Todos los personajes son de JKRowling ninguno me pertenece (por desgracia) no se quiere ofender y/o crear malestar alguno.

Ah, es un SSHG

El error:

Capítulo I: Pociones malignas

Snape daba vueltas alrededor de su despacho, había cometido un error, un grave error.

Por dios en que estabas pensando - Pensó Snape, pasandose las manos por el pelo.

Se movía de un lado a otro, intentando asumir la situación paseándose y estrujando su túnica que comenzaba a arrugarse notablemente.

-Esto no puede ser bueno, nada bueno. – Se decía a si mismo.

Flash back:

Snape, aun sin saber que hacer a su amor no correspondido, desesperado y al borde de la locura elaboraba una poción, su caldero humeante indicaba que el próximo ingrediente debería de echarse en breve con lo que Snape, cruzó corriendo el pasillo hasta su alacena de ingredientes para pociones.

Cogío aquella botella lila, leyendo su nombre rápidamente "Atrilosfero".

Fue a su despacho de nuevo, aferrando la botellita más que a su vida, llego al caldero y removió su contenido con la cuchara de madera.

El sonido del corcho de la botellita al abrirse resonó por su despacho.

A continuación echó 3 gotas de la poción lila, haciendo que el caldero tomara un color rojo muy llamativo.

Su poción estaba lista, quedaba el último y más peligroso detalle, suministrarlo sin que se dieran cuenta.

¿Pero como lo haría?

-La comida- susurró su cerebro.

Demasiado difícil.

-Madame Pomfrey- Volvió a pensar.

Demasiado arriesgado.

- Castigo y Desmaius – ¡Bingo!

Si, lo tenia todo planeado, esperaria a que cometiera un error, por insignificante que fuera, y la castigaría en su despacho.

Después, cuando llegara a su despacho, silenciosamente y por la espalda le lanzaría un desmaius y quedaría desmallada, y luego, le subministraría la poción y… ¡Bingo! Rendida a sus pies.

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- Ella, la que me vuelve loco, la que me hechiza con cada uno de sus movimientos, sus ojos color miel y sus rizos perfectos y castaños – pensaba mirándola fijamente – pobre de mi, que he caído en sus zarpas, en las zarpas prohibidas de este absurdo amor.

- ¿Como puede ser tan perfecta? No comete ningún fallo. – Pensó enfureciéndose por dentro.

-Cambiare su lista de pociones y la tendrá mal ella sola –dijo esbozando una mueca fría.

Con un imperceptible y bajo movimiento de barita, más unas palabras imperceptibles para el oído de aquella clase, en la que predominaban el sonar de las burbujas de los calderos y el fuego, cambió la lista de ella, y espero pacientemente a que se equivocara.

- Señorita granger – Dijo en su susurro habitual y una mueca despreciable.

- ¿Si? – Dijo granger mirando a Snape profundamente con sus ojos color miel.

- Su poción es errónea – Dijo sin cambiar su expresión

- ¿Cómo? Eso no es verdad Profesor Snape, he seguido cada una de las medidas, así como los ingredientes y las acciones que debía de realizar. – Dijo Granger orgullosamente.

Dichosa sabelotodo.

- Usted, Granger – Dijo haciendo una mueca de asco con la ultima palabra. – Ha usado Dientes de dragón, y había que usar una escama. – Dijo sonriendo de medio lado.

- Yo… Lo.. Siento mucho profesor. – Dijo Hermione maldiciendo en todos los idiomas que sabía.

Ella estaba segura que ponía dientes de dragón.

- 10 puntos menos para Gryffindor– Dijo Snape con la mayor frialdad posible.

Como no era de esperar, ella resopló, y todos los alumnos de Gryffindor soltaron unos quejidos, retumbando por toda la sala, dándole, mejor excusa para castigar Hermione.

- Además, Señorita, dada su "sabiduría" deberá venir, a las 7, a cumplir su castigo. – Dijo dedicándole una mirada asesina a la joven– Dadle las gracias a vuestra querida amiga Granger.

Snape, al acabar la clase, y dada que esa mañana la tenia libre, se permitió ir a sus aposentos y descansar.

Tras pasar por los infinitos pasillos y escaleras de Hogwarts llegó hasta su habitación, cerrando la puerta tras de si y despojándose de su túnica.

Se sentó en su cama y comenzó a masajearse las sienes, un minuto más y se volvería loco, completamente loco.

Se quitó sus demás ropajes, y se metió a la cama dispuesto a dormir, tanto como se lo permitiera su cuerpo.

De pronto y despojándose de sus sueños miro su reloj las 6.30, se había quedado profundamente dormido.

Se levantó, como si su cama quemara, y se dispuso a darse una ducha, bien fría, despejando todas las ideas de su mente.

Se arregló, aun sin saber porqué y espero hasta que era hora de ir al aula de pociones.

Tras 10 minutos de, a lo que el le parecía, una eterna espera llego Granger, con la respiración entrecortada y las mejillas sonrosadas.

- Lo… Lo siento profesor, he tenido que hacer cosas. – Dijo entrecortadamente intentando respirar.

-Como siempre señorita Granger - Escupió cada una de las palabras.

-Bueno¿Qué tengo que hacer? – Dijo volviendo a su respiración normal.

-Limpie todos los calderos que tiene usted ahí enfrente – Dijo levantando, e indicando el lugar con su cabeza.

Hermione, cansada se arrodilló enfrente de aquel caldero mugriento que, según el aspecto que tenia, parecía que no lo hubieran limpiado en mucho tiempo.

Todo estaba extrañamente en silencio, ni el ruido de las hojas de los libros, ni la pluma al escribir, nada, absolutamente nada.

-Desmaius – Susurró Snape acompañado con un movimiento seco de varita apuntando a la espalda de Hermione.

Y al poco de escuchar ese susurro de su profesor sentía desvanecer su cuerpo hasta que termino cayendo al suelo soltando un suspiro de su boca.

Si, estaba en un sueño, en el que existían el y ella, no había nada más, ni diferencia de edad, ni amor no correspondido, ni diferencias de sangre.

Amaba a su profesor como a su vida, amaba a Severus Snape.

Snape, con la botella de pocion en la mano, y maldiciéndose por lo que iba a realizar, se acerco hasta el cuerpo de la Joven, y extendió su mano temblorosa, tomo la cara de Hermione entre sus manos. Estaba tan suave e inocente que le daba pena tocarle.

Y el líquido de la botella cayó hasta su boca probando aquel conjuro que les haría felices, Para Siempre.

De pronto el cuerpo de Hermione comenzó a convulsionarse en el suelo y a Snape le entró el pánico, esa pocion no la había probado nunca con personas, y algo no funcionaba, había cometido un error, un grave error, y le estaba haciendo daño.

Fin del Flash back

Miró de nuevo a la chica, y la cogió entre sus brazos, y la llevó a su habitación, algo no marchaba bien…

Miro de nuevo la lista de ingredientes, mirando alguna equivocación, pero nada.

Muerdago

Cola de murciélago.

Tres gotas de lágrima de unicornio.

Y tres gotas de Adrósfelo…

-¡Oh, mierda!- chilló para sus adentros- le he dado la pocion que no era.

Ahora si que tenía motivos para estar nervioso le he dado a Granger una pocion que no era.

-Muy bien ¿Qué pretendes cargártela?- se pregunto furioso.

Continuara…