A pesar de que ha pasado una semana desde que me nombraron Vicealmirante, todavía no podía creer que me hayan ascendido a Vicealmirante, pero no debo dejar de que se me suba a la cabeza, y debo de seguir trabajando en mis labores de rescate y en tratar de ganar la guerra sin ninguna otra baja aliada. Además, como me dijo el ministro Churchill en la ceremonia, debo de continuar siendo un ejemplo de humildad y respeto como antes, así que debo de seguir así hasta el final. A pesar de que mi uniforme es diferente, por dentro sigo siendo el mismo comandante se siempre.

Un día, al ir a ver a las chicas de Sakura Empire que Saint Louis y su equipo rescataron, el médico jefe que estaba en ese turno me dió el reporte de que Taihou y Jun'you seguían en coma, pero la chica que los trajo acaba de despertar y solo puede darse de alta su parte humana, ya que su parte mecánica estaba severamente dañada, así que fui a verla al cuarto de recuperación para saber cómo estaba, y al llegar me dijo.

- Disculpe... ¿Dónde estoy?... ¿Ésta es la base de la Alianza Azur Lane?... -

- Así es, pequeña. Estás segura aquí. Dime, ¿Qué fue lo que pasó? -

- Bueno... Recuerdo que todo comenzó cuando Taihou y Jun'you quisieron realizar una investigación ya que decían que algo sospechoso estaba pasando en el puerto, sobre todo porque la base construyó rápidamente un edificio cerrado en uno de los muelles, y ellas intuían que tenía algo que ver con las Sirenas, y me pidieron que las acompañe por si pasaba algo. Sin embargo, ellas se adelantaron y me dijeron que espere en un lugar cercano. Pasaron varios minutos y alcancé a ver que ellas salían corriendo del edificio mientras que alguien las disparaba, y me dijeron que deberíamos venir aquí rápido, ya que lo que vieron era tan grave que querían venir a advertirles sobre lo que vieron, pero estábamos siendo alcanzadas por proyectiles perforadores e incendiarios, y poco a poco Taihou y Jun'you empezaron a tener daños críticos. Al ver que estaban a punto de caer inconscientes, usé mis cadenas para amarrarlas a mí para traerlas hasta aquí, aunque eso significaba usar toda mi energía. Como pude logré sobrevivir a los misiles que me disparaban, aunque también salí fuertemente dañada. Lo malo fue que Taihou y Jun'you nunca me contaron sobre lo que vieron, así que tenemos que esperar a que despierten. -

- Ya veo. Entonces vamos a esperar hasta que se recuperen por completo, y haré todo lo posible para que queden reparadas. -

- Muchas gracias, coman... Digo, Vicealmirante. -

- Mientras siguen reparando tu parte mecánica, ¿Te gustaría ser mi secretaria? Hay muchas cosas que quiero preguntarte, así que sería una buena oportunidad para aclarar dudas. -

- Está bien. Daré mi mejor esfuerzo. -

- Muy bien. Entonces cuento contigo. -

Tras darnos la mano, me dijo.

- Por cierto, olvidé presentarme. Mi nombre es Ayanami. Mucho gusto. -

- El gusto es mío, Ayanami. Yo me llamo Ouryuu. -

Después de eso, fui con el médico para que dé de alta a Ayanami y al salir regresamos a la oficina para explicarle lo que tiene que hacer.

Los días pasaron, y en una ocasión, recibí una llamada de radio por parte de Helena, que estaba en sus labores de patrullaje y vigilancia cerca de la base, y me notifica que avistó a una unidad de Sakura Empire, pero no parecía ser hostil ya que no tenía armamento, y en su lugar estaba transportando unas cajas que, según la descripción de Helena gracias a su mejora telescópica equipada con su Retrofit, decía que contenían alimentos y suministros médicos. Me preguntó si deberían interceptarla, a lo que le pedí que la dejen ir, ya que no representa una amenaza. Al verla a través de las pantallas, Ayanami pareció reconocerla y dijo.

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- Un momento, ¡Yo conozco a esa chica barco! -

- ¿Ah sí? - pregunté.

- Sí. Su nombre es Shimakaze y es un barco prototipo de primera generación. Fue hecha por medio de una colaboración entre China y Japón, pero resultó defectuosa en el momento de su contrucción, y debido a eso ahora la están usando como una unidad de transporte de mercancía y suministros exclusivamente para Japón, ya que China no quiso hacerse a cargo de ella. Incluso, pasó el tiempo y quisieron volver a construir una unidad similar, usando los mismos datos de la Shimakaze original, pero en lugar de corregir el error, salió peor ya que el duplicado de Shimakaze salió con su sexo cambiado, siendo en este caso un chico. A Sakura Empire no le quedó de otra que quedarse con ambos experimentos fallidos, pero desde ese día, cosas raras empezaron a pasar. En primer lugar, Shimakaze-kun, que es el nombre que se le dió al duplicado de la Shimakaze original, considera a su alter ego femenino como su hermana mayor, y siempre se les ha visto juntos en todo sentido: trabajan juntos, comen juntos, se bañan juntos y duermen juntos. Sin embargo, lo que más inquietaba a la base, era que empezaban a tener relaciones sexuales todas las noches, y yo podía escuchar sus gritos y gemidos ya que mi habitación estaba cerca a la de ellos, y en ocasiones no me dejaban dormir. -

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- ¿Ah sí?... Ya veo... -

- Vicealmirante. - dice Helena. - ¿Está seguro de que debemos dejarla ir? -

- Sí. Me notifican que no es una unidad hostil y solo es usada para el transporte de mercancía, así que no podemos provocar daños colaterales. Dejemos a la chica hacer su trabajo tranquila, ¿De acuerdo? -

- Está bien. -

Cuando desconecté la llamada con Helena, Ayanami me dijo.

- Vaya... Pensé que iba a aprovechar el momento para atacar a Shimakaze, ¿Pero la deja irse? ¿Por qué? -

- Como has dicho, están usando a Shimakaze como una unidad de transporte de carga, así que no hay necesidad de atacarla. Yo no soy de esos almirantes que lanzan misiles a diestra y siniestra, además de que está mal que la ataque, si no es un barco de guerra. -

- Vaya... Nunca pensé que llegaría a conocer a un Vicealmirante tan amable... -

Ahí fue cuando le conté todo a Ayanami, y la razón por la que también están unidades de Iron Blood y Sakura Empire en la Alianza. Entonces comprendió que lo que yo busco es la paz y que no vuelvan a dividirse las naciones por la búsqueda de más poder.

Los días pasaron, y ahora estábamos preparándonos para uno de los duelos finales que decidirán el futuro de la guerra, y debíamos asegurar nuestra victoria. Todo dependía de nosotros y nuestra táctica, así que debíamos trabajar unidos como la familia que somos.

Todo comenzó el 31 de marzo de 1945 cuando fui notificado por parte de Inteligencia que dicen que se preparan para una incursión terrestre, similar a lo que ocurrió en Normandía, Francia el año pasado. Ese día fui comisionado para evitar que lleguen refuerzos marítimos a la zona, para que los soldados en tierra firme ocupen la isla para la invasión final, así que nosotros nos encargamos de proteger la zona. Envié a mis unidades más fuertes para que realicen labores de patrullaje y vigilancia mientras los soldados preparaban todo para la invasión. A la semana de comenzado el proceso de conquista de Okinawa, el 7 de abril de 1945 fuimos alertados de que una fuerza naval conformada por la acorazada Yamato junto con 1 crucero ligero, 8 destructores y 115 aviones kamikaze se aproximaban a Okinawa a toda velocidad, así que para proteger a las fuerzas terrestres aliadas del enemigo, dividí la flota en dos equipos. Los kamikaze atacaban a las chicas para frenar su potencia de fuego mientras que Yamato se aproximaba. De pronto, ésta se detiene y dice.

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- ¡Vicealmirante! ¡Por mi honor de Samurai, te reto a un duelo! ¡Solo tú y yo! ¡Dejemos que nuestras espadas hablen por nosotros sin ningún tipo de interrupciones! -

No sabía qué hacer. Era la primera vez en que me enfrentaría a un barco, y encima con espadas, y a pesar de que tiempo atrás me enseñaron a usarlas gracias a Takao y Warspite, era la primera vez en que usaría lo que me enseñaron. De pronto, recibí una llamada de Takao.

- Vicealmirante, Yamato es una Samurai de corazón puro. El duelo es porque debe de mantener su honor como tal, y por eso te está retando, así que debes ir y enfrentarla. Nosotras nos encargamos de los aviones y de proteger a los soldados en tierra firme. -

- ¡Así es! - dice Warspite a través de otra llamada de radio. - ¡Como guerrera, ella pretende proteger su honor por encima de todo, así que tienes que aceptar su desafío! ¡Recuerda lo que te enseñé y ponlo en práctica! ¡Y ni se te ocurra perder! -

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En eso, Warspite se acerca y me da su espada para que vaya al duelo, y Enterprise me envió uno de sus aviones para que lo monte y vaya al acorazado en donde estaba Yamato esperándome. Sin más opciones, decidí aceptar el duelo diciendo.

- ¡Está bien! ¡Acepto el duelo! ¡Por la libertad y la paz! -

Tras decir eso, me monté en el avión y fui al acorazado a enfrentar a Yamato. Al llegar, ésta se encontraba de pie, cruzada de brazos y dijo.

- Soy Yamato, procedente de Kure, prefectura de Hiroshima. ¡Por el emperador y por el imperio Sakura, acabaré contigo! - tras decir eso, Yamato desenfunda su espada, y de ésta salían chispas eléctricas.

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- Mi nombre real es Rubén, proveniente de Tamaulipas, México. ¡Por la libertad y la paz, ganaré ésta batalla! - tras decir eso, levanté la espada de Warspite, listo para el desafío.

Y así, Yamato y yo empezamos a luchar. Su destreza con la espada era incomparable, incluso mejor que Takao. Estuvimos así por varios minutos, y a pesar de que no quería hacerle daño, ella estaba dispuesta a matarme, por lo que en un descuido, usé la técnica del contraataque, haciendo volar la espada de Yamato lo más lejos posible, y haciendo que ésta retrocediera.

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- Por favor, rindete. - le dije. - No quiero hacerte daño. Has peleado como una auténtica guerrera, y sería un honor si te unes a mí para traer la paz al mundo. -

De pronto, Yamato saca una espada más corta que la que tenía y dijo.

- ¡Yo no pienso caer ante el enemigo! ¡Así que...! - rápidamente, Yamato se clava la espada en su vientre, pronunciando sus últimas palabras. - ¡Debo de... Cumplir... Con el último... Deber del samurai!... - Yamato toma su espada, y con sus últimas fuerzas se desgarra el vientre de un lado a otro. Antes de morir, lo último que pude escuchar de ella fue. - La reina... no está... en... Nagasaki... -

Tras decir eso, Yamato cayó muerta. Yo quedé en shock al ver que se había suicidado. No sabía qué hacer, pero recobré el sentido cuando escuché la voz de Takao a través de la radio.

- Ouryuu, ella murió como todo un samurai, con honor. Por eso, realizó el ritual del seppuku, que es un método honorable de suicidio, cuando el samurai perdió el duelo y no quiere rendirse ante el enemigo. -

- Ya veo... - contesté. - Ella fue una verdadera guerrera hasta el final, y voy a honrar su memoria. Ahora sí se volvió personal. Las Sirenas pagarán por todo ésto. -

Antes de que el barco en el que estaba se desintegre, fui por la espada y la funda de Yamato para conservarlas. Las usaré para honrar la memoria del primer y último Samurai que me he enfrentado, para acabar con las Sirenas de una vez y para siempre. Al volver a montar el avión, Yamato desapareció y en su lugar se quedó solo un Wisdom Cube sin energía, así que fui por éste y la espada corta con la que se suicidó, para colocarlos en el altar cuando regrese a la base en Puerto Perla. Mientras tanto, fui informado que las bajas en el bando aliado en tierra firme se cuentan por miles, a pesar de que las chicas intentaron proteger la isla con todas sus fuerzas. Pero lo que más me inquieta fueron las últimas palabras de Yamato, debido a que los objetivos del proyecto Manhattan que me comentó esa noche el Presidente Truman son Hiroshima y Nagasaki. ¿Acaso hubo un error de cálculo?...

Al volver a la base, y tras colocar el cubo de Yamato junto con su espada corta en el altar, estaba haciendo papeleo en la oficina junto con Ayanami, cuando entra Washington con unos documentos que encontraron en Okinawa, y esa información me dejó con la piel pálida. El equipo de investigación encontró un mapa que dice que la reina Siren está otra ciudad, y no era en Nagasaki como había dicho el Presidente Truman. Además, el arsenal de tecnología Siren no era un arsenal fijo, sino un arsenal movil, y no estaba en Hiroshima, sino en otra ubicación, actualmente desconocida.