Disclaimer: Ni digimon ni sus personajes me pertenecen, esto solo lo hago con fines de recreación. ¡Gracias por leer!
...
Frustración
Miro la cama que yace enfrente de mí, me da tanto coraje verla vacía, hace algunas pequeñas horas un pequeño estaba en ella, el solo pensar que ha pasado a mejor vida me pone triste, en verdad triste. Hemos hecho todo lo humanamente posible para tratar de controlar la situación, sin embargo no siempre estamos a la altura de las circunstancias, no siempre podemos ayudar como quisiéramos. Me levanto de la cama y camino con pesar por los pasillos formados por las camas, cada una con un ser digital agonizante, cada una con un que yo siento en mis hombros, pues se, de alguna forma que el proteger a este mundo de todo mal es nuestra responsabilidad. Me seco el sudor de la frente, tengo un poco de fiebre y estoy algo mareada, pero no dejare que eso me detenga, no dejare que me limite.
-¿Qué ha pasado con el digimon que estabas cuidando?-me pregunta Mimi, su mirada está perdida, ha pasado por uno de las peores experiencias que se puede tener en la vida.
-Quiero creer que está en un lugar mejor-susurro, tratando de que la frustración no me carcoma, pues aunque sé que hice todo lo posible para evitar su muerte, tengo la sensación de que pude haber hecho algo más.
-Izzy todavía no sabe si pueden renacer o no-Mimi esta distante, nublada por el dolor, no la culpo, no fuimos lo suficientemente rápidos o inteligentes para manejar la situación.
-Veras que todo estará bien-le pongo la mano en el hombro, pero ella ni se mueve, no se da el lujo de tener una reacción y eso me preocupa.
-Espero-se levante de la silla en donde estaba y sale caminando de la carpa.
Miro a mi alrededor, más de la mitad de las camas ya están vacías, todas con esa desagradable sustancia verde que queda después de que un ser digital se ha marchado, recorro la vista por el lugar, Kari se encuentra atendiendo a unos cuantos desafortunados que se han infectado del letal virus.
-¡Ven un momento por favor!-me dice Tai a mi oído.
-¡Claro!-le menciono con una sonrisa, para después limpiarme la frente del sudor ¡Esta maldita fiebre no baja!
-¿Te encuentras bien?-su preocupación me hace soltar una risa, una risa sincera, la primera que recuerdo desde que llegamos aquí.
-Sí, no te preocupes.
-¡Necesito que te vayas de este lugar…por favor!
-¡¿Disculpa?!-digo más que sorprendida.
-Necesito que salgas del Mundo digital…Sora.
-No, no puedo hacerlo, tengo un compromiso con este lugar, no lo hare, no bajo estas circunstancias.
-El virus es muy peligroso, ha acabado ya con la mitad de los digimons, no sabemos qué es lo que pueda pasar-la frustración se acumula en mi al escucharlo, sé que es cierto lo que dice y por eso mismo me niego a su petición, no soy la clase de persona que abandona a otros en las peores circunstancias.
-¡Con mayor razón me quedo!-le menciono decidida.
-¡No Sora, tú te vas!-su tono de vos es ligeramente más alto, se está empezando a enojar-Es por tu bien.
-Si quieres mi bien déjame quedarme, porque no creo poder vivir conmigo misma si me voy ahora.
-Eres tan terca como Hikari, no lo entiendes ¿Verdad? No entiendes la magnitud de las cosas.
-Por eso mismo es que no me voy a ir.
-Mira la carpa-me menciona y yo le hago caso, el ambiente no ha cambiado desde que llegarnos siempre se ven chispas de luz perdiéndose en la inmensidad, memorias de seres digitales que han sucumbido ante lo inevitable, por que queramos o no, la muerte es inevitable ¿Entonces por que nos molestamos en seguir luchando aquí? ¿Es acaso para saber que hicimos todo lo que pudimos y sentir que no queda en nuestras manos? ¡No! Eso seria egoísta. El tratar de sentirse mejor así seria egoísmo puro, pues nuestras intenciones no son buenas desde el principio, ser hipócrita, eso hace que la decisión de quedarme se haga más fuerte.
-Entiendo Tai, pero no puedo irme ahora.
-¡Maldición Sora como quieres entender que te debes de marchar!-me grita, ha perdido los estribos, está enojado, su mirada frustrada me lo dice.
-No me grites…Tai
-¡Como quieres que haga eso…como quieres que lo haga si no te quieres poner a salvo!
-Quiero que entiendas que no me voy a ir mientras necesiten mi ayuda.
-Tal vez no te hayas dado cuenta-su tono de voz ha bajado, pero suena diferente, un poco irónico-pero hagamos lo que hagamos todos mueren al final…
-Yo se que hasta ahora no hemos encontrado la cura, pero hemos ayudado…mínimamente, pero lo hemos hecho.
-No, Sora, hemos intentado ayudar, pero todo lo que hacemos es en vano, la única opción que tenemos es que Izzy o Joe encentren la solución a este problemas, por eso quiero que te vayas, porque no quiero perderte, no puedo protegerte en todo momento-golpea el suelo con su puño descargando parte del enojo y me mira con los ojos llorosos.- No puedo protegerte, no esta vez.
-No necesitas protegerme, no necesitas estar a mi lado a cada segundo cuidándome de todo, lo que necesitas es dejar de sentir el peso de mi seguridad en tus hombros e intentar aceptar que hay cosas que no podemos hacer, deshazte de tu frustración de no poder ayudar en estos momentos-mis palabras se ven cortadas un instante, un dolor de cabeza enorme me ha sacudido por completo, siento como si mi cabeza fuera a explotar, sin embargo no dejo que Tai lo vea, no ahora que estoy logrando cambiar las cosas-porque eso solo merma nuestras intenciones.
Tai baja la mirada con pesar, yo aprovecho para soltar una mueca de dolor, mas ni dejo que salga ningún quejido o ruido que delate el cómo me siento.
-Yo…-suspira unos instantes antes de continuar-Lo siento, lamento haberte gritado, en verdad no era mi intención, entiendo si estas enojada conmigo y…
-No sigas, no puedo estar enojada contigo-digo mientras poso una mano en sus labios para acallar sus palabras, se acerca más a mi rostro y nos fundimos por unos instantes que se asemejan a la eternidad.
-Gracias…amor-le sonrió y el se levanta con ánimos recuperados-iré a ver que mas puedo hacer-se echa a correr fuera de la carpa y se pierde entre un haz de luz fugitivo que entra por delante.
Me tiro al suelo, sintiendo un dolor insoportable en mi cuerpo y cabeza, me abraza intentando reprimir el dolor, mas me es imposible hacerlo.
-Cof…cof…cof cof-empiezo a toser y siento un sabor metálico en mi boca.
-¡Oh por dios…Sora!-esa es la vos de Yolei, suena asustada, muy asustada, veo el suelo y un color vino cubre una parte de él, un hilo de eso mismo color sale de mi boca. Mis manos se van inmediatamente a mi cabeza, el dolor ya es insoportable, siento unas ganas enormes de dormir y no despertar. El dolor desaparece lentamente, pero un cansancio atroz invade mi cuerpo, me miro las manos, están llenas de sangre. Creo que mis oídos están sangrando, pues no me tocado la boca para nada y antes de hacerlo con mi cabeza mis manos estaban limpias.- ¡Tranquila estarás bien! ¡AYUDA…AYUDA POR FAVOR…JOE!-es lo último que escuchó antes de que una oscuridad me invada y pierda la noción de todo a mi alrededor.
__________________
