Aquí dejo otro capítulo para que los disfrutéis.


Capitulo 7: Una tarde en compañía

Después de comer la pareja cogió la SUV y se fue a un bonito parque por el centro de Washington, los dos andaban mirando cada árbol los cuales Brennan explicaba a Booth diciéndole que clase eran y los frutos que daban.

-¡Mira, mira este!-Decía Brennan mientras corría hacia otro árbol.

-¡No por favor Bones, más árboles no!-Decía Booth mientras se tiraba de rodillas al suelo de forma exagerada.- ¡Creo que no podré aguantar uno más!-Dijo este mientras se dejaba caer de espaldas y se mantenía inmóvil tumbado en el suelo

-¡Booth eres un payaso!-Dijo Brennan mientras se acercaba a él.-Venga levanta, no hagas más el tonto.-Pero Booth seguía en el suelo tumbado, sin moverse, sus ojos estaban cerrados sin mostrar ni un movimiento en su rostro.-Booth… ¿Booth?-Dijo Brennan preocupándose por él.- ¡Eh! ¡Vamos Booth, muévete!-Dijo la antropóloga más alterada mientras se arrodillaba al lado de su compañero.- ¡Booth no tiene gracia!-Decía ella ya con lágrimas en los ojos.

-¿A no?-Dijo él como si fuera lo más normal del mundo. Brennan lo miraba petrificada, sin saber si pegarle o abrazarse a él.-Yo me lo estaba pasando bien.-Dijo él con esa preciosa sonrisa.

-Eres imbecil.-Dijo Brennan enfadada. Sin decir nada más intento levantarse, pero Booth la cogió por el brazo y tiro de ella. Al hacer esto Brennan quedó encima de Booth, los dos estaban muy cerca, cualquiera que los viera desde lejos podría denominarlos como una pareja enamorada, pero los dos seguía jugando como si no se dieran cuenta de este echo.

-¿De verdad crees que soy un imbecil?-Dijo Booth con una perfecta sonrisa.

-No creo que lo seas, se que lo eres.-Dijo Brennan mientras empezaba a reír a carcajadas y se levantaba del suelo.-Me has hecho daño en el cuello.-Dijo mientras se tocaba este.

-Tranquila, si mañana no estas mejor te haré uno de mis perfectos masajes.-Decía Booth mientras ambos andaban en dirección a la SUV.

-No gracias, creo que no me fío.-Dijo ella.-Si no confió demasiado siquiera en los profesionales no pienso fiarme de ti.-Dijo la antropóloga mientras se metía en el coche.

-Pues soy muy bueno. Ya veras.

-No Booth, no dejare que me hagas un masaje.-Los dos siguieron discutiendo sobre el tema de camino a la casa del agente, nada más llegar allí Booth llamó a un tailandés mientras Brennan miraba la gran estantería de Booth donde se encontraban una gran colección de películas.-Menos mal que e traído esto.-Dijo Brennan entrando en la cocina y trayendo con ella un DVD.

-¿Qué es eso?-Pregunto Booth sin reconocer la imagen que había en la portada de la carátula.

-Es una de mis películas favoritas, La momia de 1932.-Dijo ella, Booth puso una cara un poco extraña al no gustarle la idea, pero prefirió ver esa película a ver otra y que Brennan estuviera quejándose todo el rato.

Cenaron tranquilamente, hablando y viendo un partido de fútbol que estaba a punto de terminar. Booth gritaba y daba saltos en el sofá por el éxtasis que le causaba la final del partido.

-Booth, ten cuidado, tiraras la comida.-Dijo Brennan antes de que Booth diera otro salto gritando.

-¡Eso a sido falta!-Después de esto Booth se volvió a sentar y miró a su compañera, una cara de sorpresa se dibujó en su rostro.-Oh, Brennan lo siento yo…no me he dado cuenta.-Decía mientras retiraba los fideos que habían caído en la cabeza y hombros de Brennan.

-Si no te lo hubiera dicho me habría dado igual, le podría haber pasado a cualquiera pero…-Brennan respiraba hondo intentando relajarse, por desgracia un intento en vano.- ¡Te he dicho que tuvieras cuidado!-Decía mientras iba echando humo hacía el baño con Booth detrás.

-Lo siento, lo siento, lo sien…-No puedo terminar la última frase, Brennan le había cerrado la puerta en las narices.-Iré a por algo para que te puedas cambiar de camiseta.-Booth fue a su habitación y lo único que puedo encontrar fue una de sus camisas. Tocó la puerta del baño y pregunto.-¿Puedo pasar?

-Pasa.-Dijo Brennan con un tono de voz claramente enfadado. El agente entró con clara precaución.

-Te he traído esto para que te cambies y no tengas que estar con la camisa manchada.-Dijo mientras le entregaba su camisa.-Se que no es de tu talla, pero no tengo nada más pequeño.-Dijo él mientras Brennan le cogía la prenda de mala gana.

-¿Pretendes quedarte aquí mientras que me cambio?-Pregunto la antropóloga al ver que el agente no salía de la habitación.

-¡No! ¡Claro que no!-Dijo el agente mientras salía de la habitación. Estaba claro que esa iba a ser una noche movidita.

Cuando Brennan salió del baño Booth la estaba esperando en el salón y este no puedo evitar quedarse embobado mirando a su compañera cuando esta salió con su camisa puesta. Esta era blanca y el sostén de Brennan era negro, lo que hacía que este se transparentara y dejara muy poco para la imaginación de Booth.

-¿Pasa algo?-Dijo Brennan mientras se miraba.- ¿¡No me digas que me he dejado un fideo!?

-No tranquila, solo que…te queda muy bien la camisa.-Dijo Booth mientras se levantaba para quitar las cosas de la mesa. Cuando los dos habían recogido todo se sentaron en el sofá de Booth y pusieron la película.

Brennan le explicaba al agente todo aquello que a ella le parecía interesante, poco a poco se iban acercando y al final Booth quedo tumbado en el sofá con Brennan recostada encima. Los dos estaban algo incómodos, no sabían muy bien como habían llegado a esa situación y mucho menos como ellos mismos lo habían permitido. Pero no podían decir que no se sintieran perfectamente al estar el uno tan cerca del otro.

-No se como te pueden gustar esta películas. –Dijo Booth bostezando.-Son muy aburridas, además no me estoy enterando de nada.

-Venga Booth, ¡Imhotep esta buscando la reencarnación de su antigua amante!-Dijo ella muy concentrada en la película.

A Booth le encantaba ver a su compañera tan… ¿cómo decirlo? Tan humana, siempre la había visto hablando de cosas científicas y ahora, mientras veían la película se sentía más cerca de ella que nunca.

-¡Oh! ¡Mira! ¡Esta parte me encanta!-Dijo Brennan ilusionada.- "Y sin embargo voy a despertar recuerdos de amor, crimen y muerte"-decía a la vez que la imagen de la pantalla. Booth no puedo evitar esbozar otra sonrisa, los dos siguieron viendo la película y cuando esta acabó Booth fue a levantarse, dándose cuenta de que la bella mujer que tenía encima dormía placidamente. Con miedo a despertarla se volvió a tumbar en el sofá y cogiendo una manta que había en el reposa brazos de este los tapó con mucho cuidado, sabiendo que…aunque al día siguiente le dolería todo el cuerpo, iba a ser una de las mejores noches de su vida.

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Espero que os haya gustado mucho.

Kaksa