En un tiempo temprano a la gran exploración del mar, donde el humano comenzaba expandirse por el mundo y los dioses estaban en su auge. Pero incluso ellos no eran inmunes al miedo, durante sus primeros pasos de control en un mundo desconocido lo abundó, más en lo profundo de aquel cuerpo de agua conocido como mar.

Flotando sobre la superficie, mirando el cielo en un estado estoico, un joven hombre que portaba su cuerpo lleno de cientos de heridas, algunas frescas y otras era antiguas, su ropa más que retazos de lo que alguna vez fueron dignas ropas de algún emperador del llamado nuevo mundo, pero era algo más que eso un dios eso había jugado a ser durante los últimos siglos.

"Genial otra tormenta" una sonrisa desquiciada se formó en el rostro del hombre, ya que a lo lejos unas grandes nubes de tormenta, el sabia bien de que se trataba de otro ellos un dios como el, su sangre pareció arder ante la prespestiva de una pelea, con algo no fuera una puta bestia marina.

Sobre una de las costa de una pequeña nacion isleña, un SusanO dios de tormenta yacia boca abajo completamente desnudo cubierto de sangre con un sin número de heridas.

"Bueno esto lo hará, que bueno que seamos de la misma altura" de pie Quetzalcoatl quien trataba de acomodar lo mejor posible las extraña vestimentas que había tomado del dios inconsciente.

Sin darle una segunda mirada, comenzó a caminar con el fin de ver que tenía para ofrecer está tierra extranjera. Sin duda el lugar desconocido era bastante diferente a lo esperado, una isla al poner , su primer pie sobre la tierra lo supo enseguida, también había algo mas un espacio donde había presencias un poco fuertes, quizás otros dioses entre las que una capto su atención fue una que pareciera estar vinculada con el sol, sabía de dioses que se vinculan con enorme bola de fuego más allá del cielo debían de ser en extremo poderoso , un error y el fuego los incineraria o al menos eso le dijo Huitzilopochtli.

"Detente allí mismo"

(Mis primeros pasos en la tierra extranjera y estoy siendo apuntado por un sin fin de palos brillantes de un pequeño grupo )

"No se de donde demonio habras salido, pero nadie echara de menos a un gaijin" con su oscura sentencia hizo una señal a sus hombres quienes solo sonrieron

El dios del panteón mexica solo permaneció en silencio no le interesaba hablar con humanos tan patéticos, pero se defendería claro sin usar el poder otorgado por su madre Ometéotl, poder que tuvo que aprender a usar,. pero no solo contaba con eso también tenía su cuerpo que era de un dragón y la fuerza no le faltaba.

No pudo evitar que su sangre se calentará, los humanos en sus tierras solian retarlo a pelear de vez en cuando, hacia un tiempo que no peleaba a nadie y quería ver cómo los humanos de aquí se había fortalecido. Comenzó emanara un aura para pelear correspondiente a un dragón esto comúnmente hizo a los guerreros de su tierra se preparen para comenzar la batalla, cuando vio al grupo de cien hombre retrocedian y algunos tiraban sus armas, la emoción dentro de el se apago, estos frente a el no eran guerreros solo un montón de cobardes al igual que ese dios de antes llamado susanO esta tierra era patética a su parecer.

No queriendo lidiar mas con tales decepción acumulado un enorme cantidad de aire en sus pulmones, exalando en dirección al grupo que salio disparados por el cielo como hojas secas de algún árbol, algunas cosa fueron dejadas por los miserables.

(armas quizas, una rama hueca una extraña forma de pelear)

Ya sea por mera curiosidad apretó aquella rara arma , sintió algo de resistencia pero no era nada que su fuerza no pudiera manejar, una hoja de roca rara y brillante era lo que había dentro del palo hueco parecía resistente, no solía usar armas sus garras y puños solía hacer el trabajo pero su curiosidad sobre cosas que nunca vio lo había capturado en saber más sobre está cosa.

La combinación del mineral de hierro y tusgteno en a una alta temperatura da origen a la materia prima después se golpeara un sin fin de veces dando la forma deseada, eso fue lo aprendido de observar al pequeño humano creador de palos brillantes o como era llamadas katanas.

(Cuánto tiempo estuvo solo en el mar que los humanos había desarrollado cosas asi) no evito pensar eso mientras observo al herrero fabricar una variedad de armas.

"Oye deja de molestar y has tu trabajo" de forma un tanto cómica una escoba golpeó el hombro del gigante, pues casi sin problema superaba los dos metros, la parte graciosa era que quien lo riño era un pequeña ancianita que se encorva por la vejez.

Varios días y noches había llevado a Quetzalcóatl intentar establecerse cercas de un poblado y observar el proceso fabricación de aquellos ramas brillantes, pero hubo dos problemas aunque podía hablar y entender el idioma de la tierra entera también podía escribir, el era mudo para todos los habitantes no le interesan realmente llevarse bien con cualquiera de ellos.

Lo segundo era más por no ser igual al resto, el era un gaijin un forastero de una tierra desconocida y la mayoría de la gente no lo quería cercas. Empezo a vivir así no le resulto difícil pues antes de ser un guerrero curtido en fuego de la batalla, había supervivido en casi cualquier lugar desde la tierra congela del sur y los desiertos de Ra. Además nunca dañaría o mataría aquien no lo atacara, tampoco se aprovecharia de su poder para imponer su voluntad era mejor que su hermano Tezcatlipoca.

Quetzalcoatl solo asintió a la anciana y sin esfuerzo colgó a su espalda un par ciervos de un tamaño considerable, y siguió a la anciana hasta la parte trasera de la casa más grande del lugar allí entraron por una entrada que era usada exclusivamente para el servicio del lugar.

El era un simple cazador local o también conocido como el silencioso oni, así le decían las crías del pueblo.

"Ponlos alli" señaló el suelo de la cocina en la gran casa "ten ahora márchate, y asegúrate nadie te vea salir, no quiero empiecen rumores" dejando caer unas cuantas monedas en el suelo clara era un valor demasiado bajo comprar el par de ciervos pero para gente era más que suficiente para pagar a un gaijin.

Quetzalcoatl solo recogió las pocas monedas tampoco era como si nesesita esto llamado dinero, fácilmente podía encontrar esa piedra brillante por la que los humanos se volvían locos, (si no mal recordaba la llamaron oro).

Así era su nueva vida en este lugar, el ya no tenía nada que fuera un hogar por lo que había decidido simplemente vagar por el mundo más allá del mar mismo, que el resto de dioses mexicas temian pero el no, había enfrentado a cipatil un lagarto colosal que devoraba dioses por mero capricho no habría algo que lo asustara.


Con esfuerzo abrió sus ojos y lo primero que observó fue un par azul que lo miraba, llenos de algo que reconocío era enojo, molestia e celos?.

"Lo siento en verdad" dijo pese que un intenso dolor llenó su cabeza.

Queriendo salir de todo el problema le dijo lo que pensó que en en verdad quería saber. En su interior rías no evito sonreír pues penso que tenía a un dios de clase suprema bajo su pulgar.

Rías solo continuo mirandolo para enseguida, subirse a horcajadas en el sin previo aviso, decidendo que quería saber hasta donde podía empujarlo. Hizo algo que solo era comenzado por el mismo Quetzalcoatl, el par se encontró en una cerradura de labios como nunca antes pues era Rias quién lo inicio a leguas se veía su inexperiencia, por lo que Quetzalcoatl ponía más de su parte para que sintiera que lo hacía bien.

De la nada la chica gremory rompió el contacto y dijo exigiendo mientras continuaba sobre Quetzalcoatl.

"Quiero tres cosas a cambio de perdonarte" tímida como poco vista dijo rías a Quetzalcoatl que sostenia sus cienes por la cruda o resaca que sentía en este momento.

"Cómo deses, solo déjame dormir un poco"

Rías solo pudo sonreír de forma simplona pues le gusta tener el control por primera vez. Hasta el momento parecía ser el quien estaba a cargo de la relación que el par parecía haber formado en el tras curso de su tiempo juntos.

"Primero quiero visitar la ciudad" desde el punto más alto del edificación rías observo la inmensa ciudad solo pudo admirar lo impresionante que era.

"Mmm, quieres ir a Teotihuacan"

"Toetlican...?" Tras intentar repetirlo no evito pensar en lo raro que era tal nombre.

En el inframundo la capital llevaba por nombre el nombre lilhin, y cada uno de los distintos territorios eran nombrados apartir del clan que los gobierna, estos a pesar de ser muy extensos era apenas una misera parte del inframundo, también estaba el extenso territorio que ocupo Hades, pero ahora sabia que más al oeste podría encontrar territorio perteneciente mictlantecuhtli, tendria que comentar eso cuando se rencuentre con su hermano.

"Esta bien, focaliza tu poder en esto cuando quieras regresar" sin escuchar la seguda o tercera petición un collar apareció en su cuello y ella fue envuelta en círculo de teletransportación.

Completamente solo Quetzalcoatl solo dejo que sus pesados párpados se cerrarán, durmió en aquel lugar en el suelo, y pronto solo sus ronquidos llenaron el lugar.


Hay cosas para las que nunca se estara preparado, algo que Quetzalcoatl aprendería durante su tiempo en las tierras de aquella pequeña isla.

Una vez más en su afán de aprender nuevas cosas, había llevado Quetzalcoatl moverse a una de las ciudades más grandes de está tierra Kyoto, o más bien a la verdadera kyoto una llenaba seres que tenían un poder un tanto particular.

Ahora mismo estaba viendo a uno de estos onis con los que tanto le comparaban los humanos, había una altura bastante distinta en el y estos oni, además su aspecto era mas feroz y algunos solo tenía un ojo. Tuvo que mostrar algunos rasgos dragonicos para poder acceder al lugar pues al principio fue visto como un humano.

"Que tanto miras" uno de los oni pareciera molesto por constante mirada del dios.

El más grande del grupo se acercó, pero Quetzalcoatl no mostró ser intimidado pese a la gran diferencia de tamaño, si el tomara su forma de dragón terminaría por remodelar por completo el lugar.

A la distancia un gran alboroto como llamar la antecion del los habitantes del lugar, incluso el oni perdió el interés por ver lo que ocurrió, sin nada más interfiere en su camino Quetzalcoatl continuo sin rumbo, y de pronto se encontró en un lugar era más austero pues las viviendas parecía más elaboradas, incluso el suelo tenía un camino de piedras cuadrangulares, y todo el alboroto parecía provenir aquí.

Eso no era de su incumbencia, o dicho de una mejor forma no le importa en lo mas mínimo, ese día Quetzalcoatl aprendería que hay circustancias que pueden estar fuera de nuestras manos e incluso los dioses no están execentos de eso.

Nurarihyon junto a su séquito el legendario desfile nocturno de los cien yokai, era el causante de todo el alboroto, pues no todos los días podías ver al poderoso líder yokai del este, el que se decía que era casi tan poderoso como la líder yokai yasaka. Como muestra de respeto todos en la calle salían de su camino. Todos menos uno, de cabello rubio cenizo piel bronceada una altura muy por encima del humano promedio con casi dos metros, un físico que decía que tanto la fuerza y velocidad no era un problema, su vestimenta seguía siendo aquella que había tomado del dios tormenta.

En el enorme grupo se detuvo al ver cómo alguien no salía de su camino, muchos de ellos se indignaron y se enojaron pero Nurarihyon seguía tan tranquilo como si no pasará nada, pero de reojo miro al individuo y de alguna forma tales ropas le eran un tanto familiar pero no lograr recordar donde.

Mientras urgaba en sus recuerdos buscando donde había visto eso, los más orgullosos de su séquito no aguantando más la muestra la falta de respeto comenzaron a caminar hacia el individuo en cuestión

Todo mundo quedó enmudecido al ver dos machas de sangre en el suelo, esto solía ser dos de los pesos pesados de Nurarihyon, sin pensarlo todo el desfile nocturno cargo hacia el individuo solo.

"Dentengase imbéciles" fue el grito de Nurarihyon.

Eso para en seco a todos pese a su ganas de vengarse, era fieles a su señor, y lo obedecería pese a cualquier circunstancia, este comenzó caminar y de forma sumisa hizo golpeó la calzada con su frente mostrando su arrepentimiento completo.

Quetzalcoatl solo resopló y continuo con su camino, toda esta tierra era extraña sus costumbres sobretodo su comida era insípida y el odiaba el pescado y aquí lo comian crudo o tostado a las brasas, quien pudo haber disfrutado tal comida debió de ser Tezcatlipoca pues era un jaguar gustaba de comer en cantidades obscenas pescado.

Con el paso del tiempo y sus constantes visitas a Kyoto, Quetzalcoatl ganó una infamia enorme entre todo los niveles sociales de Kyoto no sólo el gobernado por el Shogun, pues los desafortunados samurái, ninja que los atacaron sufrieron el mismo destino que aquellos yokai miembros de desfile nocturno, en lado de yasaka la líder yokai las cosa no fueron mucho mejor día a día surgían algún yokai que creía que podía vencer al gaijin pues así se ganaría el honor de esposar a yasaka, algo que comenzo como un mero rumor que al paso del tiempo fue una realidad que ya que de alguna forma el consejo había convencido a yasaka de que sería lo mejor par su gente pues si alguien lograba tal proeza es digno de darles un fuerte heredero.

Las alarmas comenzaron a sonar por toda la ciudad eso solo significaba que el más infame individuo había entrado a la ciudad.

Un par de dorados orbes cómo ojos solamente miraron con furia y desprecio al individuo que se paseaba por zona de herreros yokai, desde su llegada solo hacía dos cosas mirar a los maestros herreros creando desde simple clavos a hermosas hojas katana, la segunda era tomar del mercado carne de res y aves parecía evitar el pescado, eso producía desabasto, pero los mercaderes eran felices de tal cosa pues deja el peso de lo que tomara en mineral de oro puro,jade o perlas.

Pero yasaka estaba harta a más no poder de tal acción, debido que la ciudad se paralizaba cada vez que venía, así que actuaría hoy por primera vez como la líder que es.

"Hey" con determinación apunto la afilada punta de una najinata que era considerado un tesoro divino que le fue otorgado por la misma Amaterasu.

El hombre solo vio peresosamente dicha acción y continuo con su labor.

Al solo ser ignorada una rabia e indignacion pareció llenar el interior de yasaka, una vida de ser el centro de atención en cualquier entorno le hizo creer a yasaka nadie la ignoraría, y este gajin la miro como si fuera cualquier cosa.

"Maldito" con el fin de acabar con este insulco gajin abalanzó su arma para acabar con su vida y librar a su tierra.

Dos cosas pasaron la arma divina fue destrozada con solo una simple bofetada, era sostenida sobre el nivel de tierra de su cuello.

"Eres bastante débil coyotl"

Lo siguiente fue dolor para yasaka, el gajin golpeó su vientre con tal fuerza que la sangre salió de las comisuras de sus labios. La brutalidad no termino con un simple golpe continuo por dar un bofetada que inflamó el rostro, si bien Quetzalcoatl respeto a cualquier cihuatl ya que era las encargadas de dar vida nueva está frente a el tenía la intención de acabar su vida misma y eso era imperdonable para el.

"Será mejor nunca lo vuelvas hacer"

Sin importancia soltó a la mujer que cayó al suelo, mientras solo podía sostener un llanto ya fuera por la serie de bofetadas y golpes que recibio o por que sentía que su honor había sido mancilla frente a su ciudadanos.

El dios extranjero solo se retiró mientras que en lo profundo del corazón de yasaka un odio se formo y prometió que se vengarse de una otra forma.


"Espera" aún con la mano extendida, se dio cuenta de que había sido enviado al centro de ciudad.

"Mmm"

Alguien limpiando su garganta hizo un sonido para, para llamar su atención.

"O disculpe" era por mera costumbre de su tiempo en Japón que rías agachó la cabeza, en forma disculpa.

Calculadoramente el hombre mayor miro de pies a cabeza a rías, fue hasta miro el collar que portaba que solo pudo antinar a correr.

"Esto es malo"

Ese pensamiento se reafirmó al ver un grupo de lo que parecía ser guardias y la señalaron.


El sonido de metal siendo golpe en un son casi armónico era todo lo que salía de la pequeña choza de aquel rechazado conocido como

oni silencióso. La mayoría del pueblo yaumuchi espero que al fin enferme y los libre de su presencia, pero por los sonido del lugar parecía que tenía vida de sobra. Solo una persona parecía entender lo que el gajin parecía realizar el único herrero del pueblo y eso no le gustó en lo absoluto pues su puesto como el único herrero de toda región corría un riesgo y sin duda estaba furioso pues el sonido de armonía era lo única que salía de aquel lugar, tras casi 60 años el no habia no podía lograr tal armonía en sus trabajos y este gajin salido de la nada lo conseguía despues algunos días de solo verlo creando meros clavos.

"Imperdonable" aparento sus dientes que incluso sus encías comenzaron a sangrar.

El viejo herrero sabia que tenía que hacer algo.

Era extraño como todo de pronto sea había vuelto silencio, pero nada que debía importarle, el habia completado su cometido entre sus manos un katana como nunca antes vista había nació, mata dios la espada capaz de matarlo a el.

Su momento fue claramente detenido, ante el sonido de cientos de objetos que iban en su dirección.

"Flechas?" Pregunto a nadie en específico pues era el único en aquella choza.

Acero y fuego llenó el cielo, a una distancia razonable un moderado grupo de arqueros bajaba su arcos en señal de que era los responsable del ataque anterior.

A espaldas del grupo un hombre que era el líder de las fuerzas armadas el mismo Shogun quien buscaba satisfacer el honor que tiempo atrás el forastero mancho, este solo miraba como la choza se consumía en las llamas.

La peor equivocación viene de aquel no está dispuesto a ver la verdad.

Sabiéndo de lo que era capaz aquella bestia en forma de hombre levantó un una mano, un nuevo grupo formo un línea, un arma como nunca vista antes cañones, poco o nada le importaba recurrir a este hombre usar cosas como las armas extranjeras.

El sonido atronador de más treinta cañones disparando, hizo que algunos de los soldados bajo su mando solo pudieran sostener sus oídos en dolor era claro no estaban acostumbrados usar este tipo de armamento.

El Shogun dejo ver una sonrisa, ya que incluso un yokai cómo este no podría lidiar con algo así. Podía afirmarlo pues había echo pruebas de campo en distintos yokai, la mayoría fue echo pedazos con solo uno o dos disparos de cañón pero habia algunos que pudieron resistir cinco de ellos a la vez.


Sin imaginar que por los problemas que rías pasaba, Quetzalcoatl despertaba de aquel sueño inducido por pulque que bebió la noche anterior.

"Debería estar bien"

Sin dar le un segundo pensamiento al situación que rías podria estar enfrentando decidió que podría buscar algo para comer.