Capitulo 19: Donde no eres juzgado 1/2
Lance se despertó, tranquilamente, aun estaba medio mareado por todo lo que bebió anoche. Él nunca había tomado tanto ¿Por qué no lo hizo? no sabría responder a eso, pero hoy fue el día, hoy fue el día donde tiro todo su auto control por un tuvo, todas esas molestas leyes que el clan dragón el forzaba a respetar, y por Palkia y Dialga, se sentía genial. Bebió hasta hartarse, incluso invito a una de las chicas que siempre gritaban su nombre a pasar la noche con él, la chica y su amiga seguían dormidas aún.
Pero, aunque se sentía inmensamente bien, diversas preguntas seguían dándole vueltas a su cabeza. ¿Por qué? ¿Por qué ahora? ¿Por qué no antes? ¿Qué cambio? El, simplemente no tenia una respuesta. Pero por alguna razón que no podía explicar se sentía libre, ya no sentía esa culpa o nada, simplemente se sentía bien, se sentía invencible, como si nadie pudiese juzgarlo. Y por Arzeus, eso se sentía tan bien.
Lance se levantó, no se sentía cohibido por su desnudes, ni le afecto ver a las dos chicas de la mitad de su edad desnudas en su cama. Él no sentía nada, salvo una inmensa urgencia de saciar sus mas profundas fantasías.
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Lusamine estaba tranquila, frente a ella tenia a varios peses gordos del gobierno mundial, algunos políticos, y un par de multimillonarios, todos habían venido a este lugar respondiendo su llamado.
-Es agradable ver cuánta gente ha respondido a mi llamado. -Lusamine sonrió con crueldad. -Damas y caballeros, permítanme darles la bienvenida a Alola.
Varios de los presentes sonrieron con burla.
-Por favor, deje la teatralidad, y díganos para que nos a traído, su mensaje prometía el mayor entretenimiento que pudiésemos tener, y hasta ahora, solo hemos visto arena y mar.
-Lamento escuchar eso del actual dueño del conglomerado de minería, pero le aseguro que mi mensaje no mentía. -Lusamine presiona un botón y una pantalla aparece en su espalda. -Estoy organizando el mayor torneo pokemon que hayan visto jamás.
Las risas burlonas inundaron la sala. Lusamine se calló, esperando a que sus invitados dejasen de reír, podría haberlos mandando a callar, pero seria mas impactante, si ellos mismos entendían la situación en la que estaban.
-Lamento la risa nerviosa, pero como comprenderá, ya hemos vistos todo tipos de competencias, incluso hemos patrocinado algunas …muy exclusivas, no veo como esta competencia pueda ser de nuestro interés.
Las risas de nuevo inundaron la sala, incluso hubo algunos que se levantaron con toda la intención de irse, pero al ver esa mirada calmada y nada preocupada de su anfitriona les hizo sentarse de nuevo. Mientras tragaban saliva.
-Disculpen si mis palabras no les parecen pruebas suficientes, pero han de saber que en esta ocasión no pienso hacer una competencia a medias tintas, será una…. Una locura en toda regla. -Lusamine levanto una mano y una docena de empleadas vistiendo diminutos vestidos entregaron un folleto a todos y cada uno de los presentes. -Como pueden ver esta competencia no será como nada antes visto, después de todo, los perdedores lo perderán todo, su vida incluida.
Los presentes tragaron sonoramente, ellos realmente no habían esperado nada de lo que el folleto tenia descrito. Era una situación irreal, tanto que el actual juez de la suprema corte tuvo que intervenir.
-Lo que esta diciendo no puede ser real. -Grito el anciano que se supone vigilaba los derechos de los humanos y pokemons. -Esto, esto.
-Es real. -Comento Lusamine con una sonrisa encantadora. -Es más, todos los participantes, cuyos nombres encontraran en la segunda página, están al tanto de los peligros de esta competencia.
- ¿Y aun así vinieron? -Grito escandalizado el supremo juez. -Es, esto es mentira. Es imposible.
-Pero no lo es su señoría, es real, tanto como usted y todos los que le rodean. -Lusamine se levantó y lentamente comenzó a caminar por el perímetro de la habitación. -Y por eso es que están todos ellos aquí, quieren luchar sin restricciones… caballeros, damas, déjenme decirlo de una forma que todos puedan entenderlo. Vivir en sociedad es bueno, sí, pero eso no significa que no haya en nuestro interior un deseo por abandonarla y seguir a nuestros instintos sin temor a ser juzgados o castigados. Y por eso están aquí, en la competencia que estoy patrocinando, no será una lucha en ver que patrocinador tiene la cartera más grande, la competición que esta por venir, es pura y llanamente, una pelea a muerte glorificada. Quien gane se quedará con todo lo que el perdedor tenga, y quien pierda, vivirá lo que le quede de vida cumpliendo los deseos del ganador.
Todos los presentes tragaron, mas de uno quiso salir corriendo, casi sentían como si las palabras de Lusamine se estuviesen clavando en sus cerebros como si de clavos al rojo vivo se tratasen. Pero ninguno se atrevió. Incluso ellos podían sentir un extraño deseo por presenciar la masacre que la rubia prometía.
-Caballeros, traigo ante ustedes la ultima experiencia en entretenimiento, les traigo una prueba que decidirá de una buena vez, quien es el máximo entrenador. -Lusamine termino su recorrido alrededor de la sala y se volvió a sentar. -Pueden quedarse, realizar una apuesta por quien creen que saldrá victorioso, y atenerse a las consecuencias de su decisión. O pueden regresar a casa y jalársela mientras hacen a chicos combatir en arenas controladas.
-Nos está diciendo que…no, eso no, ¿Podría especificar que estaríamos apostando?
-Todo, señores todo, yo personalmente apuesto todo, mi empresa, mi fortuna, mi cuerpo.
Todos los hombres se llevaron una mano a la entre pierna de forma automática. La idea de tener a esa rubia loca encadenada a una cama era demasiada tentación, tanta, que incluso los miembros femeninos tuvieron que morderse los labios, ahogando un gemido.
-Bueno, ya esto será su decisión, con su permiso, tengo un evento que atender, siéntanse libres de llamar al personal si tienen dudas, o si desean saber mas del evento. Pero si tienen tanto miedo como para participar, les pido que abandonen el archipiélago, después de todo este lugar ya no es para cobardes.
Lusamine salió, dejando a todos en silencio, nadie se atrevió a tratar de detenerla o siquiera cuestionarla.
La rubia sonreía sabía que todos estaban concentrados en el evento que se avecinaba, era una locura, y por eso era genial. Los que se quedasen estarían apostando todo, toda una vida, toda su vida, sus logros, sus riquezas, todo lo que sus familias tardaron generaciones en acumular podría perderse en cuestión de segundos. Y eso era lo que lo hacia tan demoniacamente emocionante.
-No me había sentido tan emocionada en años.
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Ash se paro frente a lana, pequeña niña peli azul era hermosa, ella era la mayor de tres hermanas, sus dos hermanas menores eran gemelas, igualmente hermosas, y su madre también era una belleza. Sería una lástima que no hubiesen más, él debía esforzarse por traer mas bellezas de ese calibre a este horrible mundo.
Ash levanto a la peli azul, la cual estaba inconsciente. Claramente ella y sus amigas habían estado jugando muy duro anoche, lentamente lamio una de sus piernas. Olía tan bien como sabia. Sería fácil para él tomarla, pero ¿Cuál es la gracia en hacerlo así?
Ash coloco a Lana alado de Mallow, la chica de piel morena era hermosa, fácilmente la mas hermosa de las tres chicas, lamentablemente ella estaba sola, no tenia madre o hermanas, por lo que su belleza se perdería sin el no lograba embarazarla cientos de veces. No sería fácil para Mallow hacerlo sola, pero él sabía que ella era fuerte, por lo que no debería haber problemas.
Al final estaba Lilie, la pequeña y sumisa rubia, hija de Lusamine y su ahora hijastra. Ella era casi tan linda como su madre, pero aun mantenía una inocencia tan pura, que Ash dudaba alguna vez Lusamine tuviese. Ya la había estrenado, aunque solo por atrás, y fue sin lugar a dudas uno de los mejores culos que el había probado. Ash entrenaría a esta pequeña e insegura rubia, hasta que fuese alguien digna de llevar su dependencia.
Bueno, todo eso y más tendría que esperar, seria un desperdicio atacar a estas tres bellezas mientras duermen. Por lo que comenzaría su plan con la madre de Lana, Surien. La hermosa MILF peli azul seguramente estaba sola en casa a estas horas, seria muy agradable hacerle una pequeña visita, y quien saba talvez podría conocer mejor a las hermanas pequeñas de Lana.
Ash se movió, a un lado de la puerta estaba Wicke sentada, esperando sus órdenes.
-Voy a dejarlas a tu cuidado, asegúrate de que se queden en esta casa hasta mi regreso.
- ¿No piensa tomarlas a un maestro? -Pregunto Wicke.
-Seria un desperdicio, en su lugar mejor voy a traer a alguien mas a jugar. -Ash sonrió. -Sera divertido tener a madre e hija en una sola cama.
Wicke asintió.
-Le aseguro que hare mi mejor esfuerzo por mantener a estas chicas, hasta su regreso amo.
Ash sonrió, casi sintió un deseo por recompensar a Wicke, pero al final lo dejo, ya se encargaría de ella de todas formas.
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Tan pronto como Lusamine dejo la sala de juntas, el silencio invadió a los presentes, asfixiándoles, exprimiendo cualquier valor o voluntad que podían haber tenido.
Mas de uno pensó en retirarse, pero estaba claro que quien lo hiciese primero seria tachado de cobarde por todos los demás. Razón por la cual ninguno dio un paso al costado, su orgullo los obligaba a avanzar. Y talvez eso era lo mejor. Cientos de riñas y pequeñas disputas se podrían solucionar eligiendo al representante adecuado.
-Bien, está claro que Lusamine es una perra y está loca, pero. -El presidente de un consorcio de navíos turísticos levanto el folleto. -Que me lleve Kiogre, esto es por mucho el evento más prometedor en el que he estado.
Todos los presentes asintieron, mientras en sus corazones la oscuridad que ocultaban al ojo público, comenzaba a recorrer sin filtro por sus venas. Este sin duda sería un evento que pondría al mundo de cabeza.
Los primeros en aceptar fueron los mas importantes, magnates de inmensos imperios, compañías y demás, para ellos comprar este archipiélago y todo lo que hay dentro no era diferente a lanzar unos pocos centavos al agua, pero ahora que sentían el peligro de lo que significaba esta competencia, se sentían vivos. Por primera vez en mucho tiempo. Claro que no por estar interesados descuidarían su posición, por lo que hicieron llamadas, asegurándose que su campeón elegido estuviese armado con todos los recursos que pudiese llegar a necesitar.
Los siguientes en aceptar fueron aquellos que luchaban por resaltar, hijos de los dueños de poderosos conglomerados, seres ambiciosos, deseosos de probar su valía ante los ojos de un padre que no veía mas que el numero de su banco.
Al final, aquellos que no querían participar, no por falta de dinero, sino por ser demasiado pequeños y poco ambiciosos para luchar contra la corriente que sin duda surgiría en la competición, estos quisieron retirarse, pero estaban atrapados, escapar de este lugar, sería como llevar un cartel de cobarde por el resto de su vida.
Al final todo se reducía a un único hecho, el ganador tomaría todo de los demás participantes, eso incluía ese redondo y jugoso trasero de la rubia loca que los había llamado. Bien dice el dicho; no importa la semilla, tanto como el suelo donde es plantada.
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Ash camino por la ciudad, esta se sentía extrañamente vacía, había algunas personas si, pero eso era nada comparado con la gran cantidad que vio en sus primeros días en el archipiélago. No solo eso, había algo en el ambiente, una sensación extraña estaba en el ambiente.
Aun así, lo mas extraño era que nadie parecía notarlo, todos los presentes seguían sus actividades diarias sin notar la extraña sensación que envolvía la ciudad, ni la poca gente que había.
Ash trato de ignorar esa sensación que lo aplastaba, pero era molesta. Y no parecía irse, al menos no mientras no estuviese dentro de algún edificio.
Ash movió la cabeza, negando cualquier pensamiento que pudiese haber tenido, debía apurarse, ya era casi medio día, y el esperaba poder regresar a su casa antes del anochecer, este día su cena serian tres lindas vírgenes. Un plato sin duda especial, pero para que fuera extra especial tenia que convencer a Surien, la madre de lana de venir con él, y ya que estaba en eso, también se traería a las gemelas, aun eran jóvenes, pero sin duda crecerían muy bien, en especial si el las cuidaba apropiadamente.
En eso estaba, cuando llego a una casa, no era muy grande, pero si lo justo para que Lana y su familia viviesen cómodamente. Casi como si se tratase del destino las gemelas estaban jugando en el patio, mientras su madre regaba alegremente las plantas.
La milf se veía genial, tenía largas piernas, que terminaban en anchas caderas, tanto, que apenas si entraban en ese apretado pantalón que usaba, su cintura era una deliciosa curva, para luego ser coronadas por unas inmensas ubres, tan grandes que Lusamine seguramente rabiaría sus celos si era comparada.
Ash por unos segundos considero su siguiente paso, pero la verdad eso de planear nunca se le dio bien así que avanzo sin un plan, ya pensaría algo con forme las cosas se desarrollasen.
Con paso firme ingreso a la propiedad, saludo a las gemelas con un silencioso asentimiento, ambas niñas se rieron, antes de ignorarlo por completo y seguir jugando. Luego se acercó a Surien, quien parecía no haberlo notado, cuando estuvo justo detrás de la muy bien proporcionada milf, ataco, movió rápidamente su brazo para apretar una de las inmensas nalgas de la madre de Lana.
Suirien se levantó, asustada, y muy molesta, pero cualquier queja quedo en un gemido medio reprimido cuando Ash movió su mano atacante una parte aun mas sensible de su cuerpo.
- ¿Ash que estás haciendo? -Trato de preguntas Surien, aunque su cuerpo le fallaba tanto que tubo que agarrarse a la pared de su casa para que sus piernas no cediesen.
- Creo que es muy obvio lo que estoy haciendo. -Ash se rio mientras seguía frotando la concha de la milf a través del pantalón. -Es obvio que no has tenido a alguien que te preste atención en mucho tiempo, eso hay que solucionarlo.
Surien quiso negarse, pero su cuerpo le traicionaba, la única acción que había tenido reciente mente fue un encuentro lésbico con Mallow, y aunque la morena se esforzó, era obvio que ella necesitaba un toque masculino para poder rascar por fin esa picazón que no la dejaba dormir.
- Esta, esta, eta bien, tu ganas, pero vamos a un lugar diferente, si mis hijas te ven. -Surien tuvo que morder el dorso de su mano para no gemir de placer cuando los dedos de Ash le hicieron alcanzar su primer orgasmo.
- No creo les importe, es más, puede les sea educativo.
Surien se horrorizo ante la idea, sería su ruina como madre y mujer si era vista por sus hijas en semejante estado, y aun así la idea la estaba excitando como nada que ella hubiese imaginado antes. Perder ante la lujuria, dejar que este chico joven la folle justo frente a sus pequeños retoños, gravar la imagen de como un hombre reclama a su hembra en sus jóvenes ojos, sus hijas, tan jóvenes que ni siguiera han experimentado su primer periodo. ¿Qué tipo de consecuencias traería tal acción en sus pequeñas mentes y cuerpos?
Tal pensamiento era veneno, y ninguna madre que se precie debería tenerlo, pero a ella ya no le importaba, lentamente cualquier pensamiento que no fuese revotar rabiosamente sobre el miembro erecto de Ash era una perdida de tiempo.
- Veamos si realmente tienes lo necesario para montar esta loponny salvaje. -Comento Surien al momento de abandonar cualquier conciencia sobre sus acciones. Ya nada la importaba. Nada.
Ash sonrió al momento que vio como esos inmensos pechos quedaron libres de esa estrechísima camiseta, aunque se sintió un poco cohibido, el realmente no esperaba que la madre de Lana aceptase tener sexo al aire libre, pero bueno, seria un desperdicio no aprovechar esta oportunidad.
La ropa fue descartada rápidamente, y ambos amantes se fundieron en un beso que no transmitía cariño o confianza, únicamente transmitía hambre y lujuria.
Surien fue la primara en separarse, necesitaba oxígeno.
- Supongo que me falta práctica, solo pude darte unos pocos hits. (por si se preguntan que trato de decir con Hit, es cuando das un beso con lengua, que tantos movimientos puedes hacer dentro de la boca del otro.)
- La practica va a sobrar de ahora en adelante.
Ash salto sobre Surien, empujándola contra la pared, antes de asaltar esos inmensos pechos. Ash trato de chupar ambos, pero eran demasiado grandes, así que tubo que contentarse con solo uno.
Surien por su parte, uso su diestra mano para estimular el miembro de Ash, mientras con su otra mano, se aseguraba que su vagina estuviese totalmente húmeda.
- Chico pareces un bebe kangaskhan, tan adicto a los pechos. Espero que tu madre te haya alimentado bien.
- Creo que mejor no ahondemos en ese tema. -Comento Ash mientras se separaba de los pechos de Surien. -Es un tema que de seguro mata los ánimos.
- Pobre niño destetado, pero no te preocupes, yo te alimentare muy bien.
Ash no respondió en su lugar levanto una de las piernas de Surien, ya no hacían falta más juegos previos, era el momento de pasar al plato principal. Embistió con todas sus fuerzas el hambriento coño de la inmensa MILF quien grito de placer cuando sus paredes internas se estiraron para recibir a su nuevo amo y señor.
Ash sonrió, le gustaba esa reacción tan honesta de Surien, coloco su pierna sobre su hombro y sujeto su inmenso culo con su mano libre, ya estaba listo para comenzar el primer asalto.
Surien gritaba de placer, poco o nada le importaba si era escuchada por alguna persona, Ash era su nuevo macho, y era su sagrado deber encargarse de complacerlo de ahora en adelante. Y a diferencia de esas estiradas jovencitas, a ella no le importaba el momento, el lugar, o el cómo le daría a Ash el placer que se merece. Ella lo haría todo.
- Tienes un coño apretado, pese a tener tres hijas.
- No he tenido acción en mucho tiempo. -Surien trato de moverse un poco, pero Ash se lo impidió. – dios, creo que mis dedos jamás podrán volver a complacerme.
- ¿Desde hace cuanto que no te ha tocado ningún hombre?
- Creo, que, desde antes del nacimiento de las gemelas, no sé, puede que antes. Ya no me acuerno, y no me importa, tu te encargaras de hacerme compañía ¿verdad?
- Mientras obedezcas lo que te ordene.
- Por supuesto, no habrá orden muy perversa o deseo tan humillante que yo no lo cumpla con total entrega. -Juro Surien.
Fue en ese momento donde Ash se corrió dentro de la inmensa MILF, no hizo falta advertencia ni nada, si Surien se quejaba de cualquier forma sobre este trato, tendría que disciplinarla.
Surien no se quejó, por el repentido crepie, en su lugar se arrodillo y comenzó a lamer el miembro de Ash, preparándolo para el siguiente Round que sin duda ellos tendrían.
- Parece que tus gemidos llamaron la atención de tus gemelas. -Señaló Ash. -Míralas, nos espían desde esa esquina.
- Déjalas, que aprendan como se complace a un hombre. -Surien no pensó en sus hijas, de hecho, su presencia era apenas un pensamiento en la esquina mas lejana de su cerebro. Toda su concentración estaba en complacer a su macho.
Ash se rio esto había resultado ser mucho más fácil de lo esperado. Bueno, aun habían algunas cosas que hacer, pero de momento podía dedicarse a disfrutar el momento.
Ash sujeto la cabeza de Surien con sus dos manos, antes de obligarla a tragarse su miembro entero en un solo movimiento, luego marco un ritmo sin pausas. Quería correrse lo más rápido posible, y quería que las gemelas lo vieran mientras él se corría en la garganta de su madre.
No paso mucho tiempo antes de que eso se cumpliese, Ash se corrió con fuerza en la boca de Surien, quien se esforzaba en que nada del semen se le cayese al suelo. Todo mientras las dos espías observaban sin saber que hacer o como reaccionar.
- Bien creo que eres muy buena limpiando mi polla, ahora veamos como lo hacer por el culo.
Ash no espero a que la MILf recuperase su aliento, la levanto rápidamente, y la apoyo contra la pared, antes de penetrar su ano sin ningún juego previo.
Surien apretó sus dientes para no gritar, sentía como sus intestinos quemaban, ella nunca había experimentado acción por atrás, Ash había tomado su primera vez.
Ash era una máquina, envestía y sacaba su miembro con gran precisión, sin apenas preocuparse por los gritos agónicos de su pareja o las pequeñas espías, quienes estaban mas cerca, observando la acción a solo a medio metro de distancia.
Por unos momentos Ash pensó si tenia que decirles algo, pero al final se quedó en blanco, a él realmente no se le ocurría nada que pudiese decirles, dejaría todo ese asunto a su madre. Mientras las gemelas observasen en silencio a el no le importaba para nada lo que estuviesen asiendo.
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