Hijo#10: Esto es gracioso
Sin pensarlo mucho, tenso sus labios alrededor del dedo del alfa, mientras su cabeza se movía hacia abajo, en un intento de tomar por completo su pulgar.
El gemido silencioso que deja salir es asqueroso.
El mayor le agarra el dedo con los dientes para después morderlo con firmeza, la fuerza en que lo muerde se vuelve aún más fuerte cuando su lengua empieza a saborear un líquido similar al cobre.
Pero el bastardo dejo escapar algo que es más un gemido que un grito de dolor, por lo que Amane le dio una mirada poco impresionada.
Abrió la boca para soltar el pulgar ensangrentado y se echó hacia atrás para poder mirarlo con decepción y ordenarle que se largara de su habitación. Sin embargo, al echar la cabeza para atrás, inconscientemente trago el rastro de sangre acumulado en su lengua.
De repente sintió náuseas, su rostro se puso pálido y la bilis se fue subiendo a su boca.
El omega se cubrió la boca y se levantó de golpe para dirigirse al baño a vomitar, en el proceso piso los vidrios rotos que se encontraban esparcidos en el suelo, por lo que su camino se fue marcando con restos de vomito y huellas de sangre en el piso.
Tan pronto como llego al baño, se encerró adentro con llave y se arrastró hacia al inodoro para soltar el contenido de su estómago.
Desde afuera del baño se oyó el sonido de arcadas dolorosas y secas.
*Toc* *Toc*
- ¡Amane! ¿Estas bien? ¿Necesitas que llame a un médico? – Gritaba Tsukasa al mismo tiempo que golpeaba desesperadamente la puerta del baño.
El omega se secó los rastros de vomito de la barbilla con el dorso de la mano. Luego, respiró hondo y habló con una voz rasposa a su gemelo.
- … vete a la mierda -
- Amane… -
Con cuidado se recostó contra la pared con los ojos cerrados, le dolía tanto el estómago por las ahorcadas, pero lo único que pudo sacar de su sistema fue algunos rastros de vino y carne seca del almuerzo.
Su única comida del día ahora estaba en el retrete.
Este día no puede ser peor.
- Amane –
- Déjame en paz, Tsukasa. Mejor vete a joder a otro lado –
Los minutos pasaron y un silencio sepulcral se formó en la habitación, Amane lo considero precioso, no quería que terminara nunca.
Pero una voz termino su silencio en la habitación.
- …. No estarás embarazado, ¿verdad? -
El pelinegro instintivamente miró su vientre plano.
Su mente estaba inundada con el recuerdo de su celo y sus aventuras con los subordinados de su hermano. En ninguna de las cuatro ocasiones uso algún método anticonceptivo, por que él pensó que nada ocurriría por no estar en celo.
No hay manera… ¿verdad?
Las compras compulsivas era su modo de sobrellevar el estrés de ser el hijo de un jefe yakuza, incluso si él no estaba involucrado en el negocio familiar, los agentes policiales que lo reconocían por su padre eran unos imbéciles al tratar de retenerlo con cualquier excusa que tuvieran, con tal de conseguir evidencia y llevar a su papá detrás de las rejas.
Amane sabía que solo hacían su trabajo de mantener su país seguro y libre de criminales peligrosos que se dedicaban al negocio de las drogas y la prostitución, pero él no estaba seguro si esos tipos no entendían que él no tenía ninguna información sobre las próximas de entrega o los lugares donde sus empleadas trabajaban, lo que sea.
No le interesaba involucrarse en el negocio.
Él solo le interesaba los beneficios que podía tener por ser hijo de un yakuza.
Dinero, lujos, buena comida, una buena educación y un sequito de guardianes dispuestos a cargar las bolsas de sus compras al igual que lo estarían al usar sus cuerpos para que él no le pasara nada en un altercado con algún clan rival.
- Joven maestro ¿Se encuentra todo bien? –
Escucho la voz de su sirvienta y mejor amiga desde el otro lado de la puerta del baño.
- S-si –
Esto no puede estar pasando.
Era lo único que se le pasaba a la mente cuando pensaba en su situación, escondido en un "Gabinete" de un baño público de un centro comercial, temblando de los nervios y mordiéndose las uñas por un delgado palo de plástico.
Un puto palo de plástico con dos rayas rosadas.
Amane estaba aterrorizado por lo que significaba esa mierda.
Estaba embarazado.
Su magnífico plan de acostarse con los alfas más cercanos de su hermano contaba con una maldita desventaja que no vio hasta que se encontró vomitando sus tripas en el inodoro de su baño.
No quería esto.
Él deseaba que este parasito que se hallaba viviendo en su vientre desapareciera.
Pero ¿Cómo?
Tsukasa tenía el pensamiento de que estaba embarazado y por mucho que lo niegue o lo llame un puto mentiroso, él sabe que su gemelo estaba en lo correcto.
No lo dejaría abortar.
De seguro lo obligaría a cuidar de su bastardo por toda su vida.
Si la marca no era un grillete suficiente para atarlo a él, este niño lo haría.
Si este niño era el fruto de su violación…
Un par de ojos dorados parpadearon lentamente por un pensamiento que se le vino de repente, un pensamiento que no había considerado.
¿El niño que estaba ocupando su vientre era el de su hermano?
¿Y si era el hijo de alguno de los tres, entonces…?
Su mirada se ilumino ante esa línea de pensamiento.
Si el cachorro no era de Tsukasa, si se tratara del fruto de sus aventuras. ¿No sería eso una mejor venganza?
Que el omega que codiciabas y ataste en contra de su voluntad, tuviera en su vientre la evidencia de sus aventuras para perseguirte. Esta vez no se trataría de algún sentimiento de desagrado, sino una evidencia con voz y nombre que le mostraría a Tsukasa su peor error al meterse con alguien como él.
Los tres alfas estaban de seguro muertos.
Los dos son gemelos, un mismo adn para todos los exámenes clínicos que se atrevieran a hacerle al cachorro. No había forma de que Tsukasa no se sintiera bien con un cachorro que ni sabía si era suyo o de esos bastardos.
¡Eso era enloquecedor!
- …jajaja – El omega se rio en voz baja, pero pronto su risa se convirtió en carcajadas por la idea de tener a este niño.
Quería matarlo, no deseaba nada que ver con el ser que crecía en su vientre.
Pero, tal vez, su existencia sería suficiente para que Tsukasa sintiera su mismo dolor.
….
Curiosidad que anhelo#10
Hubo un easter egg en el capítulo 6, sino se dieron cuenta, es un hecho medico de que la boca del útero se cierra cuando un ovulo es fertilizado. Evitando así la entrada de más espermatozoides.
