Capítulo 25
Debajo de la copa de los árboles, extendió la manta. El sonido de Bond revolcándose a unos metros, el arroyo un poco más alejado y toda la naturaleza, casi lo hacía olvidarse porque estaba ahí. Todo se sostenía por el hecho de que todavía no sabía qué hacer.
Solo le quedaba respirar, preparando el almuerzo para su familia.
«Espera, ¿qué estás diciendo, Twilight? No son…».
Twilight dejó de pensar y suspiró, exhalando un silbido hacia el cielo.
—¿En qué me he metido? —farfulló, recibiendo el sonido de Bond, frenando su juego y mirándolo—. Oye, ¿puedes ver el futuro y decirme que hacer?
Bond volteó la cabeza y continuó jugando.
El espía consideró que ser ignorado por un perro era la cumbre de las rarezas.
Sacudió la cabeza para deshacerse del pensamiento y se concentró en la comida. Las provisiones que había conseguido alcanzaban para unos días y en los alrededores había recursos, sin embargo, Yor y él entendían que el refugio no era eternamente seguro. No era solo por Anya y Bond, ellos tampoco contaban con muchas cosas.
La situación podría complicarse en cualquier momento.
Tal vez no iba a suceder nada, porque estaba seguro de que nadie sobrevivió a la explosión. Sin embargo, no podía arriesgarse a que Anya estuviera en peligro de nuevo, no solo por su poder, sino porque había asumido el rol de padre.
Se carcajeó para sí mismo, sin creerlo todavía.
—Y es para toda la vida —gruñó con una voz cansada.
—Uh, ¿Twilight? —respondió la voz de Yor—. Ya llegamos.
Él levantó la cabeza, sorprendido. Nuevamente, se le habían acercado sin poder detectar nada.
—Hola, Yor —exclamó Twilight—. ¿Cómo estuvo el baño?
—Estuvo bien —comentó Yor y luego extendió sus brazos—. Aunque Anya se durmió.
La niña descansaba en el hueco del cuello de la mujer. Respiraba con lentitud y parecía no querer alejarse.
—Ya no tiene que estar estudiando muchas horas, es normal que quiera dormir —argumentó mientras le acariciaba la cabeza—. No tenía que pasar por ese infierno.
Yor esbozó una pequeña sonrisa tranquila.
—Estoy feliz de que The Garden me haya asignado esta misión. Ya no podrán molestarla.
—¿Eh? —balbuceó Twilight. Pareció aturdido por un momento—. ¿Eres una de las leyendas de The Garden?
—¿Acaso no te lo dije? —se preguntó Yor con extrañeza—. Soy Thorn Princess.
Por lo general, no le gustaba creer en los rumores de los informantes, porque eran excusas para justificar la falta de información, pero eso salió de la boca de Yor y parecía real.
Y se sentía lógico, a pesar de que su estómago se contrajo y su cerebro se volvió un desastre.
—Vaya —respondió Twilight y se dio cuenta de que no había pensado que Yor podría tener la misma importancia que él—. Uh, creo que es…
«No, es imposible. Es de Ostania y tú de Westalis. Lo único que nos queda es despedirnos en este lugar».
Nota de la autora: Aparezco.
Sí, volví después de varios días de descanso, aunque la universidad está siendo… intensa. Todavía debo definir bien mis días para actualizar en estos días. Pero aquí estamos igual.
Ciao.
