Oh dios mío, que apenada estoy. Estoy muy avergonzada, en serio que sí. ¡No puedo creer que haya dejado mis historias por tanto tiempo! No tengo excusa esta vez. Es sólo que estoy en el quinto bimestre y estoy LLENA de exámenes. Siento mucho no haber actualizado, pero esta vez estoy de vuelta. Gracias por leer a todos los que les gusta esta historia.

Disclaimer: Todo le pertenece a Stephenie Meyer, menos la trama. Oh bueno, ¡empecemos de una vez!

Capítulo Ocho: Visitas

-¿Bella? ¿Estás bien?

Si había una palabra que describía como se sentía Bella en este momento sería que estaba confundida. Eternamente confundida. Por si de algo estaba segura, es que esto no era el cielo. De ninguna maldita forma lo era: era demasiado real, con demasiado dolor.

Sentía que su cabeza había sido aplastada por una manada de toros para luego ser metida en acido, al mismo tiempo. No soportaba la cabeza, y estaba segura que en el Otro Lado, no se sentía esto.

Salió de la nube de confusión y de dolor que la atormentaba y abrió los ojos sorprendida mirando a todos lados. ¿Si no estaba en el Otro Lado, entonces donde se encontraba? Estaba segura de que estaba muerta, porque había sentido que las manos de la muerte se la habían llevado a otro lado, sin compasión. Tal vez estaba en el infierno, pero la verdad es que no le importaba mucho.

-¡Bella! Oh por todos los santos, ¿es que acaso no puedo dejarte un minuto sin que te andes cayendo por ahí? ¡Te pudiste haber ahogado! Ya te he dicho que debes de tener más cuidado, que una dama siempre tiene buen…

-Oh Alice, te ruego un poco de silencio y de paz.-rezongó Bella. No estaba como para los raros sermones de Alice sobre su equilibrio.

-¡Nada de silencio y de paz! ¿Es que acaso no te habéis dado cuento de lo preocupada que ha estado tu hermana por ti? Isabella, ¿Qué harías tu si llegaras a vuestro castillo encantada de la vida cuando Ángela llega y te da el susto de vuestra vida al decirte que tu obtusa hermana se ha caído al lago del palacio? Dudo mucho que quieras que me muera, ¿cierto?

-Oh por todos los santos Alice, estoy bien. Nada malo me ha pasado. Ahora, siento haber dado el susto de vuestra vida. Por favor, os ruego, dadme un poco de paz y de silencio. Mi cabeza me duele demasiado.

-Oh es que Bella, me has asustado mucho. No sabría qué haría sin ti.

-Pues si quieres que tu hermana siga sin perder la cabeza, dejadla descansar.

-Pero…

-Oh cielo, vamos, dejadla descansar.-Jasper salió con andar elegante de la puerta, con una sonrisa en la cara, como pidiendo disculpas.-No ha tenido un buen día. Además su cabeza necesita descansar. Ya habéis oído lo que ha dicho mi padre sobre ello.

-Gracias Jasper. Por eso eres el indicado para mi hiperactiva hermana.

-Lo sé Bella. El problema es quien es el indicado para ti, la próxima heredera al trono.

Como Rosalie y Alice, Jasper sabía perfectamente que Bella no quería casarse con el insoportable Mr. Newton. Alice le contaba de todo a Jasper, y afortunadamente, no le molestaba a Bella. No ocurría lo mismo con Emmett, cosa que le agradecía infinitamente a Rosalie.

-Alice, necesitamos discutir ciertas cosas sobre la boda. ¿Podrías acompañarme afuera para poder discutirlas en paz y sin molestar a tu hermana?

-Pero…

-Vamos Alice.-Jasper la tomó de la mano y la jaló hasta la puerta donde la cerró de un portazo.

Bella suspiró contenta por tener un poco de paz para luego volver a cerrar los ojos. No podía conciliar el sueño gracias al terrible dolor que la embargaba físicamente, pero al menos tuvo un poco de paz y el dolor de cabeza cesó un poco. Y por si fuera poco, necesitaba un poco de introspección. Demasiada, a decir verdad.

Era demasiado obvio donde se encontraba. Se encontraba en su cuarto, llena de vendajes y sabanas tendida en su cama como si fuera una muñeca de porcelana. Parpadeó varias veces hasta que finalmente pudo aclarar su visión.

Pero todo seguía siendo demasiado confuso. Habría jurado que aquella mano que la había tomado en el lago en sus últimos momentos de ahogamiento, eran las manos de la muerte. Frías, y con un agarre desesperado y fuerte. Bella no tardó mucho en resolver el misterio, ya que era obvio que había sido su salvavidas. Todo apuntaba a que sería Edward, ya que estaba segura de que en ese momento no había nadie a varios metros a la redonda más que él y Tanya, y sabía que Tanya no movería ni un dedo por ella.

Oh dulce ironía. Edward, su odiado perseguidor, lo había salvado de su muerte. Pero no sabía que era peor, si pedirle disculpas o morir. No podía decidirse entre ninguna de las dos.

Un leve toque se oyó en la puerta de roble. Bella trató de murmurar un "entre" pero simplemente sentía que su garganta estaba hecha de arena. Estaba demasiado rasposa.

Después de lo que pareció una eternidad, pudo murmurar un "Pase", pero no sin antes toser mientras su visitante entraba a verla.

Oh perfecto, justo lo que me faltaba. ¿Es que acaso mi día no puede ir peor?

-Bella.- murmuró Edward mientras entraba con un vaso de agua a la habitación de Bella.- ¿Te sientes mejor?

-No muy bien.- susurró Bella, sin quitar los ojos del vaso de agua. Lo veía como un león viendo a su presa después de un largo periodo de ayuno.

-Oh perdón, debes estar sedienta.- Edward le pasó el vaso a Bella y se sentó a su lado, sin apartar sus ojos de ella. Y mientras Bella bebía, siguió sin quitarle los ojos de encima.

-¿Acaso habéis sido tu quien ha salvado mi vida?

-Sí. Por poco, no logró salvarte. Estabas moribunda cuando nadé hacia ti, si no te ofende que un simple duque os diga moribunda.

-Me importa muy poco. Importa poco lo que piensen los demás de mí, pero importa mucho lo que piense yo de mí. Si no le ofende que le diga que no me importa vuestra opinión…

Edward sonrió. No pudo evitarlo. Bella era tan alta de ánimo, tan fría y sin embargo tan cálida. Nunca había conocido a nadie como Isabella Marie Swan Dwyer, y sin embargo, estaba seguro de que jamás lo haría. Callaron unos minutos, disfrutando de la serena paz que los rodeaban hasta que Bella lo rompió.

-¿Cuánto tiempo he estado inconsciente?-preguntó, esta vez con un tono repleto de curiosidad.

-No sabría bien os decirte hace cuánto tiempo habéis estado inconsciente. Sin embargo, estimo que alrededor de unas cinco horas. Ya ha empezado a oscurecer, si acaso no lo has notado.

-Oh cielos, ¡cinco horas! Apuesto que habéis pensado que la princesa que habéis rescatado no es más que una calamitosa.

-¿No acabáis de decir que os no importaba la opinión de los demás? Y claro que no. Cada quien toma su tiempo en recuperarse, y no puedo definir a una persona como calamitosa solo porque se ha desmayado por unas cuantas horas.

-Supongo que tengo que darle ese punto a vuestro favor, Sir Edward.

-Es un total halago que os lo digáis. De todos modos, ¿no piensa darme algún premio por lo que he hecho?

- Oh ya sabía yo que no sería capaz de irse de nuestro castillo sin pedir algo a cambio.

-¿Tan mal concepto tienes de mi, Bella?

- Uno no tan malo. Al menos pienso que es algo que se puede arreglar.

-Y según usted, ¿quién es aquella persona que puede cambiarme?-susurró Edward mientras una sonrisa coqueta empezaba a asomarse entre las comisuras de sus labios.

-Ese es el punto. No es como arreglarlo, si no quien sería lo suficientemente capaz y paciente como para intentarlo.

-Y repito mi pregunta, ¿Tiene tan mal concepto de mí?

Bella suspiró. No tenía ni la más remota idea, sin mencionar que simplemente no quería verse como una irrespetuosa diciendo que si, tenía un pésimo y desastroso concepto de él.

-No me refería a eso. Sólo quería decir que pienso que alguien como usted….-y Bella calló mientras sus mejillas subían de alabastro a un color rosado.

-¿Alguien como yo? ¿Con decir a alguien como yo se refiere a un bribón?

-¿Quiere que sea sincera?

-Totalmente.

-Sí. Pienso que es usted un bribón que me sigue a todos lados por alguna razón que sigo sin comprender.

-Interesante.- murmuró Edward con cierto aire de respeto hacia Bella. Nunca había conocido a nadie que se habría atrevido a decir tal cosa. Aunque claro, nadie que no fuera Isabella Swan.- No comentaré nada sobre eso. Simplemente afirmaré que tal vez sea algo cierto. Pero sin embargo, si en serio no me tolerara, ya me habría echado hace mucho de vuestro castillo sin dejarme entrar para verla.

-No tengo tan malos modales como para hacerlo. Soy ahora yo la que pregunto que si es usted el que tiene un mal concepto de mí.

Bella empezaba a desesperarse un poco, y sin embargo, un brillo empezaba a asomarse en los hermosos ojos avellana que poseía. Le divertía aquello. Edward era el único humano capaz de rebatir sus respuestas frías y llenas de sarcasmo. Y curiosamente, muy adentro de ella, lo admiraba por eso. Y por el hecho de que lo admiraba, era que hacía que lo odiara más.

-No tengo un mal concepto de usted. Sólo pienso que es demasiado fría, si no le importa que lo diga.- sonrió cuando Bella lo fulminó con la mirada.- Tengo un perfecto concepto de usted, a contrario de lo que respecta su opinión sobre mí.

Bella estaba pensando una buena respuesta cuando Jasper entró a la habitación.

-Primo, debemos irnos. Carlisle os ha llamado a nosotros para que nos regresemos a la mansión.- miró a Bella y le sonrió.- Oh Bella, veo que mi primo os ha estado molestando. No os preocupéis, ya me lo llevo.

Bella le sonrió y murmuró:

-No os preocupéis, Jasper. Vuestro primo os me ha servido de gran ayuda para que mi dolor de cabeza mitigue un poco. Gracias por venir, los dos.

Mientras Edward se levantaba, un brillo destelló en sus ojos, y con una sonrisa malvada, se volteó y miró a Bella.

-De todos modos, espero que vuestro estado no afecte vuestra asistencia al baile de mañana. Alice y Jasper estarían encantados de que viniera y estoy seguro también de que para vuestra hermana es un momento muy especial y no querría que se perdiera vuestro Baile de Celebración.

Oh protervo humano pensó Bella mientas trataba de fulminarlo con la mirada.

Sabía a la perfección su plan. SI decía que su estado era muy grave para ir, llamaría a su padre Carlisle, que era médico, para que la revisara y dictara si podía ir o no. Estaba segura de que diría que podría ir y tendría que ir a la fuerza. Era una decisión de si o si y ambos lo sabían.

-No se preocupe, iré. No vaya a morir por mi ausencia.-Bella suspiró resignada. Se despidió de ellos y empezó a refunfuñar para sus adentros cuando oyó una pequeña risa en el pasillo, sin ninguna duda perteneciente de Edward.

Después de una hora de enfadarse y de maldecir, oyó otro toque en la puerta.

Seguro es Alice pensó inocentemente Bella.

-Pase.

-Pensé que estarías dormida.- murmuró una voz chillona, no perteneciente a Alice, en el pie de la puerta.

-Si realmente lo creyeras, no hubieras tocado mi puerta y me hubieras dejado dormir para fastidiarme mañana. Oh, dejad tu niñería de al tratar de no parecer hipócrita.

-Al parecer, el golpe con la roca ha causado que se te haya el ido el poco buen humor que tenías.- Tanya río en lo fondo de la habitación, una risa tan amarga y tan llena de malos pensamientos que Bella tembló en la oscuridad.

-Sólo dime a que has venido y puedes irte a fastidiar a otra persona.

-Ya sabes que tú no me das órdenes. Puedo quedarme el tiempo que desee y me importa un bledo que tu no quieras que esté aquí.

-Oh, Tanya, siempre todo un corazón. Ambas sabemos que no deseas estar aquí, ¿así que por qué no simplemente sueltas lo que tenéis que decir?

-Sólo he venido a ver cómo estás. Esta vez no intento ser hipócrita.- Tanya estaba en lo cierto, lo decía su voz, pero aún así Bella desconfiaba de ella.

- ¿Es que acaso la culpa te está carcomiendo por dentro? Lo dudo. Tienes tan poco remordimiento que incluso dudo que alguna vez lo hayas sentido.

-Aunque mi madre te odia, aún tiene razón para conservarte viva, y lo sabes. Necesita que el matrimonio entre mi hermano y tu se complete. Deberías agradecerle.

-Claro, le agradeceré que no me haya matado, pero que sin embargo me haya hecho sufrir tantos años. Ni siquiera tienes vergüenza de lo que has hecho.

-Así que mi hermanastra tiene suficiente cabeza como para darse cuenta que su accidente no ha sido exactamente un accidente.

-No se requiere ser un genio para adivinarlo. Estoy segura que incluso necias como tú y tu madre podrían haberlo adivinado.

-¿Sabes? Aún me pregunto porque mi madre te mantiene viva. Sigo pensando que el trono no merece lo suficiente como para soportarte otro mes más.

-Lástima que me necesiten para conservarlo. Los usureros como tu familia y tu viven de la felicidad y del dinero de otros como para sobrevivir. Como una sanguijuela tomando la sangre de otro.

Aún en la oscuridad, Bella sintió como Tanya trataba de fulminarla con la mirada. Bella sonrió internamente.

-Os supongo que no os perderéis la oportunidad de presumir mañana en el baile de celebración. Aparte de tratar de arruinar la fiesta de mí hermana.

-Claro que no me la perdería. En todos caso, no le arruinaría la jugada a ella, si no a ti, a mi adorada odiada hermanastra. Lo lamento, pero me tengo que ir. Sé que disfrutáis muchísimo de mi compañía, pero debo ir a escoger mi vestido para el estupendo Baile de Celebración. A más ver para mañana.- le sonrió y se fue con su gracia inusual hasta su cuarto.

-Oh maldita.- susurró Bella en la oscuridad.

Decidida a tratar de olvidar todo lo de hoy, se volteó hacia la ventana y suspiró. Miró con desagrado la rosa del tocador y finalmente se durmió cuando terminó de maldecir para sus adentros.

Dejen reviews!