Los personajes no me pertenecen, son propiedad intelectual de Rumiko Takahashi, esto lo hago si fines de lucro.
Capítulo 4:
-Vamos Akane, ya amaneció- escuchó la voz de Ranma hablándole mientras la sacudía levemente.
-Mmm… ¿Ya? ¿Kasumi te mandó a despertarme?- preguntó somnolienta girándose hacia la pared sin abrir los ojos.
-¿Kasumi, de qué hablas? Vamos Akane aún sigues dormida, date prisa dormilona.
Abrió los ojos perezosamente para ver el rostro sonriente de Ranma a su lado. Luego de sentarse tallarse los ojos volvió a verlo, su cabello estaba suelto, cayendo sobre sus musculosos hombros desnudos, ahora que lo notaba no llevaba puesta su camisa, continuó bajando la vista y…
-¡AAAHHHH! ¡PERVERTIDO!- comenzó a gritar como una loca empujándolo de la cama -¡¿CÓMO TE ATREVES A METERTE DESNUDO EN MI CAMA?! ¡TE MATARË, JURO QUE TE MATARÉ APROVECHADO!- continuaba fuera de sí, lanzándole cada objeto contundente que tenía al alcance.
-¡Cálmate, creí que ya no volverías a despertar de esta forma después de nuestro primer aniversario!- se defendió él usando sus brazos como escudo.
-¿Primer aniversario?- Preguntó desconcertada bajando la botellita de perfume que estaba apunto de lanzarle. En ese momento notó un par de "cosas" algo estorbosas que se movían libremente –¡Ahhh!- gritó cubriendo con la sábana su propia desnudez.
-El tiempo pasa muy rápido, ¿verdad?- comentó él ignorando ese último grito –Es increíble pensar que en una semana será nuestro tercer aniversario, parece que nuestra boda hubiera sido ayer.
-¡¿Tres años?!- se preguntó internamente confundida –¡V… voy a tomar un baño!- exclamó huyendo de allí lo más rápido que podía envuelta en una sábana –¡Y tú vístete!- le ordenó antes de salir.
-¿Qué demonios sucede?- se preguntó consternada una vez se encerró en el baño.
Su reflejo en el espejo le llamó la atención, si era ella, su cabello permanecía corto, y sus rasgos inalterables, pero de alguna forma se veía diferente, más… adulta. Dejó caer la sábana que la cubría.
-¡¿De donde rayos salió ese par?!- se preguntó asombrada, viendo esos pechos aún más grandes que los de Ranma en su cuerpo de chica.
Pero esa sorpresa no fue nada comparada con notar su vientre algo abultado.
-¡Estoy embarazada!- exclamó dando un par de pasos hacía atrás mientras se cubría al boca.
Necesitó respirar hondo durante unos instantes mientras asimilaba la idea, no sólo había despertado con Ranma, ambos desnudos en la misma cama, no sólo él afirmaba que llevaban tres años de casados y de hecho ella se veía más adulta, sino que además se acababa de enterar de que estaba embarazada.
-Demasiada información…- murmuró en medio de un suspiro mientras regresaba frente al espejo, con sus manos apoyadas sobre los bordes del lavabo.
Luego de unos minutos de meditación una extraña idea comenzó a tomar forma en su mente.
-Es como si… estuviera viviendo distintas etapas de mi vida…- reflexionó viéndose nuevamente en el espejo –Será una buena vida- susurró con ternura acariciando su vientre, pero en ese momento recordó ese cementerio, esa maldita lápida –No… no lo será, ¡debo encontrar una forma de evitar que eso suceda!
-¡Akane, ¿te encuentras bien?! Ya te tardaste mucho y necesito entrar o llegaré tarde- le habló Ranma desde el pasillo.
-E… enseguida salgo- avisó ella –Si mi teoría es correcta tarde o temprano acabaré despertando en ese día, antes que todo sucediera, esa será mi oportunidad, lo evitaré aunque se me vaya la vida en ello, de todas formas acabaré muriendo- pensó decidida, ahora sólo le quedaba esperar el momento y hacer todo lo posible por cambiar la historia, o el futuro en este caso.
Estaba a punto de lavarse la cara cuando un fuerte dolor en el estómago la desestabilizó, segundo con segundo el dolor se volvía más intenso. Sus brazos ya no lograban sostenerla por lo que cayó al suelo no sin antes golpearse la cabeza con el lavamanos, claro que esa pequeña herida en su cabeza no era nada comparado con el insoportable dolor de su vientre, no pudo evitar gritar desgarradoramente mientras las lágrimas caían por su rostro.
-¡AKANE, ¿QUÉ SUCEDE?!- preguntó Ranma desde el otro lado de la puerta preocupado por los gritos de su esposa -¡VOY A ENTRAR!- gritó decidido a tirar la puerta abajo, cuando no obtuvo más respuesta que gritos más intensos.
De una patada desprendió la puerta de sus goznes, para encontrar a su mujer tendida en el suelo en posición fetal, apretándose fuertemente el estómago, y bajo ella un charco de sangre que se hacía más grande a cada instante.
-¡DEMONIOS!- gritó, asustado como nunca, mientras la tomaba en brazos cubriéndola sólo con la sábana que había tirada por ahí, y llevándola al consultorio de Tofú lo más rápido que sus piernas le permitían.
Media hora más tarde el doctor salía del consultorio, en la sala de espera Ranma había destrozado los pocos muebles que había, aún así el chico seguía con energías como para zarandear al doctor en busca de una respuesta rápida. A los pocos minutos Akane lo vio entrar a su habitación mucho más calmado, con paso lento y una tristeza tal en su rostro que parecía que su mundo se hubiera caído en pedazos.
-Lo siento…- se disculpó ella secándose las lágrimas, no hacía mucho que se había enterado de su condición, pero esa pérdida inexplicablemente dolía demasiado, y más aún ver la depresión de Ranma.
-No te disculpes, esto no fue culpa de nadie mi amor- la tranquilizó mientras le besaba la frente –Por suerte estás bien, me asusté mucho, si algo te hubiera pasado no sé que habría hecho- dijo intentando esbozar una sonrisa tranquilizadora, mientras le acariciaba el rostro.
-Pero, nuestro bebé… él…
-Voy a extrañar mucho a nuestra Noriko, pero juntos lo superaremos, lo prometo…
-¿Noriko? Una niña y se llamaría como mamá…
-Ranma, será mejor que dejemos descansar a Akane- sugirió Tofú entrando a la habitación.
-No quiero dormir- se apresuró a decir ella mientras sostenía el brazo de Ranma –No puedo irme aún, quiero quedarme un poco más para consolarlo, no importa lo que diga, siento que todo esto sí fue mi culpa.
-Lo siento mucho Akane, pero perdiste mucha sangre, es necesario que duermas- dijo Tofú mientras llenaba una jeringa con un líquido transparente.
-Será lo mejor mi amor, tienes que cuidarte, hazlo por mi- pidió él mirándola con intensidad.
Akane asintió embelezada por esos hermosos ojos que le trasmitían tanto amor, luego de que el doctor acabó de inyectarle el sedante volvió a dejarlos solos.
-Duerme tranquila, me quedaré aquí contigo- le susurró con ternura mientras se acomodaba a su lado para poder abrazarla mientras dormía.
-Gracias por todo…- murmuró somnolienta por el medicamento.
No tardó en sentir como se hundía en la oscuridad, aunque aún podía sentir los brazos de él rodeándola, protegiéndola, amándola…
Continuará.
Juro que el que Akane pierda un hijo es mera coincidencia, no tiene nada que ver con Jigoku, en serio no es que la quiera ver desdichada para siempre XD.
Bueno no sé si con esto se aclaró un poco la cosa, o se enredó más, pero creo que ya tienen una idea de lo que está pasando, sólo que aún no sabemos a que se debe ni nada. No se los diré hasta el final… lero lero XDDD
Muchísimas gracias por leer, y por comentar, que emoción anoche cuando llegué y me encontré con muchos revs ^_^. Me encantaron las teorías, la de dimensiones paralelas y la de los extraterrestres, no les diré cual es correcta peor me gustaría seguir leyendo que les parece que sucede ^^.
Bueno ahora si me despido, no sin antes advertirles que estoy muy atareada en la semana, así que probablemente pueda acabar (si puedo u.u) el último capítulo el fin de semana, les advierto porque si sigo así el jueves publicaré el penúltimo y luego hasta el sábado o domingo no tendré el último. Bueno sólo eso, ahora si me voy.
Saludos y se cuidan mucho ^^.
