Me fui de vacaciones y no tuve un ordenador para actualizaros, pero ya estoy aquí.
Capitulo 11: Entre la oscuridad
Brennan miraba para todos lados solamente encontrándose oscuridad, hacía rato que había desistido de la idea de andar para encontrar una salida, simplemente se había quedado parada para esperar que ese sueño sin sentido acabara. De repente vio una silueta al fondo de esa extraña e interminable sala oscura. Era una mujer, alta, morena, Brennan se acercaba lentamente, una sensación extraña se había creado en su pecho y se quedó parada al ver quien era esa mujer.
-¿Mama?-Pregunto cuando se paro en frente de ella que con una sonrisa la miraba.- ¿Mamá eres tú?-Volvió a preguntar sin encontrar una respuesta. La mujer seguía parada en medio de la nada al igual que la antropóloga que permanecía allí con fuertes ganas de llorar.
La mujer, por fin mostrando síntomas de movilidad alargó su mano para coger la de su hija y sin decir nada empezó a correr arrastrando a la antropóloga, esta la seguía, manteniendo fuertemente cogida su mano la cual veía que se le escurría. La mujer cada vez corría más y más rápido y Brennan cada vez veía más difícil mantener ese ritmo y su manos unidas, hasta que llego el momento en que estas se separaron, Brennan siguió corriendo detrás de la mujer viendo como esta cada vez estaba más lejos de ella.
Agotada y perdiendo la esperanza de alcanzarla paró y las lagrimas empezaron a caer. Maldijo ese estúpido sueño, quería despertar, quería que todo eso se acabara. Abrió los ojos para secarse las lagrimas, y cuando lo hizo encontró a un joven a su lado, su edad podría ser de entre unos diecinueve y veinte años, pero ella sabia que eran diecinueve los que tenía esa persona, lo sabía porque ese era su hermano. Este miraba a un coche, un coche que partía con dos personas dentro, Brennan los reconoció como sus padres y viendo que el coche arrancaba corrió detrás pidiendo que aquel automóvil parara, pero este no lo hacía y ella corría muy despacio, no sabía porque, no lo sabia hasta que miro sus piernas, las cuales, eran más costas de lo normal, parecían las piernas de una niña de quince años y mirándose todo el cuerpo se dio cuenta de que había empequeñecido y retrocedido en el tiempo hasta ese día, ese día en el que sus padres desaparecieron.
Con el miedo en el cuerpo miró hacia tras, hacia el sitio donde momentos antes había estado su hermano para encontrarse a este montando en una moto. Sin fuerzas ya para luchar porque no lo hiciera miró como se fue de su lado y después de esto, un infierno, un gran infierno en el cual pasaba casa por casa, familia por familia, adopción por adopción hasta por fin ser mayor de edad, sus estudios y ese muro, ese muro que había creado para que nadie volviera ha hacerla daño. El dolor siempre había estado en ella, siempre había actuado en ella de una manera en la cual el razonamiento era su única salvación.
Cerró los ojos deseando que al abrirlo todo volviera a la normalidad. Había llevado una vida más o menos tranquila hasta que él apareció y poco a poco fue derrumbando su barrera, aquella que había levantado para que los sentimientos no entraran en ella y la dañaran.
Fue entonces cuando abrió los ojos de nuevo, había vuelto a aquella habitación oscura, se sentía tranquila al estar allí, el dolor había desaparecido con sus recuerdos. Pero su corazón se encogió al ver de nuevo una silueta en el fondo de la habitación, "otra vez no", pensó creyendo que todo se repetiría de nuevo. Se equivocaba, aunque había una silueta en la habitación esta vez era una silueta masculina, suspiró al darse cuenta de que esta vez sería diferente. La silueta se acercaba tranquilamente y parándose en frente de ella le tendió la mano para que se levantara del suelo en el cual estaba sentada. Era Booth, una sonrisa salió a relucir en su rostro cuando se dio cuenta de que era su compañero. Él había sido el culpable de romper su muro, pero nunca se lo echaría en cara, ya que gracias a el había empezado a conocer de verdad que era la vida y que era el a…
-Aguanta.-Antes de que Brennan pudiera terminar de pensar Booth habló.-Por favor. Sin ella yo no soy nada, si ella no habla yo no hablo, si ella no sonríe yo no sonrío, si ella no respira yo no respiro, si ella muere…yo muero.-Empezó a escuchar a Booth, pero él ya no estaba con ella, solo era su voz, su dulce voz que pedía por que saliera adelante, y aunque ella no entendía muy bien porque Booth pedía una cosa así, haría cualquier cosa por cumplir sus deseos.
Booth volvió a la sala de espera, había estado mucho tiempo allí y solo de pensar que Brennan podría haber despertado y que él no estuviera con ella se formaba un gran sentimiento de culpa en su interior.
Cuando el agente llegó a la sala de espera vio a Max u Russ hablando con un médico, corriendo se acercó a ellos y muy nervioso preguntó.
-¿Qué ha pasado?-El médico le miró, desde el principio de la conversación se había preguntado donde estaba aquel joven que antes casi se había derrumbado ante él y ahora allí estaba, con claras muestras de cansancio en su rostro, pero sobre todo, preocupación.
-Temperance ha salido ya del quirófano. Han conseguido arreglar su vena y el pulmón, pero…el cerebro ha estado mucho tiempo si oxígeno.-Booth miraba impaciente al doctor, quería saber si estaba bien, si seguía viva.-Lo siento mucho, pero, aunque respira por su cuenta, Temperance a entrado en coma.-Booth abría caído al suelo de no ser que Russ no lo hubiera sostenido, estaba cansado, se había tirado más de dos horas pidiendo a Dios que salvara a su compañera y aunque esta seguía viva, estaba en coma, él sabía lo que era eso, solo, en una oscuridad en la cual solo el apoyó de las personas que quieres te hacen salir.
-¿Podemos pasar a verla?-Pregunto Max.
-Claro, pero solo se podrá quedar una persona.-Dijo el medico mientras empezaba a andar haciéndoles una señal para que les acompañara. Los tres hombres le siguieron por todo el hospital, hasta llegar a cuidados intensivos. El primero en entrar fue Max, seguido de Russ y final mente, Booth.
Cuando entró y vio así a su compañera, el mundo se le cayó a los pies, no sabía como ella había acabado así, como la mujer más fuerte que conocía había acabado postrada en una cama, parecía tan débil.
-Hijo.-Booth se giró al oír la voz de Max en la puerta.-Nos vamos a casa, las niñas están allí y aquí solo se puede quedar uno.
-Pero…Max, es tu hija, no se…-Dijo el agente al darse cuenta de que Max le dejaba quedarse con Brennan.
-Tranquilo, soy viejo y no podré aguantar tanto tiempo aquí. Russ tiene que estar con las niñas y tampoco puede quedarse aquí todo el día, además, se que Brennan quiere que estés a su lado.-Booth solo puedo asentir a las palabras de Max.-Tienes la camisa fatal, así que dentro de un rato mandaré a Russ con algo de su ropa para que te cambies.
-Muchas gracias Max.-Este se fue de la habitación, mientras Booth acercaba el pequeño sofá todo lo que podía a la cama de la antropóloga y se sentaba en el, cociéndole la mano, quizá esperando que esta le respondiera de alguna manera. Pero Brennan no lo hizo, permanecía inmóvil en la cama, si no fuera por que su pecho se movía al respira, podría decirse que Brennan estaba muerta.
Espero que os haya gustado.
Kaksa
