¡Qué tal! He aquí que les traigo la continuación de este fic.

En este capítulo veremos algunas situaciones en las que se meterán Draco y Herms gracias a que a sus lindos hijos les gusta pasear y perderse por ahí…

Guía perfecta de cómo NO criar a tus hijos

Capítulo 2: Cómo NO buscar un bebe perdido

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– ¡Y ya hasta puede decirlo completo! – ahí estaba de nuevo Ron fanfarroneando a todos en la mesa Gryffindor. Al parecer la nueva noticia de su día fue que su lindo hijo ahora podía decir su nombre y el de su padre.

– Me parece bien Ronald – repitió Ginny cansada de escucharlo.

– ¡Verdad que sí! ¿Y dónde está Hermione? ¡Debo decirle que mi hijo es más inteligente que el suyo! Imaginen la cara que pondrá – dio un mordisco a el trozo de pan que tenía en la mano, luego partió un trocito más pequeño y se lo dio a su bebe que yacía a un lado de él en una cuna mágica que se mecía sola. El pequeño lo tomo y enseguida comenzó a devorarlo.

– ¡Ron! ¡No le puedes dar pan! Es muy pequeño – le regaño Ginny.

Harry observo al bebe que sin mucha dificultad tragaba el pan.

– No parece tener problemas para comérselo amor, salió igual de tragón que su padre – bromeó Harry consiguiendo hacer reír a Ginny.

– Esta bien, supongo que exagero. Al fin y al cabo ni es mi hijo – Harry la miro para después depositar un dulce beso sobre sus labios.

– ¿Sabías que eres hermosa? – Ginny rio como toda una chica enamorada y Ron hizo una mueca de asco.

– Ni frente a mi hijo ni frente a mi por favor. No me gusta ver a mi hermana así ¿Ni a ti verdad Hugo?– Harry echo una carcajada al ver la cara de incomodidad que tenía Ron.

– Pues deberías prestarle más atención a tu "compañera" – dijo la pelirroja haciendo referencia a la chica pelinegra que estaba a un lado de Ron sentada, con una expresión de claro aburrimiento.

– Marietta ¿quieres algo? ¿quieres al bebe?– pregunto Ron llamando la atención de la joven.

– Claro, después de que me ignoras me quieres dejar al bebe ¿no? Que considerado eres…– le hizo un puchero y Ron se sintió como si estuviera lidiando con los panchitos de su novia.

Antes de que alguien dijera algo más, cierta castaña entró al comedor acompañada de Malfoy. Cada uno con un bebe entre los brazos.

– Wow ¿desde cuando usan la misma puerta para entrar? – bromeó Ginny – además parece que ambos se dirigen a la mesa Slytherin ¿qué se traen entre manos?

– Parece que llegaron a un tipo de acuerdo. Herms me dijo que no era lógico pelear con él – aclaró Harry.

– Yo creo que el hurón se puede aprovechar de Hermione – Harry y Ginny lo miraron expectativos – n-no lo digo porque me preocupe…bueno sí pero…¡ah olvídenlo!

La pelirroja y el pelinegro intercambiaron una mirada divertida.

A Ron le pareció que Hermione rehuyo su mirada cuando la saludo agitando la mano enérgicamente.

– ¿Qué le pasa? – preguntó extrañado.

– ¿A quién Ronald? – preguntó Ginny confundida por el abrupto cambio de tema.

– A Hermione, me pareció ver que bajaba la mirada cuando yo la salude

Harry dirigió la mirada hacia dónde Hermione iba, pero se topo con los despectivos ojos de Draco y desvió la mirada al instante.

Ginny por su lado pensó que Hermione estaba nerviosa por el baile de Navidad y estaba siendo muy obvia, sin embargo decidió hacer un gesto de indiferencia con los hombros y seguir comiendo.

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– Camina más rápido Granger, que me duermo al ver tu trasero – le recrimino Draco mientras acomodaba a su hijo entre los brazos.

– Sería más fácil si tus compañeros no me miraran como bicho raro

– No los culpes, es la verdad – ciertamente la noche anterior habían establecido que los insultos eran innecesarios, pero le afectaba ver el redondo trasero de la chica menearse.

Hermione rodo los ojos y miro a su pequeña bebe. Debía concentrarse en su tarea. Además no quería recordar la imagen perturbadora de Ron besando a Lavender…definitivamente no.

– Oye Malfoy ¿el bebe tiene hambre? – a Hermione se le ocurrió una idea.

– ¿Quieres que le pregunte? – dijo sarcásticamente el rubio.

– ¡Lo digo porque si no tienen hambre yo…– se aventó prácticamente hacia la banca y se acomodo – me puedo ir a mi mesa!

– Ya te lo dije, tienes suerte de que te deje estar aquí – se sentó en medio de Crabbe y Goyle. Hermione estaba sentada frente a él, en medio de Zabini y Pansy.

– ¿Se puede saber porqué esta pelo de escoba está en nuestra mesa Draquito? – preguntó Pansy mirando despectivamente a la castaña. Zabini, Crabbe y Goyle ya habían sido advertidos de no molestar, así que siguieron comiendo.

– Calladita te ves más bonita – coloco a su bebe encima de la mesa sin mucha delicadeza.

– ¡Ten más cuidado! – le exigió Hermione al ver la cara asustada del bebe.

Draco la ignoro y le sambutió una cucharada de puré de calabaza en la boca al pobre niño.

Hermione le miro enojada. Se levantó y arrastró al bebe hacia su lado.

Draco tomo al niño del brazo y lo volvió a jalar hacia su lado sin que Hermione siquiera soltara el brazo del bebe.

Así pues jalaban al pobre bebe de un lado de la mesa al otro, Hermione sujetandolo por el brazo derecho y Draco por el izquierdo, tirando las cosas a su paso y provocando mirada extrañadas entre los Slytherin's y una suave risa por parte de la otra bebe.

Hermione no miraba nada que no fuera Draco. Era un duelo de miradas enfadadas, en la que ni el pobre bebe que era jalado tenía nada que ver. Ninguno cedía, ni lo haría hasta que el bebe estuviera de su lado.

Paso buen rato entre los dos que no se decían nada, solo jalaban al bebe algunas veces delicadamente y otras un poco más brusco. Hasta que Hermione se dio cuenta que su otra bebe ya no reía, reparo en el hecho de que la bebe se habia ido.

– ¡Por Merlín! – exclamó Hermione soltando al bebe y provocando que el rubio cayera hacia atrás solo, dejando a Scorpius sobre la mesa riendo. Hermione volteo para buscar a Draco pero solo fue consciente de su mirada furiosa

Sus grises ojos apenas sobresalían del borde de la mesa.

– ¡Lo hiciste a propósito estúpida! – grito Draco poniéndose de pie.

– ¡Rose no está! – contesto ella con una mirada preocupada.

– ¿Quién?

– ¡La bebe!

– ¿Le pusiste de nombre Rose? – pregunto incrédulo el rubio – sabía que tenías malos gustos pero…

– ¡Hablo enserio imbécil! ¡No la veo! – la castaña seguía buscando con la mirada pero no reconocía a su pequeña niña rubia.

Draco suspiró y se paso una mano por el cabello tratando de relajarse.

– Vamos a buscarla – salió rápidamente del comedor junto con la castaña dejando a sus amigos en la mesa, los cuales tenían una mirada completamente confundida.

– ¡Rose! ¡Rose! – gritaba la castaña mientras miraba por los pasillos.

– ¿Qué quieres que te diga sangre sucia? ¿"Aquí estoy mami"? NO sabe hablar todavía – se quejo Draco cansado de escuchar a la histérica sabelotodo gritar.

– ¡Sabe cuál es su nombre! – ni siquiera lo miraba, estaba completamente concentrada en su búsqueda.

Draco también buscaba pero no con tanto ahínco.

– M-malfoy, dime que traes a Scorpius – dijo la castaña justo después de ver su reflejo y recordar que ella no llevaba al pequeño niño.

Draco se quedó en blanco. ¿Había aceptado que se llamara Scorpius?

– Obviamente no – respondió después de reaccionar.

Hermione al escuchar su contestación salió corriendo al comedor.

– ¡Mi hijo! ¡Mi hijo! – buscaba desesperada a su hijo hasta debajo de la mesa, pero sin obtener resultados.

– Cálmate Granger, pareces loca – le dijo Zabini levantando su plato de comida para que la leona no lo tirara.

– ¡Cómo quieres que esté! ¡Mis dos niños se perdieron! – Pansy miraba a Hermione sin decir palabra.

– Draquito…¡llévatela, interrumpe mi hora de comida! – chilló la mujer mirando a Draco suplicante.

Draco gruñó y tomo a la castaña por la túnica, jalándola hacia la salida.

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– Mira sangre sucia, esto tampoco me agrada a mí pero trata de controlarte. Con estar así no ganas nada – Hermione pareció reaccionar ante las palabras de Draco.

– ¿Qué sugieres entonces huroncito? ¿Quedarnos sentados hasta que ellos decidan buscarnos a nosotros? – realmente se le daba bien ser pesimista.

– Busquémoslos por separado. Así no tendré que soportarte – dijo el rubio mirando hacia la derecha – yo por allá y tu por allá

Hermione no tuvo tiempo de acceder, Draco ya se había ido por el pasillo de la derecha.

– Estúpido arrogante – susurró antes de dirigirse al corredor asignado, pero sus amigos salieron del comedor.

– ¡Hermione! ¡¿porqué has comido con los Slytherin?! – preguntó Harry molesto.

– Es por el acuerdo Harry. El muy idiota de Draco no quería separarse de sus amiguitos. Tal vez ahí se siente valiente. – Hermione rio al recordar cuando Draco cayó hacia atrás, aunque lo más divertido fue su mirada furiosa y acusadora.

– ¡Pero que desgracia la tuya! – exclamó Ron que estaba detrás del confundido Harry. Hermione ni siquiera lo miro pues se sentía traicionada por él.

– Bueno, debo hacer algo. Nos vemos en Pociones. – camino a toda velocidad hacia el pasillo perdiéndose de la vista de sus amigos.

– ¿Hice algo mal?

– A mi me pareces igual de escandaloso y quejón que siempre – bromeó Harry tratando de quitarle importancia a la extraña actitud de Hermione. Ayer ni había dormido en su habitación, según lo que Ginny le conto. Él supuso que sería que por lo de la regla de "turnos" de salas, pero aún así sólo debían dormir a los bebes en una sala, no debían quedarse en ella.

Por lo menos así lo había entendido él.

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– ¡Rose! ¡Scorpi! ¡Vengan bebes! – gritaba cariñosamente la castaña pero sin dejar su preocupación – ¡es inútil!

Paró en seco y se sento en el piso a pensar.

– Si fueras un bebe mágico a dónde irías…– alzo la cabeza tratando de imaginar, pero simplemente consiguió desesperarse más.

Y como si su desesperación fuera la respuesta a todo, un ruido se escucho al final del pasillo.

Se levanto rápidamente sin hacer mucho ruido. Siguió escuchando el sonido de algo que golpeaba madera, al parecer de un armario.

Se acercó lentamente y sin hacer mucho escándalo. Daba pasos largos y caminaba con cuidado de no pisar nada indebido.

Llego a un lado del armario y se escondió detrás de una armadura que estaba justo al lado, se levanto despacio para acercarse y abrir la puerta cuando…

– ¡Debes salir de ahí! – cierto rubio abrió la puerta bruscamente, y como Hermione no había reparado en su presencia salio la puerta la golpeo en la cabeza fuertemente, provocando que cayera al piso adolorida.

Draco escucho un golpe y un gritito ahogado. Cerro la puerta buscando de dónde provenía, pero se encontró con Hermione en el piso.

– ¿Qué haces holgazaneando Granger? – preguntó Malfoy al llegar a la conclusión de que la sangre sucia se había quedado dormida en el piso.

– ¡No estoy holgazaneando! – se incorporo sobándose la nariz. Draco la observo mientras se ponía de pie – ¡tú me golpeaste con la puerta del armario!

Draco la puso mirada de "sí como no" y luego le dio la espalda.

– Yo escuche un ruido del armario y simplemente vine a ver qué era. No me eches la culpa de algo en lo que no tuve que ver.

– ¡Pero sí tuviste que ver…! – Hermione observo cómo Draco se iba y la dejaba hablando sola.

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– ¿Qué no puedes buscar por tu cuenta sangre sucia? – pregunto después de darse cuenta de que la castaña llevaba buen rato siguiendolo – ¿o te sientes bien siguiéndome como perro faldero?

Hermione no respondió. Comenzó a hacer hizo muecas imitando al rubio a sus espaldas.

– Te olvidas de que hay miles de espejos frente a ti – doblo por un pasillo y con una sonrisa observo a Hermione que se quedaba helada al comprobar que seguramente el rubio había visto sus gestos a través del espejo.

Esta vez Hermione sí iba a responder, pero cuando a lo lejos se escuchó un lloriqueo ambos salieron corriendo hacia ahí.

– ¡Rose! ¡Scorpius! – el lloriqueo provenía de un aula de clases. Draco se paro en seco cuando reconoció aquella fría e indiferente voz.

– 20 puntos menos para Gryffindor por interrumpir la clase – Hermione pareció reconocer la voz demasiado tarde pues no se freno y el cuerpo de Draco fue el amortiguador para su caída.

– ¡Granger! – grito molesto el rubio al sentir el dolor en su cabeza. Hermione se levanto avergonzada pero volvió a resbalar ya que había algo pegajoso en el piso.

El rubio cayó de nuevo hacia atrás con la castaña encima de él. Pero esta vez decidió no quejarse al notar que no había ningún ruido en el interior del aula, lo que significaba que si hacían ruido, Snape los atraparía fuera de clase y eso no se lo podía permitir.

Hermione mientras tanto tenía un caos en la cabeza, ahora no sólo tenía a sus bebes perdidos si no que se le había hecho tarde para Pociones.

Cuando ambos se incorporaron con éxito, el rubio miró incrédulo al suelo.

– Eso… ¡Scorpius estuvo aquí! – exclamó en un tono no muy alto. El reconocería ésa popo donde fuera.

Hermione miro su mano que ahora estaba embarrada de mierda. Hizo una cara de espanto y busco algo con que limpiarse. Recordó que siempre llevaba un pañuelo en el bolsillo trasero pero…tenía ambas manos sucias y no quería ensuciarse el uniforme. ¿Qué ahora aparte de tener dos bebes perdidos y saltarse pociones iba a llevar el uniforme lleno de mierda? NO. Sólo le quedaba una opción algo descabellada...

–…Eh, Malfoy – comenzó tímidamente – ¿te puedo... pedir…un favor?

– ¿Qué? – dijo el rubio molesto. Ahora sí que Snape seguro se enfada con él. Además de no encontrar a sus bebes, de encontrarse con la sangre sucia, se había saltado una clase del tutor de su casa. ¡Esto iba de mal en peor!

– ¿Puedes sacar…mi pañuelo? – Draco la miro con la ceja alzada. ¿Y a esa sangre sucia qué le sucedía?

Suspiro resignado y asintió levemente. Hermione, se volteo sonrojada.

– Está en el bolsillo de atrás – Draco abrió los ojos como plato. ¿Le estaba pidiendo no sólo ayuda sino además que indirectamente la tocara…?

– Estás pero si bien mal de la cabeza si crees que tocare tu trasero – dijo esto con una mueca de asco en el rostro.

– ¡No te lo pido porque quiera! ¡No puedo ensuciarme el uniforme de mierda Malfoy! – le explicó frustada sin cambiar de posición.

A Malfoy comenzaba a gustarle la idea de tener a la sangre sucia con el trasero en dirección hacia él.

¿Pero qué piensas Draco? Seguramente hasta su trasero tiene tatuado "sangre sucia" por todos lados…Se auto-convenció de que tan sólo sería una mala experiencia.

Sin decir nada más, dirigió su mano rápidamente hacia el trasero de la castaña y sacó el pañuelo sin más ceremonia…el pequeño roce fue inevitable, aunque casi imperceptible.

Pero claro, hablamos de hormonas y mierda así que todo es posible.

– Gracias – escupió sarcásticamente Hermione mientras que Malfoy daba media vuelta y reanudaba su búsqueda.

– Nos separaremos de nuevo – llevaban quince minutos buscando juntos pero al rubio se le hizo una eternidad…sus malditas hormonas eran unas retorcidas, psicópatas exageradas buscadoras de sexo. Aquel pequeño roce había logrado mantenerlo con la mente trabada en la misma imagen. El trasero de Granger, el pañuelo y su mano.

¿Qué diría tu padre si lo supiera Malfoy? ¡Te deshereda aquí mismo! ¡Fantaseando por algo tan simple y con una asquerosa sangre sucia…!

– Bien – la castaña se cruzó de brazos. Aún seguía con un leve sonrojo. El movimiento de Malfoy sobre su trasero fue rápido pero…no pudo evitar sentirlo.

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¡Olvídalo Hermione! ¡Te odia y tú lo odias a él! Fin de la historia. Mejor pensemos en Ron… ¡Ah Ron! ¡Ese maldito cobarde que prefiere…!

POr un buen rato había estado con esa lucha interna, sin realmente estar buscando en los alrededores, fue una manita que jalaba su túnica lo que la saco de sus pensamientos.

Llevaban dos horas buscando por separado y ella aún no encontraba a ninguno de sus dos bebés. Hasta ahora.

– ¡Rose! – levantó a la bebe y le dio de vueltas mientras la bebita reía. – ¡No vuelas a irte! Me tenías preocupada.

Draco llego justo después con el pequeño Scorpius en brazos. Hermione lo miro con aparente alegría y corrió hasta llegar a donde él estaba.

– ¡Rose mira a tu hermanito! ¡Está más grande!

– La niña también Granger – Draco no había reparado en el hecho de que el pequeño Scorpius había crecido hasta que Hermione lo dijo.

– Tienes razón…¡creo que son hasta más grandes que los de todos! – los bebes reían alegremente al ver la cara de felicidad de su madre.

– Mama-papa – dijo la pequeña Rose.

Hermione la miro contenta y Draco sorprendido.

– Saangreee suuucia – Hermione le dio un golpe al rubio y se sintió aliviada al ver que su hija no repetía lo que su padre decía si no que lo miraba confundida.

– Sange sucia – dijo Scorpius para sorpresa de ambos. Rose rio y Scorpius siguió diciendo su nueva frase para divertir a su hermana.

– ¡Malfoy! ¿Por qué tenías que enseñarles a decir eso? – se quejo Hermione .

– Nunca dije que fueras tu– dijo con una sonrisa en los labios – hay muchas sangre sucia en el mundo...por desgracia.

– ¡Obviamente te referías a mi!

– No te creas tan importante. Nada más eres la noviecita de la comadreja y amiga de Potty

– No soy su novia – admitió Hermione con un tono de voz un poco apagado.

– Me importa un bledo

– A mi también – a Draco le sorprendió esa contestación. Se veía que lo decía con total sinceridad y eso era lo que más le confundía.

– Sabía que las cosas eran simples para los de tu especie

– ¿Ahora soy de una especie diferente?

– De las que comen libros y niños – al parecer a Rose y Scorpius esto no les hizo gracias pues hasta ahora se habían estado riedno.

– ¡Asustas a mis hijos! – Draco miro el puchero de la castaña sin poder creérselo. ¿Sus hijos?

– Son míos también.

Y de nuevo se fue dejando a Hermione confundida, ella con Rose en brazos y él llevándose a Scorpius.

Fue por el pasillo obscuro al que Draco se había dirigido, pero no lo encontró en parte por la tenue luz de las antorchas y en parte porque Draco estaba escondido justo detrás de ella.

Fue la risa de su hijo la que le indico que Draco estaba justo detrás de ella.

– ¿Te crees muy listo hurón? A la próxima no dejes que Scorpius se ría de tu propia estupidez – giro sobre sí misma para encarar a Malfoy.

– Como sea – dijo molesto por el comentario. Planeaba asustarla pero ahora todo se había ido al desagüe. Es más, hasta se conformaba con tan sólo ver su trasero mientras se alejaba.

Hermione soltó una risita junto con Rose.

– Sange sucia – dijo Scorpius callando a su madre.

Ahora fue Draco el que rio, al unísono de Rose y también de Scorpius.

Hermione torcio los labios y espero a que terminaran de reir.

– Muy graciosito Scorpius, pero no habrá biberón para ti esta noche – dio media vuelta indignada, su rubia pequeña se despidió agitando la mano.

– Hoy toca en mi sala Malfoy, apúrate – Draco cayó en cuenta de que era jueves y según el acuerdo esos días serían en la sala de la leona.

– No – dijo el firmemente – no pienso ir a tu sala.

– ¡Yo fui a la tuya ayer! – chilló Hermione dándose vuelta de nuevo y apuntándolo con el dedo índice.

– Eso es diferente, bien te recuerdo que nadie te molesto mientras estabas ahí – Hermione siguió con el ceño fruncido mirándolo.

– Sé que no dijeron nada frente a mí gracias a que les infundes miedo – Rose vio asustada a su madre – ¡pero se bien que todos se rieron de mí a mis espaldas!

Draco observo confundido la actitud de la castaña. ¿Ahora hasta era insegura?

– ¿Y de qué te quejas? Es lo mejor que puedo hacer

– Pero en mi sala a ti nadie te molestará…¡fue un acuerdo Malfoy! ¡irás hasta que los niños se duerman!

– No pienso quedarme más tiempo Granger, seguramente huelen asqueroso – atacó el rubio acercándose a la leona.

– ¡Bien!

– ¡Bien! – Draco comenzó a seguir a la castaña hacia su sala.

Llegaron sin demoras, no cruzaron palabra en todo el camino y hasta los bebes parecían entender el ambiente.

Draco se quedo lo bastante lejos para no escuchar la contraseña, así como había hecho la castaña ayer.

Cuando la puerta se abrió, Hermione espero a que Draco entrara primero.

Él hizo una mueca de asco al ver tanto amarillo y rojo juntos. Los muebles se veían comunes y corrientes, así como las chicas. Hasta las mujeres de su casa estaban mucho mejores que ellas. Le pareció que todos lo miraban, inclusive los que estaban de otras casas.

– ¿Y tú te quejas de que se ríen a tus espaldas? – le susurró a Granger cuando estuvo lo suficientemente cerca.

Hermione hizo un gesto de indiferencia y lo guio a donde dormirían los bebes.

– Deja a Scorpius aquí – le señalo una cuna decorada, mientras ella colocaba a Rose en la que estaba al lado.

– ¿Algo más? – pregunto irónicamente el rubio aún sintiendo las miradas de varios alumnos. Hasta Hermione se sentía mal con tanta atención.

– Duerme a Scorpius – ordeno sin mirarlo a él, pero sintiéndose observada en su propia sala.

– ¿Le sucede algo a los estúpidos de tu casa? Es molesto que nos miren así – preguntó Draco mientras le daba un biberón al bebe.

– No hay sólo de mi casa aquí y no son estúpidos – corrigió ella – desafortunadamente concuerdo con que es molesto.

Draco comprobó que Scorpius estaba debidamente dormido, completamente concentrado en echarse gases. Por primera vez le hizo gracia la suciedad de un ser mágico.

Hermione al ver a Scorpius dormido, miro a Rose y efectivamente la bebe también estaba dormida.

– Bueno, supongo que eso es todo – dijo la castaña indicándole a Draco que ya se podía ir.

– ¿No me mostrará la salida? – pregunto temeroso de cruzar por la sala con las miradas de los demás clavadas en su persona.

– En realidad también voy a salir

– Eso no me interesa

– Me refiero a que no saldrás solo hurón cobarde – Hermione emprendió camino no sin estar un poco insegura. Todos se comportaban demasiado extraño.

Draco la siguió sin inmutarse. Cuando ya estaban fuera ambos soltaron el aire que habían estado conteniendo al mismo tiempo.

– ¿Enserio debo volver a venir aquí? – preguntó Draco mirando acusadoramente a Hermione

– Tal vez averigüe que se traen – dijo a modo de respuesta mientras emprendía su camino – hasta mañana.

Draco no respondió, simplemente se fue.


¡Qué tal! ¿Les agrado el cap? ¡A mi sí! Me reía a carcajadas imaginandome a Hermi en el piso y Draco diciendole "¿Qué haces holgazaneando Granger?" hahahahaha! Nooo bueno, demos corte a tanta felicidad. Porque aqui viene la leyenda del día...

Cuenta la leyenda, que había una señora viuda que trabajaba escribiendo fics para mantener a sus hijos. Pero un día…¡alguien no le dejo review! Dicen que fue tanta su tristeza que asesino a sus hijos golpeándolos con la computadora y cuando se dio cuenta de lo que hizo, era demasiado tarde. Un funeral de llevo a cabo y ella lloro amargamente a sus hijos. Por eso, desde aquel día, dice la leyenda, la viuda camina por las calles buscando a aquellos viles de corazón que osan no dejar un review, para después asesinarlos con la computadora con la que no dejaron un review…ah claro, algunos dicen que también llora porque se da cuenta de lo que hizo demasiado tarde pero…no creo que eso haga mucho la diferencia, igual mueren.