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Después del dulce viaje de la escritora y la modista a la casa de los señores Sonoda's decidieron regresar al apartamento de la Minami para desempacar y dejar algunas cosas ahí mismo, Umi regresó a su casi abandonado apartamento con una gran sonrisa y con el corazón al mil por hora (sí es que eso se podía, claro).

— Vaya, sí que este lugar se ve solo.— Dejó salir de la impresión al ver el solitario lugar con las luces apagadas, decidió por ordenar un poco y darle vida con las luces prendidas.

Y así fué como terminó el fin de semana de la querida escritora.

[Tiempo después- Regreso de Eli].

La rusa caminaba a prisas por las oficinas, saludando rápidamente a su personal de trabajo. Llegó por fin a su ansiada oficina para encontrarse con quién se encontraba a cargo de atender el despacho;Umi.

— Qué son estas horas de llegar, ¿sabes lo grosero que es llegar tarde?.— Preguntó con seriedad y firmeza al darle la vuelta de su asiento.

— También te extrañé Umi.— Contestó con toda tranquilidad y se acercó a ella.— ¿Qué tal todo?.

— Si no fueras mi mejor amiga, probablemente esto sería un desastre. Me esforcé mucho.— La escritora se puso de pie para ir y darle un fuerte abrazo.— También te extrañé.

La esperada plática entretuvo a las dos mujeres en la oficina.

— Era obvio que tus padres aceptarían a Nozomi y a tu futuro hijo.— Umi estaba sentada frente a la rusa con una sonrisa.— Después de todo era lo que querían.

— Aún así, me comían los nervios.— Dijo con un largo suspiro que terminó también con una pequeña sonrisa.— No sabes lo feliz que me siento ahora mismo.

— Tengo una pregunta.—

— Eh si, dime.— La curiosidad de la rubia le ganó por completo y prestó atención a la peliazul.

— Ya vives con Nozomi y tendrás un bebé con ella, ¿no piensas casarte?.— Preguntó.

— Ya hablamos de eso mucho antes de planear el bebé, y ninguna de las dos lo vemos necesario, sabemos que somos la una para la otra.— Respondió al pensarlo después de unos minutos.— No entiendo a Nozomi, es algo así como "espiritual".

— Apuesto a que deseas casarte con ella.— Mencionó.

— Tal vez, en un futuro.— Agregó con la misma tranquilidad con la que había llegado.

Umi observó el cambio de semblante tan notorio en la rusa, parecía estar feliz y tranquila. Hasta que se dió cuenta que ella misma se sentía de la misma manera, tal vez pasar tiempo a solas con sus parejas era lo indicado.

— ¿Hay mucho trabajo por hacer? Llegué a la hora de salida, lo siento.— La rubia se sintió apenada, pero no era su culpa. Había una personita en especial que le retrasó su hora de llegada.

— En realidad no. Justamente pasaré por Kotori e iremos a cenar con Maki y Yazawa-san.— Comentó tomando sus cosas.— ¿Quieres venir?.— Sugirió alegre.

— No lo sé, es una salida entre ustedes.— Su timidez se expresó más por ella misma.

— Vamos, Maki te extraña también. Aunque sea una gruñona, tiene sentimientos.—

— Bien,bien. Concuerdo contigo.— Se puso de pie con alegría y muchísimo ánimo, ambas de dirigeron al lugar de trabajo de la Minami.

No tardaron mucho en presentarse en la prestigiada empresa de moda de todo Tokio. Umi y Eli se impresionaban por ver tantas cosas costosas en un sólo lugar e incluyendo actores importantes en los setts de grabación. Pero una helada Eli detuvo de golpe a Umi, tomándola del brazo y ocultándose en una esquina del lugar, dónde no eran para nada "llamativas".

— ¿Q-q-q-qué sucede?.— Umi se desconcertó, su amiga parecía haber robado un banco con lo sigilosa que era.

— ¿Esa de ahí no es la inombrable ?.— Apuntó directo a una zona en específico. La escritora levantó una ceja sin entender y decidió por ver a esa misma dirección. Sus ojos no lo podían creer, Saya se encontraba hablando con Kotori de una manera muy animada e incluso la confianza entre ambas era impresionante, al parecer se conocían bastante. Umi se tambaleó, cayendo en los brazos de la rusa que de inmediato la sostuvo.

— ¿Por qué Saya está ahí?.— Cuestionó confundida.

— S-s-supongo que Minami ha de ser su diseñadora o algo así...— Eli trató de pensar una respuesta correcta para calmar a su mejor amiga, pero hizo todo lo contrario. Umi se dejó caer al suelo por completo, quedando sentada y sosteniendo su peso con sus brazos.

— Se supone que quedaron bien ustedes,¿no?.— Eli se agachó a la altura de Umi.—

— Lo sé pero eso no quita el hecho de que pueda hacer algo, no quiero que Kotori se sienta incómoda si se entera sobre lo de Saya y yo.— La escritora palmeo varias veces su rostro con desagrado.— Justamente ahora tiene que pasar.

— No te culpo, incluso yo me siento preocupada.— La rusa suspiró .— Pero Kotori es tu novia y si ella intenta hacer algo, le rompo la cara.— Sugirió como si lo mencionado fuese una grandiosa idea.

— Creo que eso empeoraría las cosas.— La regañó con las cejas fruncidas.— Sólo quédate a mi lado y no hagas nada peligroso Eli.

— No prometo nada.— Hizo un ademán con la palma de su mano.

— Te acusaré con Nozomi sí no haces caso.— Le advirtió.— Y no es buena idea hacer enojar a una mujer embarazada.

— ¡Ok! ¡Ok!.— No hizo otra cosa más que ofrecer su mano para que Umi se pusiera de pie y sacudiera sus ropas.— Pero sí esa idiota se atreve a hacer algo, no dudaré en ponerla en su lugar.

— Eso no va a pasar Eli.— Y una vez más, Umi terminó advirtiéndole. Sin darse cuenta las dos fueron discutiendo al lugar donde estaba la Minami, quién al escucharlas volteó en seguida y sonrió.

— ¡Umi-chan!.— La diseñadora de modas dió muy pocos pasos para ir abrazar a su amada novia. Umi no correspondió con el mismo ánimo el abrazo, pues Saya se había quedado mirandolas en silencio.—

— H-hola Kotori...— Saludó con formalidad.

— ¿Te sientes bien?.— Kotori se acercó y tocó el rostro de la peliazul varías veces.— Pareces estar bien...

— ¡Hey! ¡Hola Minami!.— Eli decidió por salvar a la escritora de ser el centro de atención, la rusa ignoró por completo la presencia de Saya de la misma manera.— Cuánto sin vernos.

— No tenía idea de que ya estabas aquí Ayase-san, es un gusto verte.— Le dió un pequeño abrazo con la amabilidad que siempre le caracterizaba.

Umi y Saya compartían miradas ligeramente incómodas, ya que ni si quiera alcanzaban a hacer contacto visual. Kotori se percató de ello, así que supuso lo obvio.

— ¡Discúlpame Saya-chan! Te las presentaré.— Kotori trató de hacer que la mencionada se sintiera cómoda, ganandose miradas inquietantes y nerviosas de las recién llegadas. — Ella es Eli Ayase, dueña de la empresa publicitaria "u's".—

Eli no sabía en donde meterse y esconderse de lo incómoda que se sentía, así que optó por mantenerse firme y fingir una sonrisa.

— Y ella es...— Kotori estaba apunto de presentar a su novia, pero Umi fué lo más rápida posible al interrumpirla.

— Sonoda Umi.— Llamó la atención de las presentes por la seriedad y el tono seco. Kotori se sorprendió e incluso su animado semblante cambió drásticamente.

— Creo que ya nos conociamos Kotori.— Saya entendió todo sin necesidad de pensarlo por mucho tiempo.— Tengo prisa, debo ir al sett. ¡Te veo después!.— Le sonrió con entusiasmo y se retiró de dónde no quería estar.

Kotori saludó de igual manera, pero al regresar su mirada con la escritora, fue evidente que su dulce sonrisa desapareció.

— Iré por mi bolso.— Dijo al mirarla.— No me tardo.

— Kotori...— Umi susurró impresionada, los pasos de la modista parecían ser pesados y lentos, pero al final se perdió entre la gente del staff.— ¿Qué pasó?.

— Eres una idiota, esa es la respuesta.— La rubia cruzó los brazos.— ¿No te diste cuenta?.

— N-no entiendo, ¿hice algo malo?.— Preguntó inquieta.

— Minami quería presentarte con Saya como era debido.—

— Pero si me presente correctamente...— Al decir aquello, Eli hizo una mueca.— ¿No?.

— Minami quería presentarte como SU novia.—

— No puede ser...— Balbuceó impresionada, gracias a Eli lo había entendido. — Tengo que ir con ella.

— Sugiero que la esperes aquí, y después hables con ella como es debido, no es buena idea que la tomes por sorpresa.—

— ¿Tú sugiriendo buenas ideas?.— Dijo con sarcasmo.

— Tienes razón, adelante. Ve con ella.— El teléfono de Eli comenzó a sonar fuertemente, siendo una llamada de su novia.— Tengo que irme.

— Adelante, ve con ella.— Umi repitió las mismas palabras con la intención de molestarla.

— Arregla la idiotez que acabas de hacer.— La rusa guardó su teléfono.— Y yo debo irme.

— Nos vemos después.—

— Me saludas a Maki.— Terminó por irse a prisas la rusa y sin mirar atrás.

Umi se quedó sin nada que decir, ni si quiera sabía lo que le diría a Kotori, pero debía hablarlo ahora mismo, dió la vuelta a los pasillos, la escritora se miraba más que decidida y tenía que enmendar su error.

calles de Tokio

El atardecer comenzó a tomar presencia por las calles de Tokio, Japón. El lugar que siempre se encontraba lleno por la cantidad de gente que transitaba en la ciudad, y una rusa caminaba con velocidad, esquivando muchas veces a las personas que pasaban, hasta que chocó con alguien.

— ¡L-lo siento!.— Pidió disculpas haciendo una reverencia.

— ¿Eli?.— La voz rasposa que era más que reconocible hizo sonreír a la rubia.

— Maki...— Mencionó el nombre de la doctora que parecía lucir un poco ajetreada.—

— No tenía idea de que ya estabas por acá.—

— Tomé por sorpresa a todos, hace poco que ví a Umi también.— Comentó despreocupada.— Y ahora mi novia necesita que le lleve comida.

— Ja, curiosamente estoy en las mismas. Vine con unas amigas a comprarle algo a Nico-chan también.— Soltó una risita por lo parecido de las situaciones entre ambas.

— ¿Amigas?.— Preguntó con un tono incrédulo.

— ¡Maki-nya!.— Una mujer de cabellera anaranjada llegó desde atrás, abrazando a la doctora.— ¡No te pierdas así como así!.

— ¡R-rin! ¿Qué te he dicho del espacio personal? ¿Eh?.— Maki se tambaleó ligeramente por el peso de la animada chica.

— ¡Mucho gusto! Soy Rin Hoshizora.— Se presentó, ignorando por completo el regaño de su amiga.—

— M-mucho gusto, Ayase Eli.— Estrecharon la palma de sus manos, extrañamente Eli sintió la vibra agradable de la energética chica con sonrisa de gato. Se impresionó de que fuese amiga de la doctora, que era todo lo contrario.

— Maki nos ha hablado mucho de ti y de una tal Umi, agradecemos Kayochin y yo que la cuiden tan bien.— La sonrisa sincera y llena de agradecimiento llamó la atención de la rusa, estaba más que impresionada, pero una doctora avergonzada jaló las mejillas de Rin.

— Pero qué cosas dices Rin, regresa con Hanayo o va a preocuparse, en un momento las alcanzo.— Y como pudo, Maki empujó a la pelinaranja a la dirección de dónde había llegado.

— ¡Espero verte después!.— Rin sólo alcanzó a despedirse con el mismo entusiasmo antes de irse.

— D-disculpa... — Titubeó con las mejillas ruborizadas.— Rin siempre ha sido así de inquieta, ignora lo que dijo.

— Me siento más tranquila de saber que tienes amigas así, todo lo contrario a nosotras. Debo admitir que me sorprende que sean amigas.— Confesó aguantando la risa.

— Es una larga historia, pero nos conocemos desde la preparatoria.— Dijo mientras comenzaba a jugar con los mechones de cabello entre sus dedos; una táctica que siempre usaba para evadir la atención.

— No me molestaría conocerlas mejor, parecen agradables.— Propuso animadamente.

— Lo son...— La doctora susurró con una sonrisa.

Casualmente los teléfonos de las dos comenzaron a sonar ruidosamente. Maki tuvo que atender la llamada de Nico y Eli atendió la llamada de Nozomi, se sincronizaron al terminarla y soltar un suspiro al mismo tiempo.

— Pero queríamos tener un bebé...— Dijo Maki con cansancio, Eli en respuesta sólo se puso a reír.

— Suerte con Yazawa.— Dió la vuelta.— necesito estar en casa ya mismo.

— Suerte con Tojo también.— Y así las dos se fueron del lugar a pasos largos y apresurados.

Por otro lado, la situación se había puesto tensa entre la Minami y la Sonoda, ambas caminaban casi a un metro de distancia. Ninguna dijo palabra desde que Kotori había salido de su empresa, aunque Umi intentaba hablarle un poco, su novia la evadía sacando otros temas de conversación.

La escritora esperaba atenta a que la modista terminará de hablar por teléfono, al parecer su mejor amiga la 'Idol Yazawa' le había llamado, Umi se sentó en una banca que estaba en el parque dónde se encontraban. Kotori le daba la espalda, cosa que le disgustó por completo, puesto que no le agradaba la barrera que las dividía. Y lo peor para ella, es que sabía la razón que la ocasionó.

Se quedó mirándola por minutos, aún sin necesidad de hablarse o decirse las cosas directamente, sabía que se querían y ésos problemas eran una de las tantas pruebas que debía enfrentar. Sacudió su cabeza, volteó a otro lado, no quería incomodarla más con la mirada penetrante que tenía.

— Umi-chan, Nico-chan canceló.— Comentó la modista guardando el teléfono.— Dice que se quedará en casa por que se siente mal.

Kotori se desconcertó al ver que la escritora no le prestaba atención, parecía que lucía pérdida y la peligris se sintió culpable por el poco tacto con el que le estaba hablando, optó por tomar asiento en la fría banca, ya que la noche había caído de un sólo golpe.

— Umi-chan...— Llamó por segunda vez.

— Kotori, tengo que contarte algo y eso explicaría mi comportamiento de hoy cuando fuí a buscarte.— Umi no dejaría pasar el momento de ser escuchada.— Lo siento mucho.

La modista se sintió preocupada, Umi de verdad se veía arrepentida.

— Te escucho.— Aceptó firmemente.

Lla peliazul carraspeó un poco la garganta, cruzó los brazos y con todo el valor del mundo, decidió acabar con todo lo que quedaba en su interior, esa persona que terminó por soltar esa noche, no, más bien ese recuerdo y el pasado.

— Esa amiga tuya "Saya".— De verdad se estaba esforzando.— Y-y- yo...

— Es tu ex-esposa,¿no?.—

— ¿Eh?.— Inmediatamente Umi se hizo para atrás, su impresión y sorpresa la hizo retroceder.— ¿C-cómo sabes eso?

— ¿Recuerdas la vez que te comenté que una amiga me había recomendado ese libro tuyo?.— Preguntó. Umi asintió atenta.— Era ella, me dijo que su ex-esposa se lo había escrito y esa plática que tuvimos, lo confirmó todo.

La escritora se quedó sin palabras, todo lo que tenía planeado para hablar; se deshizo como un cubo de hielo. Kotori lo sabía todo, Umi se puso de pie y la modista la siguió con la mirada, la peliazul le comenzó a pedir perdón en el suelo con muchísima súplica.

— ¡Yo no quería que esto pasara! De verdad lo siento Kotori, juro que eres la persona más valiosa que he conocido, jamás fué mi intención que las cosas terminarán así.—

— Umi-chan, e-espera, ponte de pie.— Kotori bajó al suelo para tratar que su novia se calmara.

— Soy una grandísima idiota, debí haberte dicho todo desde el principio pero es que no tenía idea de cómo hacerlo para que no te sintieras mal.— Confesó con honestidad, Kotori sintió quebrarse por completo al ver que la peliazul derramaba lágrimas de culpa.

El llanto de Umi cesó cuando su novia la tomó del rostro y comenzó a darle besos por toda su cara.

— K-k-kotori...—

— Umi-chan, no me molesta que lo hayas hecho.— Aclaró antes de que la escritora dijiera algo.— Lo único que no me gustó, es que me hayas tratado diferente cuando no nos habíamos visto en días.

— Perdóname, no quería que ella se enterará y que hiciera algo en tu contra. No quiero que nada de lo que haya pasado entre ella y yo te afecte.— La peliazul intentó explicar sus razones con detalle, aún sostenía la mirada con la de los orbes ambar.

— No me tiene que afectar por que ahora yo soy tu presente y tu futuro, eso dijiste cuando fuimos a la casa de tus padres.— Kotori tomó las tersas manos de la escritora y cruzó sus dedos junto a los de ella.— Pero no me gusta que me trates diferente, tal vez me enojé demás. También discúlpame a mí.

— Tienes derecho a molestarte lo que quieras.— Comentó.— He hecho muchas cosas tontas que aveces me hacen cuestionarme lo que hago y lo que hice hoy estuvo mal.

— Te perdono Umi-chan, no fuiste consciente y lo entiendo.— Kotori se puso de pie y con delicadeza levantó a su novia.— Vamos a cenar juntas, ¿si?.

Le pidió casi como una orden por su seriedad, pero esa misma seriedad se desvaneció cuando Umi la abrazó de golpe.

— No tengo problema con que me presentes frente a todo el mundo como tu novia.— Le susurró al oído.— No quiero que pienses lo contrario.

— U-umi-chan...— Se estremeció por el aliento que había chocado con su oído.

— ¡Escuchen todos!.— Umi se apartó y caminó al centro del parque, el cuál estaba solo.— ¡Minami Kotori es mi novia!.

El grito impresionó a la modista que se cubría la boca por la sorpresa, sus mejillas se cubrieron de color rojo, pero comenzó a reír.

— Que vergüenza, no puedo creer que haya hecho esto.— Atragantó con nervios, no quería voltear a ver a su novia por la pena.— No le cuentes a nadie de esto, Kotori.

La modista se apresuró a tomar la mano de su tímida novia con alegría, llevándosela del lugar para irse a cenar juntas.

— ¿Ya habías hecho esto por alguien?.— Preguntó con curiosidad mientras caminaban.

Umi limpió su rostro y levantó la mirada, agarró fuertemente la mano de la modista.

— No, pero lo haría otra vez por ti.— Dijo entre risas, siguiendo el paso de Kotori.

— ¡Entonces hazlo otra vez!.— Pidió la peligris entre bromas.

— Es imposible hacerlo ahora, voy morir de la pena.— Suspiró.

— Vamos Umi-chan, que se entere todo Japón.— Suplicó jugando.

— ¡Mou! ¡Kotori!.—

[Omake- NozoEli]

– Caprichos de una mujer embarazada 1/1.-

(Casa Ayase 9:00pm)

— ¡Nozomi, lo siento mucho!.— Una rusa entró por la puerta casi como un rayo, despojándose de su abrigo para correr a la sala en dónde estaba su amada novia, comiendo helado.— Ahh, ¡Nozomi!.

— ¿Uh?.— Se giró del lugar donde estaba.— Lo siento, no pude resistirme al helado de chocolate.

— P-p-p-pero... ¡Ese sabor estaba prohibido y lo sabías!.— Eli se acercó con las bolsas de comida con un semblante triste.— Ya te había traído la comida que me habías pedido. ¡Me costó conseguirla!.

— Elicchi no me hables así, no es mi culpa que tenga antojos.— Reprochó la mayor, poniendose de pie.— Tienes que cuidarme, llevo a un bebé tuyo.

— S-s-sabes que el chocolate es sagrado para mi.— Dijo entre sollozos.

— ¡Gracias por entenderlo Elicchi!.— Agradeció gustosa, dándole un rápido beso en su mejilla, dejando un poco de chocolate en el rostro de Eli.— También gracias por la comida, con esto demuestras lo mucho que nos amas.

Y así fué como Eli terminó abrazando el bote vacío de helado de "sabor chocolate especial, ilimitado", mientras que Nozomi disfrutaba de su cena gustosa.

— Sólo aguanta unos meses Elichika...— Murmuró mirando el bote vacío.— ¡Unos meses!.

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Omake-NozoEli]

– Caprichos de una mujer embarazada 1/1.

Probablemente haya un especial del NicoMaki con la misma situación del NozoEli.

¿Querían hijos? Ni modo xD.