Capítulo veinte

― ¿Qué es lo que sucede Georgina?, ¿Por qué iniciaron tan pronto la reunión?, pensé que sería más tarde, ―preguntaba Susana a su compañera de tablas.

―de lo que te has perdido, hoy ha ingresado un nuevo actor, ya lo verás, esta guapísimo, es un bombón.

―pero que cosas dices, sabes que lo que importa es el talento.

―y lo tiene de sobra, el director lo hizo representar una escena de Romeo y Julieta, habría muerto feliz si yo hubiera resultado la afortunada en hacerlo con él, pero me ganó Karen, te lo digo Susana, es el mejor actor que he visto y eso que apenas es un novato.

La rubia pelilacia se quedó en shock, cuando al llegar al escenario en que todos estaban reunidos, vio un joven alto, de cabello castaño, Georgina había estado mintiendo, ese hombre no era guapo, era hermoso, no creía que ningún pintor o escultor pudiera hacer una obra de arte que fuera fiel a semejante espécimen.

Esos ojos azul zafiro, esa mirada que derretía, ese varonil rostro y ni decir de su cuerpo, pensamientos pecaminosos de sus manos recorriendo sus hombros y firme torso se vinieron a su cabeza, siendo interrumpidos de tajo, cuando la joven rubia de ojos verdes que le abrió la puerta paso en medio de las dos actrices, dirigiéndose justo hacia donde estaba el joven de sus pecaminosos sueños.

―muchas gracias Candy, ―agradeció Robert el director, ya que ella fue a abrir la puerta, a lo que la rubia ojos verdes solo respondió con una sonrisa.

Susana sintió que su sangre hirvió, cuando observó que Candy se situó directamente a la par del castaño, "que hace, ese debe ser mi lugar, ¿Quién se cree que es?" pensaba para sí misma, pero el mismo director respondió sus mudas interrogantes al tiempo que el castaño tomaba de la cintura a la rubia de ojos verdes.

―como acabas de llegar Susana, te voy a presentar a Terrence Graham, él se acaba de unir a nuestra compañía de teatro, ―el castaño apenas e hizo un asentimiento reconociéndola, pues seguía más interesado en ver a la rubia ojos verdes.

―mucho gusto, es un placer que te unas a nosotros, pero tengo una duda, Robert, ¿Quién es ella?, ¿una nueva actriz? O acaso es una nueva asistente de …―preguntó señalando a Candy, talvez para los demás pudo pasar desapercibido su tono, pero a Terry le quedo claro el desdén que manifestó la pelilacia, contra su pecosa, añadiéndola a su lista negra.

―oh no Susana, ella no está ingresando a nuestra compañía de teatro.

―entonces, ¿Qué hace aquí?, ―preguntó con fingida inocencia.

―ella es Candice, mi esposa, ―respondió Terry, en el tono más frio que podía dar, dejando claro quién era su pecosa en su vida.

―exacto y la estaremos viendo tan a menudo como sus propios estudios le permitan, ―aclaró Robert.

La reunión continúa un buen rato más, Candy se percató de la insistente mirada de Susana sobre su esposo y las dagas enviadas en su contra, de parte de varias féminas, pero sobre todo de la rubia pelilacia, aunque esta tratara de disimular cuando ella la cachaba observándola.

Eleonor y Richard también pudieron ver la interacción en el ambiente, notaron varias cosas, sobre las que hablarían con su hijo y nuera, pero, sobre todo, no pasaron desapercibido el comportamiento de Susana, pronosticando muchos problemas futuros con ella si no se preparaban para ello.

El hecho de que Terry y Candy estuvieran ya casados sorprendió a todos, pues eran realmente jóvenes, pero algunas familias casaban jóvenes a sus hijos, no era algo tan inusual, lo que, si se notaba a leguas, era el hecho de que no se trataba de un matrimonio por conveniencia, porque era obvio el amor irradiando de la pareja.

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― ¿Qué es lo que te preocupa amor?

―según la información que recibió Richard, la situación en Europa está cada día más tensa Sofía.

―imagino te preocupan tus sobrinos y tu tía.

―sí, pero no solo ellos.

―sé que no me equivoco al pensar que ya estas tomando las medidas pertinentes,

―me conoces preciosa, para comenzar: he dado ya indicaciones para que la tía y los chicos sean traídos a Estados Unidos de inmediato, incluyendo a Eliza y Neal, no me perdonaría si algo malo le pasara a alguno de ellos.

―tienes razón amor.

―también di indicaciones, para que el resto de miembros del clan que estén en Europa regresen de inmediato o se refugien en Escocia, sé que Janice y Alistear están seguros en donde se encuentran, pero no está demás procurar que se protejan.

―una guerra es algo horrible, incluso aunque solo sea interna, ―expresó apesadumbrada Sofía.

―lamento que tengas que recordar cosas tan dolorosas para ti, sé que perder a toda tu familia en esos enfrentamientos internos de tu país fue algo demasiado duro para que se supere como si nada.

―no hay un lugar seguro en Latinoamérica, pocos países permanecen sin levantamientos militares y rencillas contra sus propios ciudadanos, la codicia y ambición hicieron que perdiera a mi familia, logré sobrevivir únicamente porque me habían enviado a estudiar a Londres, de lo contrario.

―por favor no lo digas, de solo pensar que pude perderte antes de encontrarte hace que mi corazón enmudezca de dolor, la previsión de tus padres de enviarte fuera es algo que siempre agradeceré.

―ellos ya solo contaban con la hacienda en el país, todo lo demás estaba aquí en Estados Unidos y en Inglaterra, ellos se negaron a vender esa única propiedad para proteger a sus trabajadores, lo que enfureció a los otros hacendados, ellos no querían que los trabajadores supieran que existían mejores condiciones de trabajo, ni que tenían derechos, al final fue una masacre total, asesinaron a toda mi familia y a todos los empleados que estaban en la casa, aprovechando los continuos enfrentamientos entre los grupos armados y los militares.

El llanto de Sofía desgarraba a Albert, quien solo la abrazó, dejándola desahogarse, su esposa era una mujer fuerte, que se había sobrepuesto a una situación demasiado cruel y dolorosa, pero cada tanto se derrumbaba, como en ese momento.

Sofia contaba con apenas veinte años cuando perdió a sus padres, tíos y todo lo que le quedaba de su familia, al recibir la noticia ella quedo devastada, fue gracias a su fiel nana y al abogado de la familia, que ella pudo recuperarse y tomar posesión de su herencia, ya que la ambición de los asesinos de sus padres era tan grande, que hasta habían inventado falsos parientes que intentaron despojarla de sus bienes.

Pero ellos no contaban que en otros países no podían hacer y deshacer, que allí no podían sobornar ni manejar a su antojo las leyes y tribunales, por lo que nada pudieron hacer contra la joven, quien sí tuvo que mantenerse casi que escondida varios años para evitar ser también asesinada.

Fue durante ese tiempo en los que ella se formó como enfermera con la guía de Mary Jean, consiguiendo con el arduo trabajo de su profesión, aplacar un poco la pena que tanto la aqueja.

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―muchas gracias Delia, todo estuvo delicioso.

―me alegra mucho saber eso señorita Andrew, le diré a Julia la cocinera, estará complacida.

―guías la mansión maravillosamente, sin ti no sé qué haría.

―es mi deber señorita, desean que les traiga algo más.

―no, muchas gracias, ―respondió por todos Richard.

―los empleados que dejaron en la mansión son bastante eficientes y discretos, ―comentó Eleonor cuando la ama de llaves se retiró.

―George se encargó personalmente de escogerlos con ese propósito, el sabia la importancia de la discreción, ―respondió Candy.

―no sabes cuanto agradecemos eso hija, ―expresó Richard.

―sé que, para su asistente, chófer y usted es algo difícil adaptarse, ya que la forma en que se comportan los empleados en Londres es muy diferente, me disculpo por ello.

―en lo absoluto Candy, Fred está acostumbrado a mantener la compostura, aunque creo que John es el más feliz, lo he visto bastante cercano a Claire, la mucama que suele atendernos.

―cercano, más que eso yo diría que pronto se casarán, me parece que cuando regreses a Londres llevarás mucama nueva papá, porque dudo que John la deje, ―dijo Terry divertido.

―no lo dudo, será mejor que le diga a Fred que se encargue de hacer arreglos para estar preparados, ―respondió Richard.

―este fin de semana es el último que les queda antes de iniciar cada uno su preparación, tienen en mente algún plan para disfrutarlo.

―de hecho, mamá, quisiéramos hacer un picnic, ¿quieren acompañarnos?

―oh es una maravillosa idea hijo, pero…―el hermoso rostro de la rubia mayor se ensombreció.

―seria en la mansión, hay un hermoso bosque que podemos disfrutar, tenemos incluso vista al océano, es bastante privado, por lo que no hay peligro alguno, ―añadió de inmediato Candy, conociendo el temor de la diva.

―siendo así, disfrutemos de ese picnic que han planeado, ―respondió entusiasmado Richard.

Los cuatro se prepararon para tener un hermoso día de campo, en la bella propiedad de los Andrew, Candy no exageraba, el bosque era exuberante y lleno de vida, pese a estar aun en invierno, la vista al océano era envidiable.

Las parejas viajaron en caballos, para llegar al lugar del picnic, divirtiéndose como Richard y Eleonor no lo hacían desde hacía muchos años, en cambio para Candy y Terry, fue como recordar los idílicos días de verano en escocia, solo que ahora estaban creando nuevos en invierno.

―ha sido un día maravilloso pecosa, no puedo imaginar tener un mejor picnic que este.

―tendremos muchos más Terry, apenas estamos iniciando, aunque me temo que tendremos que cuidarnos y esforzarnos por proteger nuestro amor.

―lo dices por el teatro, mamá y papá tienen razón, se nota que habrá muchos que querrán meterse entre nosotros, pero no solo esas actrices del teatro, créeme que desde ya desconfió de todos los doctores con los que tendrás que trabajar.

―entonces hay que trabajar más por mantener una buena comunicación y confianza entre nosotros, para evitar malos entendidos.

―si pecosa, te prometo que trataré de no dejar que el demonio de los celos me gobierne, lo que siento por ti es tan fuerte que a veces me cuesta, pero por tu amor lo haré.

―te amo Terry, no lo dudes nunca.

―yo también te amo Candy, mantenlo presente.

La pareja cerro sus palabras con un largo y apasionado beso, luego continuaron cabalgando sobre el corcel que Terry escogió para ellos, el castaño sostenía con firmeza el caballo con una mano y con la otra la cintura de su pecosa.

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―hasta que te dignaste a salir, sabes que no tengo que estar soportando tus desplantes tía, realmente no se ni para que insististe en venir conmigo, deberías irte, eres más un estorbo.

La duquesa continúo despotricando contra Lady Maura, dándole la espalda, su tía, sin responder solo se acercó a ella insertando una jeringa en su cuello descubierto, causando que Lady Harriet pegara un grito de terror, el cual murió en su garganta, puesto que la cantidad de toxinas inyectadas era muy superior a lo que ella podría soportar.

Lady Harriet se desplomó, recibiendo un terrible golpe en su cabeza y espalda, sin poder quejarse siquiera, observando con horror como su tía la miraba de una forma escalofriante, como nunca antes lo había hecho.

―eres una desagradecida, tienes idea de cuantas cosas he hecho por ti y para que, solo para recibir tus quejas y berrinches, te comportas igual que tu madre, por lo que tendrás un final igual que el que le di a ella.

El pánico se apoderaba de la duquesa al comprender las palabras de su tía.

―la siempre perfecta Moria, fue gracias a ella que me quede soltera, ella consiguió con intrigas que el marqués Charles Grandchester me rechazara, todo porque no soportó la idea de que yo me convirtiera en duquesa y ella no, él también tuvo la culpa, por preferir escuchar a otros por sobre mí, así que él fue el primero en pagar por su osadía, es gracias a eso que su hermano Henry se convirtió en Duque, si querida, tu suegro.

―oh, pero Moria no estuvo conforme, ella sabía que yo no tenía más opción que irme a vivir con ella al morir nuestros padres, así que se encargó de humillarme cada vez que podía, estúpida, creyó que le perdonaría todo solo por ser mi hermana, nunca, así que fue la segunda.

―a ti te he querido como a una hija, me propuse convertirte en duquesa y lo conseguí, a base de engaños y amenazas, porque crees que viajamos a New York cuando tu esposo estaba viviendo con su primera esposa, tú en tu cabeza hueca creíste que tus palabras llenas de veneno destruyeron ese matrimonio, pero no fue así, INGRATA, fui yo, quien haciéndole llegar infinidad de cartas oficiales amenazando a Richard con dañar a su esposa e hijo para obligarlo a regresar, la que lo consiguió.

―robé papelería del palacio real y del ducado de Grandchester para conseguir que esa mujer no pudiera pisar Inglaterra, soborné y logré una y mil veces que todo se moviera de acuerdo a mis propósitos, todo para darte a ti lo que me robó tu madre y para que, DIME, solo para que tú me pagues todos mis sacrificios y cuidados con maltratos, lo lamento sobrina, tu destino será el mismo que el de todos los Grandchester, espéralos en el infierno, porque de mi parte corre que no quede un solo Grandchester con vida, yo me encargaré de destruir todo vestigio de su linaje sobre esta tierra.

Lady Harriet hubiera querido pedir piedad, gritar por ayuda, pero nadie llegaría, la servidumbre estaba descansando a esa hora, por lo que ni una sola mucama subió, solo sufrió la agonía de ver cómo era desnudada para luego ser llevada a la bañera, en donde su tía la dejó caer hasta el fondo, para allí morir ahogada sin poder mover ni siquiera los parpados para salvarse.

Al día siguiente Lady Maura subió como era costumbre, a atender a su sobrina, acompañada de las mucamas, allí tal como ella misma planeó, solo encontraron el cuerpo inerte de la duquesa, ahogada en la bañera, todos supusieron que se había quedado dormida o que posiblemente se golpeó y no logró pedir ayuda.

En todo caso fue declarada una muerte accidental, ya que su cuerpo no fue siquiera examinado, quedando Lady Maura como una tía abnegada, actuando a cabalidad su papel de dolor desgarrador, al perder a su única pariente.

La noticia de la muerte de la Duquesa de Grandchester no tardó en llegar a Inglaterra, su cuerpo fue preparado para regresar al reino y ser enterrada en la cripta de su madre por orden de los reyes, dando razones sentimentales, solo para no permitir que estuviera en la cripta de los Grandchester.

Sin embargo, nadie tuvo sospecha alguna sobre el siniestro final de la duquesa, no es que la extrañaran y aunque ninguno le deseara semejante destino, tampoco es que les doliera, lastimosamente el peligro sobre los Grandchester seguía ahora más activo que nunca, sin que nadie tuviera una idea sobre la verdadera identidad de la causante.

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―están seguros de eso, ―preguntó Terry.

―totalmente hijo, sus restos llegarán en unos días a Londres, ya tus tíos se están haciendo cargo de todo, me temo que voy a tener que volver.

―padre, si te soy honesto, no quisiera que viajaras, me preocupa que algo malo te suceda, temo por ti, quien dice que quienes trataron de lastimarme no quieran hacer lo mismo contigo.

―eso mismo me dice la tía Alejandra, mi primo me instó a permanecer en el país, hasta me ha encomendado algunos asuntos oficiales, creo que con la idea de mantenerme alejado del peligro.

―entonces que te obliga a viajar amor, Terry tiene razón, allá estarías en peligro y a eso agrégale que quedaríamos separados, no quiero perderte amor, no lo resistiría.

―no volverás a perderme Ely, no llores amor, te prometo que permaneceré en el país mientras me sea posible.

―en serio Richard.

―si amor, finalmente nuestra familia está unida, no tengo prisa por alejarme, me encargaré de organizar con mi primo para que Marcus, mi empleado de confianza se encargue de cuidar todo lo concerniente a mis empleados y asuntos de importancia.

―gracias papá, ―fue lo único que pudo expresar Terry, ante el alivio indescriptible de que Richard permaneciera con ellos.

―hay una consecuencia positiva de todo esto, ―mencionó el Duque.

― ¿Cuál?, aparte de permanecer juntos, claro está, ―preguntó Eleonor.

―sé que está mal decirlo y que posiblemente sea de mal gusto, pero ahora soy un hombre libre, lo que significa que podremos volver a casarnos mucho más pronto de lo que esperaba.

―esa mujer no merece ninguna consideración, así que no papá, no está mal decirlo, me alegro mucho por ustedes, finalmente podremos ser una familia, como siempre debimos ser.

―me da hasta miedo atreverme a soñar con eso, estoy tan feliz, no tendremos que ocultarnos más, poder mostrar nuestro amor sin límites, es algo tan maravilloso, que temo despertar y descubrir que todo fue solo un hermoso sueño.

―pero no lo es, estamos muy despiertos y al contrario es una hermosa realidad amor, pronto tendré el orgullo de presentarte nuevamente como mi esposa.

―quien diría, a este paso se casarán antes que Candy y yo podamos tener nuestra boda religiosa, ―se quejó Terry.

Los tres rieron por la ocurrencia del castaño, sabiendo que finalmente la felicidad estaba casi al alcance de sus manos.

Continuará…

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Nota: como ya saben en la época de los 1900, Latinoamérica era un lugar lleno de inestabilidad política y golpes de estado, por lo que Sofía perdió a toda su familia debido a esa terrible violencia que tantos sufrieron.

Hola, les traigo actualización.

Muchas gracias por su apoyo y comentarios, espero disfruten este capítulo.

Feliz día, bendiciones.