Disclaimer: Ni Digimon ni sus personajes me pertenecen.
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Llueven…pétalos de cerezo, dando un aura otoñal al ambiente. El silencio es abrumador, casi inquietante, pero a pesar de eso, todos lo guardan.
Palabras, las susurra el sacerdote, palabras de aliento, a mis amigos, a Kari…intenta tranquilizarlos, hacerles saber que el dolor se ira, algún día. Todos mantiene la mirada gacha, todos, menos yo…simplemente, miro al cielo, esperanzado, sabiendo y creyendo que se puede empezar otra vida, otras historias, una oportunidad que se cierne, pasando este umbral de desesperación y tristeza.
— ¡No tenias que hacerlo! — La voz desgarradora de Hikari, hace que a todos se les comprima el corazón.
—Tranquila. — Susurra Mimi a su lado, dándole un consuelo que yo no creo poder darle.
—No es justo, no es justo…
Izzy mira el ataúd, sereno, es una de los pocos presentes que lo está. Joe mira, lleno de impotencia, el descenso de aquella prisión de madera. Lleva consigo, sueños, ilusiones, momentos felices y llenos de desesperación. El ataúd llega al fondo de un hoyo; y lentamente las personas comienzan a acercarse.
—No se tenía que pagar un precio tan alto. —Yolei deja caer un puño de tierra; y unas lágrimas rebeldes corren por su rostro.
—Lo siento…en verdad lo lamento.
Llanto, es lo que inunda el ambiente; y aquel silencio mortuorio desaparece.
—Viejo, esto no tenía que terminar así-. —Davis está destrozado, apenas y pronuncia estas palabras.
—No…no puedo. — Menciona Sora. —No puedo, esto no debía pasar, esto no debía ser así. Yo fui la primera, era mi responsabilidad…yo…
A decir verdad, también era mi responsabilidad, pero el destino no cumple caprichos. Matt se acerca a la tumba, antes de que termine de ser enterrada; mira con pesar, aquella mirada gélida que hace años había abandonado se vuelve a asomar. Yo entiendo que a veces, algunas personas superan más rápido una perdida si se cierran al mundo.
El cielo azul destella tranquilidad, sigo mirando al cielo, despejado y puro; raras son las veces que luce así, pues Tokio es una gran urbe. Patamon se acerca, titubeante, es raro verlo así, pero creo que es normal cuando esto pasa; una persona con capucha ve aquel féretro con parsimoniosa calma; se acerca, lentamente, como sopesando cada paso.
—El digimundo te agradece. —Es Gennai, o una de sus tantas copias.-Las palabras no alcanzarían a decir lo mucho que te doy las gracias, ni siquiera el más profundo de los silencios lo hará, pero sería egoísta no reconocer que gracias a ti, de nuevo estamos en paz.-Coloca una flor blanca en el pasto, mientras terminan de rellenar la zanja.
—Tal vez, si yo hubiera dado mi…
—No digas eso Hikari. —Le reproche Davis. —A él no le hubiera gustado que pensaras eso.
—No dejo de pensar que todo es un sueño, que es solo una vaga fantasía. —Su voz se quiebra.
—Tal vez no es tan malo. —Hikari lo mira extrañada-tal vez es una mejor vida.
-Tal vez…
Mimi se aleja del campo, y de inmediato lo hacen Joe e Izzy, detrás de la castaña.
Agumon , Patamon y Gatomon son los únicos digitales que han venido. Sora sigue llorando, en silencio; a su lado esta Cody, quien parece estar recordando el entierro de su padre, lo que me hace pensar, que a pesar de los años, el dolor sigue presente, en menor intensidad.
Recuerdo que yo alguna vez creí conocer ese dolor, cuando Angemon se fue…y cuando pensé que perdería a Hikari en aquel mar oscuro.
Matt se aleja, con las manos en los bolsillos, ha dejado su digivice en la lapida que sirve de cabecera, y no tardan en seguirlo Ken y Yolei.
— ¿Estas lista para decir adiós? —Pregunta Davis a Hikari.
—No, la verdad no, pero creo que tendré que dejarlo ir, no es bueno aferrarse a un recuerdo.-Derrama una última lagrima, antes de acariciar la tierra, como si acariciara a la persona que yace bajo de esta.
—Gracias por todo, gracias por darle un nuevo brillo a mi vida, por estar ahí cuando más lo necesitaba….gracias por haber llegado a mi vida. —Suelta unas lagrimas fugitivas, que resbalan rápidamente por aquella piel canela…sus ojos de ébano relumbran, dando a notar que ha llorado de sobremanera, pues sus ojos están hinchados.
Se levanta…titubeante, dolida…destrozada. Lentamente camina, sabiendo que deja atrás a alguien que representó una etapa importante de su vida.
— ¿Te vas a despedir? —Me pregunta Davis.
—Sería un cobarde si no lo hiciera.
Me acerco lentamente, dejando de mirar el cielo, Hikari se topa conmigo y, como acto reflejo, me abraza, llora, y no pueda hacerla sentir mejor; llora, y no puedo protegerla de eso.
Suspiro, pues no sé como comenzar a hablar, suspiro…
—Yo…quería…-vuelvo a suspirar, no es fácil hablar sintiendo esta opresión, como si en cualquier momento fuera reventar.
Todavía recuerdo la impresión que nos dio a todos el ver su cuerpo en el elevador, esa extraña sonrisa con la que se durmió eternamente, todavía recuerdo la angustia en el rostro de Hikari, cuando vio al castaño inerte; corrimos, como locos, pensando que nada de eso pasó. Y al final, sucedió lo que tenía que suceder, uno de los elegidos se fue, el portador de valor tomo esa responsabilidad, como todo un líder, dispuesto a lo que sea por mantener a su equipo a salvo, encontró el final de su camino en un elevador, no quería ve sufrir a las dos personas más importantes de su vida…no lo soportaba; y no se le puede tachar de egoísta a eso, buscar la felicidad ajena, a un alto costo que pagar, es tal vez, la acción menos desinteresada que tiene el humano, solo aquellos que conocen el verdadero significado de vivir, lo pueden hacer, pues sienten que ellos pueden irse en paz.
—Gracias, cuidare bien de Hikari y Sora, yo…continuare lo que empezaste. —Dejo una pequeña etiqueta de color amarillo en el suelo, al lado de una rosa que ha dejado Sora, junto al dispositivo de mi hermano. — ¡Gracias por todo Tai!
Camino, con Hikari a mi lado, llorando. Sora se queda ahí, mirando aquella lapido, suplicando poder olvidar algún día ¿Qué tan grande es sentir la felicidad, que queremos que todos la experimenten?
Y es que todos tenemos percepciones diferentes, donde unos ven una meta, otros ven una nueva salida; donde unos ven una limitación, otros ven una oportunidad de crecer, todo depende de cómo lo veamos…y donde unos ven el final, yo, simplemente veo el inicio de la perpetuidad.
...
Hola de nuevo. Aquí dejo el último capitulo de este fic. Gracias por comentar, y gracias a todos aquellos que leen. Espero que les haya gustado el fic, ya que es el primero que termino en el tiempo en que me he adentrado en este pasatiempo de escribir. Solo me queda agradecer a Guilty of loving you y a Takerufang por comentar, y a todos los que leyeron. Gracias por todo, me despido, y ya saben…cualquier cosa, sugerencia o jitomataso es bien recibido. Nos vemos y ¡Gracias por leer!
