Hijo#9: Un problema sale a la luz
Sin embargo, paso algo fuera de los planes de ambos.
Un extraño olor inundo las fosas nasales del omega, un olor nauseabundo, similar a la comida podrida que su estómago se rebeló en señal de protesta y pronto tuvo arcadas.
- ¡UGH! – Gimió Amane mientras se tapaba la boca para evitar vomitar, el olor de la comida era tan nauseabundo que no podía respirar.
Tosió y se tapó la boca con una de sus manos para evitar expulsar el contenido de su estómago, era extraño que estuviese enfermo cuando no había comido nada fuera de lo normal en los últimos días.
Cerró los ojos con fuerza y respiró entrecortadamente sintiendo como la sensación de mareo se calmaba un poco.
Tsukasa dio unos pasos más cerca de su gemelo hasta agacharse frente a él para ver lo que le estaba pasando.
- ¿¡Estas bien!? – Pregunto alarmado el alfa mientras lo sujetaba de los hombros.
Amane negó con la cabeza y apretó los ojos en su esfuerzo en no vomitar.
Por mucho que el mayor quisiera alejarlo, sentía que no contaba con la fuerza necesaria para hacerlo. En su lugar el omega tomo grandes bocados de aire para aliviar a su estómago revuelto.
¿Acaso fue envenenado sin su consentimiento?
No puede ser, él siempre se aseguraba de verificar sus comidas y, además, por horripilante que suene, ya contaba con una buena resistencia al veneno desde que era un niño e incluso hasta el día de hoy seguía trabajando en su tolerancia al veneno por seguridad.
Se enorgullecía en decir que un caballo se desmayaría antes que él ante tal cantidad de drogas en su sistema.
O alcohol.
En cualquier caso, estar enfermo de repente era extraño.
- Siéntate, Amane – Dijo Tsukasa mientras lo guiaba con cuidado al sofá.
El omega se sentó en el sofá y miró con frialdad a su gemelo, que había tomado asiento en el sillón a un lado de él. Como quería patearle los costados para alejarlo lo más lejos posible de él, sin embargo, en estos momentos por más que deseaba apartarlo, Amane sentía que las nauseabas se calmaban por la presencia del alfa.
¿Por qué la presencia del alfa lo tranquilizaba?
Eso no debería ser posible, Tsukasa era su violador. Fue él quien trajo inestabilidad a su vida, fue él quien traiciono su confianza y se aprovechó en su momento más vulnerable.
Sus dientes mordisquean su labio inferior mientras derramaba silenciosas lágrimas que caían por sus mejillas. Cerro los ojos con fuerza para evitar seguir llorando, pero de repente sintió algo suave en su mejilla, abrió los ojos de par en par y dio un saltito del susto.
Por el rabillo del ojo noto que solo se trataba de Tsukasa, quien le limpiaba las lágrimas con un pañuelo, pero de inmediato se detuvo cuando vio su reacción.
- Lo siento –
- … -
No dijo nada cuando su gemelo se disculpó por haberlo asustado.
Solo bajo la mirada, ya sin fuerzas de detenerlo.
Tsukasa sonrió con tristeza y siguió secando sus lágrimas con ligeros toquecitos.
- Apestas a alcohol –
- Lo sé –
- Sabes que te odio por lo que me hiciste -
- … lo sé –
Se volteó a verlo con nuevas lágrimas en los ojos y sangre escurriendo por su labio.
El corazón del alfa se encogió de dolor al ver las lágrimas en esos ojos que tanto amaba.
- Entonces, ¿Por qué me violaste? – Pregunto Amane con dolor en el rostro.
Ellos lo sabían.
Un omega en celo no estaba en su sano juicio para dar su consentimiento, su gemelo lo sabía, pero aun así Tsukasa lo tomo esa noche. Si se hubiera detenido a pensar en las consecuencias, se habría marchado en cuanto olió el aroma de un omega en celo o hubiese salido a buscar a su madre para que ella pudiera ayudarlo.
Pero no hizo nada de eso, ignoro su sentido común y se adentró a la habitación en donde se encontraba masturbándose y gimiendo por ser llenado.
No recordaba lo que paso esa noche y tal vez fuese una bendición de su parte no recordar aquel acto tan abominable, pero los residuos que dejo a la mañana siguiente lo seguían persiguiendo todos los días.
Si pudiera olvidar todo eso, tal vez él podría soportar la presencia de Tsukasa sin que su cuerpo empezara a temblar de miedo y excitación.
Era horrible.
Lo que le hicieron no merecía ni una pizca de perdón.
Amane bajo sus parpados mientras que lagrimas silenciosas cayeron por sus mejillas, no había ninguna expresión en su rostro.
Estaba demasiado cansado para sentir algo en estos momentos.
Tsukasa al notar que su gemelo estaba volviendo a llorar, extendió su brazo para secar con las puntas de sus dedos, aquellas lagrimas que salían de sus hermosos ojos de tonos dorados.
El mayor de ambos pudo sentir que su hermano no tenía malas intenciones al querer limpiar su tristeza, por lo que bajo su guardia.
Eso fue suficiente para que Tsukasa se acercara y le acariciara la mejilla, el omega bajo por completo sus parpados ante el acto tierno de aquel cruel demonio.
Cuando cerró los ojos, unas manos callosas tocaron suavemente ambas mejillas. Antes las manos de Tsukasa eran igual de suaves que las suyas, pero con su entrenamiento de en artes marciales y el uso de armas de fuego, sus palmas se volvieron duras.
Tsukasa ahueco suavemente sus mejillas, con las puntas de los dedos masajeo los pómulos de su gemelo y fue en ese momento que acaricio el labio inferior con su pulgar.
El alfa sonrió con algo de tristeza y anhelo.
Quería que Amane fuese suyo a toda costa y ahora que tenía un lazo más profundo, como el de una pareja marcada, no podía mostrarlo al mundo, ni regocijarse con su hermano por su unión debido que sus acciones hirieron de profundidad la mente de su amado.
Su pulgar acaricio suavemente el delgado montículo de carne hasta que se fue adentrando un poco más.
El omega podía sentir la presión en su labio, al principio solo quería ignorarlo, su mente se encontraba exhausta por enfrentarse, llorar y ver a su hermano, pero cuando el dedo se fue volviendo atrevido al profundizar sus límites al tocar su lengua, lo tomo como una señal para abrir los ojos.
Codicioso.
Su hermano siempre fue y será un codicioso que no respetaría los límites, incluso en situaciones como esta.
….
Curiosidad que anhelo#9
Amane tiene una leve pérdida de memoria de lo que paso esa noche, una forma de sobrellevar su trauma a la violación y también la razón principal de que se disocia tanto, un ejemplo, en el capítulo siete.
