - aunque sigue mirándolo con sagacidad, no puede evitar sonrojarse cuando recuerda la suave y caliente textura de los genitales del mayor.

Kakashi se ríe.

- Estaban muy fríos, creo que yo quería que los encontraras más que tú.

Yomi le devuelve la sonrisa, pero no porque eso le pareció cómico, sino porque pensó que él estaba coqueteando con ella. Ese destello de maldad que a veces Kakashi veía en ella, le mandaba directo a las nubes. Cuánto le gustaba jugar con ella. Yomi se moja los labios con la idea de compartir una cama o un sillón con él nuevamente.

- Estoy muy segura de ello.

El Hokage sabía, no solo por la mirada acogedora y lasciva de la muchacha, sino también porque había aprobado exitosamente, que se la llevaría de nuevo a su apartamento.

¿Por qué? Porque así lo quería él, porque también merecía ser egoísta aunque sea una vez. Porque eso quería, robarse la chica, esconderla en sus sábanas, rastrear cada rincón de su hermoso cuerpo. El destino parece que así también lo deseaba, porque le estaba sonriendo a través de ella.

Podía sentirlo en cada palabra que ella decía, el mínimo pliegue de su piel lo invitaba a continuar la prolongada cita del día anterior. Sabía que estaba comportándose muy inusual, muy poco profesional pero él ya tenía el pie muy metido como para querer escapar ahora. ¿Escapar? Si por fin no hay peligro. Podía escuchar los campanazos de su corazón que latía fuertemente en su pecho, evocando las caricias y los besos de anoche. Era centralmente incapaz de verla solo como su compañera de trabajo. Solo veía la perfecta silueta de sus nalgas desnudas bajo la tela, escuchaba sus gemidos, sentía su sudor en su boca, sus jugos…


- ¡Ah! - exclamó de dolor la menor, había sido una apretada de nalga con un poco de fuerza, todavía estaba en el lado placentero del dolor así que apretó sus piernas, logrando reducir su cavidad, llenando de placer al mayor.

- Ay, que rico, Yomi. - le decía mientras la besaba con pasión angustiante. Kakashi quería hacerle tantas cosas que sentía volverse loco al no poder enumerarlas en orden. Este ni siquiera le permitió ducharse cuando regresaron a su departamento, acorralándola con sus besos y caricias, insistiendo en que era precisamente su olor corporal lo que le provocaba despedazar su ropa, que en realidad quedó estropeada bajo la cama.

Haciéndola nuevamente sudar bajo su cuerpo, esta vez con sus feroces embestidas, su palpitante miembro dentro de ella, impúdicos susurros de lo que ella le provocaba en el cuerpo, Kakashi estaba particularmente expresivo esta noche.

Él mismo se inquietaba sobre el origen de esta nueva parte de sí mismo que brota del interior con tanta naturalidad. Se preguntaba si ella era el factor químico o si solo bastaba la perfecta ecuación para este resultado, ¿es ella la variable?

Pasaron horas hasta que recordaran que aún debían ducharse. El cuerpo del adulto temblaba con su comportamiento atrevido. Tenía más de 24 horas coqueteando y teniendo sexo con esta preciosa criatura, mucha culpa empezaba a hacerle sentir mal físicamente. La inmensa responsabilidad de su nombramiento le invadió mientras estuvo solo esos momentos en la ducha. Apurado por salir, buscó su teléfono encontrándose solo con dos mensajes de Shikamaru, ambos eran recordatorios para la próxima semana.

Yomi había sido la primera en bañarse, de modo que ya estaba en la sala buscando sus cosas. El adulto respiró hondo, sentado en la cama, mirando el resto de su ropa además de la ropa interior femenina. Sus preocupaciones pronto fueron cosa del pasado. Se cambió vistiendo el tshirt más blanco y holgado que tenía, junto con una bermuda gris.

Como lo había pensado, el universo le sonríe desde que ella forma parte del suyo.