A veces, los sueños pueden ser la señal de que algo va a pasar, y en mi caso, la pesadilla que tuve hace unos días se volvió realidad.
Después de la ocupación de las fuerzas aliadas en Okinawa, me enteré de que pasaron muchas cosas antes y después de esa batalla. Por ejemplo, me enteré de que el 30 de abril de 1945 Hitler muere por suicidio y nombra como sucesor al almirante Karl Donitz de la Kriegsmarine. Al día siguiente, el día 1 de mayo de 1945, los Soviéticos entran en Berlín y los altos mandos alemanes se rinden incondicionalmente, y con ésto la guerra termina en Europa, aunque de éste lado del mundo todavía seguimos en guerra, tanto por parte de Sakura Empire como por las Sirenas. Iron Blood se une a Azur Lane para combatir a las Sirenas restantes ya que el departamento de inteligencia alemana detectó anomalías en el estrecho de Dinamarca donde fue hundida Bismark, y sospechan que las Sirenas tienen algo que ver. Tiempo después, entre el 17 de Julio al 2 de agosto de 1945, los líderes de la Alianza se reunen en Potsdam para negociar el futuro de Japón y enviar un ultimátum: rendirse y cooperar para acabar juntos con las Sirenas o serán destruidos junto con ellas. Al día siguiente, el 3 de agosto de 1945 el presidente Truman me envía un sobre sellado en el cuál se ven los resultados de la prueba Trinity, y quedé horrorizado al ver que lo que se había proyectado en mis sueños se volverá realidad. En las fotos se veía una columna de fuego en forma de hongo, y en los papeles decían que los objetivos serían Hiroshima y Nagasaki, aunque no especificaron la fecha en que lanzarían las dos bombas.
Al día siguiente, recibí una llamada en la que me piden que envíe una escolta para proteger un cargamento a las Filipinas, pero no me dicen qué es porque eso es información clasificada, y aunque les decía que tengo rango de Vicealmirante y tenía el derecho de saber esa información, me respondieron que es información clasificada que solamente el Presidente debe saber. Sin más remedio, le pedí a Enterprise, Yorktown, Mikasa, Warspite, Hood y Queen Elizabeth que escolten ese cargamento hasta las Filipinas, pero antes de irse les pedí que me notifiquen lo que estaban transportando, así que las chicas aceptaron. Al volver, las chicas me dijeron que no lograron ver lo que llevaron a las Filipinas ya que les pidieron que se fueran de inmediato, aunque lo único que lograron ver fueron dos aviones B-29 y dos cajas enormes que tenían las etiquetas de "peligro" en éstas.
Rápidamente, envié una carta con copias del mapa y los documentos que encontraron en la investigación, diciendo que las ubicaciones estaban equivocadas, pero estaba desesperado, así que también hice una llamada, y el presidente me contesta que lo que ví era falso ya que dijo que los de Sakura Empire quizás modificaron los documentos ya que, según el departamento de inteligencia y espionaje estadounidense, las ubicaciones que decía el presidente eran las correctas, pero tiempo después se supo que era mentira cuando Taihou me cuenta todo al despertar del coma.
Una noche, durante la madrugada del 6 de agosto, fui despertado por Akashi que rápidamente vino a mi cuarto y me dijo que Taihou finalmente despertó del coma, y me pidió que fuera al cuarto de recuperación porque ella tiene algo urgente que decirme. Rápidamente me cambié de ropa y fui corriendo al hospital rumbo al cuarto de recuperación. Al llegar, el médico de guardia me dijo que Taihou despertó del coma, y Jun'you también logró recuperarse, pero estaba dormida debido a la anestesia. Al entrar al cuarto, me puse al lado de Taihou para que me cuente lo que vió. Me dijo que después de la batalla del Mar de Filipinas, Jun'you y ella regresaron a Kure para ser reparadas, pero se encuentran con la reina Siren y creyeron ver a Akagi y Kaga, junto con Amagi y la acorazada alemana Bismarck, pero cuando las ven, Taihou y Jun'you quedaron aterrorizadas ellas ya que se supone que estaban muertas pero vieron que tenían tecnología Siren, y parecían estar poseídas ya que sus ojos tenían un brillante color amarillo y no tenían pupilas. Parecían estar controladas por la reina de las Sirenas, y cuando fueron descubiertas intentaron destruir a Taihou y a Jun'you, pero gracias a Ayanami lograron escapar a duras penas.
Taihou estaba temblando de miedo, quizás por el trauma que tuvo que pasar así que me acerqué para abrazarla diciendo mientras acariciaba suavemente su cabeza.
- Tranquila, Taihou. Todo está bien ahora que estás aquí. Ya estás a salvo y me aseguraré de que nadie te haga daño. -
- ¿En... Serio?... ¿Me protegerás?... -
- Sí. Me aseguraré de protegerte contra las Sirenas ahora que eres parte de esta familia. -
- Muchas gracias, mi señor. ¿Podría saber el nombre de mi salvador? -
- Me llamo Ouryuu, a tu servicio. -
- Ouryuu... Qué nombre tan bonito. Lo recordaré para siempre en mi corazón. -
En eso, recordé que tenía que preguntarle a Taihou sobre la ubicación de la Reina de las Sirenas y el arsenal, a lo que me respondió que estaban en una isla muy al sur de Japón, y no estaba en ningún mapa ya que era artificial, y eso me alarmó tanto que tuve que dejar a Taihou que descanse, para ir rápidamente a hablar con el presidente Truman para que detenga el lanzamiento, pero era demasiado tarde.
Al llegar a la oficina, recibí una llamada de parte de Intrepid, que decían que ella y su equipo tenían que evacuar rápidamente ya que habían lanzado la bomba llamada Little Boy que contenía un material explosivo llamado uranio-235 sobre la ciudad de Hiroshima a las 8:15 de la mañana, y rápidamente hice una llamada para informarle al presidente Truman que se había equivocado con la información que Inteligencia le había enviado, pero no contestaba. Lo único que me quedaba era rezar para que no hubiera bajas civiles. Después de eso, me enteré que lanzarían la segunda bomba porque Japón no estaba dispuesto a rendirse, y el 9 de agosto de 1945 a las 11:01 lanzaron la bomba llamada Fatman que contenía un material explosivo llamado plutonio-239 sobre la ciudad de Nagasaki, y me enteré debido a que Helena captó las señales de radio de la base aérea en donde estaba el bombardeo. Estaba desesperado porque el presidente seguía sin contestar y no sabía lo que estaba pasando, si de verdad destruyeron a las Sirenas y su arsenal, o por el contrario, destruyeron ciudades con población civil en ellas.
En mi desesperación, decidí ir directamente a confrontar al presidente Truman para que me explique lo que pasó, y que me diga que por qué lanzó dos bombas atómicas sobre ciudades con población civil, así que fui armado a Estados Unidos con la espada que obtuve de Yamato y el Revólver M1873 Peacemaker que me dió el general Patton en la ceremonia de ascenso para hablar con el presidente. Al llegar a Washington, logré ver en el periódico que estaba en uno de los puestos de revistas que Japón se había rendido y que la guerra había terminado, aunque en el fondo yo sabía que eso era mentira ya que aún falta eliminar a las Sirenas que quedaron y a su reina, así que rápidamente me dirigí a la Casa Blanca para hablar con el presidente Truman. Al llegar, los guardias me dejaron entrar ya que creyeron que iba a informar sobre la victoria que tuvimos sobre Japón, así que usé esa excusa para ir directamente a la oficina presidencial. Al llegar, el presidente Truman parecía que me estaba esperando, y le pregunté que por qué atacó ciudades con población civil, me reveló que lo de las Sirenas fue una excusa para lanzar las bombas atómicas y hacer que Japón se rinda por la fuerza al rechazar el tratado de paz, y que si no se rendían, los próximos objetivos serían Tokyo y Osaka, y Estados Unidos se quedaría con Japón cuando las fuerzas militares entren a invadir el país y lo hagan un nuevo estado para los Estados Unidos. Además, lo que en realidad quería el presidente es la tecnología Siren para crear nuevo armamento y ser la potencia militar más poderosa del mundo, para así crear un nuevo orden mundial, en el que Estados Unidos gobernaría por encima de todos, por lo que me pidió que capture a las Sirenas para que se las lleven a la base aérea militar que está en el desierto de Nevada para que hagan experimentos con ellas y usarlas para crear armamento nuevo y futurista, y me amenazó con mandarme matar si no le traía al menos una Sirena.
En ese momento, vino a mi memoria la vez en que el capitán Chester Nimitz me reclutó para entrar a la Marina, pero ésta vez era diferente. No tenía más opción que aceptar la propuesta, pero con una condición: que las unidades que quedaron de la Red Axis se unieran a nosostros para la batalla final contra las Sirenas, a lo cual el presidente Truman aceptó. Al volver a la base en Puerto Perla, me encerré en la oficina porque no podía soportar que por mi culpa miles de civiles murieron. No había tenido una depresión así desde la muerte de mi amada esposa Hornet, al punto de que tardé mucho tiempo en recuperarme.
