CAPITULO XVII.-

La lucha estaba en igualdad de condiciones, hasta que el Fénix de un movimiento imprevisible hizo caer de su caballo a Shura, el cual se levanto furioso, tomo el arma de uno de los muertos y se dispuso a disparar a Ikki. Luego solo se escucho el sonido del arma disparándose y un cuerpo cayendo.

Por un momento todo se detuvo. Los hombres detuvieron su lucha, nadie dijo nada, solo veían absortos el cuerpo muerto y ensangrentado del caído. El cuerpo de Shura.

Los Death Masks se quedaron quietos un momento tratando de asimilar que su jefe estaba muerto, mientras los Fénix miraban todo tratando de entender que habían vencido, mientras que Ikki miraba el cuerpo tratando de entender que había sucedido.

Shun por su parte veía la desazón o confusión en el rostro de su hermano y Seiya se alegraba internamente porque todo ese infernal ruido desapareciera. Luego de ello todos los Death Masks salieron del lugar al ver a su líder caído, haciendo imposible que se dieran cuenta de que una figura escondida en lo alto de una montaña se daba a la fuga satisfecho de su venganza.

Los Fénix viendo que sus enemigos huían hicieron el intento de seguirlos y acabarlos de una vez por todas, pero una señal de Ikki evito la persecución, ahora lo mas importante era atender a sus heridos y ver que su hermano se encontrara bien. Junto con Saga, con paso rápido, llegaron al lugar donde Shun se encontraba, para alivio de Ikki sano y salvo, pero lo encontraron sosteniendo a un herido Aioria, cuyo hermano trataba de parar la hemorragia, mientras Mu atendía a Aldebarán, ya que este había cubierto con su cuerpo la llegada de una bala dirigida al pelimorado, por suerte la bala solo le había rozado el hombro, pero de igual manera manaba demasiada sangre.

Ikki se abrazo a su hermano feliz de que estuviera bien, luego de verificar que Seiya solo tenia algunas magulladuras, se puso a revisar a Aioria y a dar ordenes de que curaran a los heridos y recogieran a sus muertos, para darles sepultura.

Obviamente había heridos del otro bando, pero como ya había terminado la batalla, Ikki ordeno que no les hicieran daño y que los dejaran llevarse a sus muertos.

Un mensajero fue mandado para que trajera ayuda la cual no tardo en venir.

Saga abrazo con cariño a su amor herido y beso dulcemente sus labios, haciendo lo mismo con Aioros, quien se tranquilizo al ver que la hemorragia cesaba.

Un poco después volvió el mensajero guiando a una tropa que venia para socorrer a su gente.

Antes de partir hacia su aldea, Ikki se acerco al cuerpo sin vida de Shura, se inclino un poco para observarlo mejor pero sin tocarlo. Vio claramente la herida en su cabeza producto de un disparo. ¿Quien lo habría matado? La forma de la herida le indico que fue un disparo a larga distancia ¿Pero quién? Ninguno de sus hombres parecía haber sido el causante de ello, a pesar de que todo parecía indicar que así fuera.

Suspiro resignado, quizás jamás sabría la respuesta, miro una ultima vez ese rostro ensangrentado dándose cuenta que tenia los ojos abiertos, dándole un aspecto macabro. Shura había sido uno de sus peores enemigos, al cual había odiado ampliamente, con todo su ser, pero también en el fondo le tenia un mínimo de respeto ya que había sido un guerrero, no muy honorable, pero al fin de cuentas un guerrero que supo darle batalla, quizá por ese poquísimo respeto que se había ganado de parte del Fénix, este decidió hacer un buen gesto por él, por su odiado enemigo, con cuidado le fue cerrando los ojos, quizá como un acto de despedida para quien nunca volvería a ver.

Luego se irguió completamente y con pasos lentos se fue hasta su caballo para en unos instantes montarlo, lo dirigió junto a sus hombres y emprendieron el galope a su aldea.

Shun que había visto todo, sonrió a su hermano, siempre lo admiraría no solo por su fuerza, por su coraje, sino por la bondad que ocultaba en su interior.

Y así, cabalgaron algún tiempo más, y llegaron por fin a la aldea, en donde ya esperaban para atender a los heridos.

Ikki lo primero que hizo al llegar, fue dirigirse a uno de sus hombres para preguntarle algo de vital importancia para él.

-¿Donde esta Hyoga?-pregunto directamente, al joven aldeano, a lo que Shun que lo había escuchado se extraño, ese nombre no era común entre la gente de su hermano.

-Salio a cabalgar junto a Shyru señor-respondió inmediatamente el joven para luego hacer una reverencia a su jefe e ir a ayudar a los heridos. Esta respuesta desconcertó aun mas al peliverde, ya que esa persona debía ser de mucha confianza para andar paseando con Shyru.

Ikki después de escuchar la respuesta, guió a Shun y a Seiya al lugar donde se hospedarían, una cómoda casa, un poco rustica pero ideal para descansar.

-Espero que aquí estén cómodos-dijo el peliazul obteniendo un gesto afirmativo de ambos-Ahora será mejor que vaya a cambiarme-termino de decir pensando en que debía arreglarse antes de que Hyoga llegara y lo viera en esas penosas fachas, pero antes de salir Shun le llamo la atención con una interrogante.

-Antes de que te vayas hermano me podrías decir ¿Quién es Hyoga?-pregunto con palpable curiosidad.

-Lo conocerás mas tarde-respondió el peliazul y luego se retiro a su propia casa.

Ciertamente esa respuesta no era del agrado de Shun, ya que solo le había dado mas dudas. ¿Quien seria esa persona? Suspiro con frustración y se dirigió hasta lo que seria su habitación, en donde Seiya ya tenia las ropas listas para que se cambiara.

-En fin-se dijo a si mismo el peliverde-Sea quien sea, lo conoceré hoy mismo.

Cuanta razón tenían esas palabras.