Un fuerte suspiro bastó para que las pocas lágrimas salieran de sus ojos, la tranquilidad del lugar permanecía así desde las posteriores horas que pasó todo tan rápido encontrándose a la deriva entre un mar de ideas tan fuertes que era imposible sacarlo con tal de no perder la idea de que estando haya afuera la muerte rondaba como si fuera el patio de su casa, la comida no estuvo para nada mal cuando aquella muchacha de ropajes rosados se la ofrecio dentro de su habitación, pero el malestar era lo que impedía disfrutar del aperitivo al tope y solo sintiendo una tundra de recuerdos pertenecientes a que su amada cocinaba de tan buena manera como aquella monja, prácticamente le recordaba todo a ella, pero las lágrimas ya no eran bienvenidas, el miedo le consume por dentro al creer que él era el siguiente, miedo de que sí ahora ya estaba solo en su totalidad.
Estaba ahí, sentado en la banca de la derecha y enfrente al altar de esa iglesia, a su izquierda, el lugar donde su amada pereció y donde incluso podía percibir al momento de voltear por esa dirección como la sangre seca de ella se podía percibir de esa banca de rosa medio clara al igual que por el piso, donde manchas grandes como medianas se podían dibujar como por gotas pequeñas, tratadas de ser borradas a toda costa con la limpieza, pero la cicatriz no se podía desaparecer de un momento a otro así nada más como lo contemplaba el rapero, el cual, en su cara además de la melancolía que lo tenía preso, se le notaba agotado, las horas solo darían a una media hora desde que llegó y observaba que todas las personas ahí parecían darse la pregunta por que no había llegado la ayuda que prometieron los oficiales de policía quienes eran dirigidos por la oficial Miranda
La preocupación estaba siendo presa entre ellos, los pocos niños no parecían tener esa sensación al estar jugando entre sí, Sarvente, quien desde un principio atendía a los pocos heridos que se encontraban, era reclamada por los supervivientes del por qué el ejército no han llegado aún a rescatarlos si ha pasado bastante tiempo. La misma monja no tenía un método de responder a la pregunta al no saber nada, pero estaría en el intento de buscar información por la única que lo tenía, la oficial miranda quien estaba en el altar con los oficiales aparentemente discutiendo de algo.
-Esperen aquí, iré a ver qué pasa ahora mismo, solo coman algo por favor, si nos vamos no quieren que vengan con el estómago vacío
Decía la monja con una sonrisa a las personas que estaban muy encariñadas con la chica hasta el punto de confiar en su palabra, ella solo se levantaría del suelo al estar de rodillas y al altura de los supervivientes que estaban sentados en las paredes de la iglesia para poder descansar y posteriormente decidir caminar por el camino central del lugar para así dirigirse al altar con una duda que le comía desde dentro, así mismo cuando ya estaba a pocos pasos de estar cerca del altar con esa gran cruz que se miraba en todo su esplendor, se detendría para poder mirar al muchacho que estaba a su costado derecho y dándole una sonrisa mientras se volteaba
-Keith, yo…espero que te sientas bien ante todo, ¿necesitas algo?
Preguntó la monja con gentileza la cual miró cómo el muchacho tenía la mirada larga y sin ninguna pizca de exponer felicidad o estar contento
-Este…no, no gracias sarv, estoy bien, solo quisiera estar solo por un momento
Contestó el muchacho quien posteriormente se limpió los ojos y se sonaba la nariz
-Esta bien, pero recuerda, estoy aquí para cualquier cosa, esta bien
Antes de qué la chica pudiera marcharse por como se podía ver, ella solo se acercó al chico con la única intención de acariciar su cabeza y su mejilla mientras le daba una calidad sonrisa
-Para que lo sepas, no estas solo, me tienes a mi
Con tales palabras sólo se retiró para después dejar que el muchacho con una sensación agridulce pero poco después de un segundo solo daría un suspiro ante la miseria que aún le consumía, los consuelos de la muchacha parecían no ser para nada suficiente para tapar lo inevitable de recordar con lo que pasó en la misma mañana, el amor de su vida ya no estaba con él y eso jamás se podrá olvidar.
Cuando servente estuvo a escasos de la llegada del altar donde estaban los oficiales pudo ver que su buen amigo Ruv estaba ahí, y escuchando todo lo que decían los oficiales y en especial Miranda la cual era la que estaba discutiendo el tema de la evacuación de los supervivientes, cuando la muchacha escuchó acerca de eso, sabía que su pregunta o sus dudas estarían más que relacionada al momento de que ella llegara a preguntar, obviamente la pena le consumía por decir alguna palabra, en el propio criterio de la monja aún no se le quitaba lo intimidante que era la oficial Miranda y su grupo.
-D-disculpe señora Miranda, es que quisiera saber una cosa ahora mismo….
Pregunto la chica quien observó cómo los oficiales y su amigo le ponían la atención a ella
-¿Qué es lo que pasa, sucede algo?
Preguntó la oficial miranda a lo que servente respondería nuevamente tartamudeando por lo nerviosa que estaba
-E-es algo de…B-bueno, algo acerca de la evacuación de las personas…ya están empezando a preguntarse por que nadie vino, por que el ejército no a llegado
A lo que Miranda suspira mientras se quitaba su gorra para quitarse el sudor negro de su frente, aparentemente había algo entre su expresión que hizo que la monja estuviera ante un miedo que le estaba carcomiendo
-Bueno, no quería decírselo por que le podría decir a las personas, pero creo que puede ser confiable en no hacerlo- hace una pausa para ponerse su gorra mientras miraba a todos lados- Hemos tenido problemas acerca de eso, recibimos una noticia que el convoy que venía para acá para recogernos perdió contacto desde hace al menos una hora, el mando de operaciones de rescate nos detalló que el convoy envió una última comunicación antes de perder completamente el contacto
La expresión de sarvente sólo podía dejar una muestra de que sus preocupaciones personales apenas estaban naciendo
-¿Y qué pasó, qué cosa pasó?
Preguntó sarvente intrigada mientras que la oficial daba un suspiro ante su mirada seria
-En la comunicación dijeron que fueron atacados por alguien que llevaba un lanzacohetes mientras salía de un callejón. Intentaron neutralizar a esta amenaza pero lo único que se escuchó fueron los gritos de los soldados y sus disparos antes de perder la comunicación. Así que estamos varados y sin ayuda
-¿No me explico cómo alguien puede contra un convoy por si solo?
Se preguntaba ruv en ese instante
-Eso mismo me pregunto, no sabemos la circunstancia de que pasó pero…es algo sumamente irreal, dijeron que llevaba una ropa rosada muy rara y anticuada.
Respondía la oficial Miranda
Así mismo las palabras de la oficial no parecían ayudar entre la impresión y preocupación de la monja la cual solo se volteaba para así tratar de ver a las personas la cuales estaban despreocupadas hasta ese momento del asunto que estaba ocurriendo entre las calles de la ciudad, la muchacha solo tragaba saliva en ese instante ante el miedo que quería ser presa de ella ya que hasta ese momento esa era su única vía de escapé, ahora ya no quedaba nada, sentia un vacio y un abandono.
(Dios….que esta pasando, que haremos, nadie vendrá por nosotros
¿Quien rayos era?, no puedo decirles que ya nadie vendrá por nosotros, eso preocupará a los niños incluso, aquí hay gente que ni siquiera puede defenderse, están heridos.
Ni yo puedo hacer mucho para defenderlos…
Desde que hasta me di cuenta, mi magia…ya no la tengo
No se que cosa pasa, ya no puedo pasar a mi fase de demons
Ni tan siquiera puedo hacer portales
Algo raro está pasando
Ya no hay internet, teléfono, ni magia.
Si la tuviera podria usarla contra esos monstruos para asi irnos)
Se preguntaba la chica desde sus adentro Mientras estaba en silencio por un minuto al tratar de procesar bien la idea de que nadie vendrá a por ellos por la mala fortuna de la ocasión, la chica estaba buscando una solución al mismo problema, para ella siempre la había y siempre la habrá, eso lo buscaba desde sus adentros dejando además entre sus pensamientos una pista de que algo andaba mal consigo misma entre sus dotes mágicos, y es que desde que ella supo de toda la catástrofe que estaba pasando se había dado cuenta que su misma magia, la magia que usaba para transformarse como una demonio de la cual ella surgió, desapareció. Prácticamente ahora era un simple mortal indefenso, incluso su amigo lo sabe.
Antes de que pudiera al menos decir una sola palabra al respecto de una pequeña solución que estaba teniendo, solo se escucharía que a lo lejos y fuera de la iglesia unos disparos muy fuertes propios de una escopeta y de un rifle automático que puso más que en alerta a los oficiales y a los supervivientes los cuales se asustaron y se arrinconaban en diferentes partes de la iglesia ante el miedo que ya estaba siendo presa de ellos, Keith solo volteaba la cabeza hacia atrás junto con su cuerpo por la intriga de qué rayos estaba pasando mientras un silencio se apoderaba de todo el lugar sin dejar de presenciar las detonaciones que cada vez se hacían más fuerte y casi se podía decir que tenían la intención de llegar hasta la iglesia, el rapero estaba preocupado, tragaba saliva mientras lo hacía, lo mismo pasaba con sarvente quien solo retrocedía un poco mientras que miranda tenía la intención de averiguar todo lo que se acontecía en la calles
-Qué es eso…
Preguntó la oficial Martha en ese instante mientras sacaba su arma la igual que sus demás compañeros
-No lo sé, pero será mejor que salgamos ahora, tal parece que esos disparos quieren llegar hasta aquí, ¡Todos quédense donde estén, bajen la cabeza. Vamos!
Gritaba la oficial miranda quien sacó su arma mientras a su vez era acompañada de los demás oficiales a toda prisa hasta las puertas principales de la capilla con la única intención de averiguar qué era lo que pasaba, Ruv igualmente acompaño a los oficiales mientras que sarvente sólo les indicaba a las personas que se quedarán junto con ella cerca del altar para estar más seguros, incluido el mismo Keith quién parecía estar alerta ante todo lo que estaba pasando cuando miró el exterior del recinto desde el umbral que ya estaba abierto y viendo como los oficiales miraban a todos lados hasta centrarse a su derecha. Pero cuando el rapero era testigo de lo que se acontece afuera y al haber retrocedido de su lugar, se daría cuenta que por medio de la mesa que tenía ese altar estaba encima la pistola que Ashley le había dado y la cual las oficiales se la quitaron para estar más seguros, él se había dado cuenta de esta cuando golpeó su espalda con el mueble
La oficial miranda estaba atónita y con un miedo que quería abrazarla por como a la lejanía que esa extensa calle se miraba como un autobús de color blanco, manchado de sangre por toda su carrocería y verse muestras de ese líquido rosa sobre sus ventanas, conducía a toda marcha mientras sus ocupantes disparaban hacia atrás con sus armas a una horda de infectados que estaba corriendo a toda prisa hacia ellos, los oficiales miraban la destreza de esas bestias y como intentaban subirse al camión a toda costa al pegar grandes saltos, pero siempre eran destinos por disparos en la cabeza. Aparentemente ese autobús tenía como objetivo detenerse enfrente de las puertas de reja de los jardines del lugar aunque no como Keith a principio lo hizo, si no que literalmente quería ponerse pegado a las rejas de color negro
Y esto mismo sucedió, al verse que el vehículo, con su gran estruendo entre su motor y sus neumáticos cuando llegó a la acera y está la sobrepasara, provocaría en mover casi de manera brusca las rejas aunque no con la intención de destruirla o tirarlas abajo.
Miranda no sabia que pasaba, pero antes de qué pudiera haber hecho algo, observó que en la cabina del conductor había una mujer de ascendencia afroamericana,que vestía de rodado, conducía el vehículo, el cual con una rápida inspección, observó que este tenía algo escrito en su parte central y principal aparentemente un nombre el cual decía "Hospital central Funkiecity" manchados en sangre
-¡Mierda, aquí vienen!
Decía Martha quien sin dudar empezó a disparar a los infectados que ya habían llegado de un momento a otro ante las mismas rejas las cuales no los dejaba pasar la gran furia que ellos transmitían al gritar y gruñir como animales rabiosos, casi todos los infectados que siguieron a ese autobús se apoyaban enfrente la valla metálica y teniendo un intento en vano de poder atrapar algunos de los oficiales al extender sus brazos a través de las rejas, prácticamente toda la parte delantera de los jardines estaban rodeada por una mediana horda de esas cosas, algunos intentando morder las barras de metal u otros intentó escalar cosa que los oficiales intentaba que eso no pasará al dispararles y ver cómo esos infectados caían al suelo entre el mar de monstruos que rugían, algunos incluso intentaba atacar el autobús
Eso se intensificó cuando esas bestias asquerosas miraron que cuando alguien quito la escotilla de emergencia del techo había salido un muchacho de cabello anaranjado y de camiseta verde mangas y con pantalones de color café teniendo toda la intención de dispararles en la cara cuando miró que esas cosas intentaron subir, aparentemente llevaba un chaleco táctico militar y un rifle de asalto.
-Oigan polis, aquí hay gente que necesita ayuda, necesito que me cubran, son demasiados, no podre hacerlo solo
Grito el muchacho de cabello anaranjado mientras seguía disparando y viendo como casi un infectado lo muerde, miranda solo lo vio decir esas serias y frias palabras mientras miraba como una mujer de cabello azulado con ojos muy brillantes salía junto a ella una muchacha con el mismo tono de color que su cabello, la mujer, que aparentemente traía entre 40 o 30 años, estaba asustada ante lo que estaba aconteciendo
-¡Ya lo escucharon, no dejen que cedan, ustedes dos, ayuden a la señora!
Ordenó la oficial Miranda a dos de sus oficiales quienes rápidamente caminaron cerca de la verja que estaba siendo opacada de su entrada por el enorme transporte para así tener toda la intención de socorrer a la mujer, una mujer que vestía una sudadera de color verde opaco y teniendo por debajo de esta una camiseta del mismo color pero más claro, llevaba unos pantalones azulados oscuros, delimitados por ella al recogerlo para dejarlo por encima de sus rodillas, llevaba de calzados unos tacones muy gruesos de color rosado, en su mirada sólo se podía ver el horror mientras los uniformados la ayudaban.
-Descuide ya la tenemos, baje rápido.
Ante los plenos ojos del rapero, notaba como él miedo y el pánico se apoderaba de las personas y teniendo en la mente que su mismo estaría por llegar al ver a esa cantidad de infectados que movían la valla de metal con la intención de derrumbarla o subirse encima de esta para cruzar, el muchacho notaría a esa mujer bajar y que cuando lo hizo, sus ojos se abrieron completamente de la impresión como de sus ojos que por una pizca intentaba soltar algunas lágrimas minúsculas
-¡Mamá!
Grito Keith quién sin decir nada y con la mirada enojada y seria tomaría el arma de la mesa del altar para posteriormente correr a toda prisa hacia afuera del mismo templo
-¡Keith qué rayos estás haciendo, vuelve aquí!
Grito sarvente en el instante que lo miraba irse a toda prisa mientras el chico miraba como esos dos oficiales ayudaban a la mujer a medida que el se acercaba, pero cuando lo hacía notaría como un infectado, que subía por la parte izquierda de la valla, una parte que estaba desprotegida, este lograría llegar hasta la punta de la verja para después pegar un salto limpio y caer de pie sin ningún tipo de inconveniente, los tres adultos no sabían nada y se podía ver que ese monstruo estaba con toda la intención de morder a la mujer al haberla tomado del cabello con una de sus manos llenas de garras cuando ella estaba desprevenida
-¡Ahhh ayuda!
Gritaba la mujer quien hacía lo posible por zafarse del agarre del infectado, los oficiales igualmente querían ayudar a la mujer al jalarla con todas sus fuerzas y como estos pedían ayuda a sus compañeros y al mismo ruv para que los ayudara, pero estos no podían hacer mucho por la gran horda de infectados que los mantenía entretenidos al igual que el muchacho de cabello anaranjado mientras se miraba como de la misma escotilla de escapé del autobús salía la conductora del autobús junto con otra chica del mismo color de cabello que la mujer
Se podía ver que la fuerza de la bestia era mayor, se miraba que esta era 3 veces superior a la de los oficiales y eso se fijaba por como el monstruo ya estaba a escasos centímetros de propinarle una mordida bien grande en su cuello u hombro, pero antes de qué eso pasara, se escucharía la detonación de un arma de fuego a través de las espaldas de los oficiales y verse como el mismo infectado que estaba por cumplir su cometido recibía un disparo justamente en la cabeza hasta que este cayera abatido al suelo
-¡Hay dios, dios!
Gritaba la mujer despavorida mientras sentía asco y miedo por lo que ocurrió, sintiendo como los oficiales la jalaron de su cuerpo para que estuviera lejos del cadáver como del autobús, los uniformados querían saber que era lo que pasó cuando se dieron la vuelta, ya que se daban una idea de que ninguno de los habían disparados contra el infectado, esperaban que tal vez fuera alguno de sus compañeros que le salvó el pellejo a la dama, pero en cambio solo miraron que era el mismo muchacho de cabello azul, aquel muchacho que había perdido al amor de su vida y que portaba aquella pistola que trajo consigo desde el primer momento que llegaron ahí, la misma arma que acabó con aquella chica llamada Cherry y que ahora su cuerpo se encontraba calcinado por la parte de atrás de aquella iglesia. La mirada del muchacho se podía ver la melancolía y el abandonó, le atribuía esa mirada a la mujer
La cual cuando fijo su mirada en el muchacho por tan solo un segundo, las lágrimas de ella también fueron protagonistas de sus ojos
-¡Keith, mi amor, estás bien!
Gritó la dama quien corrió lo poco que estaba entre los jardines para llegar hacia el muchacho y posteriormente agarrarlo con la poca estatura que él tenía para así abrazarlo mientras su río de lágrimas caían sobre el hombro del muchacho, pero antes de qué el muchacho pudiera decir algo al respecto y sentir ese calor, ese olor que reconocía y que provenía de la piel de la dama además de la textura de su cabello tan suave, éste aportaría a la mujer para tenerla cara a cara mientras le tocó la mejilla a la dama para acariciarsela
-¡¿Dónde está Jessi, donde?!
Preguntó el muchacho quien miró hacia el bus y observó que estaban aquellas dos chicas que apenas estaban saliendo junto con otra persona que era completamente de negro entre sus pieles a diferencia de su cabeza que parecía tener una forma circular simular a una bomba, de ojos anaranjado entre amarillos como su boca, este únicamente tenía una camisa sin mangas y de cuello libre de color blanco, llevaba unos pantalones de color café con unos tenis muy grandes, lo que se podía ver en él mientras intentaba salir de la escotilla de emergencia del vehículo era que por medio de sus brazos que usaba para empujarse hacia arriba como este tenia un vendeja que le cubría su brazo derecho, este aparentemente estaba lleno de sangre
Keith miró todo eso en cámara lenta a medida que la misma mujer lo tenía en sus brazos lo quería hacer reaccionar. Los oficiales que ayudaron a la mujer que tenía 40 años fueron ayudar con las dos chicas, en primera con la de color
-¡¿Están en el autobús, que pasa?!
Preguntó la mujer preocupada mientras él muchacho se escapaba de sus brazos
-Quieres que te vayas adentro y te resguardes, la ayudare
-¡Que, no, no quiero que hagas algo así, es peligroso!
Decía la mujer oponiéndose a la decisión del muchacho mientras sus lágrimas caían
-Estaré bien mamá, solo ve adentro, ¡Hazlo!
La mujer no parecía estar agusto que de ese muchacho, que era su hijo, tuviera la decisión de quedarse ahí para ayudar mientras los oficiales y los otros dos chicos intentaban hacer la mejor supresión contra los infectados, pero al final esta con algo de duda y miedo sólo decidiría meterse a la iglesia pero tan solo a escasos centímetros de la puerta, en cambio, la misma sarvente que miraba todo, solo se cuestionaba o se impresionaba de que aquella mujer que miraba entre tantos gritos que se dieron, fuera la madre del muchacho
-¡Señora, venga es peligroso que esté cerca de ahí!
Grito sarvente tratando de que la mujer se acercará al altar
-¡No me voy a mover de aquí hasta que mis bebés vengan conmigo!
Gritó con entre lágrimas la dama y mirando con furia a la muchacha mientras ellas dos eran testigos de como el mismo Keith, con una duda que tenía y sentir el miedo recorrer por todo su cuerpo, tuvo las suficientes agallas de dispararle a los infectados que intentaba subirse al autobús y mirar como uno de ellos casi quería jalar entre el mar de muertos a la chica de color, la cual acompañada de la otra cuando miraron quien era el que las estaba ayudando, sus expresiones eran igual de similares que la misma madre del muchacho
-¡Keith eres tú!
Gritaron las dos al mismo tiempo que ellas bajaron con ayuda de los oficiales mientras él seguía disparando a las horda que cada vez parecía estar disminuyendo, pero cada vez estaban dejando secuelas de destrucción sobre el mismo autobús y las verjas que se estaban aflojando cada vez más, cuando las dos muchachas llegaron a tocar tierra junto con el sujeto de camisa blanca, las dos se acercarian al rapero entre lágrimas para darle un abrazo muy fuerte él cual el muchacho sentía que el aire se le acabaría por eso o lo fuerte que ellas dos le ponían a sus caricias, pero al final el muchacho solo las separaría a ambas mientras que él expresaba las mismas emociones que sus contrapartes femeninas
-Carol, Jessi, me alegra que estén bien chicas, no sabes lo feliz que estoy
Dijo Keith queriendo romper en llanto, pero por esta ocasión no podía hacer mucho de eso, miraba que la horda se hacía cada vez menos, pero no lo suficiente para repeler el ataque de esos monstruos, así que con la mirada fija en el sujeto de la camiseta negra solo se dirigió a él de manera seria
-Whitty, me alegra saber que estás bien, quiero que vayas a la iglesia junto con las chicas por favor, voy a ayudar a Pico.
El mencionado Whitty parecía gustarle la idea del joven, pero en cambio, las dos chicas parecían no gustarle para nada que el arriesgara su vida
-¡Que rayos te pasa!
-¡Estas loco, acaso quieres que esas cosas te maten!
Decían las dos a lo cual el mismo Whitty solo les hizo saber que no había mucho tiempo para discutir y que era peligroso estar ahí, las dos no estaban del todo seguras que el muchacho estuviera ahí pero al poco rato se haber tomado confianza con las palabras del rapero solo accederian a sus órdenes, a lo cual, el muchacho de camisa blanca se llevaría a las dos chicas hacia la iglesia a toda prisa mientras los disparos seguían y seguían, el joven Keith centraría su mirada hacia el joven de cabello anaranjado y vería que este seguía disparando desde el mismo techo del autobús
-¡Oye Pico, estas bien!
A lo que el mencionado voltearia a su derecha y miraría hacia abajo al chico de cabello azul, su expresión era de seriedad pero se le notaba la gracia que tenía por ver al rapero
-¡¿Maldito bastardo, sigues con vida? Y yo creyendo que te comieron la verga los zombies!
Dijo el chico con equipo militar mientras miraba como él mismo rapero se unía al grupo para poder dispararle a los infectados que trataban en todo momento de hacerse con el control de la situación, pero su momento de brillar cada vez se hacía menos por como cada segundo la horda se estaba siendo menos, la carne de sus cuerpos se desperdigada sobre el asfalto de la calle como por la sangre que brotaba y estando acompañada del líquido rosado brillante, el césped de los jardines de la iglesia estaban teñidos en rojo hasta el instante que la última bala dio de lleno sobre la cabeza del último infectado que intento hacer un golpe de gracia contra los oficiales, pero todo fue en vano. Un puñado de casquillo de balas estaban tirados en todos lados al igual que él de la escopeta de Ruv, la polvora se sentía en el aire. Todo duró al menos por tres minutos
Las manchas de sangre o más bien, las huellas de los infectados estaba plasmadas sobre la superficie metálica de color blanco del autobús, manchas que cada vez se hacian ver como garras.
Para el rapero, era la primera experiencia de todas que tenía toda la libertad o en una situación real de usar un arma de fuego para poder defenderse y tratar de que no lo mataran, los pies le temblaban como los brazos los cuales bajaba aún cuando su arma estuviera caliente y verse sobre el suelo la caja de municiones que había traído consigo, vacía por haberla usado y tomarse un tiempo de línea dura como de tensión en poder recargar su único cargador un nuevo lote de munición
-Despejado
-Despejado
-Despejado, ya no hay más hostiles
Decían los oficiales mientras que Pico recargaba una nueva ronda de mociones de su fusil mientras daba unos pasos hacia donde estaba Keith mientras aún seguía encima del autobús
-De todos los apocalipsis zombie que pudo haber pasado, tuvieron que aparecer los zombies que corren como corredor olímpico, yo quería a los lentos y estúpidos ¿recuerdas esa vez que te lo dije cuando miramos aquella película?
El mismo chico de cabello anaranjado parecía carecer de seriedad ante el asunto, era obvio en sus palabras, sus comentarios eran más que cómicos hacia el muchacho quien observaba como este estaba atónito
-¿No me digas que esta es la primera vez que disparas a algo que se mueve e intenta matarte? Al menos agradece que no saben ocupar armas, por lo menos me ahorran el trabajo de asesinarlos con más facilidad
A lo que Keith, con un suspiró bien hondo mientras dirigía su mirada al muchacho solo le daría un leve sonrisa
-Me alegra saber que estás bien hermano, no sabes la mierda por la que tuve pasar…
-Corrección…tuvimos que pasar todos, no eres el único que pasa por esto, tuve que literalmente ensuciarme las manos más de lo que tenía que hacer
Respondía Pico quien saltó del vehículo para así estar en tierra con su amigo, el cual solo se miraron mutuamente por un minuto hasta que los dos decidieron darse un abrazo de buenas amigos, la cara de Pico demostraba que enserio estaba contento de ver al muchacho
-Pero…también me alegra saber que estás bien amigo, creí que enserio habías muerto, una parte de mi me decía que eres lo bastante duro como para que estas mierdas te hicieran su desayuno..
Era evidente que la camaradería entre los jóvenes era evidente por cómo uno el uno al otro se tenía ese sentimiento de cariño y apego como hermanos, la historia que ellos dos compartían se entrelazan en circunstancias muy similares como estaban ahora, circunstancias donde casi les cuesta la misma vida y el futuro que les quedaba por delante, antes de Keith pudiera decir algo al respecto de su buen amigo y decirles algunas cuantas preguntas de que rayos fue todo eso que pasó, los oficiales, liderados por Miranda se acercaron a ellos con suma tranquilidad
-Buen trabajo lo que hizo ahí arriba. Un gusto conocerlo, oficial Miranda, capitana de este pequeño grupo de oficiales
Decía Miranda quien se presentó ante el muchacho el cual con la poca cortesía que tenía también hizo lo mismo
-Pienso lo mismo, me llamo Pico. Tengo que suponer que no hemos llegado tarde para la cena ¿no es así?, aunque creo que casi se estropea por haber traído a más gente de la que debería
Decía con gracia el muchacho mientras reía de sus propias palabras.
-¿De donde obtuvo su arma?- preguntó la oficial miranda quien está vez dirigió su mirada hacia Keith con seriedad- ¿Martha no se supone que tendrías confiscada el arma de fuego del señor Keith?
Reclamo a su compañera a lo cual ella con nerviosismo respondería
-B-bueno, creo que….se me olvido el detalle de haberla dejado en la mesa cerca al altar de la iglesia- contestó en su defensa viendo como la oficial miranda suspiraba a regañadiente mientras se apretaba la cara con su mano- P-pero no puedes molestarte con la decisión que hizo el señor Keith, él nos ayudó contra la multitud de esas cosas, además, por como me cuenta alguno de los oficiales que ordenastes para que ayudarán a esa mujer a bajar del autobús, que él mismo mató a una de esas cosas antes de qué pudiera darle una mordida en su cuello, él la salvó.
-Es mi madre- decía Keith con seriedad a las dos oficiales- no iba a dejar que eso pasara, ¿crees que me quedaría de brazos cruzados que eso pasara? Para nada, yo mismo jale del gatillo
-¿su madre?- preguntó la misma Miranda con duda mientras el chico asentía con la cabeza- es una gran coincidencia o lo llamaría suerte, a decir verdad, esta ciudad es muy grande pero la situación la hacer ver pequeña- mientras seguía meditando acerca de las acciones del muchacho y de cómo este había tomado el arma sin su permiso, la oficial Martha hablaría
-Es absurdo que se la confisquemos, es decir, no somos muchos en tener armas, además del señor Ruv, necesitamos más gente que sepa controlar un arma, y tanto el señor Keith como el señor Pico saben usarlas, acabas de ver que es así miranda. Hasta este momento hemos gastado mucha municiones.
-se vería que la oficial miranda estaría ante una decisión que no tenía una opción en concreto para poder elegir, pero entre más analizaba las palabras de su compañera entendía que había argumentos que la sujetaban, además, ella fue testigo que el mismo rapero era bueno disparando, más de lo que podía creer- Bien, puede quedarse con su arma, pero tenga en cuenta que necesitamos su ayuda ante todo.
Decía la oficial quien solo miraba el autobús y se dio cuenta que este era propiedad del hospital central de la ciudad, empapado en huella con sangre, y bañado por los paños de estos
-¿Vienen del hospital?
Preguntó miranda a Pico el cual respondería dando un suspiro y teniendo su típica mirada seria
-¿no es cortés preguntar si podemos ponernos cómodos primero en su iglesia? Venimos agitados y llenos de porquería de zombie
Decía el mismo mercenario quien solo empezó a caminar hacia la capilla junto con su rifle y su chaleco táctico, dejando más que solo al mismo rapero quien junto a las oficiales miraron al muchacho irse
-Déjenlo, el es así, les dijo que si les dirá lo que pasó a menos que lo traten bien
Respondió Keith suspirando mientras miraba su arma el cual tenía su cargado casi lleno mientras miraba como los oficiales se marchaban por igual junto con Ruv el cual este último parecía muy agotado, pero algo que notaría el rapero es que la oficial Martha se había quedado junto con él cuando este tenía la intención de irse
-Hicistes un buen trabajo, eres alguien muy valiente, yo…a decir verdad estuve con mucho miedo.
Respondió Martha frotando su brazo derecho mientras caminaba junto con Keith
-No me esperaba que esa mujer fuera tu madre, y creo saber que la chica que tiene el mismo tono de color en su cabello es tu hermana ¿no es así?
-Lo es…- respondió asintiendo con la cabeza- solo agradezco al árbol dimensional que ellas están bien…
-Si, lo mismo digo- decía dando una pausa mientras caminaban- Solo, espero que te sea de mucho alivio eso. Pero bien, hicistes un buen trabajo y te agradezco tanto el apoyo
-No se preocupe oficial Martha
-Je,je,je, oye creo que deberías dejar eso aún lado, no creo que tenga tanta importancia ahora, solo llámame Martha. Si necesitas algo, acude a mí, okey
-Y-yo…lo tendré en cuenta, gracias
Decía la oficial quien solo seguía en su marcha acompañado del rapero hacia el umbral de la iglesia.
