Los personajes de CCS pertenecen a CLAMP, pero los otros personajillos que aparecen son creados por mí al igual que la historia.
Summary:
¿Qué harías si mañana se acaba el mundo? ¿Esperar el fin o vivir tus últimas horas aprovechando cada minuto?
En medio de una noche de juerga y shots de tequila estas preguntas aparecieron en sus divagaciones, pero de seguro quedarían en el olvido. A no ser que aparezca alguien a ayudarte a recordar y por qué no a convertir tu último día en la Tierra en el más memorable de todos.
AVISO: EL FIC CAMBIÓ DE CATEGORÍA POR EL CONTENIDO DE ESTE CAPÍTULO.
CHECK LIST
X
Shaoran
Si mañana se acaba el mundo, ¿crees que hiciste suficiente para al menos morir en paz y sin esos "si hubiera" que solemos cargar?
Extraño o no, me lo he llevado cuestionando durante una media hora. Nuestro juego de temas triviales quedó en pausa tras mi momento de sinceridad y la verdad no sé qué pensará Sakura de esto, pero vamos, no podía guardármelo, y menos frente a ella que parece tener cierto poder en lograr hacerme contar cosas de mi con tanta facilidad, algo que jamás haría en una primera cita.
O quizás, no había encontrado a una persona con la que hablar de todo fuese tan fácil.
A mi mente viene el comentario de mi amigo diciendo que no soy de citas, irónicamente acá sigo en una que felizmente alargaría al máximo porque la estoy disfrutando demasiado, dejando ir los cuestionamientos y agradeciendo la insistencia de mis amigos de salir anoche, porque si no, no estaría camino a una ciudad a la que nunca he ido, ayudándola a completar su lista y como voluntario absoluto para cada punto y no es que solo lo haga porque sea guapa y me atraiga físicamente hablando, es más que eso, su forma de ser, de bromear y su sinceridad no es algo que se encuentre tan fácilmente en estos días.
O al menos no he corrido con esa suerte.
Noto que se mueve inquieta en su asiento, acordamos después de su brillante argumento de su rol de copiloto que debía dormir, su cansancio era notorio y aún nos queda un buen rato de viaje, lo suficiente para tomar una siesta y reponer energías.
—Shaoran…
Y bueno, claramente no está durmiendo.
—Duerme, Sakura —comento intentando no sonar pesado.
—Solo necesito decir algo antes de intentar dormir, ¿okey? Y por favor, no comentes nada al respecto, solo escúchame —asiento lentamente y por alguna razón algo de nerviosismo me invade, quizás sea por su tono de voz o porque cuando la miré de reojo su vista estaba enfocada al frente evitando cruzar nuestras miradas—. Me pasa lo mismo, eso que dijiste hace un rato, mi curiosidad por indagar sobre ti me tiene intranquila y confusa, muy confusa, sobre todo porque siento que te conociera de hace mucho y no solo hace un par de horas…
—Sakura… —intento interrumpirla, necesito unos segundos para procesar esto que se asemeja demasiado a lo que siento.
—No he terminado —¿es normal que me sienta aún más nervioso?—. Shaoran, me siento extremadamente cómoda haciendo esta ridícula locura contigo, y creo que por lejos este día ha sido uno de los más entretenidos y locos que he tenido y lo mejor es que aún no termina.
El silencio tras sus palabras se ve acompañado de Cinema que suena en la radio y yo no sé si tomar esta canción como una señal o qué, pero el hecho que ella comparta lo que siento me hace relajarme y a la vez liberar a mi lado más impulsivo que quiere tocarla, besarla y vivir el momento, este presente.
Veo la ruta en la pantalla de mi auto, estamos a 1 hora y media de Shimoda, pero yo no puedo centrarme más que en dejar de manejar y joder, dejar que todo fluya.
¿Y sí hacemos un cambio de planes?
¿Y si simplemente tomo la salida que viene a unos metros y dejamos a la improvisación lo que sea que nos depare esta noche?
La miro por unos segundos buscando la respuesta a mis dudas y en esos ojos tan verdes y transparentes vi lo que necesitaba.
Aferro mis manos al volante con fuerza.
—No lo estás haciendo nada fácil, Sakura —suelto casi con desesperación.
Señalizo para tomar la salida que viene a continuación, alcanzo a leer "Izu" y asumo que es la ciudad a donde ahora nos dirigimos en un absoluto silencio, solo con la música de fondo.
La salida de la autopista me parece eterna, sumado al extenso silencio en el que permanece Sakura... quizás mi acción bastante impulsiva no le está pareciendo una gran idea. De reojo la veo jugar con su pelo, lo intenta tomar en una coleta alta pero finalmente lo suelta, dejándolo caer sobre sus hombros.
Diviso a lo lejos una estación de servicio bastante poco iluminada y creo que quizás es una buena opción para detenernos y...
—¿Sabes hacia dónde vamos?
—Hasta que hablas, pensé que te habían comido la lengua los ratones —bromeo causando en ella la risa y logrando que mi inseguridad se aplaque un poco.
—Digamos que este cambio de planes me dejó un poco en shock.
—¿Has estado alguna vez en esta ciudad?
—La verdad… no y ¿tú?
—Tampoco.
Reímos, quizás de nervios, o porque esta situación de vernos inmensos en un lugar que ninguno conoce suena bastante divertido, al menos para mí.
Reduzco la velocidad cuando veo que el semáforo nos tocará en rojo, aprovecho este tiempo para soltar mi cinturón de seguridad y el de ella, sus ojos abiertos de par en par me observan con sorpresa. La atraigo hacia mí y al fin puedo besarla, en cuestión de segundos ella me sigue el ritmo dándome paso libre a que mi lengua explore cada rincón de su adictiva boca.
Intento saciarme de ella, pero no es suficiente.
—¿Por qué te detienes? —pregunto cuando se aleja y vuelve a acomodarse en su asiento.
—¿Será porque estamos en medio de una avenida y hay al menos 3 autos esperando a que avancemos?
Resoplo recibiendo su sonrisa como respuesta.
—Pueden adelantarnos, hay dos carriles.
Enciendo las luces intermitentes y los autos comienzan a hacer exactamente lo que dije.
—¿Viste? No fue tan difícil de entender.
—Shaoran, sé que en mi lista dice que quiero sexo en un lugar prohibido, pero jamás visualicé estacionar en medio de una avenida para hacerlo.
—Puede ser algo riesgoso.
—Por supuesto y hasta puede llegar la policía.
—¿Y eso no le da una cuota de adrenalina?
—Me agrada la adrenalina, pero no quiero ir a la cárcel, al menos que sea la del Monopoly.
Suelto una carcajada y un breve déjà vu me invade: su respuesta anoche en el pub haciéndome reír con ganas.
La visión de su sonrisa y sus mejillas arreboladas.
Mis ganas de estar más rato con ella en ese ruidoso lugar.
Mis ganas de conocerla más.
Mis ganas de simplemente besarla.
Esto y más se repite en este mismo instante.
Sakura
No sé en qué momento pasamos de estar besándonos en medio de una avenida a ahora estar apoyada en el costado de su auto mientras disfruto el ver cómo lanza su camiseta hacia unos arbustos dejando su torso desnudo a la vista.
Oh, dios.
Se acerca lentamente y yo solo quiero lanzarme a él para que deje de torturarme con esa sonrisa extremadamente sexy.
Pero heme aquí, esperando, dándome exactamente lo mismo que a unos cuantos metros haya una estación de gasolina y que probablemente podamos llamar la atención de algún cliente, pero a nuestro favor tenemos que la iluminación es prácticamente nula y estamos bastante alejados de la entrada, casi en la periferia de los estacionamientos.
Y sí, no es un mal lugar para avanzar en la lista, ¿no?
Por lo que apenas Shaoran estacionó bajé del auto y fui a su encuentro soltando una que otra risa nerviosa que calló rápidamente con sus labios y que difuminó cualquier grado de inseguridad en mí.
Calor.
Un largo suspiro se escapa de mi boca y me trae al presente. Siento como sus labios y lengua trazan un lento camino desde mi hombro derecho hasta el borde de mi mandíbula, avanzando por ella hasta posarse sobre mis labios que son besados tan suavemente que siento que podría derretirme.
Abro mis ojos cuando el beso se detiene abruptamente dejándome algo descolocada.
Su rostro sigue cerca, sostengo su mirada, nos observamos por unos segundos que me parecieron minutos, me sonríe, le sonrío, acaricio su quijada y dejo un beso en su mejilla izquierda. Mis manos suben por su pecho trazando los bordes de su tatuaje que se pierde en su espalda.
Cierro los ojos para disfrutar aún más la sensación de estar así de cerca: mi cabeza de costado, apoyada sobre su pecho que sube y baja, y el sonido de sus latidos acelerados que parecen fundirse con los míos.
Nuestro contacto visual regresa al sentir su mano alzar mi mentón: con su pulgar toca suavemente mis labios y siento nuevamente el calor llegar en oleadas.
Alcanzo a tomar una bocanada de aire antes de sumergirme en una nueva seguidilla de besos que cada vez toman un ritmo más y más frenético y que solo se detienen por algunas dosis de oxígeno.
Mis manos recorren, aprietan, se aferran a su cabello con desesperación, y él hace lo mismo, estamos en la sintonía de querer saborearnos y a la vez aguantar un poco, frenar por segundos para mirarnos de forma cómplice y casi desafiante, como esperando a ver quién va más allá. Tomo la delantera, mis manos se deslizan hacia sus jeans, comienzo a desabrochar un botón… dos botones… su cremallera bajando… pero una de sus manos me detiene y… ¡mierda!
Estoy segura que acabo de gruñir.
Su risa y ahora su jodida sonrisa ladina me hacen enrojecer aún más de lo que ya debo estar.
—No tan rápido.
Dejo de respirar por un segundo al sentir como sus manos bajan a mis piernas, con una atrapa mi vestido y lo sube hasta mi cintura y con la otra aprieta uno de mis muslos para alzarme y acomodarme en la superficie del auto, a la altura de las ruedas delanteras.
Mis piernas capturan casi por inercia sus caderas y lo atraigo hacia mí recibiendo un gruñido apenas su erección roza mi ropa interior.
La sonrisa que debo tener en mi rostro se pierde en un gemido que suelto apenas siento uno de sus dedos colarse bajo mis bragas. Con lentitud comienza a tocarme, manteniendo un ritmo suave y a ratos profundo que acompaño con el movimiento de mis caderas. Vuelvo a gemir y esta vez mucho más fuerte al sentir dos dedos introducirse en mi interior.
Me tenso cuando el vaivén de sus dedos causa ráfagas de placer que cada vez van más en aumento.
Mierda.
Vuelve a mi centro, tocando tan bien que me cuestiono si esto realmente está pasando: no siempre se tiene la fortuna de tener un primer encuentro con alguien que se toma bastante tiempo en complacer y no solo eso, que sabe muy bien lo que está haciendo, sin necesitar por el momento de mi guía.
Más rápido.
Mi orgasmo casi tocando las puertas, pero se queda ahí, lamentablemente.
Abro mis ojos con sorpresa, y otra vez su sonrisa juguetona en primer plano.
Eso no se hace, Shaoran Li, más si llevas meses sin acción.
Con algo de rabia muerdo su labio inferior recibiendo un gruñido como respuesta. Siento su agarre más fuerte apegándome aún más a su cuerpo, muevo mis caderas sobre su erección mientras mi boca es capturada nuevamente, nos movemos a un ritmo que comienza a desesperarme y no creo pueda seguir aguantando este juego.
Una de mis manos vuelve a bajar entre nosotros y esta vez no me detienen, lo envuelvo y acaricio entre besos que solo hacen que mi necesidad de sentirlo en mi interior sea aún mayor.
Maldición.
Pero... al parecer estamos en completa sintonía, lo oigo gruñir y en cuestión de segundos jala de mi ropa interior y agradezco a todos los dioses la rapidez de Shaoran para sacarse lo que le queda de ropa y ponerse el bendito preservativo, que tenía casi mágicamente a mano.
Apoyo con fuerza una de mis manos en el auto y la otra tras su nuca. Nuestra distancia se acorta al máximo en una primera envestida profunda y que me llena por completo. Mi mente se va a la nada, olvido dónde estamos, solo siento olas de placer que aumentan con cada envestida, sus labios besándome, sus manos clavadas en mis muslos, su lengua jugando en mi piel, mis senos ahora libres siendo succionados mientras mi mano jala su pelo con brusquedad.
Mis gemidos me son imposibles de callar.
Mi respiración cada vez más audible y arrítmica.
Oh, no.
Me aferro aún más a él y me muevo con más fuerza cuando siento el calor abrasarme con una intensidad que en cualquier momento me hará gritar.
Y ahí, por unos segundos, me paralizo para luego liberar un grito que se pierde en su boca.
Casi por inercia mis caderas continúan moviéndose hasta que me dejo caer sobre el capó, su boca va de lleno a mis pechos para luego bajar hasta mi ombligo, me estremezco cuando sus manos alzan mis caderas, sé lo que viene y por más que intento reprimirlo un gemido fuerte sale de mi boca al sentirlo tan profundo en mí. Tras un par de envestidas veo su rostro contraerse seguido de un gemido grave y bastante sonoro.
Lo siento temblar para luego dejarse caer sobre mí.
Solo a nosotros se nos ocurre llevar a cabo este punto de esta forma teniendo el interior del auto disponible: mi cuerpo hormiguea, mis piernas tiemblan por la fuerza que tuve que hacer para mantener nuestra posición, y la falta de sueño la siento y mucho.
Pero...
Podría repetir con gusto, dios, siento mi rostro enrojecerse al pensar esto, pero vamos, creo que si disfruté tanto pese al apremio de hacerlo y que quizás nos podían ver, hacerlo con más tranquilidad de seguro sería aún mejor, ¿no?
—Definitivamente adoro las check list—le escucho comentar trayéndome a la Tierra.
Su lengua lame mi abdomen para luego succionarlo generando que mi cuerpo haga casi un corto circuito.
Mierda.
—Ídem —susurro tras lograr calmar un poco mis nervios que siguen susceptibles a cualquier acción que este espécimen masculino haga.
Nos miramos, nuestra oxitocina por las nubes y si no fuera por el sonido de una patrulla de policía acercándose una segunda ronda hubiera ocurrido de seguro.
Esto nos hizo volver a la realidad: estamos en una estación de servicio bastante desolada y poco iluminada, pero cabía la posibilidad de que alguien nos hubiera visto.
Y si esta es la mejor manera de volver a las pistas, lo agradezco en demasía, aunque terminemos en la cárcel por hacer actos poco decorosos al aire libre.
Pero vamos, ¿acaso no es mi última noche en la Tierra?
Shaoran
—Sakura, tenemos que irnos —la apuro mientras la veo acomodarse su lindo vestido verde y por un segundo mi lado nada racional se activa al percatarme que no lleva ropa interior.
—¿Crees que alguien nos denunció? ¿hicimos mucho ruido?
—Creo que tus gemidos se escucharon hasta en Tokio.
—¡¿Qué?! —rio al ver su expresión de espanto, bendita luna que pese a la oscuridad algo ilumina y me permite notar su adorable rostro avergonzado.
Con esa imagen aún en mi retina, me visto con mi camiseta que había lanzado a unos arbustos y tiro rápidamente el resto de mi ropa a los asientos traseros.
Y sí, sigo semidesnudo con un condón aún puesto.
Veo a Sakura mirar y mirar el piso, pero el sonido de la sirena de policías ahora mucho más cerca me llevan a cortar su acción.
—¡Hey, no encuentro mis bragas! —me grita mientras la tomo en brazos para dejarla en el asiento del copiloto.
—¡Olvídalas!
Rodeo mi volkswagen con rapidez para finalmente subirme y salir lo más rápido posible de este lugar.
La patrulla pasa junto a nosotros, en sentido contrario y logro divisar que estaciona justo al frente de la gasolinera.
—¿Crees que alguien nos denunció? —le escucho preguntar mientras intenta mirar hacia atrás, quizás con miedo de que la patrulla nos empiece a seguir.
—Donde estábamos no nos veíamos, solo podían escucharnos.
—¿Y si hay cámaras con visión nocturna?
—Bueno, creo que dejamos material bastante interesante para analizar.
—¡Dios, eres tan, tan…!
La miro de reojo, su rostro colorado, su dientes mordiendo su labio inferior intentando a duras penas reprimir una risa.
—¿Tan sexy?
Gruñe para luego reír.
—¿Sabes? Tú manejando casi desnudo y con eso ahí hace aún más memorable este día.
Calor en aumento agolpándose en mis mejillas.
—Merecías ese comentario por todas las veces que me has puesto nerviosa.
La veo darse la vuelta y acercar mi bolso, saca una manta que acomoda con cuidado tapando cierta zona que aún parecía tener algo de vida.
—Okey, buen punto, sí, me lo merezco… gracias por la manta —me sonríe y yo enfoco mi vista al frente.
A su sonrisa le sigue un silencio de al menos cinco minutos que aumenta bastante mi curiosidad.
—¿Qué piensas tanto? —pregunto mientras bajo la velocidad.
—¿Crees que mis bragas sirvan como prueba para que nos descubran?
No sé si reír por su pregunta que la tuvo unos minutos en silencio o en lo tierna que me parece su mirada esperando una respuesta seria de mi parte.
Algo que definitivamente no tendrá.
—Al menos no dejamos esto —agrego bajando mi mirada a la manta.
—¡Shaoran!
—Okey, estoy bromeando —su rostro rojo como un tomate maduro me observa.
—Eres una pesadilla —me susurra para luego reír.
Mientras busco alguna calle menos transitada para poder cambiarme y estar más presentable manejando, Sakura se apodera del control de la música quien con rapidez enlazó su teléfono a mi auto.
—Electric love de Børns —me comenta mientras las primeras notas resuenan en el auto.
—No conocía esta canción.
—Yo hace unos días tampoco, pero dejé sonando una lista en Spotify y apareció, la tengo pegada.
—Me agrada —le comento subiendo el volumen a la radio y dejando que la música tome protagonismo.
Otra canción que me desconcierta y que me hace sentirme algo identificado por las sensaciones de este día y de lo que Sakura ha generado en menos de 24 horas.
Cuando la canción termina mi vista da al fin con una calle algo desolada.
Bingo.
Aparco frente a un árbol, bajo con apuro no sin antes robarle un corto beso que le saca una sonrisa.
Y sí, creo que estoy totalmente perdido: necesito más de Sakura, y no me refiero netamente al sexo.
Vuelvo a duras penas mi atención a lo que me apremia, saco mi bolso de los asientos traseros y me visto rápidamente atrás del auto, agradezco haber sido como nunca precavido y traer ropa de cambio, además de algunos elementos de aseo que me permiten deshacerme de cierta evidencia que tenía tan a la vista.
Sonrío.
Al regresar veo con sorpresa que es ella quien está acomodada en el asiento del piloto.
—Desde ahora yo dirijo la ruta, copiloto. Hay solo una cárcel a la que volvería feliz.
—En eso concuerdo contigo —agrego mientras me acomodo a su lado sin rechistar.
—Y si sigo confiando en tus cambios de planes es probable que vayamos a otra y que de seguro no se parecerá en nada a la del Monopoly.
—Vamos, ¿acaso lo que hicimos hace un rato no sirvió para completar otro punto de tu Check List?
—Oh, sí, sirvió y con creces —comenta lanzándome una mirada que me enciende de inmediato.
Llevo una de mis manos tras su cuello y me acerco a besarla, mis labios bajan hacia su cuello y mi mano libre se desliza con seguridad bajo su bendito vestido verde, pero mi acción es detenida rápidamente.
—Detente ahí —saca mi mano y suelto un bufido—. No pienses que no me tientas, Shaoran, pero Shimoda sigue siendo el destino final.
—¿Alcanzamos a llegar?
—Mientras te vestías vi la ruta y tenemos tiempo aún, si emprendemos rumbo ahora llegaremos unos 30 minutos antes del fin del mundo, así que si detienes cualquier intento de coqueteo y frases no aptas para menores de seguro que llegamos.
—¡Qué aburrido! —exclamo con humor.
Mi mirada encuentra su libreta con la tablita de los besos que ambos nos debíamos por nuestro juego de "Temas triviales".
Sonrío ampliamente.
—Acepto con una condición —tomo su libreta—. Saldemos nuestras cuentas y prometo mantener mis manos quietas y guardarme mis pensamientos pecaminosos.
—¿Acaso no fue suficiente con los besos que nos dimos hace un rato, además de todo lo que hicimos?
—Eres muy adictiva, Sakura Kinomoto.
Enciende mi auto y disfruto ver cómo humedece sus labios.
—Vale, pesadilla andante, ¿cómo quedó el computo?
Bajo mi mirada a la libreta, mi alegría aumenta al notar que no es solo un beso que nos debemos.
—Empate, nos debemos… cuatro besos.
—¡Que malos jugadores somos! ¿No te dejaste perder?
Niego mientras acorto nuestra distancia.
—Estoy segura que sí, Shaoran.
—Créeme que valió la pena haberlo hecho —comento casi rozando sus labios.
Shimoda es el final de nuestro alocado día, de fondo comienza a sonar Burning Love y quiero soltar una risa porque es como si la vida y las canciones describieran lo que esta chica me genera.
¿Cómo es que dice uno de mis amigos?
Las casualidades no existen.
Eso debe ser.
Me uno a su canto intentando imitar el tono de Elvis, su risa suena tan alegre que inevitablemente me hace sonreír y más al darme cuenta lo mucho que estoy disfrutando el aquí y ahora junto a ella.
Notas de Caris:
Hola, hola, ¿hay alguien por ahí?
¡Actualización al fin!
Estoy muy feliz de haber logrado acabar con este cap, primera vez que comparto escenas más pervertidas y hace años que no escribía algo así, 10 años, así que no fue fácil, pero al menos lo intenté.
Y bueno, los comentarios los dejo a ustedes.
Mil gracias por seguir esta locura! Los y las animo a dejar algún review, por fiis :)
Capítulo algo más corto, pero creo que el punto 4 de la Check List merecía un cap entero, con lo que se dejó esperar jajaja espero les guste.
La canción Electric Love me ha inspirado bastante en este cap, por eso la mencioné, y bueno, hay otra canción más, pero aparecerá en el último cap, que es el siguiente, sí, capítulo 11 y final y que ya está casi listo.
Así que la actualización no demorará mucho.
Un abrazo grande y que tengan una linda semana.
Caris.-
