Disclaimer: Recreo no me pertenece.


La boda


27 junio de 2014


Surreal.

Su mejor amigo se posicionó a su lado. Mickey y Gus se unieron a ellos. Y entonces la música inundó el espacio y el tiempo. Los invitados abandonaron sus puestos para verla entrar.

Ella avanzaba por el jardín del brazo de su padre, quien parecía estar teniendo problemas para contener su llanto.

De pronto estaba frente a él, envolviéndolo en un abrazo cálido y a la vez brusco.

Porque Spinelli era así.

Siempre había sido así. Dura en los bordes, sorprendentemente blanda en el centro.

Y al ser testigo de la unión entre dos de sus mejores amigos, no pudo evitar evocar un recuerdo reprimido a causa del trauma de la niñez.

La primera vez que T.J. y Spinelli se besaron, él había estado ahí. Y el mundo no había vuelto a ser el mismo desde entonces. Ahora, en el primer beso oficial entre el señor y la señora Detweiler, reconocía la felicidad que el momento le otorgaba.

Detrás de un ramo de flores sencillas, muy ocupada poniendo orden en el velo de su mejor amiga, Gretchen era todo lo que Vince deseaba ver.

Había dejado suelto su cabello y un par de rizos forzados habían perdido la batalla contra su lacio cabello y caían como pequeñas ondas sobre sus hombros descubiertos a causa de los tirantes del vestido de dama de honor.

Siempre le sorprendía la cantidad de pecas que adornaban su piel. Parecía que sin importar cuantas veces la observara, nunca sería suficiente para contarlas todas. No le hubiese importado dedicar su vida con el mero propósito de hacerlo.

Y entonces, se encuentra frenando esos pensamientos. Porque han pasado tres meses desde que Gretchen le gritó en sus narices su amor por él.

Y aunque está agradecido de que ella hubiese tomado la iniciativa, le avergüenza haber estado tan aterrado de confesar sus sentimientos.

Ella había sido valiente, lista y audaz. En realidad, esa siempre había sido ella. ¿Cómo pudo estar tan asustado? La idea de perderla lo había detenido por suficiente tiempo.

La sensación del aliento de Gretchen contra el suyo al besarla aún es palpable en sus labios. Porque ella lo había dejado sin palabras. Él no había podido expresar, la furia de sentimientos que habían estado acosándolo durante el último año. No en ese momento, pero era un hombre de acciones. Y si no hacía un movimiento, se habría arrepentido para siempre.

Enrojece al notar que ha estado pasando los dedos sobre sus labios mientras divaga en sus pensamientos. Y entonces, nota que Gretchen lo ha estado observando. Y le sonríe antes de sonrojarse ferozmente. Porque él sabe que ella sabe.

Ella siempre sabe. No hay otra persona en el mundo que pueda comprenderlo de la manera en que Gretchen puede. Ni siquiera T.J.

Y la culpa cae sobre sus hombros, de nuevo. Porque a pesar de que ha sido inmensamente feliz con la mujer a la que ama, no se lo ha contado a su mejor amigo. Porque ese había sido su acuerdo con Gretch.

—Una boda es algo importante. Es su momento. —Había dicho ella. Y él no iba a llevarle la contraria.

El resto del día se va desdibujando en compañía de la música, la comida y las historias del pasado.

Spinelli baila con Mickey, quién básicamente la levanta en cada giro y Gus hace lo que puede por no pisar los pies de Gretchen.

El contemplar a sus amigos lo hace feliz. T.J. da el primer paso y pide a Mickey que le conceda un baile con su ahora esposa. Cuando Spinelli finalmente se da por muerta, se dirige a su mesa y sonríe, mientras ella coloca sus pies cubiertos por unas pesadas botas de cuero, sobre el respaldo de su silla.

Ella ahora está observándolo. Se conocen lo suficiente como para saber que algo se avecina.

Pero entonces, Vince se adelanta. —¿Lo sabes, no es así?

Ella emite un silbido.

—Acordamos no decir nada, pero claro, ella es tu mejor amiga.

Spinelli guarda silencio. Básicamente puede verla pensado.

—Ella no te lo dijo, ¿Cierto?

Entonces ella sonríe de esa forma. Como solía hacer cuando aplastaba a sus contrincantes en el patio del recreo.

Vince deja caer su cabeza mientras ríe por lo bajo.

Spinelli habla por fin. —¿La amas?

Joder. Sí, es por eso que T.J. decidió que quería compartir una vida con esa mujer. Es contundente. En otras ocasiones, eso ocasionó roces entre ellos.

Pero él levanta la vista y sostiene su mirada. Spinelli podía ganarle en las vencidas y patear su trasero desde el jardín de niños, pero en ese momento, ella ve la sinceridad reflejada en sus ojos y no puede hacer más que esbozar una de las sonrisas más grandes que le ha visto en la vida. Aun siendo el día de su boda. Ella brilla.

—¿Y bien?

Vince parece no darse por enterado. ¿Es que ella siempre tenía que espabilarlos?

—¿Vas a quedarte ahí? Muévete antes de que te de un puntapié en el trasero con mis botas nuevas. —Le dice, apuntando con la mirada en dirección a la pelirroja en la pista de baile.


Gretchen está cansada, ha estado moviéndose sin parar desde la última semana. La felicidad de sus amigos ha valido por completo el esfuerzo. Pero los tacones están matándola y aunque ama a Gus, no podrá soportar otro pisotón de su parte.

Entonces alguien rodea su cintura con un agarre firme. Ha estado experimentando todo tipo de contacto con el sujeto de prueba en los últimos meses, que reconoce su tacto con facilidad.

Su aroma ayuda, pero ella no va a admitirlo. Aun enrojece de solo pensarlo.

Practicaron su baile en el departamento antes de volar a casa de T.J. para la boda. No querían llamar la atención. Pero al estar ahí, meciéndose en sus brazos, inundados por las nuevas experiencias y lamidos por el suave toque de la música instrumental, en verdad, no les importa parecer dos tontos enamorados.

—No quiero regresar a casa y al mismo tiempo, no quisiera estar en otro lugar. ¿Eso tiene sentido para ti?

Vince asiente y la gira al compás de la música, había perfeccionado ese movimiento.

—Correré con Mark este fin de semana, ¿Te apetece?

Gretchen lo fulmina con la mirada. Quiere reírse y quiere golpearlo por ser tan imbécil. Vince entiende y alarga una carcajada.

—En realidad, no es un mal sujeto. —Admite con pesar cuando Gretchen deja de analizarlo.

—No lo es. —Concuerda. —Me gustaría presentarle a Mickey.

La confusión se pinta en el rostro de su novio. Sus orejas se tiñen por pensar en él como su novio, sabiendo que casi ronda los treinta años y se siente como una colegiala, pero al final del día es lo que es.

—¿Por qué quieres presentarle a Mickey?

Ella se permite verlo con lástima.

—Vince, Mark es gay.

Casi deja caer a Gretchen de la impresión.

—¿Me estás diciendo que…?

—¿Qué hiciste un gran drama por nada? Sí, así es.

Y la maravillosa y brillante chica genio le muestra la lengua en un gesto infantil. Arrugando la piel junto a sus ojos, haciendo que las gafas de montura que adora brinquen sobre el puente de su nariz.

—Igual voy a ir a correr con él el fin de semana.

—No espero menos de ti.


A la distancia, T.J. se deja caer junto a Spinelli, planear una boda había sido todo un acontecimiento. Entonces es consciente de la interacción entre Gretchen y Vince.

—Oye, Spin. ¿Crees que algo ocurre entre esos dos? —Dice señalando en dirección a la pareja que gira y ríe en la pista con menos coordinación que un pez con patines mientras deshace el nudo de su corbata.

Ella le da la mirada. Y T.J. cae en cuenta de porque Spinelli comentó sobre la búsqueda de roomie de Gretchen en primer lugar.

—Dios ayuda al santo que se enamora. —Dice antes de plantarle un beso a su esposa. Quiere hablar con su mejor amigo al respecto, tienen un par de cosas que discutir, pero en ese momento, tiene otros asuntos de los que ocuparse.


Hola mundo.

Hay muchas cosas que quiero explorar con estos dos. Me planteé el hacerlo en este fic o no. De momento, llega aquí. Pero siempre habrá un lugar para ellos en este perfil.

Quizás explore la amistad entre Vince y Mark. Gretchen y Vince pueden continuar con sus experimentos. Seguro que tendrán uno o dos en mente.

Agradezco tu lectura. Los comentarios me hicieron saber que ahí afuera, alguien más ve en Vince y Gretchen algo que vale la pena y eso me hace feliz. Quizá leas esto o no, pero me sacaste de un lugar al que espero no regresar. Ya veremos.

Lamento haber tardado tanto. La vida a veces te sobrepasa. Pero siempre puedes volver a donde te sientes seguro.

Déjame saber lo que piensas. Espero leerte en un próximo experimento. ;)