Remus había vuelto ya a su habitación, había pasado gran parte del día en la enfermería. En todo el camino de vuelta con sus amigos no vio a Helene por ninguna parte, y aunque no sabía que decirle o como reaccionaría al verla se sintió bastante decepcionado de no ver al menos de lejos que se encontraba bien. Sus amigos habían ido a cenar al Gran Comedor, el decidió no ir, a pesar de todo no quería hacer pasar un mal rato a Helene, especialmente si iba a estar comiendo. Y ahí, solo en la habitación, miraba por una ventana absorto en la noche, mirando fijamente a la menguante luna. Cuando los chicos volvieron a la habitación ya estaba acostado en la cama, se hizo el dormido cuando los escuchó entrar, no se sentía de ánimos como para hablar sobre trivialidades. Los chicos al verlo dormir, intentaron hacer el menor ruido posible, y se acostaron a dormir también hablando entre susurros.
La mañana siguiente aunque Remus no quisiera aparecerse en el Gran Comedor, sentía mucha hambre como para dejarlo pasar, así que salió de su habitación mucho después que sus amigos y se encamino decidido al Comedor. En su mente discutía si debía o no sentase junto a sus amigos, allí estaría Helene, y no quería incomodarla pero al mismo tiempo sentía que ya debía de encararla, para que no pensara que al no le importaba y que podía ir a sentarse en otro lado. La verdad hiciera lo que hiciera, sentarse allí o no, estaría mal de cualquier forma, sería el malo de cualquier forma. Finalmente decidió simplemente entrar, y acercarse lo suficiente para estudiar si era inteligente de su parte sentarse con sus amigos o no.
Remus se acercó a la puerta del Gran Comedor, se detuvo por un momento vacilante, hasta que decidió finalmente entrar, todos comían despreocupados, caminó hasta donde habitualmente se sentaba, Helene estaba sentada junto a Lily, junto a la pelirroja estaba sentado James, frente a ellos respectivamente se encontraban Peter, Sirius y Diane. Sirius miró acercarse a su amigo y le hizo una seña con la mano de que se acercara.
Ven Remus, te reservamos un puesto junto a James –dijo el chico con una gran sonrisa.
Helene se encontraba de espaldas, así que no pudo verlo, pero al escuchar el nombre de Remus no pudo evitar sentirse tensa. Y recordó la cara que tenía aquella noche. Remus se acercó y tímidamente se sentó junto a James, quien le devolvió un gesto de entender lo que sucedía. La mesa se quedó tensa por un momento, entonces entre todos trataban a cada omento de decir algo gracioso para alivianar el ambiente, Helene no había siquiera volteado a mirarlo ni una vez, Remus cada vez que podía la miraba de reojo. La rubia termino su desayuno lo más rápido que pudo, se puso de pie y salió del Gran Comedor a grandes zancadas. Remus la miro salir con una mirada triste, sin saber que hacer, y con ganas de correr tras ella y pedirle perdón.
Busca un momento adecuado para hablar con ella –dijo Lily a Remus pasando por encima de James.
¿Cuándo es el momento adecuado? –preguntó el licántropo en un susurro que pudo ser oído por James.
Si crees que no lo habrá entonces crea ese momento tú Remus –dijo James a su amigo
Yo pienso Remus, y disculpa mi intromisión en tus problemas, que no importa como ni cuando, sea cual sea la razón por la que le dejaste esas marcas en los brazos, debes explicárselo pronto, si es que hay una explicación –dijo Diane con algo de arrogancia.
Creo que Di tiene razón Remus –Agregó Sirius apoyando a su novia.
Yo no entiendo cual es el problema, ya no tienes nada que perder o ganar, deja las cosas así. Hagas lo que hagas no creo que te vuelva a hablar –comentó Peter despreocupadamente comiendo su desayuno. Y su comentario pareció encender el interés de Remus.
Creo que tienes razón Peter…..No tengo nada que perder o ganar…..así que voy a salir pronto de esta agonía –dijo Remus parándose de la mesa.
Remus comenzó a caminar en busca de la chica, pero no sabía donde podría encontrarla. Entonces miró el reloj y notó que su hora de clases estaba cerca y no debía faltar ya había faltado el día antes. Caminó un poco desilusionado en dirección al salón de Runas Antiguas, esta clase Helene no la tomaba, así que no estaría allí, gran parte de la clase la paso pensando en la chica y en que decirle, y los minutos parecían pasar más lentos que de costumbre. Cuando la clase terminó, corrió en dirección al salón de Astrología, esa sería la clase de la que estaría saliendo Helene en ese momento, y el aula no se encontraba muy lejos de donde el estaba. Llegó casi sin aliento al lugar y ya un grupo de personas salían del lugar, se detuvo junto a un pilar a recuperar su aliento mientras veía a las personas salir de aula, entonces la vio salir, hablaba con otras chicas, entonces se acercó, ella no lo vio acercarse pero las otras chicas que hablaban con ella sí.
Necesito hablar contigo –dijo casi sin aliento al acercarse. Helene se sorprendió. Las chicas que iban con ella continuaron caminando y los dejaron solos.
Lo que sea que vayas a decir, dilo rápido –respondió la chica y lo miró como esperando que él hablará.
Remus la miro con tristeza, nunca Helene había sido tan frío con él, de hecho nunca pensó que esa chica tan dulce podría ser fría con alguien.
Siento mucho lo que paso Helene… -la chica le torció los ojos- Sé que te lastime física y emocionalmente, y algo que se que no podrás entender y lo comprendo, pero esto es lo que quería evitar que pasara alguna vez, por eso termine nuestra relación.
¿Y con eso tu piensas excusarte? ¿Nunca conseguí la confianza suficiente de ti con todo lo que pasamos?...Siempre supe que tenías algún secreto, y no te presione porque esperaba que tu mismo me lo dijeras, un secreto que por cierto todo el mundo sabe menos yo.
La chica molesta dio media vuelta e iba a comenzar a caminar y dejarlo solo ahí, pero el la tomo por un brazo y la detuvo. Los dos se quedaron así por un momento, el se acercó hacia la espalda de ella, suspiro y cerró los ojos como tomando fuerzas para decir lo que tenía que decir.
Soy un licántropo Helene, ese es mi gran secreto –la chica sintió que se le helaba la piel por un segundo, se imagino muchísimas cosas pero nunca eso, entonces soltó su brazo de la mano de Remus y se volteo a mirarlo- Yo no quería hacerte daño –algunas lagrimas comenzaban a salir de los ojos del chico.
La chica lo miro desconcertada y sorprendida por varios segundos, el solo miraba el piso. Por un segundo el rostro dulce volvió a la chica, pero de pronto pareció despertar de un sueño, y el rostro frío volvió a su cara.
Yo lo hubiese entendido, pero no confiaste en mi….Ya he llorado mucho por ti….y puedo disculparte ahora, pero dentro de mí esa no será la realidad, te odiaré por haberme lastimado, por no haber confiado en mi, porque no puedo olvidar tu cara mientras me sacudías aquella noche.
Sé que decir lo siento no es suficiente, pero quería que supieras mis razones y que de alguna forma sepas que me duele mucho lo que ocurrió.
Esta bien, ya lo has dicho –la chica se dio la vuelta para irse de nuevo pero se detuvo antes de comenzar a caminar y así de espaldas dijo- Esta bien que seas un licántropo, eso es lo que eres, yo me estaba enamorando de ti, eso no me hubiese importado.
La chica se fue, el chico la miro alejarse hasta que la perdió de vista, se acercó a un banco que estaba cerca y se sentó. Pronto comenzaron a llegar más personas para la próxima clase, no sintió ánimos de nada, no quería pararse a caminar, solo quería quedarse allí sentado pensando.
Helene volvió a su habitación luego de sus últimas clases del día, no había podido dejar de pensar en todo lo que Remus le había dicho, no podía negar que de alguna forma se esperaba algo como eso, pero no tenía ninguna certeza. No sabía que hacer y ciertamente no se sentía como para verlo durante la cena, así que prefirió no ir a comer, además que todo este problema la tenía sin apetito. Así que decidió quedarse a mirar por la ventana y pensar. Pronto Lily volvió de cenar.
Imagine que estarías aquí –comentó la pelirroja acercándose a la chica- ¿Cómo estas?
Ya me lo ha dicho, finalmente decidió sincerarse conmigo –dijo la chica obviando la pregunta de su amiga, sin dejar de mirar por la ventana.
¿Y ha sido demasiado tarde? –preguntó Lily sentándose en su cama que estaba junto a la ventana
No lo sé –respondió algo confundida mirando a su amiga.
Sea cual sea tu decisión al final de todo esto siempre te voy a apoyar porque eres mi amiga….Pero tengo que decirte o más bien pedirte que no seas tan dura contigo misma o con él, no vale la pena –la rubia asintió y volvió a mirar por la ventana.
No sé que hacer Lily, no me quiero adelantar a nada….no quiero tomar ninguna decisión ahora.
Eso está bien, es lo mejor que puedes hacer, no apresurarte….Pero, ¿Cuál fue tu reacción cuando te lo contó? –preguntó la pelirroja.
Supongo que fui bastante fría con él, tan fría como pensé que jamás podría actuar frente a alguien….Pero fue mi reacción más sincera, le dije que no podría disculparlo, al menos no por ahora, todo está muy fresco, no quiero odiarlo, creo que necesito tiempo para procesar todo esto.
Esta bien, me parece bastante maduro de tu parte a pesar de todo…yo hubiese sido mucho más impulsiva, ya me conoces.
Ciertamente, pobre de Potter –comentó la rubia a modo de burla con una leve sonrisa.
