¡Qué tal! He aquí que les traigo la continuación de este fic.

Aquí que los hijos de Draco y Hermione son los más "retardados". ¿Cederá alguno por el bien de sus hijos? Sinceramente, mucha paciencia es lo que se necesita…

Guía perfecta de cómo NO criar a tus hijos

Capítulo 2: Cómo NO preparar un biberón mágico

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La tranquilidad del pacífico ambiente en el comedor parecía ahora un recuerdo lejano....Y eso que apenas

Tan sólo dos días atrás todos eran libres, jóvenes, con aspiraciones…pero ahora vivían atados con alguien por esa pequeña cosa que Dumbledore osaba llamar "bebe".

Ahora más que nunca dudaba profundamente de la salud mental de aquel anciano. ¿Hermione Granger? Era como ponerlo con vómito, la más sublime persona que iba a ése estúpido colegio y lo rebajaba con escoria como la sangre sucia.
– Definitivamente está loco– Crabbe vio extrañado a Draco que hasta ahora no había hablado.

– ¡Más que loco! – exclamó Blaise – ponerme con una estúpida como Lovegood ¡me vuelve loco!

– ¿Quisieras bajar la voz Zabinni? Mi bebé está dormido – Pansy, que estaba a la derecha de Draco, llevaba a su bebe entre los brazos.

Draco le miro ceñudo. ¿Qué le veían las mujeres a ésa cosa? Hasta donde sabía ni era humano.

Mientras tanto en la mesa de Gryffindor, cierta castaña "disfrutaba" de la compañía de sus bebes.

– ¡No quiero! – gritó Ron llamando la atención. Marietta Edgecombe al parecer quería convencerlo de que le ayudara a alimentar a su pequeño bebe. Observo con el rabillo del ojo la apariencia de la criaturita.

Tenía el cabello de Ron y los ojos verdes de Marietta.

No pudo evitar sonreír e imaginar a los hijos que tendría con Ron.

– ¿Por qué esa cara tan feliz Herms? – preguntó Harry despegandose un rato de su novia, quien llevaba a su hijo en brazos, aunque sin prestarle mucha atención.

– N-no – dijo avergonzada –no es nada.

Con el sonrojo aún en sus mejillas, se excuso para salir del comedor con su hijo, al parecer al pequeño niño le gustaba mucho hacer popó. Dejo a su pequeña bebe encargada con Harry y Ginny.

Mientras salía se encontró con el que se suponía le ayudaría en su trabajo, pero al ver que justo después de reconocerla había volteado la cabeza, decidió ignorarlo.

Ella podía hacerlo sola.

Paso sin mas, ignorando al rubio olímpicamente, provocando que éste se enfadara.

– Vaya vaya, ¿ahora no andarás de rogona para que te ayude? – dijo con sorna, pero la castaña lo siguió ignorando.

Draco se molestó al ver que sus insultos no tenían efecto.

– Mírame cuando te hablo sangre sucia, un poco de respeto por la familia Malfoy– dijo despectivamente mientras la jalaba por el brazo bruscamente.

– ¡Suéltame imbécil! – gritó descontrolada. El enojo era evidente en sus ojos.

– ¡Oblígame pelo de escoba! – gritó aún más fuerte. Hermione sin embargo, no dijo nada, levantó rápidamente su rodilla para golpearlo en la entrepierna.

Y funcionó. Segundos después ella estaba libre y el hurón estaba revolcándose de dolor.

– Esto…no… ¡se queda así! – Hermione lo ignoró hasta que pudo dejar de escucharlo.

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Cuando Hermione ya estaba en el baño, y Draco aún algo adolorido. Sucedió algo en el comedor, algo que enfadaría mucho a Hermione.

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– ¡Lo puedes creer! – se escuchaba decir a Ron, acompañado de Harry mientras se encaminaban a su clase.

– Sí Ron, ya te escuche – repitió cansado su amigo.

– Marietta no es precisamente agradable pero… ¡dijo papa! Ese chiquillo es muy inteligente – alabó una vez más a su pequeño que llevaba cargando mientras este reía.

– ¡Herms! – grito Harry esperando distraer a Ron del ya trillado tema.

– ¡Harry! ¿Ya van a "Cuidados de criaturas mágicas"? – la castaña volteo la cabeza y Harry comprobó que sus bebes olían mejor.

–Sí – dijo él – ¿Ya los cambiaste?

– ¡Hermione! ¡Hugo dijo papa! – informo Ron antes de que la leona dijera algo.

– ¿Hugo? – a Hermione se le fue el aliento. ¿Habría descubierto que ella le había puesto ese nombre a su hijo porque sabía que a Ron le gustaba? No, no, no podía parecer obvia justo ahora. Compostura Jane Granger, compostura.

– Así le hemos puesto a nuestro bebe ¿los tuyos cómo se llaman? – preguntó Ron interesado.

Hermione lo miro nerviosa…¿Y si le decía que se llamaba Hugo? ¿Se enojaría?¿Lo tomaría como indirecta?

– Scorpius – dijo casi inconscientemente – la niña aún no tiene nombre.

Se sorprendió a si misma. ¿Desde cuando su cerebro no le avisaba lo que iba a hacer?

– ¿Scorpius? Es muy tenebroso no crees…– comentó Harry.

– Ah bueno es que…acordamos que…–trató de ingeniar algo – yo le ponía nombre a la niña y el hurón saltador al niño.

Sonrió falsamente y espero a que sus amigos se lo tragaran.

Ron rio ante el comentario de "hurón saltador" pues él le había puesto ese apodo a Malfoy. Harry pareció satisfecho con su argumento y comenzó a andar en dirección al salón de nuevo.

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Llegaron sin más apuros.

– Muy bien – empezó Hagrid – al parecer tienen a unos Winthr ahí.

Todos le miraron pidiendo ayuda, auxilio.

– No se preocupen, es muy sencillo cuidar de ellos – el gigante soltó una carcajada – pero hay que ser constantes. Según sé deben hacerlos crecer ¿no?

Los alumnos asintieron.

– Ellos crecen cuando sienten el ambiente "familiar", es decir que entre mejor se lleven con su compañero de trabajo crecerá más rápido.

Y así, fue dando útiles consejos conforme veía los problemas de los alumnos, que estaban en parejas, a excepción de cierta leona y el príncipe de las serpientes.

– Hermione ¿estas sola en el trabajo? – pregunto incrédulo Hagrid.

– No, estoy con el arrogante de Malfoy. Estoy sola porque soy demasiado "inmunda" para trabajar con él – dijo haciendo ironía a las palabras de Malfoy.

– Ese niño… ¡no pasarán el examen de esa forma! – tomó a la pequeña niña entre sus brazos – si observas a tu alrededor, la mayoría de los bebes son un poco más grandes que los tuyos.

Hermione comprobó que no uno ni dos, TODOS los bebes eran efectivamente más grandes que los suyos.

– Puede ser que cómo son dos…– se auto-convenció que debía haber una lógica explicación para que ella fuera más atrasada que todos.

– ¿No te diste cuenta Herms? – dijo Harry a sus espaldas – mientras fuiste al baño la mayoría crecieron de sope.

– Pero…– dirigió una mirada rápida al despreocupado Malfoy.

Habían pasado solo dos días desde que tenían los bebes…¿y ya iban atrasados?

– Debes someterlo Hermione – Hagrid la sacó de sus pensamientos – piensa que es como un dragón esperando órdenes.

– Pero Hagrid – agachó la cabeza y se encontró con la mirada de su hijo Scorpius – tienes razón.

– ¿Eh? Pero… – se encamino hacia Malfoy dejando a su hija en manos de Hagrid.

– ¡Hurón! ¡Ven acá en este instante! – gritó llamando la atención de los Slytherin's con los que Malfoy estaba.

– ¿Te atreves a mandarme asquerosa sangre sucia? – la miro con odio y escupió prácticamente las palabras.

Es un dragón esperando ser domado…lo es lo es… se repitió dándose valor a sí misma pues al ver la mirada despectiva del rubio, quién no se intimidaba.

– ¿Qué no es obvio? – Malfoy desdibujo su sonrisa superior cuando la escucho.

– Vamos señor Malfoy, debe hacer su trabajo – le dijo Hagrid para después giñarle un ojo a Hermione – estamos preparando los biberones mágicos.

Draco, con una mirada enfadada, arrastrando los pies y susurrando groserías llego al lado de Hermione mientras todos lo miraban.

Hermione sonrio triunfante al ver que había domado al dragón.

– ¿Y la niña? –preguntó sin mirarla

– ¿Eh?

– ¿Qué tus muggles oídos no sirven? Son dos bebes y tú tienes uno – señalo al pequeño Scorpius que ahora dormía tranquilo en los brazos de su madre.

Volteo hacia los lados desesperada…¿Dónde estaba su bebe? Movia la cabeza de una lado a otro tratando de reconocer a su hija. No era difícil distinguirla, tenía el cabello platino como el de Draco.

– Harry ¿has visto a mi bebe? –pregunto Hermione al borde de la histeria. Primero todos crecían que sus bebes, y ahora ya había perdido uno ¿Qué más faltaba?

– ¡Ahhhhhhh Draco! – escuchó un grito detrás de ella y se volteo al instante para buscar al rubio…si el hurón trataba de dejarla buscar a su bebe sola…

Sin que se lo esperara, sin que su cerebro procesara la información, vio la imagen más extraña del mundo.

Un Draco Malfoy con una niña, SU niña en los brazos, que reía alegremente en los brazos de aquel rubio.

De pronto se sintió rara…ella nunca había podido hacer reír a su bebe, ni a Scorpius.

– ¡Malfoy! ¡La encontraste! – suspiro aliviada mientras caminaba hacia él.

– Como sea – tenía el ceño fruncido y en cuanto Hermione se puso a su altura, aventó prácticamente la bebe hacia la cunita que estaba frente a su mesa de trabajo.

– Bien bien – llamó la atención Hagrid – primero deben calentar la cola de caballo de mar volador.

Hermione la busco entre los ingredientes y la añadió al caldero que burbujeaba. Draco sonrio maliciosamente al ver que ahora se podía vengar de una forma muy creativa.

Que ingenioso eres Malfoy, muy ingenioso…

Sin que la castaña se diera cuenta, añadió un poco más de todos los ingredientes a la caldera. Más raíces de mandrágora, más ojos de acromántula, un poco más de baba de Billywig…combinación que, según Hagrid era peligrosa pues

–…deben tener especial cuidado al agregar las cantidades, si se pasan, al agregar el Bumdimun, se creara un olor parecido al normal, pero que después…bueno, eso no sucederá así que no los asustaré.

Los estudiantes midieron asustados las cantidades, entre ellos Hermione.

– Bien, ya casi esta listo, sólo falta el Bumdumun – se dirigió donde Hagrid para tomar el ingrediente, cuando Malfoy agrego un poco más de baba de Billywig.

–Apúrate Granger, los bebes lloran y ya me tienen harto – Hermione rodo los ojos e ignoro a su inútil compañero.

Draco vio como Hermione echaba el último ingrediente y…nada sucedía.

– Pero que…– quito a Hermione de su camino y asomo la cabeza en la caldera, justo después, se escucho un "plok".

Curiosos, todos voltearon para encontrarse con un Malfoy lleno de baba de Billywig en la cara…además de que le estaban creciendo hongos en las orejas y tenía hojas en el cabello.

– ¡Malfoy y Hermione! ¿Porqué no lo hicieron como se los indique? – Hagrid se dirigió a ellos dando zancadas, donde una extrañada Hermione trataba de encontrar el problema.

– ¡Esto es simplemente asqueroso! ¡Mi padre se enterara de tus recetas desastrosas! ¿Quién te dijo que podíamos hacer pociones en esta clase? – se quejaba Malfoy mientras Hagrid lo llevaba a la enfermería y de paso al baño para que se quitara el fétido olor, mientras tanto Hermione trataba en vano de calmar a sus bebes.

–Muy bien alumnos, aquí termina la clase – anunció Hagrid entrando por la puerta después de haber dejado a Draco en la enfermería. – Dumbledore me pidió que les avisara que se turnarán desde hoy. Ósea que no podrán ir a sus salas comunes respectivas sin su compañero de trabajo, en la sala de uno se quedarán ambos.

–¡¿QUÉ?! – Hermione miro estupefacta a Hagrid…¿tener que llevar a Malfoy a la sala Gryffindor? O peor aún ¿ella tener que ir a la sala Slytherin?

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Era casi la hora, casi la hora de dormir.

No sabía si ella debía buscar a Draco, si él la buscaría a ella, o si debía romper las reglas y dormir en su sala sola con sus bebes.

Vagaba por los pasillos ahora desiertos, según sus confiables fuentes Malfoy se encontraba cerca de las mazmorras del catillo, por lo cual pensó dirigirse ahí y llegar a un acuerdo de una vez por todas. No había sido muy grave lo que había sucedido en la clase de Hagrid, fue más bien el mal olor y espantoso aspecto de Malfoy lo que asustó a todos.

Soltó una leve risita al recordar su cara puntiaguda llena de baba verde, con hongos en los orejas y hojas en el cabello. Como si fuera una vil ensalada.

Si, le era tedioso tener que tratar con él justo ahora, pero esto era un examen y ella debía sacar la mejor calificación…nadie entendía que eso era su seguridad, ni sus amigos ni nadie.

Doblo por un pasillo hacia la derecha y ahí lo vio, arrecargado contra la pared y observando la ventana por la cual la luz de la luna entraba, haciendo que su piel resplandeciera. Ciertamente se veía mejor sin los hongos y sin las hojas en su cabeza.

– Malfoy – su voz sonó menos firme de lo que quería.

El joven emprendió camino en dirección contraria ignorándola.

– ¡Malfoy! ¡Espera! – lo tomo de la túnica levemente y este se volteo bruscamente.

– ¿Qué quieres sangre sucia? ¡Dime de una buena vez! – Hermione retrocedió al ver que estaba enfadado. Ella siempre lo había visto como un hombre cobarde y creido, pero nada más, él obivamente todavía no superaba que el dichoso biberón le explotara en la cara.

– ¡Quiero un acuerdo! – exclamo tomándolo por el cuello de la camisa.

– ¿¡Acuerdo de qué!? – el rubio la miraba furioso ¿cómo se atrevía a tocarlo? O Granger se había vuelto loca, o era muy valiente, o muy estúpida.

– ¡Sobre los niños! – lo soltó y recobrando la compostura continuo – yo, a diferencia de ti necesito esa calificación.

– Claro, si no dejarías de ser la perfecta insufrible sabelotodo – dijo burlándose

– ¿Podrías dejar de insultarme por un momento? – se llevo una mano al pecho – ¡esto no se trata de mi! Nos beneficia a ambos.

Draco callo por un momento al ver a la chica detenidamente. La luz de la luna favorecía a sus ojos avellana, un brillo peculiar se mostraba en ellos, se veía simplemente...asquerosa

–Dime el acuerdo– soltó dirigiendo la mirada hacia otro lado.

Hermione sonrió al ver que estaba cediendo aunque fuera un poco.

Draco no resistió las ganas de voltear. Ciertamente su pelo de escoba se veía bien esa noche, ciertamente sus labios se veían especialmente rosados, ciertamente le daba asco pensar eso.

–Aunque lo único lógico ahora me parece reprobar el examen antes que trabajar contigo pero… si de esa manera dejarás de arrastrarte detrás de mi y molestarme pues no se diga mas.

Lo sabia, tenía que decir algo digno de un hijo de perra…Pensó Hermione acomodándose un mechón de cabello detrás de la oreja.

Soltó un largo suspiro y miro hacia el techo.

– Pueden ser lunes, miércoles y viernes en tu sala. Ya que no te agrada mucho la mía que sean sólo los martes y jueves. En cuanto a los sábados y domingos podemos hacer esto…

– O me quedo con los dos un día, o todo el fin de semana con uno – completo su oración Draco con Hermione mirándolo incrédula – no me veas así Granger, era muy obvio.

La castaña desvió rápidamente la mirada, enojada por la poca sutileza del rubio.

– ¿Esta bien entonces?

– Parece que te olvidas del almuerzo, la comida y cena.

– Yo me puedo encargar de eso

– Tal vez no lo notaste tarada, pero los bebes crecen en esas horas. Hoy la mayoría dieron un gran avance

– ¡Lo sé! – dijo de pronto exasperada.

– No pienso ir a la mesa de cara-rajada y la comadreja. Tú vendrás a mi mesa. – sentenció el rubio.

– ¡Oye! ¡Tengo derecho a comer con mis amigos! Además no sé si tus gorilas se comportan.

– Pues esos gorilas son mis amigos, por lo tanto también son superiores a ti – le recrimino el rubio "defendiendo" a sus amigos, aunque muy en el fondo sabía que eran unos dignos Trolls.

Malfoy la miro esperando a que respondiera, pero su expresión era de sorpresa, veía hacia la ventana y al parecer estaba completamente perdida viendo algo.

– ¿Algo más que decir sangre sucia?

– Ya te puedes largar – no lo miro, seguía viendo por la ventana. Draco sintió curiosidad y miro también.

– Vaya, no sabía que la comadreja podía andar con mujeres más bonitas que tú. Aunque bueno, hasta una mosca es más linda que tu.

–¿Qué quieres lograr con decirme eso? – le preguntó en tono tan bajo que Malfoy hizo un esfuerzo por escucharla.

– Es la verdad Granger, acéptalo – hizo un gesto como de "¿qué no es obvio?"

– ¿Y a ti qué te importa? ¡Déjame en paz! – Draco la miro extrañado ¿Desde cuando se ponía tan furiosa por eso? Claro que lo hacía con la intención de hacerla sufrir, pero al menos nunca la veía en ese estado.

–Deberías controlarte Granger, la comadreja terminara en un rato con su "trabajo" – continuó con su arrogante faceta, aunque en el fondo ya no le veía sentido.

– ¡Ya vete Malfoy! – la castaña agacho la cabeza.

– Yo estaba aquí primero sangre sucia– comentó usando la voz de la razón. Por alguna razón no se le hacía divertido molestarla en ese preciso momento.

– ¿Qué pretendes con recordarme que soy hija de muggles? ¿Te hace sentir superior hurón estúpido?–estaba furiosa, no precisamente con él pero, si se podía desquitar con alguien que merecía un poco de sufrimiento.

– No es para tanto Granger – escuchó su voz a un lado de su oído pues había comenzado a caminar– es peor ser un sangre pura…

Se fue dejándola confundida… ¿qué había querido decir con eso?


Quee tal de nuevo! Yo aqui y ustedes alla...¿cómo ven la historia? En realidad me esfuerzo mucho por hacerla lo más realista posible Ok? POr que no creo que esto suceda jamas pero...un poco de convivencia forzada ayuda a cualquiera ¿no? Yo llevo 14 años viviendo con mi familia y hoy les puedo decir que hasta me caen bien xD

He escuchado un nueva leyenda amigos…tengan cuidado:

Érase una vez una mujer hermosa que vivía en un pueblo abandonado y llevo de cuervos que gustaban de comer las uñas de la gente. Un día, después de haber escrito un fanfic, vio que nadie había escrito ningún review en su historia, por lo cual, murió por melodramática. Años después…dice la leyenda, todo aquel que no escribía un review, aquella mujer le jalaba los pies al séptimo día y l llevaba con los cuervos para que se comieran sus uñas…

Como siempre, son libres de averiguar si esta leyenda es verdadera…^-^