¡Qué tal! He aquí que les traigo la continuación de este fic.
En este capítulo veremos a lo que la desesperación de no aceptar tus sentimientos te puede llevar a hacer...Y como deberan manejar Draco y Hermie el primer amor de Rose?
Guía perfecta de cómo NO criar a tus hijos
Capítulo 2: Cómo NO llevar a tu hija con su madre
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Era ya la segunda semana de trabajo.
La segunda semana de tortura psicológica para nuestros inexpertos padres, ya todos los pequeños asistían a clases, dejando así a sus padres un poco de tiempo libre. Dumbledore lo había decido así ya que los incidentes en las clases a las que asistían padres y niños eran muy desastrosas, decidió que los niños asistirían casi todo el día a clases al igual que sus tutores.
Esto era todo un alivio. Sobre todo para Malfoy y Hermione, que habían vivido aquella embarazosa experiencia hacia unos días atrás.
– Entonces tú los recoges después de Defensa contra las Artes Obscuras – puntualizó Hermione mientras bajaba a Rose de sus brazos.
El promedio de edad para esta semana era ya de 4 años, sin embargo los hijos de Draco y Hermione ya llegaban a los 5, casi los 6.
Cabe mencionar que las criaturas crecían gracias al ambiente familiar que proporcionaban los "padres".
– Como sea – dijo Draco a modo de respuesta.
– Hoy es su primer día de clases – dijo ella – así que ambos iremos para que sientan seguridad.
– ¿De dónde sacas esas estupideces Granger? – el rubio frunció el ceño notoriamente.
– De un libro llamado "Tu hijo, tu espejo"
– Era de suponerse, no se ni porque pregunte – Hermione puso los ojos en blanco después de escucharlo.
– Sólo será por hoy Malfoy
– Gracias a Merlín – comenzó a andar hacia el aula de "O-rigami". La materia consistía en construir figuras con papel para después darles vida.
Hermione lo siguió sin pronunciar palabra, mientras veía a Scorpius hablar con uno de sus amiguitos. Glickt. El hijo de Blaise Zabini y Luna Lovegood.
Vaya disparate.
Llegaron al salón y Draco observó a todos los niños ahí presentes. Todos igual de comunes y corrientes.
Sonrió con arrogancia al mirar a sus hijos y ver que ambos eran singulares a su propia manera.
La pequeña Rose era muy linda. Con su cabello platino apenas arriba de los hombros y esos ojos grises se veía simplemente angelical.
Scorpius por su lado tenía un aspecto común, pero su actitud –la cual heredo de su padre – lo hacía simplemente difícil de ignorar.
En su campo de visión se interpuso Hermione, que se despedía de sus hijos con un abrazo y un beso en la mejilla.
Al notar que duraría buen rato en despedirse, decidió interrumpir su maternal momento.
– Bien Granger es suficiente – anunció el rubio con su habitual tono arrogante – no creo que ellos quieren que los demás niños sepan que tu eres su madre
– Cállate Malfoy – espeto la leona sin mirarlo.
– Ma-mami ¿porqué papi y tu siempre pelean? – preguntó Rose con los ojos llorosos.
– Si mama, me cansan a veces – añadió Scorpius
Hermione rio nerviosa y dejo ir a sus hijos después de decirles un vago "después lo entenderán"
– Bien Granger, ahora no dejarán de preguntar más tarde – escupió Draco provocando que la castaña lo mirara fastidiada.
– ¿Y qué querías que les dijera? – puso ambas manos sobre la cintura.
– La verdad. Que eres insoportable y yo un santo por aguantarte tanto tiempo – una sonrisa cínica y retorcida adorno su rostro.
–Bien, se los diré – había divisado a sus amigos a lo lejos y como no quería seguir discutiendo con Draco, mejor se iba de ahí.
El rubio la observó alejarse.
– Estúpida sangre sucia – se giro bruscamente y camino hasta dónde Blaise peleaba con Luna.
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–…pero te digo que no debía ser tan melodramática – alcanzo a escuchar Hermione.
– ¡Hola! – saludo alegre la joven.
– ¡Herms! ¿Y Draco?
– Lo dices como si viniéramos en un paquete de 2x1
El trío de oro rió.
– ¿Por lo de las clases no? Tienes suerte de que tus hijos ya asisten, al mío le falta crecer – se quejo Harry.
– ¿Cómo haces para que crezcan tan rápido? – preguntó Ron curioso. Su pequeño Hugo llevaba buen tiempo sin crecer.
– Trato de no pelear con el hurón frente a ellos – explico ella.
– Ah claro, eso debe ser. Pero no me imagino tu tortura al tener que estar con Malfoy – doblaron por un pasillo hacia la derecha.
– Sólo debo ignorarlo lo suficiente y deja de molestar – se acomodo un mechón de cabello detrás de la oreja y observó de reojo a Ron.
Ya casi Hermione, ya casi…
La castaña planeaba declararse a su amigo esa misma noche. Al parecer Lavender y él no andaban muy bien, según le dijo Ginny, y si ella sabía manejar la situación, Ron podría darse cuenta de su error.
En cuanto al evento de la noche, al parecer Dumbledore estaba experimentando con todo y todos dado que los profesores darían un espectáculo especial para los alumnos.
"¡¡Un evento completamente diferente!!" Decía el panfleto, en realidad sólo consistía en un par de fuegos artificiales acompañados de permiso para beber cerveza de mantequilla en la escuela.
Se le subía la sangre a las mejillas al imaginarse abrazada por Ron y besándose con él mientras la luz de los fuegos iluminaba el ambiente.
Llegaron a la clase y el profesor entró justo después de ellos.
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– A mí nunca me dijeron eso
En el aula de O-rigami estaban los niños platicando acerca de diversos temas.
– Mi mama me dijo que cuando besas transmites bacterias – una chiquilla con lentes informaba a sus amiguitas, entre ellas Rose, acerca del amor y los besos.
– ¡Yo vi a mis padres besarse! – exclamó una niña, provocando un "iiu" en sus compañeros.
–…Eh, niños ¿me pueden prestar atención? – rogaba la profesora delante de los niños, quienes al parecer estaban completamente decididos a no hacerle caso.
– A mi me dijo papa que hay unas mujeres que sólo sirven para una cosa
– ¿Para qué cosa? – preguntó Scorpius ahora más interesado.
– Siempre pregunto y nunca me dicen – respondió el niño encogiéndose de hombros. Como por inercia los pequeños voltearon a ver a su maestra.
– ¡No me miren así! Son muy pequeños para hablar de eso – explico la mujer madura – ahora veremos cómo hacer una garza.
Los niños pronunciaron un "bien" a coro y pusieron atención.
Una vez dadas las instrucciones, los niños se pusieron a trabajar.
– ¿Tus padres te quieren Rose? – preguntó su amiguita Annie
– ¡Claro! – respondió ella con toda seguridad.
– A mi me dijeron que ellos no se querían, pero que a mi sí – comentó un poco triste la pequeña pelinegra – ¿tus papis se quieren mucho?
Rose lo meditó un poco pero no pudo responder.
– ¿Cómo sabes si se quieren o no?
– Si se besan se quieren mucho – explico otra pequeña incorporándose a la plática – pero mi mami dicen que también si se pelean mucho
– Nos los he visto besarse – razonó Rose – pero sí se pelean…
– Oye Rose – interrumpió su hermano Scorpius – ¡mira lo que hice!
Le mostro su garza y la pequeña se mostró emocionada. Ambos comenzaron a jugar y después de ser regañados por la maestra se sentaron en sus lugares.
– A la maestra no le gusta vernos jugar – un niño con increíble parecido a su padre, Neville Longbottom, llamó la atención de la pequeña Rose.
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La primera clase de Scorpius y Rose estaba por terminar, así que Hermione se dirigió a su salón para saludarlos antes de que fueran a su siguiente clase.
– Hola cielo – Rose iba caminando hacia su madre, siendo dirigida por Scorpius.
– ¡Madre! ¡Deberíamos matar a ese niño! – Hermione miro con una ceja alzada a su hijo que llevaba a una fastidiada Rose de la mano.
– ¿Quién amor? – preguntó Hermione.
– ¡A Keen!
– ¡Es Leen, Scorpius! – corrigió Rose.
– ¿De qué hablan? – la castaña estaba confundida de ver a su hija tan fastidiada y a su hijo tan molesto.
– ¡Rose tiene esposo! – grito Scorpius a todo pulmón.
– ¿Qué? ¡Rose tú no puedes!
– ¡No me digas qué hacer! – con tal contestación a Hermione le pareció estar hablando con una adolescente, pero no, su hija de aparentes 5 años se alejo enfadada. – ¡No quiero verlos cerca de mi! ¡O si no…ya verán!
Hermione abrazó a Scorpius y no pudo evitar preocuparse.
– Nos vemos después Scorpius, cuida a tu hermanita ¿sí?
Se despidió agitando enérgicamente la mano y después se dirigió a buscar a cierto hurón, lo que no sabía era que ese hurón la estaba siguiendo a ella.
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Cómo le molestaba ahora ver a Granger, actuando como si no hubiera pasado nada. Desde aquella noche que se le había tirado desnuda la chica había estado igual: actuando como si aquello hubiera sido una alucinación.
Y pues, en parte estaba de acuerdo sobre esa actitud, pero no podía soportar que se la pasara mirando a la comadreja siendo que la leona ya lo había visto denudo a Él, Draco Malfoy.
Fuera para que ya estuviera rogándole meterse en su cama o como diera lugar.
Una noche movidita…y vaya que si la disfrutaría…Ya se había convencido a sí mismo que su atracción hacia la castaña era simplemente sexual, puro interés por sus piernas largas, su trasero y aquellos firmes pechos que ya habían tocado su piel desnuda.
– ¡Malfoy! – el grito de la castaña lo sacó de sus pensamientos.
– No me grites Granger, suficiente tengo con ver tu carota – se quejo el rubio pasándose una mano por el cabello.
– ¡No me estabas escuchando! – Hermione escuchó la risa de Scorpius y Rose, así que los miro buscando una explicación, sin embargo sus hijos no dijeron nada.
– ¿Qué quieres? – preguntó Draco ahora mirando no muy disimuladamente sus piernas.
– ¡Rose tiene a su primer amor! – dijo emocionada la castaña.
– ¿Y eso qué?
– ¡Necesitamos saber quién es! Scorpius la cuida pero dice que ella se desaparece de vez en cuando.
Draco no pudo evitar levantar la ceja. ¿Le preocupaba que una niña de 5 años hiciera qué?
– No creo que haga nada malo Granger, no tiene lo suficiente
– ¡Hurón Malfoy! ¡Rose no quiere hablar de ello y Dumbledore nos advirtió sobre esto!
Draco pareció recordar aquél punto sin importancia…
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–…pero deben tener cuidado, estas criaturas tienden a madurar rápidamente y abandonar a sus padres a edades muy tempranas para dedicarse a la reproducción si encuentran una pareja. Deben evitar cualquier tipo de relaciones fuera de "amistad" entre sus bebes, ya que si al final de la prueba falta alguno, reprobaran…
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Había olvidado por completo que aquellos no eran bebes, eran criaturas mágicas que no era lineales a las condiciones humanas.
Ya suficiente esfuerzo y vergüenzas había pasado con esos engendros y Granger como para dejar que la "inocente" Rose echara a perderlo todo.
– ¡Qué esperas! ¡Muévete!
–… ¿Qué no debo ser yo la que diga eso? – no pudo quedarse a meditar nada más, pues la mano de Draco la jalo hacia un pasillo.
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–… y como prefecta no puedo saltarme una clase más porque…
– ¡Me importa un bledo si repruebas el año Granger! ¡Rose escapara! – Hermione se callo de golpe al ver lo desesperado que estaba Draco – ¡lo que significa que reprobaremos el examen!
Hermione pareció entender el punto y asintió con la cabeza, dándole a entender a Draco que lo escucharía.
– Yo propongo que asesinemos al muchacho
– ¡Malfoy! – gritó escandalizada.
– ¿Entonces qué quieres que hagamos?
– Podríamos sólo intimidarlo un poco – sugirió ella después de meditarlo un poco.
– Como sea – el rubio asomo la cabeza para comprobar que su hija estaba riendo junto con un chico pelinegro de apariencia repulsiva para él.
– ¿Y bien? – preguntó Hermione logrando que Draco se sobresaltara.
– ¡Hazte para atrás Granger! – espeto después de sentir una corriente eléctrica correr por su cuerpo. La castaña estaba muy cerca de él y eso le traía recuerdos no muy gratos.
Hermione, mordiéndose el labio inferior, se hizo hacia atrás a regañadientes y Draco agradeció profundamente a Merlín que la castaña no se diera cuenta de la situación.
– Ya van a salir – anunció Draco retrocediendo para que nadie los viera– ¿Quién es?
– No lo sé – confesó ella – es lo que debemos averiguar.
Draco rodo los ojos.
No llevaba ni medio segundo con la leona ahí y ya quería salir a tomar aire. Le sofocaba el dulce olor a camomila de su cabello. Vaya sorpresa descubrir que esa melena tenía un olor demasiado agradable a pesar de su aspecto.
Al fin bufo ante el comentario y decidió prestar atención a su hija.
La pequeña platicaba animadamente con varios niños, haciendo imposible la tarea de identificar al culpable de tal investigación.
– No parece haber uno en específico – comentó Hermione.
– Ése – indicó a un niño pelinegro, el hijo de Neville – es él
– ¿Cómo lo sabes?
– Él también gusta de ella – sin decir nada más, Draco salió al rescate de su hija…
– ¿Malfoy?
– ¡Prepárate! – espeto el rubio sacando su varita y apuntando al niño que ahora estaba arrinconado en la pared.
– ¡Malfoy! – Hermione corrió hacia dónde el rubio tenía intimidado al niño y se puso en medio – esa no es la manera – susurró.
– ¿Entonces cuál? – demasiado antes de que Hermione siquiera pensara en una respuesta, la profesora de los pequeños hizo aparición.
– Ah…este – tartamudeó Hermione.
Draco bajo la varita.
– ¡Buu! – gritó el rubio causando que los niños corrieran en todas direcciones espantados.
– ¿Pero qué haces? – preguntó Hermione siguiendo la carrera que Malfoy llevaba. Ambos se alejaron de la vista corriendo a máxima velocidad.
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Cuando estuvieron lo suficientemente lejos, ambos se detuvieron a tomar aire y tranquilizarse un poco.
– Ha-hahaha – se reía Hermione entre soplidos – ¿có-como se te ocurre decir "buu"?
– Por lo menos – tomó una bocanada de aire – dije algo.
– ¿Viste la cara de Rose? – dijo la castaña con la respiración más regularizada que al principio.
– Parecía molesta – apuntó Draco alzando la cabeza hacia el techo. Un mechón de su platino cabello caía rebeldemente por su frente.
Hermione lo observo en silencio con la respiración un poco agitada.
– Debemos ser más cuidadosos – añadió la leona – y asegurarnos de cuál es.
– Si es ese, ¿viste la cara de Rose? Esa es la cara de una niña enfada por amor – Draco rio amargamente como si hubiera recordado algo.
– Pues lamento no estar de acuerdo – dijo la castaña – pero creo que no es él.
– Sí es Granger
– Averigüemos un poco más
– ¡¿Porqué no confías en lo que te digo?! Sé más de estas cosas que tú – Draco giro la cabeza para mirarla, pero se arrepintió al ver que ella ahora estaba con la cabeza gacha.
Sin meditarlo siquiera, camino hacia ella.
– No es para tanto Granger – Hermione seguían en la misma posición – no seas melodramática.
– Concentrémonos en el trabajo – dijo ella caminando hacia el pasillo que daba al aula donde estaba Rose.
Draco suspiro cansado y la siguió sin pronunciar palabra.
– ¡Creo que es él! – anunció Hermione entusiasmada – mira cómo lo ve Rose
– Se está riendo de él Granger – Draco parecía estar ahí nada más para hacerle ver sus errores a la chica.
– ¡Pues él entonces! – llevaba buen rato señalando a todos los niños menos al que Draco había dicho.
Al Slytherin se le hacían condenadamente desesperante que no quisiera aceptar que él tenía la razón, pero él estaba pensando en cómo alejar al niño de Rose.
De nuevo se presento un cambio de clases, el Slytherin y la Gryffindor ya sabían dónde esconderse pero no contaban con que los niños y su profesora fueran a otra aula.
– ¿A dónde van?
– ¡Hay que seguirlos! – el espíritu aventurero de Hermione parecía saltar a la vista en estas situaciones.
La profesora de los niños sabía perfectamente que Draco y Hermione los estaban siguiendo, así que planeo tomar una dirección y después dar media vuelta abruptamente para atraparlos con las manos en la masa.
Cuando la profesora indico el cambio de planes. Draco y Hermione se helaron.
– ¿Ahora qué hacemos? – preguntó alarmada la chica.
– ¡Aquí! – la empujo hacia la primera puerta que diviso a lo lejos…el baño de hombres.
– ¡Cómo se te ocurre Malfoy! – chillo la mujer escandalizada.
– No lo hice a propósito – confesó el rubio aunque ahora dudaba si quería salir del baño.
– Trabajaremos aquí mis pequeños – se escucho justo fuera de la puerta del baño.
– ¡Mierda! ¡Ahora no podremos salir…y encima hay cambio de clase también para nosotros! – Hermione estaba completamente conmocionada y Draco sólo la veía fastidiado.
–…pero no sabe que – voces de varios hombres se escuchaban fuera del baño. Hermione miro horrizada al rubio quien sólo atino a empujarla a un cubículo sanitario para luego arregarse sobre la puerta
– ¡Ah Malfoy! ¿Porqué faltaste a Herbolaria? – escuchó Hermione que tenía la oreja pegada a la puerta.
– Tenía mejores cosas que hacer – dijo indiferente a Theodore Nott.
– Ah vaya – iba acompañado de Blaise, quien pareció explicarle todo a Nott con una simple mirada.
– ¿Y con quién ahora eh? – preguntó pícaramente Blaise – últimamente no sales de la misma
– Si bueno, con ella
– ¿La vas a llevar a lo de esta noche? – preguntó Nott lavándose las manos.
– Tal vez – respondió vagamente el rubio.
Varios hombres entraron a toda carrera ocupando todos los cubículos excepto
– ¿Vas a usar el baño? – preguntó Blaise incitando a que se quitara de la puerta.
– Ah…claro – Draco abrió lentamente la puerta esperando que Granger pudiera encogerse lo suficiente.
Comprobó que Hermione miraba horrorizada la puerta después de que el rubio entró. Estaba parada sobre el escusado pero él necesitaba sentarse para hacer todo más creíble, lo malo era que si Granger ponía los pies en el suelo se reconocería al instante que era una chica y dado que Blaise vigilaba desde afuera, no podía arriesgarse.
– Siéntate en mis piernas – ordeno Malfoy.
– ¿Qué? – susurró ella espantada.
– Apúrate Granger, o te descubrirán – susurró agarrándola por las caderas y obligándola a sentarse.
Hermione no pudo evitar sentir aquel bulto en su trasero. Hizo acopio de todas sus fuerzas para no gritar.
El olor a menta de Draco era adictivo. Podía percibirlo aún estando de espaldas…era simplemente muy notorio.
Malfoy por su lado tuvo que mirar hacia otro lado pues de lo contrario no se resistiría y giraría la cabeza de aquella asquerosa sangre sucia para explorar su boca libremente...o peor aún, su amigo podía revelar lo emocionado que estaba ¡y ella claramente lo sentiría!
– ¿Crees que esto resalta el color de mis ojos? – este al parecer era un niño desubicado.
– ¿Qué te fumaste Astor? – se escucharon las risas de varios niños y al fin todos parecieron irse y Hermione salió rápidamente del cubículo dando un salto.
– ¡Qué experiencia tan horrorosa! – exclamó ella
– Sé que lo disfrutaste Granger – repuso arrogante el rubio
– ¡A lo que íbamos Malfoy! – dijo ella saliendo a toda velocidad del baño.
Al final no pudieron llegar a un acuerdo de quién se trataba y las clases ya habían terminado. Recogieron a sus hijos y se dirigieron al comedor para poder ingerir los santos alimentos.
– Necesito hacer otras cosas, así que hoy no estaré en el comedor Malfoy– observo con el rabillo del ojo a Harry y Ron que comían amenamente, o más bien desesperadamente.
– ¿Y cuál es tu problema Granger? – preguntó Draco estudiando a la castaña
– ¿A quién cuidarás esta noche? – calculo terreno la castaña, pero recibió una mirada molesta del rubio.
– Tú los cuidarás. Yo estaré ocupado. – Blaise sonrió junto con Draco maliciosamente.
– ¡No es justo! – chillo ella – ¡tu cuidarás a Scorpius, ese fue el trato!
Era claro que el niño adoraba a su padre, hacía prácticamente todo lo que él y lo imitaba en cada una de sus acciones. Empezando por su primera palabra "sange sucia".
– No – Draco miro a su hijo de reojo y comprobó que no estaba prestando atención a la plática.
– ¡Sí!
– He dicho que no y es no – finalizó Draco dejando a Hermione enfadada.
Ya vería ese hurón. Cuidaría a Scorpius a como diera lugar.
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Era casi la hora del espectáculo y todas las chicas se preparaban entusiasmadas, entre ellas Hermione.
Había dejado a Scorpius en las afueras de la sala Slytherin con un letrerito que decía "Para Draco Malfoy". Estaba segura de que nadie quería un bebe de más, así que el paquete le llegaría rápido.
No iba a engañar a nadie, se sintió un poco mal por haber dejado así a su hijo, pero Draco debía hacerse responsable de vez en cuando del trabajo.
– ¡Te ves linda mami! ¡Papi te va a querer más! – exclamó Rose encantada de ver a su madre. La castaña llevaba un vestido morado con un escote algo pronunciado, pero nada vulgar. Su cabello lo llevaba suelto y bien acomodado, los caireles castaños caían agraciadamente por sus hombros y resaltaban el tono níveo de su piel.
– No hago esto por papi cielo – dijo Hermione – es por mi propio bien
– Mami…¿quieres a papi?
– Amor, no importa si yo quiero a papi o no – miro a su hija fijamente – yo te quiero a ti
La niña pareció satisfecha con la respuesta pues fue a colocarse la ropa al baño.
Hermione se dio los últimos toques frente al espejo y luego fue a ayudar a su pequeña a vestirse.
– ¡Harry, Ginny, Ron! – saludo la chica llegando a la altura de sus amigos. Estaban en las afueras del castillo, sentados en una banquita rodeada de árboles y naturaleza abundante
Ginny llevaba una blusa algo reveladora y unos jeans ajustados, pero dado que iba de la mano de Harry Potter, no tenía de qué preocuparse.
Ron y Harry iban completamente casuales, unos jeans y una playera que a Hermione le sorprendió que no fuera la misma.
Aún así no pudo dejar de sonrojarse al imaginar las muchas reacciones de Ron después de que ella levara a cabo su plan.
– Hola Rose – saludo Ginny – veo que acompañaras a tu madre.
– ¡Sí! – dijo con una sonrisa en los labios – ¡y nos divertiremos!
Los cuatro rieron ante el entusiasmo de la pequeña cuando de pronto escucharon el primer experimento luminoso. Todos se pararon a aplaudir y la noche pareció favorecer a los fuegos…no se veía nada a no ser que uno de esos estuviera en el cielo.
Harry y Ginny no esperaron nada más para empezar a atascarse, por lo que Hermione decidió dar un paso hacia atrás junto con Ron.
– ¡Qué asco! – gritó escandalizado el pelirrojo – ¡no me gusta verlos así Herms!
– Ni a mí Ron – rio divertida ante la actitud de su amigo. Hubo un silencio tenso.
– ¿Y cómo vas con tus hijos? – pregunto tratando de romper el silencio.
– Bien – respondió ella – no me puedo quejar.
Pareció recordar instantáneamente la imagen de Draco…las piernas de Draco más específicamente. Se sonrojo notoriamente y Ron noto esto.
– Voy por una cerveza – anunció Hermione – ¿Quieres una?
– Claro – ambos parecieron olvidar a la pequeña Rose, que salió de la vista tan pronto su madre estuvo lejos.
– ¿Qué haces aquí Rose? – preguntó su padre al ver a la pequeña dirigirse a una banca alejada de todos.
– Iba a…– comenzó la pequeña pero Draco no le dio tiempo a seguir.
– Te llevare con tu madre – sentenció el rubio – dime dónde está.
– Esta por allá – señalo la pequeña resignada.
– ¿Te acompaño Draquito? – pregunto una femenina y aguda voz a sus espaldas.
– Bien, pero antes una cerveza
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– Debo hacerlo rápido, simple y sencillo – se repetía la leona mientras caminaba de regreso sin cervezas en las manos. Todo había sigo una jerga con tal de ir y darse un poco de valor a sí misma.
No podía ver nada, pero recordaba bien el lugar donde Ron se había quedado…Era detrás de aquellos árboles alineados, justo delante de una estatua de piedra.
Diviso una figura masculina cuando aquel fuego artificial rojo ilumino la atmósfera y, sin pensarlo dos veces, se abalanzó contra aquella persona.
Al principio fue un simple choque de labios frígido, pero después, Draco, desesperado por que la chica no hiciera nada, dirigió su mano a la cintura de Hermione, comprobando que si estrechaba a la muchacha esta suspiraba como si el alma se le fuera en ello.
Unas larvas repulsivas caminaban en su estómago y Draco sonrió dentro del beso al comprobar que "Pansy" aún le hacía sentir eso… la maldita sangre sucia Granger provocaba lo mismo en él aún sin siquiera tocarlo.
Hermione continuaba suspirando y provocándole a Draco escalofríos.
Ese olor se le hacía familiar
…camomila para Draco.
…menta para Hermione.
Decidieron hacer caso a sus instintos y profundizar el beso aún sin abrir los ojos.
Hermione estaba sorprendida por lo bien que respondía "Ron" a su beso, pero sobre todo por aquel olor que ahora hasta la inquietaba.
Draco parecía satisfecho con el trabajo que "Pansy" hacía, parecía poder leer sus movimientos y facilitarle el trabajo.
Dos fuegos artificiales más fueron lanzados y la luz ilumino aquel intenso y apasionado beso…
Ahora no era dulce, ahora era enfadado aquel roce de lenguas , una lucha apasionada porque ambos sabían que estaban pensando en otras personas.
Porque ambos sabían que no podían ignorar esa sensación.
Al final parecieron estar satisfecho y poco a poco Hermione fue abriendo los ojos.
Draco debía saber qué había hecho Pansy para lograr hacerlo sentir eso.
Hermione necesitaba saber si Ron estaba decidido a seguir formalmente con todo.
Y Junto con el último fuego artificial se pudieron escuchar claramente los gritos:
– ¡ROSE! – gritó Hermione al ver a su pequeña de ahora 7 años reír con un muchacho. El hijo de Neville.
– ¿¡GRANGER!? – gritó Draco al ver a quién había besado.
– ¿¡MALFOY!? – la castaña se giro para ver donde suponía Ron estaba.
– ¡SCORPIUS! – gritó el pequeño al pensar que estaban pasando "lista" en su familia.
Por lo menos ahora sabían porqué ese olor les era tan familiar…
Ho! Bueno admito que este cap no estuvo tan divertido, al menos para mi, como los demás, pero pues ya sucedio lo que muchs esperabamos no? Aunque fue debido a una confusión pero....Hahahaha!
Pero como bien saben mis amigos, no todo es alegría en este mundo así que les quiero advertir acerca de esta ancianita...
Erase una vez, una ancianita que vivía en una casa de galletas, chocolate y todo el dulce del mundo. Cocinaba todos los días y escribía historias esperando los reviews de sus lectores. Pero un día, un mal día, una criatura hecha a base de carbono y en proceso de oxidación (un humano pues) no dejo review. Dice la leyenda, que la viejita se volvio tan loca que decidio no darle jamás dulces a todos los que no dejaran reviews, para después ir a sus casa y preparar el rico pastel favorito de la víctima, comerselo en su cara y después, asesinarlo lentamente mientras escribía con merengue "Un Fanfic Con Reviews Es Un Fanfic Feli"
Libres mis queridos lectores, de averiguar si es verdad o no xD
