RinMakoto. Una batalla campal se desarrolló en el río y no solo eso, ahora veremos cómo va el enfrentamiento de las chicas de Grindcore con Hikaru ante el exjefe de ambas.
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Sin más, comencemos…
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La carrera se interrumpió luego de que iniciara la batalla campal contra la extraña organización la cual estaba a la caza de Kurenai y Naraku, aunque estas fueron ayudadas por las demás corredoras, además, Hikaru fue de gran ayuda para ellas.
En estos momentos, el equipo de Grindcore junto con el rubio se fueron tras el jefe quien parecía tener algo en que usar los orbes rojos que las chicas habían estado robado durante años en varias partes del mundo.
- Tengan cuidado, estos hijos de puta son capaces de todo y no dudarán en pasar factura para que nos lleve la que nos trajo.
- Aun recuerdo cuando peleamos con aquellos tipos en los túneles.
- Murieron y creo que los cuerpos de esos están allá abajo en las aguas atascadas, pero bueno, no es como que me importe, se lo merecían – el grupo de 3 siguió caminando, siempre atentos de que cualquier cosa saliera y los tomara desprevenidos.
Kurenai era la que lideraba eso, al pasar por una red de túneles en donde se podían perder, en eso, escucharon pasos a lo que la peli gris miró a los dos menores.
- Arriba, rápido – Naraku reaccionó rápido y saltó hacia arriba, Hikaru tardó un poco más en reaccionar, tuvo que venir la mayor para ayudarlo a subir, justo cuando ya se terminaron de esconder, notaron como es que los dos hombres que andaban con el jefe estaban patrullando por ahí.
- Me pareció escuchar pasos por aquí, creo que por aquí andan – exclamó uno de los tipos yendo a seguir por ahí, arriba de los tubos, estaban los tres escondidos, aunque por la velocidad que hicieron todo, Kurenai acabó encima de Hikaru el cual estaba sonrojado por eso.
- E-Este…
- Shhh, no hagas ruido, ellos andan por ahí y no podemos dejar que nos descubran – la mayor de las pelis grises susurró mientras que esta se acomodaba un poco sobre el rubio, aunque lo hizo más para provocarlo, siendo que Hikaru miró como es que los pechos de Kurenai estaban sobre él.
- Cálmate Hikaru, no pienses en nada más, olvídate de que Kurenai-san está sobre ti, mantén tu cabeza en otro lado.
- Kamui, creo que ya se fueron.
- Muy bien, pasamos por esta vez – la chica se levantó y bajó, los dos menores hicieron lo mismo. Caminando un poco, estos miraron como es que todo estaba llegando hasta un sitio en donde había una máquina grande.
- Diablos.
- ¿Qué es eso?
- Para eso es que estos querían los orbes rojos – varios pasos se estaban escuchando.
- Viene alguien – los 3 se escondieron de nuevo, los hombres pasaron por ahí hasta donde estaba el jefe quien solo miró a los dos subordinados.
- No hemos encontrado a las dos tipas, jefe.
- Ja, esas son cobardes y no se atreverán a venir para enfrentar el arma más poderos del mundo – el señor miró la cosa que poseía una especie de disparador.
- ¿Qué diablos es eso?
- Al final de todo, los orbes que esas dos nos trajeron por mucho tiempo finalmente tendrán un buen momento para su uso – susurró el tipo quien solo miraba a su arma – la energía de estos objetos es muy extraña, pero de igual forma, es muy poderosa para poder hacer el mal en donde quiera que vayamos, pero comenzaremos con la zona de Asakura, para luego seguir con todo Japón.
- ¿Van a hacer algo tan macabro? – susurró Hikaru sin llegar a creer que esas personas fueran tan malas de poder hacer algo así.
- Como si fuera a dejar que hagan eso, la carrera aún no se lleva a cabo.
- Kurenai-san, sé que la carrera es importante, pero quiero que todo el mundo esté bien, que seamos feliz.
- Realmente hablas tonterías, pero eso me gusta de ti Hikawa, entonces vamos a romperles la madre a esos hijos de puta, te lo confío entonces.
- Está bien.
- Ya lo oíste Naraku, vamos a cazar a esos tipos.
- Muy bien – ambas pelis grises se bajaron de donde estaban escondidas y fueron hacia su ex jefe.
- Oh, pero mira quien tenemos aquí – los guardaespaldas del exjefe de las chicas sacaron sus armas apuntando a ambas féminas.
- Como si sus armas baratas nos fueran a alarmar, no les tenemos miedo, ya me cargué a muchos de ustedes solo usando mis manos.
- ¿Qué has dicho?
- No se preocupen por estas traidoras, al final de todo perecerán cuando active mi máquina, aquella que no puede ser detenida por nadie más que yo, con esto, podré conquistar todo Japón, ser más fuerte que el mismísimo Emperador.
- Estás loco, tus delirios de grandeza te llevarán a la ruina – exclamó la peli gris mayor a lo que esta miró como uno de los hombres le apuntaba con su arma, directamente a la cabeza.
- Pues entonces vamos a ver si son tan valientes de tratar de sabotear mi arma final – el sujeto río un poco de forma malvada – esta es el Orbenet, un arma la cual es capaz de usar el poder de los orbes rojos y con la energía que poseen, mi dispositivo podrá causar grandes explosiones las cuales pondrán a las ciudades más grandes de todo Japón a mis rodillas, con el ejército derrotado por el poder de los orbes rojos, podré hacerme del poder de todo el país, así que es el comienzo de mi reinado.
- Todo el tiempo nos tuviste reuniendo esas cosas para lograr esta arma, pero no pensé que harías algo como esto… estás demente.
- Llámalo como quieras Kurenai, pero al final de todo solo fuiste de utilidad para recolectar los orbes, así que tú y Naraku solo me sirvieron como marionetas.
- M-Marionetas – susurró la peli gris mayor parando la mirada, esta mostraba mucha ira por saber que solo fue una pieza en eso – ¡te voy a enseñar que son marionetas!
- Espera – la ira se apoderó de Kurenai quien se lanzó a atacar, los guardaespaldas dispararon sus pistolas, pero la peli gris logró esquivar por poco las balas de esta por lo que, llegando frente a estos, los logró inmovilizar tirándoles sus armas, Naraku fue en su ayuda, uno de estos la logró recuperar y disparó.
La menor esquivó la bala saltando y con una patada logró desarmar a su enemigo quien se agarró la mano adolorida solo para ser lanzado a una de las paredes dejando fuera de combate.
- Ahora quedas tú – susurró la mayor y fue a la carga de su exjefe, este no parecía estar asustado ni nada, es más, de su bolsillo sacó uno de los orbes con el cual la golpeó mandándola al suelo.
- No creas que podrás vencerme solo con fuerza bruta, te recuerdo que fui yo quien te entrenó, por lo que no me vencerás, es imposible – el sujeto le dio una patada al rostro a Kurenai quien se acomodó rápidamente limpiándose la sangre que caía de su nariz.
- Kamui, ten cuidado, él es alguien con el que tengamos que ir con cautela ya que en cualquier momento nos puede atacar.
- Acertaste y eso es lo que haré – el exjefe de ambas fue hacia ellas, fue un combate cuerpo a cuerpo muy duro, Kurenai era la que más agilidad tenía, pero esta estaba siendo superada por el hombre hasta que derribada siendo lanzada hacia las aguas del túnel.
Hikaru estaba mirando eso, estaba impotente por ver cómo es que la peli gris estaba siendo cometida por ese sujeto, Naraku fue a ayudarla, pero no sirvió de nada al ver cómo es que su exjefe las dominaba mucho.
- ¿Qué diablos hago? Si siguen así van a morir a causa de ese sujeto – susurró el rubio el cual de la nada miró el arma detrás del sujeto, su cerebro le empezó a dar muchas cosas hasta que dio con una – si saboteo ese dispositivo, entonces podremos tener una oportunidad de ganar esta batalla.
- Vamos perras, quiero que me enseñen como es que batallan, pero creo que no podrás hacerlo – río el tipo sometiendo a las dos chicas de Grindcore quienes se volvieron a parar para darle batalla al exjefe de ambas jóvenes.
- Diablos… esto es algo que no me esperé, pensé que eras fuerte, pero no creí que tanto – Kurenai se levantó queriendo golpear al hombre, pero este logró esquivar sus intenciones, además de que le dio un fuerte golpe que la dejó casi fuera de combate.
- Kamui – la menor fue la que continuó, pero esta también probó la misma suerte que su amiga ya que fue derrotada por el hombre quien sonreía confiado y sin más, fue hacia su arma la cual apuntó a ambas chicas quienes estaban muy golpeadas para esquivar ese ataque.
Sin embargo, cuando Kurenai y Naraku estaban por ser dañadas por el rayo de esa arma extraña, pero algo pasó que no dejaba que el sujeto lo hiciera.
- ¿Qué pasa? ¿Por qué no se activa? Se supone que los orbes rojos le dan un gran poder a la máquina que extrae su esencia, ¡¿Qué es lo que pasa?! – este escuchó la risa de Kurenai quien se sentaba mientras lo seguía haciendo – ¿Qué es lo chistoso Kurenai?
- Jajajajajaja, creo que las cosas no te salieron bien – la peli gris decía – mira que pensar que él te terminaría jodiendo tu plan.
- ¿Él? – a su mente vino Hikaru – ese maldito… ¡¿Cómo esa sabandija me arruinó la máquina?!
- Porque miré donde estaban los orbes rojos – justo salió el rubio sonriéndole a las chicas.
- ¿Cómo fue que llegaste hasta aquí? ¡No te vi!
- Sencillo, hace tiempo batallamos con Kurenai-san y Mamiya-san y descubrí que a través del agua de los túneles se pueden tomar algunos atajos, entonces aproveché para zambullirme y llegar hasta aquí con la mayor cautela, aunque casi me ahogo allá abajo, lo logré y quité los orbes rojos – el joven Hikawa mostró los artefactos – ¡chicas, son suyos!
- ¡No lo harás! – el tipo se lanzó tratando de tomarlo, pero esto fue aprovechado por Kurenai quien se levantó dándole una fuerte en sus partes nobles - ¡ay! ¡Mis bolas del dragón!
- ¡Buena esa Hikawa! Es hora de largarnos de aquí – el rubio asintió corriendo hacia donde estaban las dos chicas quienes huyeron de ese lugar.
- Como si fuera a permitir eso – el hombre se levantó tomando su arma y salió en persecución del trio que tantos problemas le habían causado.
Hikaru, Kurenai y Naraku llegaron al sitio en donde el Jet estaba por lo que sin perder tiempo se subieron y emprendieron gran huida, aunque en ese momento empezaron a escuchar balazos, uno de ellos pasó de cerca de su ubicación.
- Mierda, nos está alcanzando, ese sujeto no se detendrá por ningún método.
- Tenemos que detenerlo antes de que le haga daño a alguien más.
- Tengo una idea – Naraku habló para la atención de los dos chicos quienes escucharon lo que tenía que decir.
- ¡Morirán! – el exjefe de ambas estaba en su Jet disparando a lo loco hacia el trio quien parecía que ya tenían algo en mente para acabar con el sujeto, pero sería una gran jugada, esto cuando ya volvieron al río.
- ¡Miren, son ellos!
- Menos mal que volvieron sanos y salvos – exclamó Jennifer por lo bajo.
- Y que lo digas, pensé que le había pasado algo – Hajime susurró junto con Takeshi quien asintió.
- Pero las cosas no han terminado – los demás miraron como el tipo estaba siguiéndolos y disparando tratando de darles.
- ¡¿Lista Kurenai-san?!
- Ni que lo digas, ¡yo nací lista! – Grindcore junto con Hikaru llegaron abajo del puente y la jetter aceleró con todo.
- ¡Morirán!
- Méteselo Hikawa – el rubio asintió y tiró uno de los orbes rojos en el tanque de gasolina de la máquina, algo ocurrió ya que, al hacer contacto con la gasolina, el Lavcar Mark IV incrementó su velocidad a un nivel mayor.
- ¡¿Cómo es que tiene esa velocidad?! – Rin exclamó asombrada, las demás jetters también quedaron absortas.
- Guau, eso es velocidad – Tina susurró al lado de su hermana.
- Esas chicas son un misterio – Yuzu dijo.
- Esto se pone muy bueno – de vuelta al río, el dúo y Hikaru estaban a gran velocidad, estos se impresionaron por tal rapidez que tenía el Jet.
- La velocidad… es asombrosa.
- Supongo que este es el poder de los orbes rojos, le da más esencia al Jet, con esto podremos vencer a ese sujeto de una vez por todas.
- Acabémoslo juntos – la menor de las dos chicas habló.
- Sí, lo haremos – Hikaru puso la mano sobre la de Kurenai quien se impresionó por eso, pero solo sonrió por lo bajo.
- ¡BOOST! – con la velocidad aumentada al máximo, el vehículo voló literalmente hacia el tipo quien con su arma no podía hacer nada ante la rapidez con la que el Jet de Grindcore el cual iba directo hacia él.
- No... ¡todo lo que sacrifiqué! ¡Todo será destruido por unas putas como ustedes!
- Así es, ¡será destruido! ¡Salten! – los tres saltaron al río mientras que el Jet se estrelló con el sujeto causando una gran explosión que iluminó el lugar por unos momentos.
- ¿Acabó todo?
- Sí… finalmente acabamos con él – desde el puente, los demás equipos festejaban la victoria del trio sobre el mal.
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Continuará…
