Disclaimer: Ni digimon ni sus personajes me pertenecen, esto solo lo hago con fines de recreación. ¡Gracias por leer!

...

Niebla…espesa y brumosa. Todo lo que se cierne a mi alrededor es niebla…difuminada… ¿Estoy acostada, o parada? Qué extraño es esto, no siento mi cuerpo, no siento nada, excepto esta sensación de libertad.

Veo a mi alrededor, creo que después de todo, si estaba acostada. Me levanto con sosiego, y trato de recordar lo último que hice…pero nada, nada pasa por mi mente, envuelta en la turbulencia de la confusión.

Camino, como si el tiempo no existiera, tengo la sensación de que aquí no lo hace, que simplemente soy un ente vagando en esta inmensa masa blanquecina…

-Siempre estaré a tu lado…Sora-Esa ha sido la voz de Tai.

Miro a mi alrededor buscándolo, intentando encontrarlo, pero nada, ni siquiera una vaga idea de donde esta, nada, no hay nada. Sigo mi paso con mesura, inviolentable mesura. Logro ver mis ropas; ¡Valla! Quién diría que el uniforme de la universidad me hiciera ver tan alta.

-¡No quiero pelear!-chilla la voz de Mimi, y me volteo para ver de dónde ha venido, pero nuevamente no hay nada.

-¡¿Qué demonios pasa aquí?!-grito desesperadamente, tanta tranquilidad me asusta.

-¡[I]Birdramon!-[/i]mi propia voz suena de fondo, a la lejanía, vaga y con tanta emoción, la emoción que nunca he recobrado en mi vida.

-¡Cuidado Sora!-La voz de Matt se escucha, como si de un relámpago se tratara, se grito lo dio el día que me salvo de morir aplastada.
Volteo a mi alrededor, buscando la fuente de todo este fenómeno, pero algo hace que mis ojos se abran, desmesuradamente. Una imagen de Joe y yo, cuando estábamos separados de los demás, y nos encontramos a los Bakemons.

-¡Son personas!-gritó mi amigo en aquella ocasión, y la imagen sigue acercándose a mí, como si estuviera proyectada en aquella cortina de niebla.

Miro mi ropa, ha cambiado. Ahora llevo el uniforme de la secundaria, verde, y algo incomodo, miro mis manos, algunas cicatrices han desaparecido; toco mi cabello, y me sorprendo de que este tan corto, hacía tiempo que no lo tenia así.

-¡Llévate a Kari y salgan de aquí!-nuevamente mi voz suena de eco, y ahora, la imagen donde T.K, Kari y yo huimos de Piedmon aparece.

Intento tocarla, pero es imposible.

-Elegida del amor…-un escalofrió recorre mi cuerpo, pero no por miedo… La voz, me resulta tremendamente familiar.

-¡¿Por qué nunca me quieres entender?!-Recuerdo vivazmente esa escena…Fue cuando me grito Biyomon en donde pude hacer que evolucionara a Garudamon. Todavía recuerdo lo rojiza que lucía la luna, y el temor que sentí cuando Demidevimon le inyecto aquel dardo.

-¿Qué es esto?-pregunto a la nada, y como sabia, no hay respuesta.
Palpo mi ropa, ¡No puede ser! Tengo un casco azul, mi playera es de tirantes y amarilla. Mis pantalones azules… ¡Es como si tuviera once años otra vez!

-Elegida del amor…

Volteo, y tengo ganas de correr, y lo hago. Corro, como si hubiera salida de este sitio, corro, como si la muerte intentara cubrirme…Pero nada cambia, sigue habiendo niebla, en todas partes, sigue rodeándome, como si tratara de ocultar algo.

-Elegida del amor…

Sigilosamente me detengo, y volteo con pesar. Un majestuoso Digimon está enfrente de mí, su cuerpo es interminablemente largo y transparente; su cabeza parece la de un dragón de la mitología china, pero es azul, un azul electrizante. Me mira, como si tratara de ver en mi interior.

-¡Bienvenida elegida del amor!-su cordialidad hace que mi corazón vacile entre la confianza el temor-Lamento la dolorosa situación por la que tengamos que conocernos. Pero espero que entiendas…

-¿Dónde estoy?-pregunto, sin tener algo más en mente que salir de este sitio.
Sonríe, con compresión en sus facciones, con los ojos llenos de aprehensión.

-En ninguna parte en específico.

-No entiendo que está pasando…

-El destino…. Desgraciadamente.-le miro, distante y apabullada- Es la razón por la cual estamos aquí. Veraz, hay un enemigo en el mundo digital, un enemigo temible, que ha acabado con el brillo de nuestro planeta, y poco a poco, opaca la esperanza.

-¿Hablas del virus?

-Así es, desgraciadamente, nuestros enemigos han encontrado más de una forma de atacar. El virus es un enemigo latente nuestro, y como en todas las ocasiones pasadas, tenemos que recurrir a ustedes para que nos ayuden.

-No entiendo…ya estábamos ayudando. Inclusive Izzy y Joe buscaban la cura…

-Eso no bastara, no esta vez. Varios elegidos se han contagiado del virus, y por desgracia ya ha habido decesos.

-¡¿Qué?!-Grito azorada, y me derrumbo.

-La elegida francesa y un elegido neoyorquino han perdido en la pelea. Pensamos que tal vez ellos podrían vencer al virus, pero nos equivocamos, necesitamos de alguien que tengo un poder único, especial, alguien quien tengo un emblema…

-¿Por qué yo? No lo entiendo.

-Nosotros no te hemos escogido, solo observamos, y por esta ocasión se nos ha concedido el intervenir, para informarles y que tengan presenten su destino.

-¿Y entonces que hago aquí?

-Estas aquí para decidir, por ustedes…

-¿Nosotros?-la cortina blanquecina se disipa lentamente y mi mirada se torna turbia, cuando veo a Takeru enfrente de mí.

-¡Chinlonmon, Sora!-Exclama impresionado de verme.

-Ustedes, muy a nuestro pesar, serán los únicos que decidan quién es el que salvara al digimundo, pero, debo decir que quien elija hacerlo… no verá otro amanecer.

-¡Cómo!-grito más que sorprendida. Mi cabeza empieza a pensar muy rápido.

-¿Habrá que… sacrificarse?-pregunta Takeru, sus ojos se han perdido, en una oscuridad inmersa dentro de él. Chinlonmon asiente, inconforme de la situación.

-¿Qué pasa si no lo hacemos?-iracunda y prepotente, formulo la pregunta, sintiendo en mis palabras, el peso de la fatalidad.

-Si lo hacen, tal vez haya una oportunidad de salvación para uno de ustedes, si no… Todo habrá acabado, tanto para ustedes dos, como para nosotros y todos los que habitan el mundo digital.

-¿Moriremos si no hacemos?

-Sí, ustedes se infectaron, no hay cura para eso. Si uno de los elegidos, que tienen un emblema, decide ayudar, podremos ayudar y salvar al otro, si no, bueno…
Miro a Takeru, mantiene la mirada gacha…

-Tai y tu apenas han comenzado a…

-Seria egoísta decidir sin pensar en los demás- lo interrumpo- seria egoísta decidir ahora, sin siquiera informarles de cara, no podemos elegir ahora, por más que sean nuestras vidas las que estén en juego. Seria egoísmo puro, pues no tendríamos en cuenta como se sentirían los demás.

-Tal vez tengas razón, pero si miras atrás, y ves todo lo que has vivido; solo se hará más difícil afrontar el presente.

-No hay nada que afrontar después de esto-me acerco a el, mi casi hermano- Solo una interminable paz...- lo abrazo, sintiendo la responsabilidad de darle un poco de la esperanza que el me brindo en tantos momentos.

-El tiempo es un recurso valioso, que no perdona y mucho menos comprende…-argumente Chinlonmon.

-No te preocupes, solo necesitamos un día, para poder decidir.

-¡De verdad lamento esto!

-No fue tu decisión el haberlo hecho, así es la vida… unos viene y… otros van...-Takeru ha recuperado la serenidad.

-Nos veremos pronto…

Y como si de un sueño se tratara…despierto, sintiendo un líquido cálido sobre mi frente.

-¡No te vayas, por favor, tu no!-el llanto de Tai me conmueve. Veo sus ojos, cristalinos y rojizos. Me incorporo, de la cama del hospital y lo abrazo, con una fuerza arrolladora, Porque nunca se sabe cuándo es que será el último que se da.

...

¡Hola de nuevo a todos!

Debo decir que ya casi termina la historia, dos capítulos más y ya, creo que el próximo capítulo lo subo la próxima semana. Espero que les haya gustado, ojala puedan comentar, nos vemos, y ¡Animo!

Pd: Gracias a Guilty of Loving You por el comentario.