CAPITULO IV

¿Donde estaba? ¿Qué había ocurrido? Abrió lentamente sus ojos pues aún se sentía cansada, rápidamente las cortinas del dormitorio se mecieron por el viento que entraba por el balcón

Se abrazo a si misma buscando calor pero decidió que si no cerraba la ventana jamás podría dejar de sentir frío, con desgano quito las calientes cobijas de su cuerpo y fue hasta ese momento que noto que ya no llevaba su pijama, al contrario llevaba una mucho más elegante, decidió no prestarle atención pues el frío comenzaba a molestarle grandemente, se bajo de la cómoda cama y camino ágilmente hasta el balcón pero justo cuando estaba por cerrar las ventanas una inigualable voz la hizo detenerse

Como pesan – aquella melodiosa voz, era Inuyasha no podía equivocarse – no seas llorón – definitivamente había sido Sesshoumaru, pero, que estarían haciendo en el jardín, giro su rostro mientras buscaba un reloj que le indicara la hora, luego de algunos segundos logro encontrar uno justo al lado de la cama – 3:03 a.m. – murmuró, volvió la vista hacia el jardín iluminado únicamente por la luna, la luna, sus ojos se posaron sobre la gigantesca lámpara nocturna

No la veas – lo siguiente que se oyó por la gigantesca mansión fue el aterrorizado grito de Aome – que voz, casi me dejas sordo – comentó un mareado kitsune frente a Aome – no vuelvas a asustarme de esa manera – vocifero intentado recuperar su aliento, aún no se acostumbraba a su nuevo guardián pero el ruido de puertas abriéndose bruscamente la sacaron de su ensimismamiento – ¿Estás bien? – Preguntó inquieto Inuyasha mientras se acercaba sigilosamente hasta ella – si, no te preocupes – le contesto mientras le regalaba una hermosa sonrisa tranquilizando al hanyou – que bien – suspiró mientras la abrazaba, ella recostó su cabeza sobre el bien formado pecho de Inuyasha – lo siento – susurró inhalando el aroma tan varonil de su amado

¿Por qué gritaste? – preguntó curioso mientras la obligaba a verlo directamente – pues…ejem… yo… - soltó una risilla nerviosa, simplemente no podía decirle ya que era seguro que se riera de ella, giró la vista hasta el buró que estaba frente al tocador y se encontró con la imagen de Shippo intentando ponerse lápiz labial - ¿Tú qué? – el gesto nervioso de Aome le decía que posiblemente ella o bien no le diría la verdad o prefería omitirse la respuesta y le cambiaría de tema – bueno es que… - pero sus palabras fueron cortadas abruptamente por el ligero aroma a sangre que emanaba del cuerpo de Inuyasha – sangre – fue lo único que sus labios dejaron salir

Ah eso, lo que sucede es que – detuvo su respuesta – Aome dime que es lo último que recuerdas – aquellas palabras la trajeron a la realidad pues ver la cara del pequeño reflejada en el espejo y con el lápiz mal puesto le causaban mucha gracia – lo último que recuerdo – su mirada le indicaba que debería hacer memoria pues era importante para él, cerro los ojos por un instante intentando recordar que había sido lo último que tenía en la mente, diversas imágenes en desorden la abrumaron rápidamente, todo pasaba tan velozmente que no podía acomodarlas para entenderlas, un fuerte dolor la obligó a llevarse las manos a ambos lados de su cabeza e intentar no pensar en el dolor – la luna – musitó después de algunos segundos pero el dolor se agudizo precipitadamente obligándola a sentarse en la cama – la luna – murmuró Inuyasha mientras veía por el balcón al astro rey de la noche

Eso solamente confirmaba las sospechas de Inuyasha que en esos momentos se encontraba sentado en el despacho de la casa – así que la Luna – Sesshoumaru le dio otro sorbo al vaso de whisky que tenía en sus manos – talvez tus sospechas si sean ciertas – muchas leyendas se contaban entre las familias de los youkais acerca de seres que otorgaban segundas oportunidades – eso creo – realmente le agradaba si eso había sucedido pero también temía porque si las leyendas eran ciertas Aome tenía dos destinos escritos y solamente uno podría seguir - ¿Ella te ha comentado algo? – El menor simplemente negó con la cabeza – al menos ya se pudo dormir – le había costado pero luego de algunos minutos tratando de calmarla logró hacer que se durmiera, se veía tan hermosa

Los primeros rayos de sol demostraban el inicio de un nuevo día para todos, especialmente para los residentes de la mansión Taisho – buenos días – saludo el mayor continuando su lectura matutina por el periódico – mmm – fue la rápida respuesta del menor que al parecer el sueño parecía no querer dejarlo aún a pesar de haber tomado una ducha fría para intentar despertarse – aquí esta tu desayuno mi niño – comentó una anciana de tez blanca y cabello grisáceo – gracias Kaede – la susodicha sonrió e hizo una reverencia – permiso jovencitos – dicho esto desapareció dejando un impecable silencio, solamente el sonido de los vasos y cubiertos mientras desayunaban se atrevían a romperlo – lee esto – comentó fríamente Sesshoumaru al tiempo que le entrega el periódico, lo tomó y lo leyó – increíble – farfulló molesto sin despegar la vista – lo sé, el muy imbécil cree que nos quedaremos de brazos cruzados – soltó molesto, observando el jardín por medio de los gigantescos ventanales del comedor y una sonrisa surcó su rostro

Inuyasha seguía meditando todo lo que acababa de leer, deseo comentarle algo a su hermano pero la sonrisa que adorno el rostro de Sesshoumaru lo estremeció – vaya que da miedo cuando sonríe – pensó nerviosamente el menor retomando su desayuno, las puertas del comedor se abrieron y ambos hermanos dirigieron sus dorados hacia las portillas encontrándose con una persona conocida – buenos días – saludo alegremente mientras se acomodaba en la silla frente a Inuyasha quedando al lado izquierdo de Sesshoumaru – buenos días – contestaron al unísono – veo que te levantaste de buen humor – comentó la azabache al ver la sonrisa del mayor – así es – corroboró levantándose de la silla; se despidió de Inuyasha y le propicio un rápido beso en los labios a la chica, rápidamente salió de aquel lugar – vaya que lleva prisa – gloso dulcemente al tiempo que uno de los sirvientes le servia el desayuno – así veo – contestó Inuyasha terminando su desayuno

Creo que iré a resolver algunos asuntos – se levanto de la silla y se dirigió a la chica – te encargo que en cuanto despierte me avises – luego de esto salió del comedor, sus pasos eran rápidos ahora que Naraku había dado señales de vida nada lo detendría de vengarse y quitarle la perla – eres mío – soltó mientras tomaba las llaves de su automóvil y se colocaba la chaqueta – no tardes – sonrió para sus adentros y sin contestar salió de la casa, Sesshoumaru nunca cambiaría, desde la muerte de su padre había sido muy callado, muy pocas veces se expresaba; aunque ahora que lo recordaba desde que había conocido a Aome había cambiado. Pero la llegada de ella lo había cambiado por completo se había abierto completamente al mundo del que alguna vez se ocultó – creo que ya despertó – esa voz lo hizo exaltarse pues se encontraba muy metido en sus recuerdos

De acuerdo – dicho esto se dirigió al cuarto de la chica que le quitaba el sueño todas las noches – de nada – una pequeña risa inundo la sala – nunca cambias Inuyasha – se dio medio vuelta y observo el hermoso día que había afuera – creo que tomare un baño en la alberca – dicho esto subió las escaleras y se preparó para un día soleado

Se desperezó y se talló los ojos intentado enfocar correctamente los objetos – veo que despertaste – observó como una bolita café se encontraba en su regazo – ah – cerró los ojos un momento y los volvió a abrir – a eres tú – comentó indiferente mientras se estiraba – pero no te emociones por favor – pidió sarcásticamente Shippo, Aome le sonrió tiernamente y le revolvió su flequillo – ¡¡hey!! – pidió intentando en vano quitarse la mano de la chica de encima – no te enojes simplemente que así contesto cuando me despierto – el pequeño dejo su intento y se dedico a enfocar toda en la recamara – se ve que este cuarto es de una chica – comentó haciéndose el interesante al haber notado aquel detalle – lo sé, es mi habitación – se levantó de la cama y se dirigió al balcón, abrió las puertas y la brisa de la mañana la saludo alegremente – ¿Por qué es tuya? – inquirió el kitsune mientras saltaba en la cama – porque a la madre de Inuyasha le gusta que venga a quedarme con ella cuando ellos salen – respondió mientras lo tomaba en el aire – ya veo – Aome suspiró lentamente contando mentalmente, como haría para controlar a su guardián, era demasiado curioso y eso en algún momento le traería problemas

OK, veamos que tan eficiente eres – soltó perversamente la chica dejando a un kitsune asustado en la cama – que tal si me das un poco de ropa – dicho esto algo en el pequeño se activo – como desees – en el acto un fuego azul-verdoso salió de su mano e inmediatamente comenzó a tomar forma, Shippo se encontraba realmente contentó al parecer esta vez no metería las patas pero su sonrisa se borró rápidamente al notar como el fuego se mecía de un lado a otro y no lo podía controlar – Shippo – llamó la chica al notar como el fuego creía velozmente – detenlo – pidió mientras corría de un lado a otro de la habitación – eso intento – intentaba en vano frenarlo – piensa Shippo, piensa – se animó mentalmente pero justo cuando logró controlarlo pudo notar un aura única que le provocaba escalofríos por todo el cuerpo, subió la mirada y observó como Aome lo veía furiosamente

Soltó una risilla nerviosa que irritó a la chica – no te ves tan mal – comentó intentando que el enojo de su protegida disminuyera – pues si verdad – soltó mordazmente pues al parecer el fuego la había alcanzado quemándola levemente – jejeje vele el lado positivo, no tendrás que ir al mar – dicho esto corrió a todo lo que sus patitas le daban para huir de la ira de Aome – ven acá pequeño no huyas, créeme que no te va a doler – sentencio mientras corría por toda la habitación, busco en cada rincón de la habitación aún así no encontró nada, un pequeño jadeo llamó la atención de todos sus sentidos, lentamente subió la mirada hacia la lámpara y un brillo violáceo apareció en sus ojos – bingo – dicho esto dio un salto impresionantemente alto y lo tomó de la cola, descendió rápidamente y gruñó notablemente molesta

Veo que ya despertaste – comentó un anonadado chico en la puerta de la habitación, Aome giró la mirada rápidamente y comenzó a pensar en miles de excusas – s…si – logró articular estaba nerviosa, no sabía si Inuyasha había visto todo y si lo había visto que pensaría de ella – y me puedes decir por qué brincaste a la lámpara – cuestionó sin salir de su asombro – pues porque – meditó lo que le diría pero no se le ocurría nada – pss oye – aquello atrajo su atención a su mano y notó que el pequeño ya no estaba – Shippo – murmuro entre dientes – en tu mano – abrió lentamente su mano y pudo observar un pequeño lazo para el cabello – es que el viento voló el lazo hasta la lámpara –contestó audazmente y pidiendo internamente que le creyera, observaba como Inuyasha la veía incrédulamente al parecer no había funcionado, suspiro resignadamente al notar como se acercaba a ella pero al sentir unos labios sobre los suyos se olvido completamente de todo el ajetreo de la mañana, soltando lentamente el lazo de sus manos coloco sus manos sobre el firme pecho del chico y correspondió al cálido beso que le daba

Recuerda que hay un niño aquí – le recordó Shippo mientras se levantaba del suelo y sacudía el polvo de sus ropas, Aome solamente movió la mano en señal de que desapareciera y el pequeño obedeció, sus lenguas se encontraban en un juego ya conocidos por ambos, las manos de él recorrían lenta y suavemente la espalda de la chica pero para desgracia de ambos sus pulmones exigieron el oxígeno así que con culpabilidad se separaron – vístete el desayuno esta listo – comentó dándole un último beso y con esto salió de la habitación, Aome se llevo los dedos a la boca y sonrió, con los ánimos levantados se dirigió al baño a tomar una rápida ducha. Se sentía tan relajante apreciar el agua sobre su cuerpo, extrañamente se sentía diferente sabía que algo había cambiado en ella pero aun no entendía que había sido, resoplo cansada y cerró la llave del agua, tomo una toalla y salió del baño

Se dirigió a su armario y observó detenidamente la ropa, sonrió y tomo una falda de mezclilla corta, una blusa de tirantes blancas y unas sandalias del mismo color de la blusa coloco un gancho azul a cada lado de su cabeza y bajo las escaleras, se dirigió al comedor y notó que no había nadie; se dirigió a la cocina y ahí encontró a Kaede con algunas sirvientas terminando de limpiar el lugar – buenos días Kaede – comentó alegremente Aome mientras tomaba asiento, todas las personas que se encontraban ahí la veían asustadas, era comprensible se supone que ella estaba muerta, Kaede fue la primera en reaccionar y rápidamente la abrazo susurrándole que la había extrañado mucho y que le alegraba que estuviera de nuevo con ellos, Aome agradeció en silencio y limpió las lágrimas del rostro de su segunda madre – buenos días Aome – le sirvió su desayunó y comenzaron a platicar de temas triviales, en esas estaba cuando sintió que algo se acomodaba en su regazo y notó como Shippo comenzaba a comerse su comida – no – comentó bajo para que nadie la oyera – pero yo quiero – reclamo el pequeño quitándole el panqueque de la mano – son míos – al tiempo que tomaba nuevamente el panqueque – no es justo – lloriqueó Shippo intentado quitarle el panqueque pero muy al contrario de estar molesta Aome disfrutaba de hacer pasar por esas situaciones al pequeño – esta bien come – invitó dejando el alimento en el plato – ¿y tu? – Preguntó mientras con el tenedor tomaba un poco del desayuno – está bien, pediré mas – dicho esto le dirigió una sincera sonrisa

Veo que ya despertaste – aquella atrajo la atención del trío – hola Rin – saludo la azabache alegremente dándose un efusivo abrazo, Kaede veía enternecida esa imagen ya que ella nunca había podido tener hijos y ellos eran como su familia, volteó hacia el plato de Aome y notó que no había nada – creo que tiene mucha hambre – pensó mientras tomaba el plato y servía más – vaya me alegra tanto que estés aquí – se limpió las lágrimas que habían salido pues sabía que a su amiga no le gustaba ver a nadie llorar – lo sé, veo que tú y Sessh siguen juntos – las mejillas de Rin se tiñeron de carmín y asintió levemente – bueno te dejo, debo ver algunas cosas en los diseños de la pasarela – se despidió y Aome volvió a sentarse dispuesta a disfrutar de su desayuno pero al parecer Shippo había arrasado con todo – Kaede – llamó tímidamente mientras le daba su plato – dame mas por favor - la anciana la veía cautelosamente y luego de eso suspiro – está bien, pero si sigues así vas a ponerte gordita – bromeó sirviéndole mas – lo se – comentó alegremente mientras comenzaba a comer – Aome no olvides que tienes que cumplir una misión – recordó Shippo que veía fijamente cada movimiento de la chica – si – contestó continuando su tarea de llenar a su hambriento estómago – bien, también debo recordarte que no deberás tardar mucho – aquel comentario atrajo la atención de la chica que paro su actividad - ¿A qué te refieres? – En todo el tiempo que hablo con aquella voz jamás se le dijo algo sobre el tiempo

Qué debes de cumplir tu misión en un tiempo no máximo de un año, si sobrepasas ese tiempo y no has completado lo que deberías hacer tu alma dejará este mundo y será enviada al más allá – parecía que el hambre la había abandonado; aquellas palabras hicieron eco en su cabeza, no era posible de ser verdad eso que le había dicho Shippo entonces debía comenzar a moverse – que sucede mi niña te ves pálida – sonrió a la anciana y se excuso diciendo que ya se había llenado a lo que ella acotó que tres platos llenaban a cualquiera, le dedico una dulce mirada y se retiro

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Gomen por la tardanza peor aquí estoy nuevamente con un nuevo capítulo, quiero agradecer a todas las personas que me han dejado reviews me alegra saber que la historias les esta gustando jajaja

Espero no tardar para poner el siguiente cap jejeje, no olviden dejar sus comentarios

Matta ne!!!!