CAPITULO XVI.-

Era medio día, cuando un barco de mediano tamaño, encallo en la Isla de "Reina Muerte". Un joven de verde cabellera se encontraba en cubierta observando con detalle el paisaje a su alrededor. ¿Cuanto había pasado desde la última vez que estuviera ahí?

-Dos años-murmuro para si mismo-Dos años de no tener noticias de Ikki-suspiro con tristeza, pero luego sonrió-Eso ya no importa, ya estoy aquí y volveré a verlo.

Justo en ese momento a lo lejos vio una cortina de polvo. Fijo su vista en ese lugar y con vio que se acercaba un grupo de jinetes, por un minuto pensó con algo de temor, que podría tratarse de los hombres de Máscara de la Muerte, pero sus malos pensamientos desparecieron al reconocer al jinete que iba a la cabeza, era inconfundible esa manera de cabalgar y su silueta a pesar de estar cubierto por una pesada capa. Con paso rápido se dirigió a su camarote, en el que había un joven de cabellos castaños haciendo el equipaje, labor que fue interrumpida por la entrada rápida y casi brusca del peliverde.

-¡Ya viene, ya viene Seiya!-exclamo gozoso, dando unos saltitos emocionado, mientras se dirigía al único espejo del camarote.

-Me alegra escuchar eso, señor Shun-respondió con una sonrisa el castaño, mientras se apresuraba a terminar de empacar todo.

-¡No lo he visto en dos años. Tengo que arreglarme!-exclamo Shun, mirándose al espejo

-Señor usted esta muy bien-respondió el criado con una sonrisa, viendo el nerviosismo de su amo-Estoy seguro que "su hermano" pensara lo mismo al verlo.

-Eso espero Seiya. Quiero darle una buena impresión-respondió el peliverde, y luego de verificar que incluso todos sus cabellos estuvieran en su lugar, salio presuroso a recibir a quien quería como si realmente fuese su hermano.

Al momento de llegar a la cubierta, vio con alegría que Ikki, terminaba de subir al barco. Por un momento ambos se vieron fijamente, los ojos azules de Ikki con los verdes de Shun. Este último comenzó a lagrimear y con una amplia sonrisa corrió a abrazar al peliazul.

-¡Ikki!-exclamo al momento de abrazarlo, siendo correspondido por el Fénix, quien sonrió complacido.

-Hola Shun-saludo Ikki limpiando algunas lagrimitas que habían salido de esos lindos ojos verdes-Me alegra mucho que vinieras-dijo con una sonrisa sincera y cariñosa

-Yo también Ikki. Te extrañe mucho "hermano"-respondió este

-¿Aun me consideras tu hermano?-pregunto con una pequeña sonrisa el peliazul

-Por supuesto, siempre serás mi hermano mayor-contesto Shun, mientras terminaban el abrazo y ambos se dirigían al interior del barco.

-¿A propósito donde esta Seiya?-pregunto Ikki

-Esta terminando de hacer el equipaje-contesto con una sonrisa-A propósito se esmero haciendo el almuerzo. Hizo bastante, tanto que creo que alcanzara no solo para tus acompañantes y nosotros, sino también para la tripulación completa.

-Eso les alegrara bastante, y a mi porque me estoy muriendo de hambre-respondió con una pequeña risa.


-Ya esta todo listo, señor-informo uno de los sirvientes-Todos los hombres están en posición, solo esperan su señal para atacar.

Shura mostró una sonrisa cruel. Si, todo estaba perfecto, pronto sus esfuerzos tendrían fruto.

Y así, mientras Shura se extasiaba con sus pensamientos, ni él ni sus hombres se dieron cuenta de la presencia de otra persona en lo alto de una de las montañas que los observaba inquisitivamente.


-¿Que sucede Mu?-pregunto preocupado Aldebarán, cabalgando junto al pelimorado.

-Nada Alde. ¿Por que lo dices?-replico el otro

-Porque te noto preocupado y tu silencio no es usual-contesto el otro

Mu suspiro, miro a su moreno y musculoso casi novio, y supo que no podría mentirle.

-Lo que pasa...-comenzó a hablar tímidamente

-¿Si?-le animo el más alto

-Tal vez sea una tontería…pero...tengo un mal presentimiento-termino de decir el pelimorado

-¿Mal presentimiento?-repitió Alde mirándolo fijamente

-Si, es que siento que algo malo va a pasar, y tengo miedo por la seguridad de nuestro jefe y el de todos nosotros-explico apesadumbrado.

-Tranquilo mi amor-le dijo Alde suavemente, tratando de calmarlo-Les diré a los demás que estén alerta y si algo malo sucede, yo te protegeré-dijo mirándolo con amor, a lo que Mu sonrió.

Después de guardar en su memoria esa bella sonrisa, Alde se adelanto un poco y se acerco a los jinetes más próximos a él, que justamente eran los hermanos Aioria y Aioros.

-¡Hoy me toca a mi! ¡Ayer tu estuviste con Saga y anteayer Cristal!-exclamo disgustado Aioria

-Si, pero recuerda que el otro día estuve de guardia toda la noche y no pude disfrutar de mi turno con Saga-replico Aioros

-Eso díselo a Cristal, porque hoy pase lo que pase, haré el amor con Saga-dijo Aioria en tono triunfal.

-¡Ejem!-ese sonido llamo la atención de ambos hermanos que tan concentrados habían estado en su discusión

-Disculpen que moleste-se disculpo Alde al ver el sonrojo de ambos hermanos y darse cuenta que parte de su conversación había sido escuchada

-¿Que se te ofrece Aldebarán?-pregunto Aioros

-Necesito que avisen a todos que estén alertas-dijo Alde

-¿Y eso por que?-pregunto interesado Aioria

-Porque Mu tiene un mal presentimiento, y ustedes son testigos que cuando Shión los tenia, era por algo-dijo preocupado

-Esta bien Aldebarán, no esta demás ser precavidos-contesto Aioros, dándole la razón

-¿Se lo decimos al jefe?-pregunto Aioria, viendo fijamente a los jinetes que iban al frente de todos. Allí estaba Ikki conversando animadamente con Shun y Seiya a un costado escuchaba atentamente la conversación con una sonrisa.

-No lo se, creo que seria lo mejor, pero quizá se moleste si lo interrumpimos-respondió Alde, pensando seriamente en el conocido mal carácter de su jefe.

-Entonces digámosle a Saga él vera si le decimos o no-respondió Aioria mirando al otro jinete que iba a la cabeza y estaba al costado contrario de Seiya.

-De acuerdo, entonces uno de ustedes dígale discretamente y el otro comience a alertar a los demás, yo haré lo mismo de este lado-dijo Alde

-De acuerdo-respondieron los hermanos a coro y vieron a Aldebarán dirigirse a los hombres que estaban atrás

-Bien tú avisa al resto y yo hablare con Saga-dijo Aioros

-¡Claro que no! Si vas tu, eres capaz de convencerlo de pasar la noche con el, sabiendo que me toca-replico enojado Aioria

-Hermano me crees capaz de eso-dijo con voz fingida dolida

-Por supuesto que si-contesto el otro, ganándose una risa de su hermano

-De acuerdo, te prometo no mencionar nada de esta noche-*Al menos no hasta llegar a la aldea*-pensó internamente Aioros

-Mmm, esta bien-contesto el otro no muy convencido, y así ambos hermanos comenzaron a alertar a todos.


-¡Ya vienen señor!-informo el sirviente a Shura

-Perfecto, que ninguno ataque hasta que estén cerca-ordeno Shura.

Se escuchaba perfectamente el sonido de los caballos galopando. Todos los Death Mask guardaron silencio y se ocultaron bien entre las rocas. Allí frente suyo, estaban sus peores enemigos y a la cabeza de ellos, el mismísimo Fénix que mostraba una sonrisa complacida.

Esa sonrisa hizo enfurecer a Shura, que solo pensaba en borrarla por completo y reemplazarla por una mueca de dolor puro.

-¡¡¡ATAQUEN!!!-grito Shura y al instante de todas partes, de entre todas la rocas salieron los Death Masks, quienes sentían toda la rabia acumulada en su sangre, producto sin duda de la ira, resentimiento y rivalidad en todo ese tiempo. Los jinetes se pararon de golpe al ver como sus enemigos les cortaban el paso y los rodeaban sin dejarles ninguna escapatoria.

Los Fénix tomaron sus pistolas y espadas para defenderse, sin esperar la orden de su jefe, hicieron un circulo alrededor de los visitantes y el resto se puso al frente. La batalla cuerpo a cuerpo no tardo en venir, era pasmante el ver como los guerreros de diferentes bandos luchaban a muerte, uno contra el otro, dando todo de si, sabiendo de antemano que podría ser su ultima pelea y con una resignación a la muerte, pero con el firme propósito de irse de este mundo sin remordimiento, sabiendo que lucharon con todo lo que tenían: por su jefe, por su gente y por si mismos. Ikki no pudo evitar tensarse al ver como varios se acercaban a él y a su hermano, con un rápido movimiento los aparto de ellos y se lanzo a la pelea, demostrando uno de los motivos de porque era el jefe, haciendo gala de su fuerza, su destreza e inteligencia, Shun tuvo ganas de seguir el ejemplo de su hermano, pero la fuerte mano de Seiya no lo dejo ir, al contrario se puso frente suyo, en caso de que los jinetes que los protegían fallaran en su tarea. El daría la vida con gusto por su amo. Shun no tuvo otro remedio que quedarse en medio de ese círculo que habían creado varios de los Fénix, para protegerlos y ver admirado como su hermano se enfrentaba. La sangre no tardo en correr, donde quiera que uno mirara siempre se veía como los miembros de ambas tribus se enfrentaban a muerte, era una tortura escuchar los gritos, tanto de victoria como de dolor, y mas aun sentir que la parca estaba cerca, recolectando las almas de los caídos.

Un sudor frío recorrió la espalda de todos, mientras luchaban por su vida. Ikki se enfrento a cinco a la vez, quienes sin dudarlo lo atacaban, sabían lo poderoso que era, pero su odio era mas fuerte que su miedo o prudencia. El Fénix tardo un poco en deshacerse de ellos, pero es que le había sido dificultoso hacerlo, pero no imposible para él. La adrenalina corría por sus venas, al igual que la creciente rivalidad, sus ganas de obtener la victoria.

Shura se dio cuenta que no seria fácil detener al Fénix, así que dándose cuenta de como algunos de sus hombres protegían a esos extranjeros por orden del peliazul, sonrió macabramente, ordeno a varios hombres que atacaran directamente a ese grupo, sin perder tiempo así lo hicieron los hombres de Death Mask. Ikki vio como esos sujetos se acercaban donde estaba su hermano, su primer impulso fue ir a el paso y enfrentarlos, pero los otros no se lo permitieron, sino que lo atacaron con mas ganas. El Fénix que hasta el momento había tomado como juego el enfrentamiento cambio drásticamente y dejo que la furia lo dominara, sin consideración alguna tomo una antigua espada oculta entre sus ropas, herencia de su padre y reliquia de su familia. Lo tomo con habilidad y destreza únicas y sin consideración alguna de tomar prisioneros,(Si ellos no lo hacían, entonces tampoco lo haría él) comenzó a destajar a sus oponentes con maestría. Ninguno de los guerreros que se le enfrentaban podía eludir esos golpes tan certeros.

Saga junto a varios, se encontraba luchando con dos al mismo tiempo, haciendo gala del porque el Fénix lo había escogido como su teniente. Los hermanos Aioria y Aioros entre tanto junto a Aldebarán y Mu, se las arreglaban para parar los ataques de sus enemigos y para proteger al joven hermano de su jefe, pero no pudieron evitar sorprenderse al ver como una gran cantidad de hombres se acercaban a ellos con claras intenciones de matarlos.

Viendo esto el pelimorado se acerco a un aterrado Shun y a un nervioso Seiya.

-Tomen sus armas y no duden en disparar si ven que alguno se acerca, trataremos de mantenerlos al margen, pero quizá no resistamos mucho, así que si tienen que matar, háganlo porque ellos no conocen la misericordia-dijo seriamente Mu, los dos tragaron en seco por sus palabras, pero sabiendo que tenia razón, tomaron sus armas y se dispusieron a defender sus vidas. Mu sonrió con clara intención de calmarlos y fue a ponerse a lado de Alde.

-Tal vez no salgamos vivos de esta-susurro preocupado

-Lo se-respondió Alde-Pero pase lo que pase yo te protegeré con mi vida de ser necesario.

El otro sonrió y como un acto casi inconciente tomo su mano apretándola con afecto, obteniendo una contestación casi inmediata de la otra mano, la cual la apretó con ansia. Ambos no se miraron en ningún momento porque miraban atentos como sus enemigos se acercaban cada vez mas, solo sintieron como sus manos expresaban lo que dentro de sus corazones ya sabían.

Los hermanos no se tomaron de las manos, pero se dieron el lujo de mirarse unos minutos fijamente, sus ojos expresaron el cariño fraternal que se tenían, como también el amor que compartían por Saga, se sonrieron confiadamente y tomando sus armas se dispusieron a defender sus vidas y las de los jóvenes.

Como si de olas gigantescas se tratase, los Death Masks atacaron haciendo sentir su terrible fuerza cuando golpean las rocas, pero en este caso chocaron con los fieles y valientes Fénix, quienes no se dejaron dominar, se defendieron con todo, pero tampoco pudieron evitar que atacaran también a los dos extranjeros. Shun abrió los ojos a mas no poder al ver como uno de los Death Mask se tiraba en contra suya con clara intención de cortarle la cabeza con una gruesa espada.

Sin embargo un tiro en plena cabeza le freno de golpe, haciéndole caer de espaldas. Shun se dio la vuelta al instante para ver como Seiya aun sostenía el arma en dirección al caído. Observo atónito como este volvía a cargar el arma y le hacia una señal de que hiciera lo mismo. Shun respiro hondo y tomando el arma entre sus temblorosas manos, se dispuso a disparar a quemarropa a quien osara acercarse, su espíritu siempre fue tranquilo y esta situación iba en contra de sus creencias, pero se dio cuenta que si no lo hacia él seria el próximo cadáver. Ya no estaba en los lugares civilizados en donde creció, ya no estaba en lugares seguros, en donde la máxima preocupación era estar monetariamente estable. Aquí lo primero era mantenerse con vida, sobrevivir ante los enemigos, aunque para eso se tuviera que manchar las manos de sangre. Si alguna duda tenia, se disipo al ver como Aioria era atacado por la espalda y otro se acercaba para terminar el trabajo. Shun disparo y aunque sacrifico una vida, salvo otra muy valiosa.

Aioria le sonrió con agradecimiento, estaba herido, pero gracias al peliverde seguía con vida.

Shun vio la resistencia de sus enemigos, pero quien llamo poderosamente su atención fue Ikki quien desesperado acababa con todo aquel que se pusiere frente suyo, sin concesiones, tratando de llegar donde estaban sus hombres mas confiables junto a su hermano, pero mientras mas avanzaba mas enemigos aparecían, que le impedían el paso. Varios se lanzaron a atacarlo, pero en ese momento apareció Saga, quien poniéndose a espaldas del Fénix, lucho junto a su jefe ya que también quería llegar donde estaba sus dos amores. Entre ambos, espalda con espalda, fueron avanzando poco a poco. Shura rabio al ver esto y decidió hacerse cargo del Fénix personalmente, descendió con su caballo y se dirigió directamente a Ikki el cual al verlo se aparto de Saga con toda la intención de enfrentarlo. Pronto ambos hombres chocaron sus espadas y comenzaron una lucha temible entre ambos. Los que estaban luchando poco a poco fueron poniendo su atención en la lucha de ambos dirigentes, ya que su pelea parecía de niños en comparación a la de esos dos hombres.

La lucha estaba en igualdad de condiciones, hasta que el Fénix de un movimiento imprevisible hizo caer de su caballo a Shura, el cual se levanto furioso, tomo el arma de uno de los muertos se dispuso a disparar a Ikki. Luego solo se escucho el sonido del arma disparándose y un cuerpo cayendo.