Capítulo I: La separación.

Había una vez 3 hermanos que vivían en la ciudadela del castillo, estos se llamaban Link de 7 años, Yusuke de 6 y Yume de 5. Como todos los niños Link y Yusuke deseaban ser guerreros, los mejores guerreros del reino de Hyrule, Link peleaba mejor que el, pero Yusuke era más listo e inventaba nuevas técnicas para poder enfrentar a su hermano, Yume como toda niña ella deseaba algún día poder vivir en el castillo ser la princesa, tener hermosos vestidos, jugar todo el día y tener personas que hicieran lo que ella dijera.

Link era un niño rubio, de ojos azules, era la replica de su padre y a todas las niñas de la ciudadela les gustaba por ser tan valiente y atlético, pero eso no dejaba atrás a Yusuke ya que era un niño de pelo negro, blanquito y de ojos azules, se podría decir que el era la combinación entre sus padres mientras que Yume era la replica perfecta de su madre, morenita, pelo negro, y unos ojos cafecitos que de vez en cuando cambiaban a color miel, en fin era una niña muy bella.

Ellos eran hijos del herrero real llamado Igno y de la maestra más exitosa de la ciudadela llamada Luma. Igno era un hombre muy dedicado, y haría todo por la familia real al igual que su esposa.

Los días, para ellos eran toda una rutina, Link tenía que ayudar a su padre a hacer las entregas, caminaba de un lugar a otro, de arriba abajo y cuanto terminaba el día a pesar de regresar muy cansado iba a entrenar fuertemente, su padre le había hecho una espada de madera al igual que a Yusuke. Yusuke también tenía tareas pero el, más que todo ayudaba a su mamá con sus alumnos y alumnas ya que en inteligencia destacaba entre sus hermanos y esto hacía que pudiera distribuir su tiempo para poder entrenar. Y la pobre Yume era la que le tocaba más pesado porque a pesar de sus 5 añitos ella hacía sola toda la tarea de la casa y quedaba muy agotada pero ella siempre estaba feliz, siempre dibujaba antes de dormir y le encantaba escribir.

Eventualmente hacían actividades juntos ya que sus padres se mantenían muy ocupados pero cuando salían al campo a comer los disfrutaban mucho al igual que acampar, les encantaba ir al lago Hylia a pasear, nadar o pescar. Ellos aunque casi nunca pasaban juntos eran una familia muy feliz, dedicada y trabajadora, todos deseaban tener una relación como esa, ellos eran una familia perfecta.

La ciudadela de Hyrule era un reino de felicidad, las personas muy amables, los niños cariñosos y era increíble la convivencia que tenían con las demás razas como los gorons y los zoras que llegaban de visita o a saludar al rey. Esta ciudad poseía distintas formas de entretenerte, tenía juegos, adivinos, también tenía unos enormes mercados, siempre con la gente muy amable y respetuosa, también tenía servicios médicos y lugares donde los visitantes tendrían posada, como la taberna de Thelma amiga de la infancia de Luma. A los niños les encantaba ir a jugar con el anciano Giovanni y acariciar a sus gatos, este anciano era como el abuelo de todos los niños de la ciudadela, porque siempre les daba cosas, también daba unos cuantos consejos a los niños y los consolaba cuando peleaban con sus padres.

Sobre esta preciosa ciudad si mirabas al cielo se le podía observar. Un cielo celeste, con unas nubes muy blancas, la ciudadela con un gran paisaje, el castillo, que, cualquier persona al entrar a este quedaba totalmente asombrado, unos jardines que nunca podrías olvidar, era una gran figura arquitectónica en la que todos los habitantes del reino de Hyrule desearían vivir en él.

Hasta que un día, se creó una gran guerra entre los gorons y los Hylianos, al parecer uno forastero pensó que los gorons eran criaturas malignas y el goron se le acercó, el extranjero pensó que le atacaría así que sacó su espada y el le atacó, los gorons del alrededor se enfurecieron y así empezó la guerra.

Ocúltense por favor – dijo Igno, este no es un lugar seguro, y, si a ustedes mis hijos les pasara algo no sabría que hacer.

Tú Link protege a tus hermanos tú sabrás que hacer no dejes que nada malo les pase- dijo Luma, huyan, escóndanse lo que sea, pero salgan de aquí.

Si mamá –dijo Link

Y…niños…obedezcan a su hermano-dijo Luma muy entristecida. Por cierto no dejen que los encuentren no digan su apellido, no digan que son hijos nuestros por favor, porque así más rápido los matarán porque nosotros no solo nos hemos metido en problemas con los gorons, también, con los Hylianos, así que corran.

Claro, no te preocupes, dijeron ellos.

Y así los padres se separaron de sus hijos…

Y ahora que haremos – decía Yume llorando, que será de nuestros padres.

No llores Yume todo estará bien-dijo Yusuke, pero eso sí esta vez no se que podremos hacer.

Ya se que podemos hacer-dijo Link, nuestros padres dijeron que no nos pasara nada, así que tenemos que hacer todo para que se cumpla su deseo, tú Yume te quedarás aquí en el reino, escóndete no dejes que nada te pase, cuando esta guerra termine te encontrarán y te acogerán ¿entendido? Sí- dijo Yume algo asustada, Ok tú Yusuke corre hacia la provincia de Eldin y busca donde ir, la guerra ya no estará allí lo más difícil será escapar del castillo pero luego será paz y tranquilidad y con tu inteligencia se que podrá ser fácil para ti. Ok Link- dijo Yusuke, y yo, yo haré el viaje más largo iré a la provincia de Ordon para que estemos desperdigados por el reino pero, por favor, no digan que somos hermanos, porque sino nos buscarán y nos podrán matar, ya saben no digan su apellido…OK- dijeron Yusuke y Yume, Yusuke, vámonos…Adiós Yume, adiós Yusuke, Adiós- dijeron ellos…

Y así Yume se ocultó en la ciudadela de Hyrule, Link y Yusuke empezaron a caminar para poder salir de ésta...