Canción Hay algo en ti de Carlos Ponce.
Capítulo 4
Hay Algo en Ti
6 años atrás –
Olía a problemas para el nuevo presidente de las compañías Sengoku. Había visto a la mujer bajar de su auto en el aparcamiento y al encontrarse con ella en el ascensor, recurrió a su maletín para ocultar la espectacular erección que tenía a causa del delicioso escote de la mujer en el ascensor.
-Desea una servilleta o pañuelo?
-Disculpe?
-Ciertamente le saca buen partido a su estatura.
-No sé a qué se refiere.
-Deje de mirarme las tetas!
La mujer se bajó del ascensor y Sesshoumaru rió a carcajadas, lo habían descubierto con las manos en las masas. Sin embargo, aparte de aquel pecho que todo hombre desearía, había algo en esa mujer que lo hacía pensar en ella.
Hay algo en
ti,
algo desde el primer momento en que te vi,
es un encanto
que se apoderó de mí,
algo que incita al viento...
a
desplazarse lento y derramar tu trampa en mí.
Luego de ser presentada por la secretaria, la publicista entró en la oficina del presidente. Al ver al hombre sentado en el sillón, se quedó con la boca abierta.
-Sesshoumaru Kazami, un placer conocerla, señorita…
-Rin Samuru…
Sesshoumaru sonrió y sintió cómo una brisa acarició su rostro y cabellera.
-Señor, lo de ésta mañana…
-Fue una falta muy grave de mi parte y espero que me perdone, señorita Samuru…
-Etto…
Rin se encontraba en el mismo problema de todos los días, al menos que su nuevo empleador fuera mujer, duraba muy poco en los trabajos. –"Acuéstate con ellos!" –"Son los mejores amantes del mundo". –"No te imaginas el poder que te da ser su amante". – Eran algunos de los comentarios por parte de sus compañeras en la agencia publicitaria. Se rascó la nuca nerviosa, pensando en qué decir. Realmente, si no lograba esa cuenta sería prácticamente el fin de su carrera.
-Ya veo… lamento mucho haberla ofendido de esa manera…
Rin se enfureció. Aquél hombre realmente esperaba que ella lo perdonara sólo con decirlo.
-Es muy fácil, verdad? Es muy fácil para el dueño de tantos millones sólo pedir excusas. Qué hay de mí? Quiere saber la verdad? Siento asco. Siento asco de mí misma, porque mi cuerpo fue usado para una vulgar masturbación en su baño privado al momento en que entró a su oficina. Eso es lo que pienso de su patético intento de disculpas.
Sesshoumaru rió a carcajadas y dando un golpe en su escritorio la contrató. Rin pensó no haber escuchado bien.
-Cómo dijo?!
-Está contratada!
Rin hizo una profunda reverencia.
-No va a disculparse de lo que acaba de decir?
-Eso me convertiría en una hipócrita más.
Sesshoumaru sonrió.
-Por cierto, no lo hice. Al momento en que salió del ascensor, me reí tanto que mi cuerpo se relajó…
-En ese caso, me disculpo… sólo de la parte de la masturbación…
-Puede retirarse.
Rin se retiró nuevamente. Sesshoumaru se quedó pensando en ella, en su carácter y el buen par de piernas que mostraba. Sonrió.
-Eres como un potro salvaje… Yo te voy a domar…
Hay algo
en ti,
algo que sin esfuerzo me hace sonreír,
es un edén
eterno, un final feliz,
algo que me domina
que como luz divina
ilumina un algo en mí.
Rin trabajaba hasta tarde en su oficina. Una noche, Sesshoumaru se apareció en la oficina y aparentando apoyar el proyecto, se quedó con ella. Comenzó por soplar en su oído, Rin ladeaba la cabeza, completamente ajena a lo que en realidad pasaba.
-Creo que hay una corriente de aire aquí…
Sesshoumaru sonrió. Nadie era tan inocente, estaba jugando su juego. Continuó acercándose a ella, buscando ver los bosquejos, de repente, la acarició en el trasero.
-Qué fue eso?!
-Qué cosa?
-N-nada… creo que me estoy imaginando cosas… como le decía…
Esta vez Sesshoumaru la acarició descaradamente.
-Qué cree que hace?!
Sesshoumaru la besó apasionadamente.
-Me traes loco, Rin.
Rin le dio una cachetada y un pisotón que lo dejaría cojo al menos un par de días como toda respuesta a sus insinuaciones.
-Está loco de remate! No sabe que puedo demandarlo por acoso?
-Como si no lo buscaras con esas falditas y esas blusitas…
-Renuncio.
-No es necesario, estás despedida!
-Desgraciado!
Rin se marchó sin más.
2 semanas después.-
Sesshoumaru no encontraba sitio, se la pasaba como bestia enjaulada. Su hermano menor entró en la oficina.
-Oye, quién es Samuru?
-No me menciones a esa perra!
-Es una mujer?
-Sí.
-Lastima que la usaras para tus aventuras, sus ideas son muy buenas… exactamente lo que necesitamos.
-Qué?
-Sus ideas pueden llevarnos a la cima… pero veo que ya arruinaste las relaciones con ella…
Sesshoumaru no dejaba de pensar en ella, cómo era posible que una mujer se resistiera a él? Eso era algo que debía averiguar de todas maneras. Había algo en sus ojos que no lo dejaban descansar, debía averiguar la verdad a toda costa.
Ay ay
hay algo en ti,
ay que me gusta tanto;
Ay hay algo intenso
que
sin desviarse
me pegó en el blanco.
Sesshoumaru entró en un bar y la vio de inmediato sentada en la barra a punto de beberse un trago que se podía comparar a la gasolina. Puso la mano en la boca del vaso y ella terminó besándole la mano. Vio al bartender.
-Qué ha bebido?
-Lleva dos de esos, pagó 5 por adelantado.
-Eso es suicidio! Rin… Rin!
Sesshoumaru la cargó y la llevó a su apartamento. Le dio a beber agua con azúcar y la dejó dormir.
-Ya lo ves, ibas a acabar en mi cama de todas formas…
Sesshoumaru la dejó dormir y se quedó en el sofá, al día siguiente el grito fue tal que se cayó del sofá.
-Dónde estoy!
-Rin…
-Qué me hizo?! Depravado! Enfermo! Maniático!
Sesshoumaru rió a carcajadas.
-Usted, mi dulce señorita, intentó suicidarse anoche. Ésta no es la manera de tratar a su salvador…
-Ah… sí… gracias a usted mi vida es un desastre… muchas gracias…
Sesshoumaru le brindó un desayuno que parecía comida de prisión.
-Créeme, he sobrevivido a más resacas que tú. Cómetelo…
Rin comenzó a comer.
-Me puedes decir qué pasó?
-Gracias a degenerados como usted, no puedo conseguir una cuenta si el dueño de la empresa es hombre, siempre me acosan y terminan despidiéndome. Claro que en la agencia no se creían tantas referencias negativas, pero para no echarse a los Kazami en contra, me despidieron. Gracias!
Sesshoumaru vio su mano, un anillo.
-Tiene novio?
-Tenía…
Rin se quitó el anillo, lo tiró y cayó en el zafacón.
-Tiene puntería…
-Qué bien, es lo único que tengo!
-Mire, lo siento mucho. De verdad… estuve viendo sus ideas y son muy buenas, así que me sentiría muy orgulloso de tenerla en mi equipo.
-No juegue conmigo, Kazami. Estoy en PMS…
Sesshoumaru rió a carcajadas.
-Es bueno que alguien se ría. Dígame algo, como hombre. Me promete decir la verdad?
-Se lo prometo.
-Cómo es que a ningún hombre ya le interesan las mujeres que siguen siendo vírgenes?
Sesshoumaru volvió a reír.
-Pero vírgenes sólo quedan las monjas!
Rin se sonrojó a más no poder y bajó la cabeza.
-Está bromeando, verdad?
-No…
-Usted es virgen? P-Pero con ese cuerpazo? Cómo?!
-Mi novio en la preparatoria… me prometió que esperaríamos a la noche de graduación… pero él estuvo en el lugar equivocado, a la hora equivocada… se detuvo a comprarme flores… un auto se salió de control…
-Kami…
-Pasó el tiempo… me dediqué a mi carrera… y éste de ahora… lo encontré en la que sería nuestra cama con la que sería mi dama de honor… su excusa? "Tengo que hacerlo de alguna manera…"
Rin dejó la cuchara sobre la comida.
-Ya perdí el apetito… pero gracias de todas formas…
-Rin… en ningún momento mi intención fue herirla o abusar de usted…
Rin movió la cabeza negativamente.
-Las cosas pasan…
-Me permitiría al menos intentar de reponer mi error?
Rin lo vio a los ojos, llenos de sinceridad y una angustia increíble.
-Y qué haría?
-Primero que todo, le devolvería su empleo… pero no con agencias. Quiero que trabaje sólo para mí… y… quisiera poco a poco ganarme su amistad…
-Ya la tenía… pero veo que… después de todo, no es tan tonto…
Sesshoumaru la vio y ella le sonrió, él le sonrió en respuesta.
-Es verdaderamente hermosa, Rin…
-Ugh! Debo parecer vómito de perro!
-Shh… no lo dañe… es hermosa…
-Gracias…
Algo tan
sublime,
algo incondicional,
algo que me quiere rescatar...Algo
en ti.
6 meses después –
Rin y Sesshoumaru trabajaban en la nueva propuesta, era tarde en la noche y ambos estaban hambrientos y cansados.
-Qué te parece si lo dejamos hasta aquí y vamos a cenar?
-Pero…
-Yo soy tu jefe, te lo ordeno.
-Como diga, señor…
Sesshoumaru sonrió. Fueron a un restaurante de comida rápida. Sesshoumaru sentía que las manos le temblaban, estaba a punto de hablar cuando vio a Rin esconderse tras el menú.
-Rin?
-Mi ex y su mujer…
-Ya te reconocieron...
La pareja se acercó a Rin. La mujer con un pronunciado vientre.
-Vaya! Rin! Sí que olvidas rápido!
-Las cosas que no tienen importancia, se deben olvidar.
-Parecía que el mundo se fuera a acabar…
-Ya ves que al día siguiente, me di cuenta de que sigue girando.
-Preciosa, no nos vas a presentar?
-Ah, sí, cómo no… Xiao Lin y Keiko Lin, Sesshoumaru Kazami…
-Su novio, mucho gusto…
Rin disimuló su sorpresa, pero aquello la ayudaba por el momento. Sorprendidos y sin más que decir, se marcharon. Rin vio a Sesshoumaru.
-Te debo la vida…
-Tengo que hablar contigo, Rin…
-Sí?
Sesshoumaru se acercó más a ella, tomó sus manos. Tembloroso y nervioso como adolescente, con ella lograba que la sinceridad fluyera, porque ella era así también con él.
-Estoy tan nervioso… Rin… yo… yo…
-Para qué vuelven?
A Sesshoumaru la mayoría de las veces, le desesperaba lo despistada que podía ser Rin. Xiao se acercó a la mesa.
-Rin…
-Bueno, ya basta de interrupciones, tuviste tu oportunidad y la perdiste! Lárgate!
Xiao supo que era mejor no meterse con Sesshoumaru, así que se marchó.
-Sesshoumaru, debiste dejarlo hablar…
-Para decir qué? Que lo siente mucho y quisiera otra oportunidad! Embarazó a una mujer!
-Cálmate por favor…
Sesshoumaru espiró con fuerza y se quedó viendo el menú. Escuchó a Rin reír. Levantó la mirada y su enfado desapareció.
-Cualquiera diría que estás celoso…
-No hay que ser un genio para ver eso, Rin…
Rin sonrió y lo besó en la mejilla.
-Gracias por evitar que me arruinaran la noche.
-De nada…
Luego de comer, fueron a caminar un poco.
-Tienes frío?
-Un poco…
Sesshoumaru se quitó el saco y se lo dio a Rin. Ella se perdió en su aroma varonil mientras sentía el calorcito que le brindaba. Cuando abrió los ojos, notó que no era el saco, eran los fuertes brazos de Sesshoumaru.
Hay algo
en ti,
algo que en mí despierta sueños sin
dormir,
que sólo de pensarte me provoca frenesí,
algo
tan transparente,
algo que de repente me pretende seducir.
-Sesshoumaru…
-Quiero saber algo…
-Dime…
-Arruiné todo desde el principio? O tengo la posibilidad de ser tu amigo con la exclusividad de tus labios y tus noches… en público y llegar sólo hasta donde me impongas frontera.
-Si usaras menos palabras te comprendería mejor?
-Quieres ser mi novia?
-Eso fue lo que creí que habías dicho…
Rin se dio la vuelta y lo vio a los ojos, sonrió.
-No te vas a acostar conmigo…
-Eso ya lo veremos…
-Sessh!
Sesshoumaru sonrió.
-No me acostaré contigo ni con ninguna otra mujer, mientras esté contigo.
-Qué esperas? Tú eres el experto aquí! Bésame!
Sesshoumaru rió y rodeándola con sus brazos, la besó con ternura. Aquél beso fue subiendo sus temperaturas y terminó como uno de los más apasionados besos de sus vidas.
-Te quiero mucho, Rin…
-Sessh… Sesshoumaru…
Sesshoumaru acarició sus mejillas.
-Me gusta que me digas Sessh…
Rin sonrió y se dejó abrazar, recostó su cabeza de su pecho y junto con sus latidos, escuchó su respiración, sintió tiernos besitos en su cabeza y en ese momento supo que Sesshoumaru sería diferente a los demás.
-No quiero dejarte ir… pero deberíamos irnos a casa…
-Sí… deberíamos… pero me hiciste dejar mi auto en el multipisos…
-Ay! Marcaste tu salida?
-Sí…
-Lo siento… el multipisos está cerrado.
-Qué?!
-Cuando se marca la última salida de los turnos diurnos, se cierra el multipisos.
-Y ahora?
-No te preocupes, yo te llevaré a tu casa.
-P-pero…
-Pero antes… quisiera mostrarte mi nuevo apartamento.
-Tú apartamento?
-Está vacío, lo compré hoy.
-Está bien.
Camino al apartamento, Rin tenía una extraña sensación de ir en dirección a su casa.
-Y porqué te mudas?
-Donde vivo actualmente es de mi viejo y él quiere mudarse ahí porque mi hermano ya se mudó y dice que la casa es muy grande para ellos dos solos. Así que pensé en comprar uno.
-Vaya…
Al llegar al edificio, Rin se quedó de piedra.
-Estás bromeando, verdad?
-No, qué pasa?
-Yo vivo en el cuarto piso…
-Qué bien! Yo compré el quinto!
Subieron al apartamento, Rin notó que los dos apartamentos del quinto piso estaban fusionados.
-Compraste toda la planta!
-A poco tú no?
-Bueno yo no soy Rockefeller… además el mío es alquilado.
-Ven a ver…
Rin se quedó fascinada con los arreglos del apartamento.
-Te gusta?
-Sí! Es precioso!
-Gracias… Quiero ver el tuyo.
-Qué?!
-Sí, quiero ver el tuyo.
-Pero que conste que no soy millonaria.
Bajaron al cuarto piso, donde Rin le dio un tour a Sesshoumaru por el pequeño pero acogedor lugar.
-Y éste cuarto para niños?
-Cuando me mudé aquí, mi sobrino me visitaba todas las semanas…
-Ya no viene?
-No… Cuando mi madre murió, mi hermano hizo un gran escándalo por la herencia y me citó en cortes y todo eso.
-Y qué herencia era esa?
-Mi papá era ingeniero. Teníamos una casa de campo y una casa en la ciudad, era lo que más valía de todo lo que tenían. No sé porqué, ni sabía nada al respecto, pero mi madre me dejó la casa en el campo y a él la de la ciudad, lógico que la de la del campo, por sus terrenos, vale más. Eso enfureció a mi hermano y todo terminó en cortes. Yo me harté de todo eso y se lo di todo.
-Se lo diste todo?!
-No me interesa el dinero, Sesshoumaru. Con tener dónde vivir me basta y me sobra. Rompimos relaciones y no nos hemos vuelto a ver.
-Lo siento…
-No es tu culpa. Mi hermano siempre fue muy ambicioso.
-Avaricioso, le queda mejor.
Sesshoumaru se acercó a una mesa de dibujos.
-Qué hay aquí?
-Un par de bosquejos…
-Una aplicación para la universidad?
-Pienso estudiar mercadeo… me convalidarían la mayoría de las materias y me gradúo en un año.
-Eso es genial… y esto?
-Oh…
Sesshoumaru levantó el dibujo.
-Para qué es éste anuncio?
-No es un anuncio. Mi pasatiempo es escribir historias para niños.
-En serio? Cuáles has publicado?
-Ninguna. Es algo sólo para mí.
-Yo pienso que está genial.
-En serio?
-Sí, me encanta.
Sesshoumaru la abrazó.
-Sabes qué? Me gusta mucho tu apartamento…
-En serio?
-Deja de preguntarme eso.
Rin sonrió. Sesshoumaru vio la habitación de Rin desde el pasillo.
-Puedo verla?
-Sí…
Sesshoumaru entró y vio un enorme peluche sentado en una mecedora.
-Y esto?
Rin bajó la cabeza, sus mejillas completamente rojas.
-Rin?
-Siempre me piden que me deshaga de él… pero no puedo…
-Yo no te lo pediré…
-Gracias!
Rin lo abrazó con fuerza, Sesshoumaru sintió las lágrimas en su camisa.
-Preciosa!
-Lo siento!
Sesshoumaru la hizo levantar la mirada y besó sus lágrimas.
-Porqué lloras?
-Es el último regalo que me dio mi padre… y lo único que me pude llevar de mi casa…
-Perdóname, preciosa… no quería sacar a flote esos recuerdos tan dolorosos…
Sesshoumaru se sentía mal por ello, pero sentía la ternura de Rin emanar de su cuerpo y entrar directo a su corazón.
-Tal vez… es el momento de que me vaya… debes descansar…
-Lo siento…
-No te preocupes, preciosa…
Sesshoumaru la besó con ternura.
-Te quiero mucho, mi pequeña preciosa…
-Yo también te quiero, Sesshoumaru…
-Ah, por cierto, pasaré por ti… a las 7?
-Seis treinta…
-Tan temprano?
-Ya verás…
Sesshoumaru sonrió cuando Rin le sonrió aún con lágrimas en los ojos.
-Eres preciosa…
Ay ay
hay algo en ti,
algo que me hace falta;
Ay hay algo lindo que
desconocía
y que en ti resalta;
Ay ay hay algo en ti,
ay
que me gusta tanto;
Ay hay algo intenso
que sin desviarse me
pegó en el blanco.
Sesshoumaru llegó a las 6:30, como Rin le pidiera, se sorprendió al verla con el cabello recogido en una cola.
-Hola, preciosa…
Rin se colgó de su cuello y lo besó apasionadamente.
-Hola, Sessh… tienes hambre?
-Un poco…
-Ven…
Sesshoumaru se sorprendió al ver el gran banquete que Rin había preparado.
-Estoy segura de que hoy no nos interrumpirán…
Sesshoumaru rió a carcajadas. Se quitó el saco, la chaqueta y la corbata.
-Es a comer que vas…
-No te imaginas lo que me puede caer sobre la ropa.
Rin rió.
-Vamos a ver…
Mientras comía veía a Rin sonreír feliz por verlo disfrutar de la comida.
-Está delicioso, preciosa… pero con motivo a qué?
-A nada… bueno, en realidad, una vez te quedaste dormido en el sofá de mi oficina y dijiste que te morías por probar mi comida…
-En serio?
-Sí… qué tal?
-Fantástico!
Rin sonrió ampliamente. Casi cuando estaba terminado de comer, algo golpeó la puerta del balcón y a Sesshoumaru se le cayó la tostada con mermelada encima.
-RAYOS!!!
-Tranquilo, es el periódico…
-Mira mi camisa!
-Cálmate… dámela…
-Pero…
-Dámela…
Rin la llevó al área de lavado. Sesshoumaru la vio ponerle un polvillo a la lavadora y echó la camisa.
-Sólo necesita un ciclo de 6 minutos…
-Qué es eso?
-Es un producto nuevo. Saca cualquier tipo de manchas…
-Lo venden aquí?
-No, lo compro por Internet… Si te gusta, te regalo un frasco…
Al sacar la camisa, Sesshoumaru quedó maravillado, ya ni sabía donde había caído la mermelada. Rin leyó la etiqueta y metió la camisa en la secadora.
-No es de secadora!
-Confía en mí…
Rin lo haló del cuello y lo besó, aquél beso se convirtió en uno apasionado, donde jugaban a conocer sus bocas, Rin quedó contra la secadora y él, sentía presión por ambas partes. Se separaron cuando la secadora terminó. Rin pudo ver a Sesshoumaru excitado.
-Lo siento…
-Hasta yo tengo calor…
Rieron a carcajadas, Rin sacó la camisa y se la entregó.
-Si te la pones ahora, no hay que plancharla…
-Gracias, preciosa…
Rin sonrió. Todo el camino a la empresa, Sesshoumaru iba tomándole la mano, al llegar, se besaron en el auto y en ascensor, Sesshoumaru metió una llave y lo canceló hasta su oficina, iban unidos en un abrazo y un beso sin final. El timbre anunció que las puertas se abrirían y entonces se separaron. Ya en la oficina.
-Sesshoumaru… gracias…
-Por?
-Por todo lo de anoche…
Sesshoumaru sonrió. Rin se fue a su oficina.
Algo
tan sublime,
algo incondicional,
algo que me quiere
rescatar…Algo en ti.
Sesshoumaru estaba en el consultorio de su doctor. El doctor se quitó los anteojos y fijó su vista en Sesshoumaru.
-Francamente, Sesshoumaru, nunca había visto a alguien tan joven, acabar con su vida de ésta manera.
-Qué pasa?
-Afortunadamente es casi reversible…
-Casi? Como que casi?
-Va a requerir mucho de ti… muchos sacrificios… y definitivamente suspender el alcohol.
-Qué tengo?!
-Tienes una hepatitis muy severa…
-Qué?!
-Te voy a internar hasta que la inflamación baje… si sigues el tratamiento al pie de la letra, podremos salvar tu hígado.
-Lo haré todo como digas.
Ay
ay hay
Ay ay hay
Ay hay algo en ti
Ay ay hay
Ay hay algo
en ti…
Sesshoumaru estaba dormido en la habitación de hospital, la puerta de la habitación se abrió de golpe y Rin entró y se apresuró hasta él.
-Por Kami, Sessh! Qué te pasó?!
-Preciosa, cálmate…
Rin acarició su rostro, bajó la cabeza y sus frentes quedaron juntas, sintió sus lágrimas caer en su rostro. Levantó ambos brazos y la abrazó con fuerza.
-Rin…
La dejó sentarse a su lado y abrazarlo todo lo que quiso.
-Me dijeron que tuviste un accidente, que estabas deformado… que… que… no importa, estás bien… estás…
Sesshoumaru la continuó abrazando, ella descansó en su hombro. Hubo un gran silencio, donde Sesshoumaru sintió, no cariño, sino amor por esa mujer.
-Si hubiera sido algo así…
-Lo único que me importa es que sigues vivo…
Rin lo abrazó con fuerza nuevamente.
-Prométeme que te vas a cuidar…
-Lo haré, preciosa…
-Pero qué haces aquí?!
Sesshoumaru acarició su rostro y sus labios.
-Abusé mucho de mi cuerpo mientras era un adolescente y ahora… me pasó factura…
-Qué te pasa?
-Tengo el hígado inflamado, y una úlcera péptica… el doctor me va a tener aquí hasta que ambas cosas sanen…
-Kami… Sessh!
-Lo siento, preciosa… mañana íbamos a salir…
-Eso no importa, Sesshoumaru, lo importante es que sanes.
Sesshoumaru se fijó en sus ojos, ella lo besó en la frente.
-Tienes quién se quede contigo?
-Mi… mi madrastra y mi padre están China… Inuyasha vendrá de vez en cuando… pero tiene que hacerse cargo de la empresa…
-Me quedaré contigo.
-No.
-Quién mejor que tu novia para cuidarte?
Sesshoumaru sabía que era batalla perdida.
-Es más… te prometo que si te portas bien… sales de aquí antes de lo previsto, te daré un premio…
-Qué clase de premio?
-El que tú elijas…
Rin tocó su nariz, labios y terminó por deslizar su dedo sobre su pecho y abdomen.
-Rin, ten compasión de mi! Estoy enfermo!
Rin rió y lo besó apasionadamente. Se iba a apartar de él, pero él la detuvo.
-Sessh… no debo…
-Yo quiero que te quedes…
Rin se acomodó sobre su pecho, él tomó su mano y comenzó a darle tiernos besitos. El doctor entró. Sesshoumaru lo vio y volvió a besar la mano de Rin.
-Vaya! Sí que estás bien acompañado!
Sesshoumaru no la dejó pararse.
-Tengo que examinarte, Sesshoumaru…
Él la soltó, Rin estaba completamente sonrojada por su actitud posesiva. Cuando el doctor se marchó, Rin le reclamó.
-Que sepa que eres mía.
-Eres un tonto…
Algo en
tu silencio,
algo en tu mirada;
Algo que me hace flotar en
nada
algo que se abraza necio a mi almohada
Algo de
malicia,
algo de ternura;
Algo que me vuelve tonto a tu
figura
Algo que se esfuma con todas mis dudas
…………………………………
N/A: Espero que les haya gustado este flashback que nos muestra cómo comenzó todo.
Besitos
Mizuho
