Y así fueron pasando los días, en medio de una relación secreta entre los únicos imperiales en funciones, los cuales ahora ya no demuestran tanta vergüenza al intentar mostrar sus intenciones:
Anya ahora lee sin descaro la mente de Damian, y sabe (gracias también a las pláticas pervertidas de Becky) que debe tenerlo a su merced si no quiere que la nueva generación de gatas rompehogares se manifieste ante el, o en una escapada que le organicen Ewen y Emile.
Eso sí, debe ser muy discreta, para no revelar sus verdaderas intenciones, así que lo tiene que hacer disimuladamente...
...o al menos lo intenta.
Solo digamos que no es nada convencional distraerlo de que platique con otras chicas, por motivos escolares (al menos eso cree Segundo)...
... dándole un pequeño pellizco en el trasero, mientras va "inocentemente" rumbo a la oficina del director Henderson.
Y eso por solo citar un ejemplo de varios, que probablemente luego se vayan mencionando.
Claro que este tipo de acciones hacen que al Desmond se le enciendan los deseos.
¿Que acaso solo la enana de cabello rosa puede tocarle la retaguardia, y no viceversa?
Quién da el primer paso, es porque tiene ganas.
Y ella debe saber que más temprano que tarde, vendrá el contraataque.
-Segundo... ¿Que...? Aquí no...
-Tú empezaste enana...
Se están devorando a besos después de un día largo de estudio, queriendo sacar todas las frustraciones del día:
-Tú sabes... Por qué lo hice.
-¿Fingir una caída frente a unas estudiantes de 15 años y que con esta tu cara quedara a la altura de mis partes nobles?
-Una, no eran estudiantes, eran rompehogares, les leí la mente. Dos, si me caí, lo de ir a dar en esa parte es tema aparte. Y tres, ¿Quieres que te maten?
Lo último lo dice la pelirosa al señalar donde estaban:
Porque oh si, no se localizan en ninguna parte de Eden, ni en un parque...
... sino en él departamento de los Forger.
-Tu tranquila, no han llegado aún a estas horas, nadie me va a matar.
Tan seguro luce Damian, que ya se disponía a besar a su chica -y de allí hasta que pasara lo que tuviera que pasar- de no ser por:
-¿Matar qué?
Una voz femenina los sorprende, saliendo de la recámara de los mayores, luciendo la ropa medio puesta y mal arreglada, haciendo que Anya saltara un medio metro fácil, para separarse y así no los descubrieran.
-Ma, estás aquí... Asco, no me digas que Pa está allí dentro...
-"¿Estaban teniendo sexo?"
Anya asiente a la pregunta mental de Damian, una vez que ella leyó la mente de Yor, quien se pone roja de la vergüenza de ser descubierta junto con un Loid que aún sigue en la recámara:
-Ah... Voy a darme una ducha, tu papá ahorita hará la cena.
Y sin dar tiempo a más preguntas, se mete al cuarto de baño.
Quién le hubiera dicho que quienes estaban a punto de ser descubiertos eran los adolescentes.
Descubiertos, no lo fueron, pero con muchas ganas que tenían antes de la interrupción, sin duda.
Tantas son las ganas que un par de "manualidades" por parte de ambos, cada quien en su lado, no les servían de prácticamente nada.
Y menos por las formas en las que intentan fingir entre si que sus ganas no estaban a nada de desbordarse, como lo muestra la siguiente situación de un par de días después:
-Anya...
-¿Sí?
-Tenemos que organizar los VHS para los profesores, ¿verdad?
-Sí...
-Bien, dos cosas: una ¿de dónde sacaste eso? Y dos, en vez de acomodar, ¿lo estás viendo?
Damian le dice esto a la chica, estando ambos en la bodega de los VHS donde se encuentran todos los videos que se utilizan para la educación en Eden.
Sin embargo, lo que la pelirosa se puso a hacer... bueno, había tomado una silla, sacó uno de sus paquetes de maní de contrabando, y se puso a mirar cierta producción audiovisual:
One. Two. Three, four! We are cells at work!
One. Two. Three, four! We are HATARAKU Fuu!
Anya tuvo que detener el opening de la obra a mirar para responder con todo el descaro del mundo:
-Estoy rebobinado la cinta, Segundo.
Claro que el aludido iba a ser engañado:
-Enana... estás haciendo todo menos rebobinar.
-Bueno... estoy ¿cerciorándome de la calidad del material educativo?
-Por eso estamos aqui, para asegurarnos de que todas las obras educativas estén en orden... cosa que por cierto, yo dudo que lo sea.
-Pues no será Spy Wars, pero me ayudó mucho en Biología.
Damian no puede contradecirla en ese aspecto, ya que sabe que verdad si subieron un poco sus calificaciones gracias a ese anime extranjero:
Un 80, tampoco hay que pedir mucho, pero siendo Anya... con eso es suficiente.
-¿Y ahora quieres tu premio?
Para responder eso, ella se quita el moño rojo del cuello, para posteriormente desabrocharse los primeros dos botones de su camiseta, y mostrarle esa parte de su pecho, solo para el rango visual del Desmond:
-Bueno... podría enseñarte algo que he aprendido con un anime relacionado a este... eso si, es más intenso, y más BLACK.
Oh, si, la invitación a caer en la "zona" oscura y suculenta estaba abierta.
-¿Aquí?
-Bueno... es por la visión.
Buena justificación.
Eso, y además del hecho de que Anya no quiere leer las mentes de sus padres en casa, dándose cariño cuando creen que aún no regresan de Eden.
Y entonces...
Ahora es Anya quien se acerca a dar los pasos requeridos para besarlo, cosa a la que este accede, a la vez que pone sus manos en la pequeña cintura de ella.
A pesar de que el cuarto es relativamente fresco, las temperaturas van subiendo, por lo que deciden dejar de lado sus capas de escolares imperiales.
Ya estando a casi nada de considerar superflua la presencia de ropa en sus respectivos cuerpos, cuando:
-Atención, escolares imperiales, se solicita su presencia en la oficina del director Henderson. Favor de presentarse en los próximos 10 minutos. Cualquier retraso será considerado no elegante.
Adiós a la inspiración por el momento, gracias a un aviso por altavoz.
-Dime por favor que tienes peines-, suplica Damian en lo que se acomoda su cabello.
-Becky me insistió tanto-, responde Anya mientras se lo pasa, a la vez que rebobina el VHS que veía, para luego sacarlo, ponerlo en su lugar y apagar la TV.
Ya estando a punto de irse, se detiene para una última observación:
-Anya...
-¿Si?
Damian le hace la señal hacia el área de su cuello, donde ella nota como aún tiene los botones de su camiseta desabrochados, y sin el moño.
Mala idea andar así, sobre todo, teniendo en cuenta que iban con el director Elegante.
-Que haría sin ti...-alega la pelirosa una vez ya acomodada la sección señalada.
-No me hagas mal pensar...- responde el aludido, procurando tener pensamientos sanos... si es que acaso dos adolescentes con ganas de sexo pueden lograr eso.
Ya llegando el fin de semana, algunos estudiantes deciden andar libremente, disfrutando de un par de días sin las odiosas reglas del colegio.
Y el caso de Anya Forger no es la excepción.
Aunque para el momento, sábado en la noche, vistiendo de blusa de tirantes color rosa y falda corta color verde menta, no anda en un lugar precisamente tranquilo.
Normalmente, si lo sería, pero por lo que se desarrolla no: está en uno de los pasillos de la mansion Blackbell, en una fiesta casual organizada por Becky, ya a casi las 12 de la noche, con prácticamente nula supervisión de los adultos (a excepción de los mayordomos sobornados por prácticamente todos los jóvenes de familias millonarias) y un poco perdida por las dimensiones del lugar.
Y lo peor para ella: aun si ha encontrado personas por el camino, casi todas han consumido alcohol en cantidades importantes, y están tan "fuera del juego" casi como Yor o Yuri cada que consumen vino.
Así que no tiene más opción que caminar...
... hasta que fue arrastrada hacia un cuarto random, donde una vez dentro no grita... o más bien, no tiene que gritar, al leer la mente y discernir la identidad de quien la "raptó":
-Segundo...- logra pronunciar, aliviada de saber la identidad.
Mientras tanto, este le coloca la mano en su boca para hacer seña de que se calle, a la vez que asoma su cabeza fuera del cuarto y se asegura que nadie hubiera visto como metió allí a la chica.
La telépata no puede evitar sonreír y negar con la cabeza por la actitud tsundere de su pareja en secreto...
"Suena curioso pensar en Segundo como "pareja en secreto". Aunque si quitáramos las últimas dos palabras..."
-¿Qué tanto piensas, enana?
-Que estás jugando con el cuchillo en la boca.
-Di por qué.
-Porque te estás arriesgando mucho a que sepan lo que hacemos y nos vayan a atrapar.
-Creo que hemos sido muy cautelosos.
-Segun... digo, Damian: puedo citar tres ejemplos de gente que conocemos que creían ser cautelosos, y al final los atraparon.
-Tampoco es que te quejes mucho.
-Yo, flojita y cooperando, mientras no haya embarazo.
-Ya quisieras... traigo condón.
-Te lo regalaron... ¿ellos?- pregunta Anya con una sonrisa burlona, la cual hace que su pareja se sonroje.
-Como si Blackbell no te hubiera regalado pastillas del día después.
-Como sea... pero un día de estos tenemos que decirles a todos de lo nuestro.
-... mejor tarde que temprano.
-Suena tan extraño escuchar a un Desmond decir eso.
-Lo de Desmond lo dejé hace mucho... acaso no quieres recordar mi nombre?- alega Damian.
-Luego nos encargaremos de eso... si acaso nos descubren... urgido- dijo con burla Anya, mientras mostraba esa típica sonrisa del ¡Heh!.
Pero el Desmond no estaba dispuesto a seguirle la corriente:
-¡Cállate y bésame!
-A sus órdenes, alteza tsundere...
-¡Que no soy tsun...!
No pudo terminar la réplica, ya que los labios lo empiezan a devorar ferozmente mientras sus manos jugueteaban sobre sus hombros, queriendo descender un poco más.
Estaba actuando bruscamente, eso siempre fue divertido, aunque sabía que a veces tenía que detenerla, como ahora cuando sintió como sus manos comenzaban frenéticamente a arañar su ropa, incluso amenazando con rasgarla, lo que era una pésima idea teniendo en cuenta que estaban en casa ajena... y sobre todo, de quien.
-Tomate tu tiempo, Damian.
-Lo siento- se disculpa el aludido después de separarse un poco mientras trataba de recuperar el aliento y sus mejillas se ruborizaron un poco.
Anya no pudo evitar sonreír al ver lo tierno que se veía su pareja (aunque este mismo lo niegue... acerca de lo tierno).
Finalmente, la pelirosa decidió dar el primer paso y trato de revivir el ambiente solo que a un ritmo mucho más lento.
Segundo corresponde el beso suavemente, aunque todavía de una manera apasionada mientras deja que las pequeñas manos de ella se deslizen por debajo de su playera.
A veces es divertido verlo actuar de esa manera tan brusca y apasionada, pero también, a veces le gusta tomar las cosas con calma, por lo que este tiende a necesitar que se lo recuerden.
Damian se inclina para tener una posición más cómoda mientras envuelve sus brazos alrededor de ella, sin romper el beso.
Sus manos se desplazan hasta sus hombros, comenzando a jugar con su cabello rosa.
Sin embargo, ambos notaron una luz...
Con esa señal, casi como protocolo, se separan, proceden a acomodarse toda su ropa y cabelleras, e incluso tapan alguna huella incriminatoria, sin dejar ningún rastro de la pasión una vez más frustrada.
En eso, se abre una puerta:
Y la visión que reciben es una de las más desconcertantes que Anya Forger y Damian Desmond hayan tenido en su vida.
Ven como entra al cuarto la heredera de la mansión, Becky Blackbell, luciendo toda su cabellera desarreglada, la ropa de diseñador arrugada y mal puesta, el maquillaje corrido, y con los tacones en las manos, prueba de que viene descalza, y sin importarle lo más mínimo el glamour.
-Anya... Desmond... Gracias por hallarme un cuarto.
Va avanzando lentamente, con una expresión facial que combinaba cansancio y placer al mismo tiempo.
Sin dar tiempo a que tuvieran que explicar qué hacían allí, la Blackbell avanza pasito a pasito, suave, suavecito, hasta llegar a la cama, y acostarse en ella...
... pero no boca arriba o boca abajo, sino de ladito, algo muy inusual para una chica que busca lucir como diva a todas horas, eso sí, sin borrar en ningún momento la sonrisa relajada.
-"Enana, hasta a mí me preocupa. Léele la mente a ver qué le pasa".
Anya asiente y hace esto, solo para encontrarse algo más que un pensamiento:
Anya ve toda una imagen mental, percibiendo a su mejor amiga con el cabello aún más alborotado que como lo trae ahora, y con un rostro rendido por completo al éxtasis placentero, a la vez que se ve como es que ella luce tal y cuál como vino al mundo.
Pero algo más en la imagen: Becky no estaba sola.
Le estaban dando "mantenimiento" al mismo tiempo.
Emile por delante, y Ewen, por detrás.
No hace falta explicar mucho esta escena, sobre todo si es algo que hasta Anya a la primera le entendió.
O al menos eso deja ver su rostro con una muestra facial simultánea de impacto y desagrado.
Aun con ese gesto peculiar, le hace señas a Damian de que salgan del cuarto.
Una vez fuera, decide aclarar las dudas:
-Tus amigos son unos degenerados.
-¿Solo ellos?- Pregunta Segundo mirando a la puerta del cuarto de dónde salieron, haciendo referencia a quien justo ahora duerme allí.
-No sabía qué se pudiera hacer por ambos lados, y menos al mismo tiempo.
-Eso explica por qué duerme de lado... Pensé que iba a venir en silla de ruedas...
-No, tus amigos no la tienen grande.
-¿Qué?- exclama alterado, preguntándose como lo sabe.
-Becky... su mente es más sucia que el orfanato en el que vivía.
-Mientras no quieras a alguien más aparte de mí, no hay problema...
Con eso, deciden regresar a la sala, a esperas de que Martha, la mayordomo de Becky, les asignara sus cuartos.
Pero aun así, con todo y los riesgos de ser descubiertos, sus deseos siguen interrumpidos.
Ya van tres veces, ¿Ocurrirá una cuarta?
¿Quieren que para la próxima ya debuten, con todas las del placer?
Pues por si acaso, de que traen ganas, sin duda.
Solo un par de preguntas:
Si alguien sabe lo que es un VHS, que les diga a los que no.
Yo si los usé, por eso lo pude poner aquí sabiendo de que iba la cosa.
Y me tomé un par de libertades: trasladé el anime de Cells at Work (y también una referencia breve a la versión BLACK) unas décadas atrás.
Y una referencia musical adicional: traída a ustedes por culpa de mis vecinos.
No fue agradable ponerla, pero quedaba como anillo al dedo.
Bien, esperen el siguiente: ¿habrá lemon o no?
