CAPÍTULO V.- Las chicas al rescate
El baile, estaba en su plenitud. Saori no dejaba de bailar con Seiya, que ya se estaba mareando de dar tantas vueltas. Camus no había dejado de bailar con su prima Kristal, llevándola al otro lado del salón, evitando de toda forma que tanto Mu como ella tuvieran contacto visual. Así que como no veía a Mu, por ninguna parte, Kristal decidió prestar su atención a un rubio de cabellos largos, que tenía los ojos abiertos (para variar) mostrando sus bellos ojos azules, que se encontraba tomando refresco, él cual incrementó su consumo al notar las persistentes miradas y sonrisas de Kristal. Y que al final correspondió tímidamente. Luego Camus dándose cuenta, la llevó a otra parte del salón, en donde esta vez Kristal le sonreía a uno de los gemelos, quien no se hacía problema y le correspondía la sonrisa inmediatamente. Seguramente era Saga, pero no había forma de saberlo con certeza, porque ambos gemelos se habían vestido de igual manera.
Camus, gruño por lo bajo. ¿Es qué acaso no existía un lugar en todo el salón en el cual pudiera dejar a su joven prima a salvo de cualquier caballero?
Mientras tanto Milo, seguía bailando (a la fuerza) con su prometida Neko, la cual se sentía muy feliz de estar con su futuro esposo. Milo se dio cuenta como sin dejar de bailar, Camus se había trasladado al otro lado del salón, así que lo siguió de la misma forma. Necesitaba hablar con él, necesitaba explicarle que toda esa situación no era culpa suya y si era necesario declararle su amor y pedirle que fuera su pareja.
Al fin la música dejó de tocar para hacer un intervalo, siendo agradecido grandemente por Seiya que ya se tambaleaba por el mareo de haber dado tantas vueltas y por Milo, que aprovecharía para hablar con Camus. Sin embargo la cosa no sería tan sencilla, empezando porque Neko no se desprendía de su brazo y porque Camus al notar su presencia se dirigió a la Mesa de los bocadillos, acompañado por Kristal. Lo que menos quería era hablar con Milo, pero este no era de los que se dan por vencidos tan fácilmente, así que lo siguió abrazado por Neko.
Cuando estuvieron lado a lado junto a la Mesa de los bocadillos, Milo, intentó hablarle, pero Camus al notar sus intenciones se excusó diciendo que iría un momento al baño, es cierto que dejaría un momento sola a Kristal, pero ¿Qué podría pasar en ese corto tiempo?. Milo no tardo ni un minuto en dar la misma excusa y dirigirse al mismo lugar.
Neko y Kristal se miraron extrañadas y sin que nadie se diera cuenta se encaminaron a la puerta del salón.
-¿Oye Kristal, no te parece un poco raro la actitud de Camus y Milo?-dijo Neko, en cuanto estuvieron fuera del salón
-¡Ya lo creo que sí! ¡Mi adorado primito parece estar evitando a Milo!-respondió Kristal
-¿Kristal tu crees qué estos dos tienen algo más que amistad?- preguntó Neko
- No lo se Neko, pero si así fuera ¿Tú te opondrías a su amor? ¡Lo digo porque tu eres la prometida de Milo!-exclamó Kristal
-¡Yo amo mucho a Milo! ¡Pero si él logra ser feliz a lado de tu primito, yo no me opondré! ¡Sin embargo su papá lo va a matar!-exclamó Neko
-Bueno, lo mejor será no sacar conclusiones tan apresuradas-exclamó Kristal-Primero debemos averiguar lo que sucede ¿Te parece?
-Por mi esta bien-contestó Neko
En ese momento vieron dos siluetas saliendo del salón, por lo que ambas muchachas se escondieron detrás de un gran pilar, pensando que eran Camus y Milo que venían a buscarlas. Sin embargo resultaron ser Afrodita y MM, que no se detuvieron muy cerca de donde se encontraban ellas.
-¡Habla de una vez! ¡¿Qué es lo que querías decirme?!-preguntó molestó MM
-Yo...yo…solo quería regalarte esta rosa-contestó Afrodita extendiéndole la flor, con las mejillas sonrosadas
-¡¡¡PARA ESO ME HICISTE SALIR!!!-gritó MM, destrozando la rosa y lanzándola al suelo. Luego sin dejar de gruñir se adentró de nuevo en el salón, sin darse cuenta de cómo Afrodita caía de rodillas en el suelo y comenzaba a derramar silenciosas lágrimas. Pero Neko y Kristal habían presenciado todo, así que salieron rápidamente de su escondite y se acercaron al lloroso caballero.
-¿Afrodita, te encuentras bien?-preguntó preocupada Kristal
Afrodita levantó la mirada, para encontrar a ambas muchachas, que lo miraban con tristeza y preocupación.
-MM me rechazó-dijo en un susurro, antes de aumentar la intensidad de sus lágrimas.
Ambas muchachas trataban de consolarlo, mientras Kristal lo abrazaba, Neko se encargaba de acariciar su bien cuidada cabellera. Afrodita poco a poco se fue calmando y luego se levantó con ayuda de ambas chicas y entre los tres se sentaron en los primeros escalones que llevaban al Gran Salón.
-¡No sabíamos que MM, te gustara!-expresó Kristal
-¿Gustarme? ¡Lo amo con toda el alma!-contestó el caballero de Piscis-¡¡Pero...él no me quiere!!-y comenzó a llorar de nuevo
-¡Tranquilízate Dita! ¡Nosotras te ayudaremos!-exclamó Neko-¿Verdad Kristal?
-¡Por supuesto! ¡No hay nada imposible para nosotras! ¡Las Chicas Súper poderosas!-dijo Kristal muy animada
-¿En serio me ayudarán?-preguntó Dita con un brillo de esperanza
-¡Ya te dijimos que sí! ¡Así que deja de llorar, arréglate el maquillaje y vuelve a la fiesta!-le dijo Neko con una suave sonrisa
-¡Y no te preocupes por nada! ¡Mañana iremos a tu templo y planearemos como cazar al Cangrejo!-le dijo con voz confiada Kristal
Afrodita hizo lo que le dijeron y con una sonrisa volvió a la fiesta, mientras tanto Kristal y Neko, decidían lo que se debía hacer, después de tener la base de su plan, volvieron a la fiesta. Allí encontraron a Camus mirando a todas partes, seguramente buscándolas a ambas y a Milo tratando de llamar su atención.
-¿Adónde fueron?-preguntó un molesto Camus
-¡A tomar aire, primito!-contestó Kristal con una pequeña sonrisa
-¡¡Nos vamos!!-anunció Camus y la tomó de una mano, Kristal se entristeció un poco, pero no dijo nada.
-¡¡Pero Camus, aún no hemos hablado!!-exclamó alarmado el caballero de escorpión, y si era verdad, Milo había tratado de hablar con él, pero Camus solo le daba evasivas.
-¡¡No hay nada que hablar Milo!!-dijo Camus, antes de dirigirse con Kristal, hasta donde estaba Atena y Shión.
-¿Estás segura que quieres irte Kristal?-preguntó con el ceño fruncido Shión
-¡Si Shióncito, digo...Gran Patriarca!-contestó Kristal, si Camus quería irse, debía tener sus motivos.
-¡De acuerdo!-respondió un no convencido Shión-¡Que pasen buenas noches!- Y haciendo una reverencia los habitantes de la Casa de Acuario se despidieron y se dirigieron a la salida, pasando a la lado de Milo, que miraba suplicante a Camus y Neko que le guiño un ojo en complicidad a Kristal.
El camino hacia la Casa de Acuario fue silenciosa, Camus solo pensaba en como olvidar a Milo y Kristal solo pensaba en averiguar lo que le pasaba a su primo. Cuando llegaron al fin, Camus llevó a Kristal hasta la puerta de su habitación para posteriormente irse a la suya, pero fue detenida por Kristal, que lo abrazó por la espalda con cariño. Camus se sorprendió y no sabía como reaccionar, hasta que la escuchó.
-¡Camus sé que algo te pasa y me preocupa no saber lo que es!-le dijo Kristal con voz llorosa
Camus se dio la vuelta con cuidado y cuando estuvo frente a su prima, la abrazo con ternura, cosa rara en este caballero, que generalmente no expresa nada.
-¡Kristal, lo que me pasa es algo complicado, pero no te preocupes, lo superaré!-le dijo confiado, antes de darle un beso en la frente e irse a su habitación.
Kristal, suspiró y se adentró en su propia habitación y antes de dormir se prometió que haría lo posible por ayudar a su querido primito, pero por ahora lo mejor era dirigir sus esfuerzos en ayudar a otro de los caballeros.
Al día siguiente, Camus se levantó y encontró un delicioso desayuno servido en la mesa del comedor, junto con una nota:
Querido Camus:
Prometí ayudar a Afrodita, con algunas cosas, así que no te preocupes por mí, si me necesitas, estaré en el Templo de Piscis.
Besos, Kristal.
Camus leyó la nota con cuidado y se sentó a desayunar con calma. Si había alguien en quien podía confiar que no sería capaz de seducir a su prima, ese era Afrodita. Luego de desayunar se ocuparía de sus deberes de caballero. Claro esta que por la fiesta de anoche, todo el mundo debe haberse quedado hasta tarde y por tanto tenía bastante tiempo para cumplirlos.
Mientras tanto, Kristal y Neko, planeaban junto con Afrodita, lo que debían hacer.
-¡Te digo, que es la mejor solución!-decía Neko
-¡Pero nos llevará demasiado tiempo hacerlo!-contestó con tristeza Afrodita
-¡No si usamos esto! ¡Les presentó a mi Medallón Mágico!-les dijo Kristal mostrándoles un medallón en forma de media luna, con varias piedras preciosas, de distinto tamaño y color a su alrededor.
-¿Dijiste mágico?-preguntó Neko
-¡Así es, mi medallón es capaz de realizar hasta el menor de los deseos!-contestó orgullosa Kristal
-¿Y por qué no me lo habías dicho?-preguntó Neko algo dolida por su falta de confianza
-¡No te enojes Neko! ¡Lo que pasa es que solo lo uso en situaciones de emergencia!-explicó Kristal
-¿Y cómo lo obtuviste?-preguntó Neko con curiosidad
-¡Prometo contártelo después! ¡Ahora debemos apresurarnos a cumplir con el plan!- y diciendo esto Kristal se encaminó a la salida, siendo seguida por Neko y Afrodita.
Las tres chicas, digo...las dos chicas y un caballero que se les parecía, bajaron los escalones en dirección a la Casa de Cáncer. Al pasar por Acuario vieron a Camus, y lo saludaron sin aligerar la velocidad de sus pasos. Camus se extrañó un poco, así que decidió observar lo que hacían. Las vio pasar por los diferentes Casas, sin detenerse en ninguna, ni siquiera en Escorpio, (lo que pasa es que Milo seguía durmiendo) hasta que al fin llegaron a la Casa de Cáncer. Pasó un momento y Camus observó como volvían a salir pero esta vez se dirigían escalones arriba. Cuando volvieron a pasar por su Casa, pudo observar que todas, digo, los tres, tenían una pícara sonrisa, que lo puso nervioso. ¡Algo habían hecho!
Cuando llegaron a la Casa de Piscis, comenzaron a arreglar a Afrodita, mientras Kristal lo peinaba, Neko lo maquillaba y Afrodita trataba de reunir sus fuerzas, para lo que vendría. Todos se apresuraron, porque sabían que no contaban con mucho tiempo. Y estaban en lo correcto, porque MM, se había levantado perezosamente, se había vestido y pensaba ir a robar algo de leche para su desayuno, a alguno de los otros caballeros que todavía se encontraran dormidos.
Cuando salió de su habitación, por poco se cae de espaldas, se encontró con que su templo, estaba decorado con Rosas ¡¡Rosas por todas partes!! y sabía quien era el causante de esto, y sin pensarlo dos veces comenzó una frenética carrera en dirección al Templo de Piscis. Corría tan veloz por las diferentes casas, que dejaba una estela de polvo a su paso, mientras sentía como su ira iba creciendo. No se detuvo hasta que llegó al Templo de Piscis, en donde su dueño indicaba con su cosmos que se encontraba en el jardín. MM se dirigió al jardín, pensando en las diferentes maneras de matar a Afrodita, pero sus ideas fueron borradas cuando lo vio sentado en medio de sus rosas.
Afrodita estaba vestido con una fina túnica blanca, los rayos del sol hacían brillar su cabello y daban un aspecto angelical a su bello rostro. Cuando Afrodita vio tan absorto a MM, se levantó con elegancia y se dirigió con pasos lentos hacia él, hasta que lo tuvo frente a frente. MM no podía apartar sus vista de tan bella criatura, su bello rostro, sus preciosos ojos azules, sus sensuales labios, que a cada momento lo volvían más loco, y sin quererlo evitar MM, abrazó fuertemente a Afrodita y le beso con pasión, Afrodita sintió que su sueño se volvía realidad, le beso con locura extrema y él le correspondió con la misma pasión.
Cuando terminaron de besarse, MM lo apretó más a su cuerpo, no quería dejar de sentir a tan bella criatura, mientras Afrodita con una sonrisa, le acariciaba su varonil rostro.
-¿Y qué es lo que querías decirme?-preguntó coquetamente Afrodita
-¡Que…que...que me gustó mucho como arreglaste mi templo!-respondió MM y con una sonrisa fue esta vez Afrodita quien lo besó.
Desde unos rosales Neko y Kristal miraban toda la escena y saltaban de alegría, pero como no querían interrumpir a los nuevos enamorados, se dirigieron sigilosamente a la salida.
-¡Me siento muy feliz, todo resultó como lo planeamos!-dijo Neko, mientras bajaban las escaleras
-¿Acaso lo dudabas? ¡Recuerda que somos las chicas súper poderosas!-exclamó Kristal
-¡Creo que deberíamos cambiar nuestro nombre! ¡Nos pueden demandar!-dijo Neko
-¡Cierto! ¿Qué te parece las Súper Doncellas?-preguntó Kristal
-Si, me gusta ese nombre-respondió Neko con una sonrisa
Al llegar a Acuario, se encontraron en plena puerta con un preocupado Camus.
-¿Qué fue lo que hicieron? ¡MM pasó por aquí como un rayo! ¡Jamás lo vi tan molestó!-exclamó Camus
-¡No te preocupes primito! ¡Lo que sucede es que MM y Afrodita ya son novios!-le dijo Kristal
-¡¡¡¿COMO?!!!-exclamó sorprendido Camus-¡¡Tienen que estar bromeando, esos dos ni siquiera se soportan!!
Justo en ese momento Afrodita y MM, pasaron a su lado tomados de la mano, tan absortos el uno del otro que ni siquiera se dieron cuenta de como Camus los miraba boquiabierto y ambas chicas sonreían ampliamente, felices de haber conseguido ayudar a formar esa parejita.
-¿Kristal tu crees que haya otras personas que necesiten nuestra ayuda?-preguntó Neko
-¡Yo creo que si! ¡Y por tanto es nuestro deber ayudarles!
Espero que les haya gustado, la verdad mi amiga y yo solo escribimos la historia hasta este punto, pero me gustaría continuarla, así que con gusto recibiré las ideas que tuvieran para seguir la historia, de lo contrario, pues estoy dispuesta a recibir todo tipo de criticas, incluso tomatazos. ^_^U
También les invito a que lean mi otro fanfic de Saint Seiya "ME PERTENECES" de la pareja Ikki / Hyoga y me dejen sus comentarios.
