CAPÍTULO 15
–¿Elizabeth? ¿Hayes? –preguntó él.
–Elizabeth Caroline. Mucho gusto, Richard Hunter.
«Esa voz… es como la de Lisa pero en tono muy juvenil. ¡Vaya! Su hija heredó casi todo de ella, su belleza, su voz, ¡espero que no haya heredado su carácter!» rió para sus adentros. Lentamente soltaron sus manos y Rick continuó con la conversación.
–Caroline… Así se llamaba mi mamá. –dijo Rick.
–Lo sé. –comentó Elizabeth.
–¿Cómo es que lo sabes?
–Sé todo, Richard Hunter. Mi mamá me ha platicado todo lo que sabe de sus amigos.
–¿Ah, sí? ¿Te ha hablado de mí? –preguntó Rick con curiosidad.
–¡Seguro lo ha hecho! –respondió Elizabeth con una risilla.
–Cosas buenas, supongo… –comentó él con cierta duda.
–Claro, no podría ser de otra manera. Mi mamá solo habla bien de usted.
–¡Vaya! ¿Nunca te habló de un piloto atolondrado, desobediente y boca floja?
–¿Un piloto sabelotodo que le decía "comadreja parlanchina"? –dijo Elizabeth, provocando un estallido de risas.
–¡Exacto! A él me refiero. –dijo Rick, aún riéndose.
–Sí, ese piloto llamado Richard Hunter, mejor conocido como Rick, quien le salvó la vida en varias ocasiones, que es un héroe de guerra y además, es un hombre noble y de buen corazón.
–¿Eso te ha dicho Lisa?
–Yo no he dicho que mi mamá se llama Lisa.
–No, no lo has dicho, pero eres igual a ella. Incluso tienen el mismo nombre.
–Bueno, sí… Elizabeth Hayes es mi madre –dijo la jovencita con orgullo.
–Te brillaron los ojos en cuanto pronunciaste su nombre –afirmó Rick.
–Y a usted también –contestó la pequeña.
Las palabras de la niña habían desarmado a Rick. La cara del General denotaba una expresión de sorpresa, sus ojos estaban abiertos y sus mejillas un poco sonrojadas. Elizabeth lo observaba detenidamente. No había dejado de mirarlo desde que comenzaron a hablar. Tan joven ella y aún así se había dado cuenta cómo los ojos de Rick se llenaban de luz cuando hablaba de Lisa o los recuerdos con ella. «Tu mirada sonríe cuando hablas de mamá. Ahora entiendo a mamá cuando me hablaba de ti y evitaba mirar tus fotos. Probablemente se hubiera cautivado contigo nuevamente. Tienes un rostro hermoso, tu perfil es perfecto, tu nariz respingada, tu barbilla, tus manos grandes, la forma en que miras, cómo sonríes y tu voz… No imaginaba cómo era tu voz. Te ves tan guapo con tu boina y tu uniforme militar. Tu saco azul eléctrico resalta el color de tus ojos. Además de tu nobleza, ahora entiendo completamente a mamá por haberse enamorado de ti… Lo que no entiendo es porqué te decidiste por alguien más y no por ella…». Tan inmersa estaba Elizabeth en sus pensamientos que no escuchó que Rick le hablaba.
–¿Sucede algo, pequeña? –preguntó Rick. –Te has quedado perdida viéndome.
–Disculpe… –respondió Elizabeth mientras bajaba su cabeza apenada y dirigía su mirada al horizonte.
–Está bien, Elizabeth, no tienes nada de qué disculparte –dijo Rick sonriéndole y también dirigió su vista al horizonte.
Entre tanto, Lisa había terminado sus actividades laborales. Justo cuando planeaba retirarse, fue interceptada por Claudia.
–¡Lisa, espera! –exclamó Claudia.
–¿Qué sucede, Claudia? –respondió Lisa, deteniendo su paso.
–¿Tienes que regresar tan pronto al SDF-2?
–¿Por qué la pregunta?
–Bueno, es que si tienes unos minutos, me gustaría platicar contigo. No hemos tenido la oportunidad de tener una charla entre amigas.
–Iba a regresar a la fortaleza para reunirme con Elizabeth, pero ella está de paseo con su institutriz. Así que sí tengo tiempo para charlar.
–Elizabeth es tu hija, ¿verdad? –preguntó Claudia.
–Sí, amiga. Ella es mi niña –respondió Lisa con unos ojos que se llenaban de orgullo y amor.
–Me encantaría conocerla.
–Claro, te la presentaré en cuanto coincidamos, Claudia. Mientras tanto, vamos a la tan esperada plática entre amigas.
–¡Perfecto! ¡Ven, vamos a mi casa, ahorita que Roy y mi hijo salieron!
–¡Claudia! ¡Tienes un hijo! ¡No lo sabía!
–Sí, Lisa. Tengo un niño, bueno, ya es un adolescente…
–¡Vaya! Hay tanto qué contarnos –dijo Lisa.
–Sí, querida, muchísimo.
Así, ambas militares se dirigieron a la casa de Claudia. Una vez ahí, se instalaron cómodamente en la sala.
–Bien, Lisa, tengo una pregunta obligada… ¿Cómo estás sentimentalmente? ¿Estás casada o tienes pareja? –preguntó Claudia.
–¡Claudia! Habiendo tantas cosas de qué platicar y me preguntas esto… –respondió Lisa.
–Es un simple sí estoy casada o no, no lo estoy.
–Está bien, no estoy casada. ¡Pero no quiero que se sepa! Trato de que mi vida personal se mantenga en privado.
–Claro, Lisa, te entiendo. Y más ahora que vas a ser la nueva Almirante, debes evitar que tu vida privada se convierta en pública. En breve, serás el ojo de atención de toda la prensa internacional. Bueno, ya lo eres, con el regreso del SDF-2.
–Aún no he aceptado el cargo, amiga.
–Lo harás, yo lo sé.
–Es lo que todos dicen… Aún puedo retractarme.
–Conociéndote, no es opción para ti. Te gustan los retos y quién mejor que tú para comandar a las fuerzas Robotech y continuar con el legado de tu padre y del Almirante Gloval.
–Gracias, Claudia.
–Pero no nos desviemos del tema. ¿Tienes pareja? He visto que el mayor Archer está muy cercano a ti…
–Jack… –dijo Lisa mientras esbozaba una pequeña sonrisa, gesto que no pasó desapercibido por su amiga–. Esa es una larga historia.
–Pues empieza, Lisa. Quiero saber todo lo que ocurrió en los años que no estuviste aquí –dijo Claudia.
–¡Qué impaciente!
–¡Anda! ¡Comienza ya! Dime todos y cada uno de los detalles…
Ambas amigas rieron con ese último comentario.
–Pues verás… Mi historia personal con Jack comenzó el día en que él se enteró de mi embarazo…
–¿Entonces Elizabeth es hija de Jack?
–¡Claudia! ¡Déjame que te cuente!
–Está bien, soy toda oídos…
–Bueno… Lo cierto es que desde que estuvimos juntos trabajando hombro con hombro en el SDF-2, Jack ha sido mi apoyo incondicional. Convivir todos los días hizo que estrecháramos lazos de amistad. Cuando se enteró de mi embarazo, Jack se enojó muchísimo pero poco a poco hizo lo suyo para darle el toque romántico a esa sólida amistad que ya habíamos construido.
–No entiendo… ¿Eran amigos pero sostenían relaciones y quedaste embarazada?
–No, Claudia. Cuando yo abordé el SDF-2, ya estaba embarazada.
–¡¿Cómo?!¡Nunca me lo contaste!
–Porque aún no lo sabía. Lo supe en el SDF-2.
–¿Entonces el papá de Elizabeth es… es el piloto desobediente en quien yo estoy pensando?
–Sí, Claudia, es él. Solo que te voy a pedir discreción porque este asunto es algo que únicamente me corresponde a mí decírselo. Sé que eres esposa de Roy, su hermano y mejor amigo, pero te pido que guardes esta información sólo para ti. En su momento yo voy a decirle a Rick que tenemos una hija.
–Te entiendo, amiga. No te preocupes, guardaré esa información conmigo. Sólo espero que no tardes mucho tiempo en decírselo. Rick ha sufrido mucho, no tienes idea de cuánto. Seguro le agradará saber que tiene una hija. Él siempre quiso ser padre.
–¿Y no lo es?
–¡Ay, amiga! Si supieras…
–¿Qué debo saber?
–No me corresponde a mí decírtelo. Lo que sí puedo aconsejarte es que hables con Rick lo más pronto posible, te sorprenderá lo que él ha vivido.
–Espero que haya vivido de lo mejor, pues finalmente se quedó con la chica de sus sueños.
–Ni lo imaginas, Lisa… –dijo Claudia haciendo una pausa–. Pero bueno, no soy yo la que te tiene contar. Mejor sigamos con tu historia. ¿Finalmente formalizaste con Jack?
–Pues qué te diré… Jack y yo nos dimos una oportunidad, incluso él quería darle su apellido a mi bebé…
–Qué buen gesto de Archer.
–Pero yo no acepté. Él fue tan romántico conmigo, sus besos eran tan pasionales, ¡cómo olvidarlos!
–¿O sea que sí hubo algo entre ustedes?
–Solamente besos en esa ocasión, amiga…Creo que debo contarte los detalles, pero es una larga historia. Además, hay alguien más que me ayudó a recobrar la paz que necesitaba, de un pasado que me atormentaba.
–No entiendo, pero cuéntame, tengo toda la noche para escucharte porque estoy de guardia.
–Pero yo solo tengo poco tiempo para quedarme, debo reunirme con mi niña.
–Cierto, amiga, por un momento pensé que éramos las jovencitas militares solteras –dijo Claudia entre risas.
–Bien, después de esa noche de besos…
:::Flashback:::
En su habitación, antes de dormir y ya en su cama, Lisa estuvo meditabunda. Pensaba en lo que acababa de ocurrir con Jack y en cómo se había dejado llevar, y por unos instantes había imaginando que el apuesto capitán era Rick. Aunque el parecido físico era muy grande, Jack no era Rick, sus besos no eran como los del piloto desobediente. "Lo intenté, intenté darme una oportunidad con Jack, pero no, no puedo olvidar a Rick. Aún lo amo y es el padre de mi hijo, de mi bebé que llevo en mi vientre. A pesar de que no me eligió, mi corazón lo sigue amando. Yo… te amo… Rick. Sé que no tengo remedio por estar enamorada de alguien que ni siquiera pensó en mí y que no dudó en quedarse con alguien más. Espero que el tiempo me pueda ayudar… a… dejar… de sentir esto… por ti" fue el último pensamiento de una somnolienta Lisa que se quedó dormida, abrazando su vientre.
Las cosas seguían fluyendo con normalidad en la fortaleza. Cada final del día, Lisa se quedaba en su oficina, revisando todos los pendientes y los reportes de patrullaje. Ya tenía que desabrocharse su falda y el saco del uniforme porque ya le apretaban. Los comandantes del puente ya se habían dado cuenta del estado de la Capitana y algunos de los pilotos y oficiales encargados de las otras áreas. También ya iban a entregarle los nuevos uniformes, de talla más grande, adaptados para su embarazo.
Particularmente esa noche, Lisa se sentía exhausta. Había tratado de no encontrarse con Jack, pues se sentía apenada con lo que pasó, pero no podía postergar más hablar con él. Aún eran las 2000 horas, cuando Lisa decidió irse a su dormitorio. Apagó las luces de su oficina y al salir, alguien la interceptó.
–Buenas noches, Capitana.
–¡Jack! Buenas noches –dijo Lisa con sorpresa.
–No sé cómo dirigirme a usted, tal parece que está evitando toparse conmigo –dijo Jack con algo de molestia.
-Yo… no digas eso. Creo que tenemos que hablar y yo tengo que darte una explicación. Pero… me siento muy cansada y tengo hambre. ¿Te importaría si hablamos en mi habitación mientras ceno algo? –sugirió Lisa.
–Claro, ¿qué vamos a cenar? –preguntó Jack en tono de broma.
–Tengo antojo de pizza. ¿Quieres?
–Lo decía de broma, Lis, pero te acompaño a cenar. Así cenamos en familia los tres.
–En familia… Jack, yo quisiera… –Lisa no pudo terminar la frase, porque Jack la interrumpió.
–Aquí no, preciosa. Hablaremos en privado, las paredes oyen a veces.
–Tienes razón.
Más tarde, en la habitación de Lisa, ambos estaban comiendo pizza de peperoni con extra queso.
–Me he estado alimentando bien, es solo que esta noche me siento muy cansada y parezco el lobo feroz –dijo Lisa riéndose.
–Es lo que veo. ¿Segura que es solo un bebé? Porque comiste como pajarito… ¡Pero prehistórico! –dijo Jack entre risas provocando la risa de Lisa también. –Te ves hermosa cuando te ríes, Lenny.
–¿Cómo? –preguntó Lisa al oír otro nombre.
–Quise decir… ¡Lisa!
–¡Te escuché, Jack! –dijo Lisa en tono burlón. –Así que es ella quien ocupa tu corazón. Cuéntame de ella.
–Ya te conté, Lis. Cuando fuimos a cenar.
–La pelirroja de ojos verdes…
–De ojos lindos como los tuyos –dijo Jack con un suspiro.
–Ya que estamos en temas serios, Jack, yo… bueno… quiero aclarar que me dejé llevar la otra noche, cuando… nos besamos –mencionó Lisa, muy apenada, con rubor en sus mejillas.
–¿Qué quieres decir? –preguntó Jack, mientras tomaba una de las manos de Lisa.
–No quiero lastimarte, Jack. No puedo corresponderte de la forma en que tú quieres. –respondió Lisa.
–¿Lastimarme? ¿Tú a mí? Cómo crees que podrías lastimarme, si eres una de las mujeres más honestas y transparentes que conozco. Siempre has sido clara conmigo. Con todo lo que he vivido, nada podría lastimarme. Pero, gracias por pensar en mí –afirmó Jack.
–Así que… lo más que puedo ofrecerte es mi amistad sincera. De hecho, ya cuentas con ella –añadió Lisa con ternura, posando la mano que tenía libre, sobre la mano de Jack.
–Lisa, pero yo quiero algo más que tu amistad. Yo quiero formar una familia. Me gustaría mucho despertar contigo cada día, aunque no hiciéramos nada hasta que tú quisieras. Me conformaría con ver tus ojos verdes cada mañana –dijo Jack, mientras besaba las manos de Lisa.
Lisa retiró sus manos de la mano de Jack y las dirigió a la cara de él, sujetándola. Ella miró fijamente a los ojos ámbar del capitán con sus ojos verdes que emanaban una fuerza descomunal que Jack nunca había percibido.
–En el amor, Jack, conformarse no es opción… Cuando uno ama a alguien, ama totalmente y debe ser correspondido. No hay que conformarse solo con migajas o con el poco amor que alguien pueda ofrecer, porque somos dignos de tener a alguien que nos ame con la misma intensidad que nosotros amamos. De lo contrario, ese amor solo traerá dolor o sufrimiento. –dijo Lisa, sin parpadear. Jack pudo percibir la fuerza interior de Lisa y pensó "por eso es que es la mejor militar y una gran mujer"
–¿Y por qué no aplicaste eso contigo? –cuestionó Jack al mismo tiempo que pensó que su atrevimiento iba a afectarle a Lisa y más por su estado, pero la pregunta estaba hecha.
–Porque desafortunadamente lo aprendí después de que lo viví, por eso te lo digo. –contestó Lisa, con tranquilidad y retirando sus manos de la cara del capitán. –Jack, te agradezco que quieras formar una familia conmigo, que quieras darle tu apellido a mi bebé, en verdad, significa mucho para mí, solo que no puedo atarte a mí porque mi corazón aún está con alguien más.
–Alguien que no está aquí. –replicó el capitán.
–Aunque Rick no esté aquí, tengo parte de él en mi vientre, se alimenta de mí y yo le estoy dando vida –añadió Lisa con un poco de tristeza.
–Debes soltar, Lisa. ¿Cómo quieres serle fiel a alguien que te cambió por otra? –dijo Jack.
Lisa sintió como si le taladraran el corazón, solo de recordar que Minmei estaba viviendo con Rick y la última vez que lo vio, ella estaba aferrada al brazo de él.
–Quizá, ya se verá, pero ahora no es el momento, porque aún tengo sentimientos por él.
–Ojalá yo pudiera encontrar un amor como el que tú sientes por él.
–Lo encontrarás, Jack, porque te lo mereces.
–Bueno, Lisa, al menos déjame estar al pendiente de ustedes. No me perdonaría que algo les pasara.
–Claro, Jack. En verdad agradezco tu interés y preocupación por nosotros –dijo Lisa con sinceridad y con una franca sonrisa.
–Me retiro, Lisa, te dejo descansar. Lo que necesites, llámame a la hora que sea. Gracias por la cena. Buenas noches –se despidió Jack, dando un beso en la mano de Lisa.
–Que descanses. Buenas noches, Jack.
:::FIN DEL FLASHBACK:::
–Amiga, ¿entonces no formalizaste con Jack? ¿Aún amas a Rick? ¿Elizabeth sabe quién es su padre?
–Son muchas preguntas, Claudia. Y no quisiera dejarte con la incertidumbre pero ya debo regresar con Elizabeth, se está haciendo tarde.
–Tienes razón, espero pronto tengas tiempo para seguirme actualizando con tu vida en el SDF-2.
–Seguro, por eso somos grandes amigas. Te quiero mucho, Claudia –dijo Lisa dándole un abrazo.
–Y yo a ti, Lisa –contestó Claudia, abrazándola también–. Me alegra que estés aquí.
–A mí también, en mi hermoso planeta –respondió Lisa mientras se retiraba de la escena.
Por otra parte, en cierto parque de la ciudad, el sol comenzaba a ocultarse, emitiendo unos hermosos rayos anaranjados que daban una tonalidad hermosa al cielo, que junto con las nubes, formaban un paisaje en tonos amarillos, rosas, anaranjados y algunos colores rojizos. Rick observaba atentamente a Elizabeth y notaba cómo ella no se perdía ningún detalle del atardecer.
–¿Te gusta mucho ver los atardeceres? –preguntó el General.
–Sí… bueno… Éste es el primer atardecer terrestre que veo. ¡Es hermoso!
En ese momento, Rick comprendió y recordó que Elizabeth debió haber nacido en la fortaleza espacial y aunque la nave tenía ambientado el cielo terrestre, la pequeña no estaba familiarizada con la verdadera naturaleza de la Tierra. Así que mentalmente se propuso invitarla a pasear, en algún día posterior y probablemente invitar también a Lisa.
–¡Tantas cosas por ver y por hacer! La Tierra es un planeta hermoso. Nunca he ido al océano, ni a una cascada o un lago.
–Si tú quieres, podríamos organizar algo, con autorización de tu mamá.
Los ojos de Elizabeth volvieron a brillar y dirigió nuevamente su mirada hacia Rick.
–¿De verdad? ¿Le pediría permiso a mi mamá para darme un paseo? –preguntó Elizabeth con euforia.
–Claro que sí –contestó Rick. – Solo que… Elizabeth, ¿puedo pedirte algo?
–¿Pedirme algo? ¿Algo como qué? –respondió Elizabeth con voz burlona.
–Sé que eres muy joven y que quizá yo pueda parecerte un anciano, pero, ¿podrías hablarme de tú?
–Claro, Richard... Richard Hunter –contestó Elizabeth entre risas.
–También puedes llamarme Rick.
–Está bien, pap… –dijo la jovencita, abriendo los ojos a más no poder.
–¿Pap? ¿Qué es pap?
–¡Rick! –respondió la jovencita y tratando de desviar la conversación, añadió – ¿así está bien, Rick?
–¡Perfecto! –pensó Rick.
«Pap… ¿habrá querido decirme papá? ¡Rayos! Es que añoro tanto un hijo que ya me imagino cosas, pero… Elizabeth bien podría ser mi hija, tendría la misma edad de mi bebé… mi… bebé… mi hijo…» pensó Rick mientras su rostro se ensombrecía solo de pensar en su hijo.
Continuará…
Nota de autor:
Estimados lectores, comparto el siguiente capítulo de esta historia. Como se dieron cuenta, habrá flashbacks para contar las historias detrás de Lisa y de Rick. En estos relatos de tiempo atrás saldrán a la luz muchos datos que resolverán algunos cuestionamientos que han quedado al aire, sin respuesta. Por lo pronto, ya hubo diálogos entre Elizabeth y Rick y se ha aclarado el estado civil de la Almirante Hayes.
Las actividades personales no me han dejado tiempo suficiente para actualizar mis fics, sin embargo, no me olvido de mis historias, cuyos nuevos capítulos iré publicando a como me sea posible.
Un gran saludo a MaoNome, Fabiola Collao, Ime, Triny10, Anita, Anto y a los guests que han dejado sus comentarios.
Salud y éxito para ustedes y sus familias.
¡Saludos!
