Aquí dejo otro capitulo. Muchas gracias a todos aquellos que me hayan comentado, ¡sois los que ayudáis a los escritores a seguir subiendo historias!


Capitulo 8: Entre pensamientos

Por la mañana un gran sol salió a relucir, los pájaros cantaban y todo era perfecto en lo que parecía un gran día para salir ha hacer ejercicio.

En un pequeño edificio de una calle de gente humilde descansaba una bella pareja en el sofá de su salón, cualquiera habría dicho que no podían negar que eran más que amigos, pero todos sabemos que ellos no eran más que compañeros de trabajo.

El sol empezaba a golpear cruelmente en la cara a la joven, esta con esfuerzo intentaba no abrir los ojos, pero el sol era tan dañino que con un gruñido los abrió para darse cuenta de cual era su situación. Se había quedado dormida encima de su compañero. Miró la cara de este, el cual, sin hacer caso al molesto rayo de sol que caía directamente en su cara, dormía placidamente. Con mucho cuidado se levantó del sofá y poniéndose las zapatillas que se había quitado la noche anterior para estar más cómoda empezó a ponerse el abrigo para salir del apartamento.

-¿Dónde vas?-Pregunto una voz justamente cuando iba a coger el picaporte de la puerta. Su compañero había despertado y la miraba costosamente por el exceso de luz.

-¿Has visto la hora que es? Nos quedamos dormidos.-Decía ella mientras le miraba esperando que la dejara marchar.

-Desayuna por lo menos.-Dijo él mientras se levantaba e iba camino a la cocina para hacer dos cafés. Brennan se dio por vencida y quitándose el abrigo y dejando tanto este como su bolso en el sofá se sentó en una silla. Booth preparaba el café mientras observaba a su compañera con pequeñas miradas furtivas.- ¿Te sigue doliendo el cuello?-Dijo este mientras le colocaba ya su café.

-¿Tú que crees? Dormir de esa manera a sido el punto culminante.-Decía ella mientras tocaba su cuello buscando una alivio que no encontró.

-Sabes que puedo darte un masaje cuando gustes.-Dijo Booth con esa cara de niño pillo que tanto solía a utilizar cuando estaba con su compañera.

-No, gracias. Iré a ver al Dr. William, dicen que es muy bueno en estos temas.-Decía ella mientras terminaba el ultimo sorbo de café.

-Esta bien, tú te lo pierdes.-Contesto el agente mientras acompañaba a su amiga a la puerta.-Pero si te arrepientes ya sabes donde vivo.

-No lo creo Booth.-Dijo mientras tímidamente se acercaba a su compañero y le daba un beso en la mejilla, después de eso y sin saber muy bien los dos que había pasado Brennan se fue por el pasillo y Booth se metió en su apartamento.

El día para los dos se avecinaba aburrido. A Booth no le tocaba estar con Parker y hacía muchos fines de semana que desechaba la idea de quedar con alguna chica que no fuera Brennan. Mientras tanto ella descansaba en su casa, su dolor de cuello no la dejaba pensar en algo nuevo para su libro y su ordenador descansaba en la mesa desde hacía horas sin ni una sola frase nueva en él. Suspirando Brennan cogió el teléfono y llamó a la consulta del , por fortuna le dieron cita para una hora después y cogiendo el abrigo partió hacia allí.

Después de dos horas de masaje con un hombre que no paraba de contarle su vida y que le hacía más daño que alivio salió de la consulta. No había conseguido nada y su dolor de cuello era cada vez mayor.

El lunes todos volvieron al trabajo, el día era igual de soleado que los días anteriores y el trabajo parecía inexistente las últimas semanas en el Jeffersonian. Tanto Brennan como Ángela estaban en el despacho de la antropóloga. La artista, conocedora de los planes que había tenido Brennan el viernes interrogaba a su compañera.

-¿Qué hicisteis? Y no me digas que comer, a no se que sea lo que tú y yo sabemos.-Decía la artista con una alegre expresión.

-Fuimos a pasear, comimos COMIDA y después vimos una película.-Dijo Brennan recalcando notablemente la palabra comida.

-Mira cariño, tengo un día muy aburrido y necesito que me des algo con lo que pueda dar saltos de alegría. Además te llamé el sábado por la mañana y, ¿adivinas qué?-Dijo Ángela, Brennan paró con su ordenador a mirarla sabiendo lo que iba a decir.-No estabas en casa. ¡Quiero explicaciones!-Decía ella haciéndose falsas ilusiones.

-Ángela estábamos viendo una película y nos quedamos dormidos, eso es todo.-Dijo ella mientras volvía a su trabajo ignorando a la artista.

-Brennan, en ocasiones he pensado que eres tonta.-Dijo la artista muy seria.-Pero es que ahora se que lo eres.-La doctora la miró sin entender sus palabras.

-Eso no tienen sentido Ángela, la palabra tonto o tonta se aplica a la persona que es torpe de entendimiento o poco inteligente y yo, sinceramente, se que soy bastante inteligente.-Dijo ella orgullosa.

-Si cariño pero eres torpe de entendimiento.-Dijo Ángela.

-No te entiendo.-Dijo ella.

-¿Ves?-Dijo la artista declarándose vencedora de la conversación.

-No, no entiendo por qué dices que soy torpe de entendimiento.-Dijo Brennan.

-Pues, veras cariño, por que las personas que conviven con el amor y no lo aceptan son personas que no entienden lo que sienten y tú, no aceptas lo que sientes.-Dijo Ángela mirando a su compañera con una sonrisa, le encantaba ver que era ella la que tenía que explicarle cosas a Brennan y no al revés.

-¿Y que se supone que siento?-Preguntó Brennan un poco divertida por la conversación.

-¡O bon amour es el amor!-Dijo con una gran sonrisa.-Me voy a ver a Hodgins.-Dijo Ángela mientras se levantaba hacia la puerta.-Que yo si he aceptado lo que siento.

Ángela dejo a una pensativa Brennan en su despacho, esta siempre había ignorado lo que su compañera le decía sobre sus sentimientos, pero últimamente algo había cambiando entre ella y Booth, aunque estaba claro que no iba a aceptar "eso" por lo que ni siquiera quería pensar. Lo que si había notado es que, en algunos momentos llegaban a acercarse demasiado y que con esos acercamientos su nerviosismo subía de forma desmesurada, que cuando dejaba de saber de él durante demasiado tiempo su corazón se encogía y que si a Booth le pasara algo, ella moriría. Pero aunque para todo su alrededor era más que obvio que entre ellos había amor, para ella era una palabra tabú que se resumía en un, somos unos amigos que lo compartimos todo.

De repente una gran explosión invadió el laboratorio. Los cristales del despacho de Brennan salieron disparados hacia el interior de este por la honda expansiva. Todo el laboratorio estaba destrozado y los pocos que podían reaccionar llamaron a las ambulancias mientras calificaban cual era el daño de los hechos. Cam, una de las que aun podía mantenerse en pié paso por todas las salas mirando cuantos eran los heridos, pero sobre todo, pasando a ver como estaban sus amigos. La explosión había venido desde una habitación en la planta baja del laboratorio, donde Hodgins estaba haciendo algunos experimentos que claramente habían salido mal, por lo que la plataforma que llevaba a los despachos de arriba estaba en muy malas condiciones y no era muy recomendable pasar, eso no pareció importarle a Cam, que al preocuparse por su antropóloga y amiga Brennan subió las escaleras sin pensárselo dos veces. Cuando llegó a su despacho todo su interior estaba por los aires, pero sobre todo los trozos de cristales abundaban en la habitación, Cam entró y tirada en el suelo se encontró a una mal herida Brennan. Los cristales se habían ensañado con ella y perdía sangre rápidamente.


Espero que os haya gustado, espero vuestros comentarios.

Kaksa