Ha llegado el momento. Todo por lo que hemos luchado finalmente termina aquí. La batalla final.
Brementon, Enterprise, Essex, Intrepid, Massachusetts, North Carolina, Reno, San Diego, Shangri-La, Washington, Arizona, Astoria, Biloxi, Charles Ausburne, Cleveland, Denver, Houston, Indianapolis, Laffey, Lexington, Maury, Princeton, Quincy, Saratoga, St. Louis, Vestal, Vincennes, West Virginia, Wichita, Yorktown, Atlanta, Gridley, Hastley Powell, Hammann, Hazelwood, Hobby, Juneau, Marblehead, Norhhampton, Pennsylvania, Phoenix, Portland, Sims, Smalley, Stanly, Tennessee, Thatcher, Aulick, Bogue, Cassin, Craven, Foote, Langley, McCall, Nevada, Okahoma, Pensacola, Raleigh, Ranger, Salt Lake City, Spence, Belfast, Centaur, Dido, Duke of York, Hood, Illustrious, King George V, Prince of Wales, Sirius, Warspite, Abercromite, Black Prince, Dorsetshire, Edinburgh, Erebus, Exeter, Glorious, Glousester, Glowworm, Javelin, London, Nelson, Queen Elizabeth, Renown, Rodney, Sheffield, Terror, Unicorn, Vampire, Achilles, Ajax, Amazon, Arethusa, Fortune, Galatea, Glasgow, Jamaica, Jersey, Juno, Jupiter, Kent, Newcastle, Norfolk, Repulse, Shropshire, Suffolk, Sussex, Beagle, Bulldog, Comet, Crescent, Cyget, Foxhound, Hermes, Leander, Atago, Mikasa, Noshiro, Suruga, Taihou, Takao, Tosa, Yukikaze, Yuudachi, Ayanami, Fubuki, I-26, Kinu, Akatsuki, Hatsushiro, Hyuuga, Ise, Jun'you, Aoba, Furutaka, Kisaragi, Roon, Graff Zeppelin, Prinz Eugen, Tirpitz, U-101, U-47, Admiral Graf Spee, Admiral Hipper, Gneisenau, Scharnhorst, U-557, Z1, Z23, Z25, Z35, Leipzig, Z18, Karlsruhe, Köln, Königsberg, Z20, Z21, Avrora, Chapayev, Sovetskaya Rossiya, Tashkent, Gangut, Grozny, Minsk, Piamat Merkuria, Zara, Giulio Cesare, Saint Louis y Jeanne D'Arc estaban listas para la batalla final y defender al mundo de las Sirenas.
Tras ese discurso a la orilla de la playa, inmediatamente le pedí a San Diego, Laffey, Javelin, Hammann, Helena, Portland, Bogue, Cassin, Okahoma, Warspite, Ajax, Amazon, Comet, Crescent, Cyget, Foxhound, Hermes, Ayanami, Kinu Ise, Kisaragi, Z1, Z23, Leipzig, Karlsruhe y Köln que vayan al laboratorio para que les instalen las mejoras Retrofit, y a las demás les dije que vayan al muelle a que les instalen el mejor de los armamentos ya que ahora nos enfrentamos a las Sirenas, y necesitamos la mejor tecnología para poder vencer en esta última batalla, al punto de que también las equipé con el material que interceptamos en Leyte para que estén más blindadas y sean resistentes ante los impactos enemigos. Una vez que todo estaba listo, zarpamos hacia el campo de batalla, no sin antes pedirle a Ark Royal que se quede con mis hijas para cuidarlas.
Durante el camino, nos encontramos en Sasebo, Japón, con unidades de Sardegna Empire, Vichya Dominion y Dragon Empery, y nos dijeron que fueron enviadas a combatir a nuestro lado, así que las acepté en mis filas. Así, Jean Bart, Le Malin, Dunkerque, La Galissonnière, Vauquelin, Le Mars, An Shan, Chang Chun, Fu Shun, Ping Hai, Tai Yuan, Yat Sen y Trento se unieron a nosotros en la batalla final. No había tiempo para el reencuentro entre Ping Hai y Ning Hai, así que teníamos que apresurarnos para el enfrentamiento. Después de un rato navegando, logramos encontrar la ubicación de las unidades enemigas en el estrecho de Tsushima, así que preparé a las chicas para que estén para el ataque, cuando vino a mi memoria lo que me dijo Repulse ese día cuando me reveló que, para que las chicas estén en su forma Alter, debía decir la palabra "Trance", así que la usé diciendo el siguiente discurso.
- ¡Muy bien, chicas! ¡Ha llegado el momento de la verdad! ¡Todo depende de nosotros para así terminar la guerra y traer la paz al mundo! ¡Así que no se contengan ante el enemigo y desaten todo su poder para destruir a las Sirenas y a esos barcos zombies! ¡Chicas! ¡Es hora de usar su poder oculto! -
- ¡¡¡SÍIIIIIIIIII!!! - gritaron todas al unisono.
Tras eso, me monté en uno de los aviones de Enterprise y pronuncié las palabras con las que comenzaría la batalla final.
- ¡Barcos de la Alianza Azur Lane! ¡Por medio de mi Emblema de Vicealmirante, LES ORDENO! ¡¡LIBEREN SUS RESTRICCIONES Y USEN SU PODER PARA DESTRUIR A MIS ENEMIGOS!! ¡¡PROTEJANSE ENTRE USTEDES Y TRABAJEN JUNTAS COMO LA GRAN FAMILIA QUE SOMOS!! ¡¡¡ES HORA DE QUE ENTREN EN TRANCE!! -
Tras decir esas palabras, el cuerpo de todas las chicas empezó a brillar en un intenso color amarillo, por lo que llegué a la conclusión de que el efecto funciona para todas por igual. Ahora, ya no eran las chicas que había conocido cuando ingresé a la Marina, sino que ahora son auténticas armas de guerra dispuestas a eliminar para siempre a las Sirenas. De pronto, tres risas macabras y diabólicas se escucharon de entre las chicas, y eran Taihou, Jun'you y Roon, que habían despertado el monstruo que dormía dentro de ellas, y fueron las primeras en ir a la carga contra los barcos destructores del enemigo.
Y así, la batalla final dió comienzo, el día 31 de agosto de 1945, aproximadamente a las 2:00 p.m, a 2 días de la ceremonia de rendición del Imperio Sakura. Roon, Taihou y Jun'you se encargaron rápidamente de los barcos destructores y cruceros que aparecían a través de los portales, junto con la mitad de los las unidades de la Eagle Union y la Royal Navy, mientras el resto de nosotros seguíamos avanzando, ya que yo también estaba formando parte de la batalla. Las chicas que eran portaaviones y las que eran submarinas trabajaban juntas y en coordinación para atacar y destruir a los acorazados que nos impedían el paso, mientras seguíamos avanzando.
Antes de llegar al barco gigante, que según las Sirenas llamaron Orochi, fuimos interceptados por las versiones zombificadas de Suvórov, Osliabia, Zar Aleksandr III, Borodín, Yamato, Musashi, Chitose, Chiyoda, Zuikaku, Shoukaku, Shouhou, Souryuu, Hiryuu, Amagi, Akagi, Kaga y Bismarck, junto con las Sirenas, y ahora que las teníamos de cerca, pude ver que las chicas barco estaban siendo controladas por las Sirenas debido a los componentes que éstas les insertaron, y por eso es que sus ojos estaban sin pupilas y con un brillante color amarillo. Las chicas me pidieron que vaya a enfrentar solo a la reina, mientras ellas se encargaban de las zombies y las Sirenas, así que acepté y dirigí el avión hacia el Orochi, donde la reina de las Sirenas me estaba esperando.
Mientras iba en camino, pude ver que había chicas que se enfrentaban a enemigos específicos, como Hood contra Bismarck, Yorktown contra Akagi y Kaga, Roon contra Musashi y Mikasa contra Suvórov, Osliabia, Zar Aleksandr III y Borodín. En eso, recordé las razones por las que querían enfrentarse a esas enemigas en específico, así que les dije por radio.
- Chicas, no se contengan. Usen todo su poder para destruir a nuestros enemigos. Si tienen cuentas pendientes con ellas, es hora de cobrarlas. ¡Ataquen! -
La risa desquiciada de Roon era señal de que empezó la batalla. Mientras iba llegando al Orochi para enfrentar a la reina, pude escuchar unas conversaciones por la radio.
- Nunca pensé que nos volveríamos a ver, y menos de éste modo, Bismarck... - dice Hood. - Mi señor me dió la orden de destruirte, pero ésto me servirá como venganza por haberme hundido aquel 24 de mayo de 1941. -
- Ustedes y yo tenemos cuentas pendientes que resolver. - dice Yorktown, dirigiéndose a Akagi y Kaga. - Y ahora que estamos en esta situación, mi venganza será más satisfactoria. -
- Ésto me trae buenos recuerdos... - dice Mikasa. - Ahora volveré a revivir mis días de gloria al volver a hundir a las naves rusas Suvórov, Osliabia, Zar Aleksandr III y Borodín... Bueno, así es el destino, y hay que aceptarlo. -
- Al fin... Volveré a cobrar venganza por lo que le hiciste a Hornet... - dice Enterprise. - Ésta vez, te toca morir, Shoukaku. -
- Jejejejejeje... - ríe Roon de forma demente. - ¡TE VOLVERÉ A DESTRUIR, MUSASHI! ¡Y ÉSTA VEZ SERÁ PARA SIEMPRE! ¡JAJAJAJAJAJAJA! -
Mientras las chicas se ocupaban de las zombies, yo me dirigí al Orochi para enfrentar solo a la reina. Al bajar del avión, la reina de las Sirenas estaba flotando en el aire, y parecía como si me hubiera conocido desde antes cuando dijo.
- Vaya vaya... ¿Así que tú eres el humano que dirige a todas estas chicas?... Tienes valor para llegar hasta aquí, pero antes de acabar contigo, hay dos personas que quieren conocerte. -
Debajo de la reina, se abrió una compuerta, y lo que ví me dejó en shock. No podía creerlo, pero mis padres estaban aquí, y lo que me dijeron me hizo enfurecer.
- ¿Así que aquí estabas, hijo? - dice mi madre. - ¿No se supone que tenías que estar con las personas que te vendimos? -
- Por tu culpa fuimos buscados por mucho tiempo, y no pudimos seguir invirtiendo en nuestro sueño de adquirir fortuna para salir de nuestra pobreza. - dijo mi padre.
- Además, estamos muy molestos contigo porque enviaste soldados Soviéticos para que nos encierren en un campo de trabajo y nos obligaron a hacer labores muy pesadas. - continuó mi madre. - Pero te podemos perdonar si nos entregas todo el dinero que has ganado en tu trabajo y le das a las Sirenas todos los barcos que traes contigo. -
- Y si lo haces, vendrás a México con nosotros y todo volverá a la normalidad, como si nada hubiera pasado. -
Estaba furioso. No solo porque las Sirenas trajeron a mis padres al campo de batalla, sino por todo lo que me dijeron. ¿Volver con ellos?... ¿Darles todo el dinero que he ganado?... ¿Rendirme ante las Sirenas?... Eso es algo que no puedo aceptar, y lo peor es que mis propios padres me digan eso, así que me paré firme y solo dije una palabra.
- NO. -
Mis padres estaban molestos conmigo ante mi respuesta, pero yo estaba más furioso con ellos por todo lo que me hicieron, y todos esos años de sufrimiento serán cobrados aquí y ahora. Mis padres decidieron atacarme, pero yo me defendía de sus golpes. Yo no quería golpearlos ya que, después de todo, siguen siendo mis padres a pesar de lo mal que me trataron, pero ellos no pensaban lo mismo, ya que su propósito era matarme. No tenía más opción. Tenía que matarlos para así enfrentar a la reina de las Sirenas, que solo estaba observando la pelea contra mis padres. Después de un rato peleando y defendiéndome de los ataques de mis padres, saqué la espada que era de Yamato y me dispuse a acabar con la vida de mis padres, diciendo mis últimas palabras antes de ejecutarlos.
- Ésto es por 16 años de sufrimiento. -
No había tiempo para que las chicas emitan su veredicto de culpabilidad, además de que estaban ocupadas con sus batallas, así que me dispuse a hacer el trabajo solo. De un solo corte limpio le corté la cabeza a mi madre y al esquivar un golpe de mi padre, rápidamente me puse detrás de él y clavé la espada en la parte baja de su columna, y con el brazo que tenía libre lo apoyé para levantar la espada hasta que llegué a la parte de arriba, y con todas mis fuerzas hice volar la cabeza de mi padre. Cuando ambos habían muerto, todavía no me sentía satisfecho con mi venganza, así que saqué el Revólver y primero disparé a mi madre, vaciando 6 balas en su cabeza y otras 6 en su cuerpo. Después hice lo mismo con mi padre. Una vez que he logrado matar a mis padres, me sentía diferente. Parecía como si una carga muy pesada se me hubiera quitado de encima, y ahora solo sentía paz y calma. La reina de las Sirenas se acercó y dijo.
- Vaya... Pensé que si traía a tus padres, te podrían convencer de unirte a nosotras para nuestro objetivo, pero parece que no fue así... En fin, ¿Qué más da? Al fin y al cabo, te iba a destruir tarde o temprano, aunque eso signifique desperdiciar a un humano con un gran potencial. -
Y así, la reina y yo empezamos a luchar. Ella disparaba sus cañones y yo los esquivaba. En un momento dado, saqué el Revólver y empecé a disparar contra la Sirena, pero era muy rápida y esquivaba las balas con mucha facilidad. De pronto, la reina lanzaba sus ataques más rápido que antes que era muy difícil esquivarlos corriendo, así que hice una señal para llamar a uno de los aviones que estaban cerca para montarlo y así seguir disparando, y cuando me subí, apenas estaba recargando el arma, y uno de los cañones impactó en el avión, y dicho impacto hizo que perdiera el conocimiento.
No sé qué fue lo que pasó después de eso, que al despertar estaba en un sitio oscuro y frío. ¿Será acaso que así se siente la muerte?... El vacío, la soledad y la oscuridad... Este lugar me recuerda tanto a lo que sentía cuando era jóven: soledad, vacío, tristeza, frustración... Todos esos sentimientos volvían a mí, y eso me sentía cada vez más deprimido, pero de pronto, empecé a escuchar unas voces.
- ¡...mirante! ¡Por ...vor, no ...rindas! -
- ¡No de... que... venza! -
- ¡Por favor! ¡Vue...otras! -
- ¡No...ejes, vice...! -
Las voces aún seguían ahí, y poco a poco las empezaba a escuchar con claridad.
- ¡Vuelve con nosotras, Ouryuu! - decía Enterprise. - ¡Por favor, no quiero volver a quedarme sola! -
- ¡Levántate, camarada! - dice Gangut! - ¡Debemos terminar con la guerra para ir a celebrar tomando vodka hasta reventar! -
- ¡Despierta por favor, hijo! - dice mi mamá. - ¡Tienes que volver a casa! ¡Mamá está preocupada por tí! -
- ¡Despierta, hermano! ¡Por favor! - dice Unicorn. - ¡No quiero quedarme sola! -
- ¡No vayas a la luz y ven a los brazos de tu hermana! - dice Atago. - ¡Tú ya no estás solo, porque tu mamá y tus hermanas te amamos! -
Esas voces... ¿Son las chicas? No... Es... ¿Mi familia?... Yo... Quiero volver con ellas, pero... Esa Sirena... Es muy poderosa, y yo soy... Solo un simple humano... ¿Qué podría hacer ante esa cosa?...
- En ese caso, deja que nosotras te ayudemos. - decía una voz que se me hacía familiar.
- Un momento... - dije. - ¿Long Beach?... ¿Eres tú?... -
- Así es, comandante. Y no solo estoy yo. -
Con algo de dificultad, me levanté del suelo, y lo que estaba frente a mí me dejó impactado. Ahí estaba Long Beach, la primera chica barco que había muerto en la Batalla del Mar de Coral, pero parecía ser un espíritu, ya que su cuerpo brillaba en un tono azul celeste. Detrás de ella, salieron de entre la oscuridad Souryuu, Hiryuu, Suvórov, Osliabia, Zar Aleksandr III Borodín, Yamato, Musashi, Chitose, Chiyoda, Zuikaku, Shoukaku, Shouhou, Amagi, Akagi, Kaga y Bismarck. Todas estaban igual que Long Beach.
- Nosotras te ayudaremos en destruir a las Sirenas para que finalmente podamos descansar en paz. - dice Zuikaku.
- Así es. - dice Amagi. - Además, ésto nos servirá para limpiar nuestros pecados y así poder remediar los problemas que causamos en el pasado. -
- Exactamente. - dice Bismarck. - Por el pecado de la soberbia y por tratar de demostrar mi supremacía, estoy en esta situación, pero tú puedes liberarme, si te presto mi fuerza para vencer juntos a nuestro enemigo. -
- Yo también quiero ayudar. - dice Akagi. - Por el pecado de la avaricia y porque quería más de lo que puedo tener, estoy aquí, pero si me ayudas a descansar en paz, mis hermanas y yo estaremos eternamente agradecidas contigo. -
- Por dejarme llevar por la ira al ver morir a mis superiores, estoy aquí. - dice Hiryuu. - Pero si te presto mi poder para acabar con la reina de las Sirenas y con Orochi, podré finalmente descansar en paz. -
- Debido a nuestra falta de motivación y pereza en el campo de batalla, fuimos hundidas en aquella batalla en 1905. - dice Suvórov. - Pero si nos ayudas a mí y a mis camaradas a liberarnos de nuestra prisión, te agradeceríamos por la eternidad. -
- La gula y hambre de poder me cegaron de mi verdadero objetivo, y Shoukaku y Shouhou pagaron el precio junto conmigo. - dice Zuikaku. - Pero si quiero arrepentirme de todo lo que pasó, entonces usaré mi energía para ayudarte a vencer en esta batalla, y así poder descansar en paz finalmente. -
- Al ver que las unidades de portaaviones de la alianza eran superiores a mí, la envidia y los celos que sentía en ese momento provocaron la creación de los Kamikazes, y eso provocó que muera a manos de Yorktown. - dice Chiyoda. - Y para remediar mis acciones del pasado, te ayudaré a vencer en esta batalla, para que mis pecados sean limpiados. -
- Yo sentía placer cada vez que los técnicos e ingenieros me tocaban para darme mantenimiento, y eso provocó que mi lujuria aumente cada vez más, al punto de que salía en más misiones para que vuelva a ser tocada por esos hombres, pero eso también causó mi hundimiento. - dice Amagi. - Pero si te ayudo a vencer en esta batalla y te presto mi fuerza, te agradecería mucho al poder finalmente descansar en paz. -
De pronto, escuché una voz que me dejó impactado.
- Bueno, si las demás ayudan, entonces yo también lo haré. - dice Hornet que apareció detrás de mí.
No podía creerlo. Hornet también estaba ahí, y me dijo.
- Sé que has pasado por momentos muy difíciles, mi amor, y por eso estoy aquí, para ayudarte a vencer en esta última batalla, para que todas nosotras podamos descansar en paz. Después de todo, yo siempre estaba ahí, al pendiente de ustedes, tanto de tí como de nuestra hija. -
En ese momento, recordé que en ocasiones lograba avistar un avión Hellcat rondando por la base o en el campo de batalla. ¿Será que Hornet nos estaba cuidando todo este tiempo?... Era algo difícil de creer. Hornet continuó hablando.
- Además, tienes que volver a donde perteneces. Las demás chicas están preocupadas por tí, y aparte tienes que velar por el fruto de nuestro amor. Nuestra hija todavía necesita de su padre, así que por eso tienes que volver. Después de todo, las demás te están esperando. -
- Pero... ¿Cómo puedo derrotar a enemigos de ese calibre? ¿De qué manera pueden ayudarme? -
- Aún posees mi espada, ¿No? - dice Yamato.
- ¿Sí? - respondí.
- Pues entonces vamos a unir nuestras energías para enfrentar juntos la amenaza y acabar con el Orochi de una vez por todas. -
- Así es. - dice Bismarck. - Nuestros espíritus, nuestro poder, nuestra energía, toda nuestra escencia estará contigo para lanzar el ataque final contra el Orochi. -
- Nuestros deseos, nuestra venganza, nuestros sueños, nuestros sentimientos, estarán canalizados en tu espada, y se manifestarán en forma de energía, y con eso será suficiente para destruir al Orochi y traer la paz al mundo. - dice Akagi.
- Cuando vuelvas al mundo real, nos volveremos una contigo, para enfrentar juntos a nuestro enemigo y que juntos logremos vencer en esta batalla. - dice Hornet. - Nuestra escencia se unirá a tu espada, para que puedas lanzar el ataque que acabará con la guerra de una vez y para siempre. -
Aún tenía muchas cosas que preguntar, pero quizás no sea el momento para aclarar dudas. Como dice Hornet, del otro lado me está esperando mi familia.
- Está bien. - respondí. - Y tienen razón. Juntos podremos vencer a la reina y al Orochi, si juntamos nuestras fuerzas para acabar con ellos. Bien, entonces ya llegado el momento de volver. -
- Excelente decisión, mi amor. - dice Hornet mientras se acerca y me acaricia la mejilla con ternura. - Y recuerda, yo siempre estaré contigo, sin importar en dónde te encuentres. Cuídate mucho y cuida al fruto de nuestro amor. -
Tras decir eso, mi cuerpo empezó a brillar y cerré los ojos. Al volverlos a abrir, estaba volando sobre un avión Hellcat, similar a los que usaba Hornet cuando estaba viva.
- Muchas gracias, mi amor. - dije. - Ahora comprendo que siempre estuviste con nosotros. -
Al levantarme del avión, pude ver que todas las chicas tenían rodeado el Orochi y entre todas lo estaban atacando, lo que quiere decir que ya habían destruido las demás unidades, pero el barco tenía una especie de escudo que lo protegía de todos los daños, así que les pedí que concentren su fuego para crear una abertura en el escudo para poder entrar y destruirlo desde la cubierta. Después de varios minutos tratando de romper el escudo, finalmente lograron crear una abertura lo suficientemente grande para que el avión y yo logremos entrar. Una vez en la cubierta del Orochi, la reina de las Sirenas estaba impresionada al verme con vida y dijo.
- Nunca pensé que encontraría a un humano tan persistente, pero no importa. Ahora seré yo misma quien se encargará de matarte. -
- ¿Ah sí?... ¿Sabes lo que pasaría si me matas?... ¿Sabes lo que podrías provocar?... Lo único que te puedo decir es que provocarías la ira de ciertas chicas con una cualidad en especial que tienen en común: además de que son mis esposas, por dentro son unos monstruos que podrían ser incontrolables si saben que me pasa algo. Así como tú posees una tecnología muy avanzada para ésta época, ¡Ellas son lo mejor de la fusión entre la ingeniería humana y la tecnología Siren que se usó en beneficio de la humanidad! ¡¡AWAKEN, MY SHIPGIRLS!! -
Del agua, rápidamente surgieron y subieron al Orochi las esposas más poderosas que tengo a mi disposición: Enterprise, Warspite, Taihou, Roon, Zara, Jeanne D'Arc y Sovetskaya Rossiya. Las chicas rodearon en un instante a la reina y todas apuntaban con sus armas a ella. La espada de Warspite, el arco de Enterprise, la cabeza de tiburón de Roon, el estoque de Jeanne y los cañones de las demás chicas clamaban a gritos la cabeza de la reina.
- Vicealmirante. - dice Warspite. - Emita la orden. -
Tras hacerme unos pasos hacia atrás, respondí.
- Adelante, chicas. No se contengan y destruyan de una vez por todas a la reina de las Sirenas. Acabemos con esta guerra de una vez por todas. -
Acto seguido, las chicas empezaron con la masacre. Mientras que Warspite y Jeanne cortaban el cuerpo de la reina con sus espadas, Roon usaba su barco en forma de cabeza de tiburón para triturar y desgarrar la carne y huesos de la parte humanoide de la reina, y el resto de las chicas disparaban sus armas para que no vuelva a regenerarse. Mientras tanto, yo me hice a un lado y saqué la espada de Yamato de su funda, y una especie de energía la estaba rodeando. Quizás, ésta sea la energía que las chicas me dijeron en aquel sueño, así que cerré los ojos para canalizar esa energía en la espada. Ésta estaba brillando cada vez más, hasta que toda la hoja se volvió completamente blanca y rodeada de una luz muy intensa. Al voltear a ver a las chicas, me dí cuenta de que ya habían terminado, y de la reina de las Sirenas solo quedó una masa deforme de carne y huesos triturados, junto con la sangre y pedazos de metal regados en el suelo. Le pedí a las chicas que se retiren ya que voy a destruir al Orochi, y obedecieron. Cuando Enterprise estaba por bajar del barco, le pedí que prepare un avión para poder montarlo antes de que el Orochi explote, y aceptó. Ahora que las chicas estaban en un lugar seguro, me dispuse a preparar el ataque final contra el Orochi. Me paré enmedio de la cubierta, y con la espada enfrente, empecé a canalizar la energía que me dieron las chicas en el sueño. De pronto, sentí que unas manos tocaban mis hombros y espalda, y seguramente eran las chicas que estaban aquí, conmigo, para enfrentar juntos a la amenaza. El barco estaba abriendo una compuerta en su parte superior y logré ver un misil, mucho más grande y largo que las bombas atómicas que fueron lanzadas sobre Japón. No podía permitir que sea lanzado, así que preparé el ataque, diciendo lo siguiente.
- Mi espada está forjada con la sangre de mis padres, y su energía contiene la escencia de las chicas barco que cayeron en batalla. Sus deseos, sus venganzas, sus sueños y sus sentimientos, están canalizados en esta espada, y junto con mi objetivo de traer la paz al mundo, su energía se potenciará. -
La espada estaba brillando con más intensidad, y estaba lista para lanzar el ataque final, así que me preparé en posición para lanzar el ataque, diciendo lo siguiente.
- ¡Long Beach, Souryuu, Hiryuu, Suvórov, Osliabia, Zar Aleksandr III, Borodín, Yamato, Musashi, Chitose, Chiyoda, Zuikaku, Shoukaku, Shouhou, Amagi, Akagi, Kaga, Bismarck y Hornet! ¡Préstenme su fuerza para enfrentar a nuestro enemigo y acabar con la guerra! -
El brillo de la espada creció aún más, y al sentir que estaba lista, me dispuse a disparar el ataque final con el que destruiría al barco gigante, diciendo.
- Brilla con toda tu fuerza y desata tu poder oculto. ¡¡Raijinto!! -
Al lanzar el ataque, una luz muy poderosa salió de la espada y se dirigió con toda su fuerza al barco, y al impactar causó una gran explosión. Rápidamente, el Hellcat se acercó para sacarme del barco antes de que la explosión me alcance. Las chicas evacuaron a tiempo, y a lo lejos podíamos observar que el barco gigante se había desintegrado por la explosión. Todo había terminado. Las chicas tenían daños críticos en sus estructuras, pero afortunadamente no tuvimos bajas. Al ver que todas estaban a salvo, dije.
- Chicas, El combate ha terminado. Es hora de volver a casa. -
Tras decir eso, las chicas salieron de su trance y regresaron a la normalidad. Solo espero que ésta sea la última vez en que estén en su forma Alter. En eso, se acercan Washington y Duke of York, que tenían amarrada a una de las Sirenas y tenía daños graves y me preguntaron.
- Vicealmirante. - dice Washington. - ¿Está seguro de que deberíamos enviar a esta Sirena a Estados Unidos? ¿No deberíamos destruirla? -
- ¿Por qué el Presidente ordenó que capturemos con vida a una de estas cosas, después de todo el daño que han causado? - pregunta Duke of York.
- No sé cuáles sean las intenciones del Presidente al obtener a una de las Sirenas. - contesté. - Pero eso es lo de menos. Por ahora, volvamos a la base para que sean reparadas, pero ustedes vendrán conmigo para llevar a esa cosa a Estados Unidos, y el Presidente se hará cargo del resto. -
- De acuerdo, Vicealmirante. - responde Washington.
Y así, mientras Washington, Duke of York y yo viajamos a Estados Unidos para dar la noticia de que hemos destruido a las Sirenas, las chicas regresaron a la base para que sean reparadas. Una vez que llegué a la Casa Blanca, el Presidente me recibió amablemente y dijo.
- Estoy enterado de todo, y te felicito por haber terminado con las Sirenas. Ahora, el mundo puede respirar en paz, sabiendo que la guerra ha terminado y que las Sirenas han sido exterminadas. Además, cumpliste con tu palabra y me trajiste a una de ellas. Bien hecho, Ouryuu. -
- Así es... Traje a una de ellas. - contesté. - Pero antes de entregarla, quisiera hacerlo con una condición. -
- ¿Condición? -
- Sí... Por favor, quiero que me haga ciudadano estadounidense y quedarme en Hawaii con mi familia. Esa es la condición que pido. -
- Vaya... ¿Así que quieres quedarte en la base que hiciste tu hogar y volverla tu sitio personal?... -
Al decir eso, cerró sus ojos por un momento para pensar y luego dijo.
- De acuerdo. Hawaii dejará de ser un sitio turístico y ahora se convertirá en una base militar, pero en realidad se volverá tu hogar. Después de todo, fuiste tú quien evitó la invasión de las Sirenas, así que mereces ser recompensado a lo grande. -
- Muchas gracias, señor Presidente. ¿Y en cuanto a la Sirena? ¿Qué pasará con ella? -
- No te preocupes. Ella estará resguardada en la base militar que está en el desierto de Nevada, y nunca saldrá de ahí. Te lo aseguro. Ahora si me disculpas, arreglaré los trámites para nacionalizarte norteamericano y para comprar el archipielago de Hawaii para que sea tu hogar. Mientras tanto, puedes quedarte en una de las habitaciones en lo que tus papeles estén en regla. Y no te preocupes por Washington y Duke of York. Están siendo reparadas en el puerto de Seattle. -
- De acuerdo, señor Presidente. Muchas gracias. -
Y así, después de unos días, me entregaron mis documentos con los que ya era ciudadano estadounidense, junto con las escrituras de Hawaii, en las que, de ahora en adelante, es mi nuevo hogar. Ahora, solo falta volver a casa a permanecer junto con mi familia, mis esposas y mis hijas.
