Los personajes no me pertenecen, esto lo hago sin fines de lucro.
Capítulo 6:
El intenso dolor en su hombro le robaba todas sus energías, sentía que su pecho estaba siendo aplastado por lo que le costaba respirar, intentó abrir los ojos pero su cabeza dolía demasiado. Luego de unos minutos intentando acostumbrarse al dolor sintió como el peso sobre su torso era retirado, la persona que la había ayudado respiraba con dificultad, de pronto sintió su presencia, algo debilitada pero si era él, incluso podía distinguir su aroma a pesar de la confusa situación. Abrió los ojos para verlo en un estado lamentable, con la camisa hecha jirones, y su cuerpo repleto de heridas, algunas superficiales, algunas muy profundas, su rostro reflejaba una mezcla de cansancio, tristeza y horror.
-R… Ranma- murmuró incorporándose con dificultad a pesar de la profunda herida en su hombro.
-¡Demonios mira el tamaño de esa herida!- exclamó horrorizado arrodillándose frente a ella -¡Mataré a ese maldito!- afirmó mientras buscaba sin éxito un jirón de camisa lo suficientemente extenso para realizar un vendaje provisional.
Recién en ese momento se fijó en su alrededor, el dojo estaba completamente destruido, con unas pocas vigas de madera como lo único en pie allí, de hecho uno de los soportes del techo era lo que le había provocado esa molesta presión en su pecho.
-¡Oh Dios! ¡¿Dónde están los demás?!- preguntó asustada, su familia no sobreviviría a tal ataque.
-Tranquila, ellos están escondidos en la casa, ese maldito nos buscaba a nosotros… a ti…- murmuró lo último con una mezcla de miedo y confusión en su rostro –Creyó que habías muerto, por eso se fue…
-Es una suerte que todos estén bien.
-Yo también lo creí- continuó él como si no la hubiera escuchado -. Por unos instantes creí que estabas… ¡Mataré a ese maldito!- gritó lo último encendiendo su aura mientras se ponía de pie.
-¡¿A dónde crees que vas?!- exclamó ella cuando lo vio alejarse decidido.
-A acabar con esa cosa que puso en riesgo tu vida…- respondió con atemorizante calma sin detener su camino.
Ignorando sus heridas corrió hacia él, tomándolo del brazo cuando estaba a punto de atravesar el derruido portón que separaba la finca de la calle.
-¡No te irás! Esa cosa ya te hirió una vez, ahora que se marchó no puedes ir a buscarlo para que te mate.
-¡No sé que rayos le hiciste a esa cosa para que viniera por ti, pero si lo hizo una vez, lo hará de nuevo y no estoy dispuesto a permitirlo!
-¿Qué le hice? ¡Yo ni siquiera sé que es esa cosa!
-Tú no sabes, claro. ¡Tú sólo sabes meterte en problemas como la niña tonta que eres!
-¿Qué?- preguntó Akane soltándolo mientras daba un par de pasos hacía atrás sin comprender.
-¡Que eres una niña estúpida que no hace más que preocuparme!- respondió enfrentándola -¡A veces desearía no haberte conocido!
Akane lo miraba atónita, no recordaba nada de lo anterior, talvez estuvieran peleados por algún motivo, pero aún así, esas palabras eran muy duras para que las dijera él, podía insultarla y lastimarla con sus palabras, pero jamás le había dicho que deseaba no haberla conocido.
-¿Por qué me dices eso?- le preguntó conteniendo las lágrimas.
-¡Porque eres una niña inútil que se entromete en lo que no debe! ¡Odio esa actitud!- lo vio tragar saliva mientras apretaba los puños con fuerza -¡Te odio a ti Akane Tendo!
Estuvo a punto de de gritarle y golpearlo hasta hartarse, para luego salir de allí, de correr a su habitación a llorar su angustia, pero un instante de lucidez llegó en el momento justo. Ese que le hablaba era Ranma, el mismo que si moría por salvarla lo haría con una sonrisa en los labios, por lo tanto ese discurso en su boca no tenía ningún sentido. Se tomó un tiempo para analizarlo, tenía los puños apretados con fuerza a los lados de su cuerpo, sus hombros temblaban y su cabeza estaba baja, a pesar de estar de espaldas a ella, podía hacerse una clara idea de cuanto sufría, podría jurar que él estaba llorando en estos momentos.
-Sólo lo dijo para que lo deje ir… como en mi sueño, él sabe que es la única forma de deshacerse de mi…- reflexionó ella mientras caminaba lentamente hacia él.
Lo abrazó por detrás, colocando sus manos en el pecho de él y su cabeza en la amplia espalda masculina. Lo sintió tensarse y temblar aún más, sin duda estaba haciendo un gran esfuerzo por no emitir ningún sollozo, Ranma era muy fuerte, pero cuando de ella se trataba, cuando algo la amenazaba, se convertía en un niño pequeño lleno de miedos e inseguridades.
-Antes de dejarte ir… quiero decirte algo…- le susurró con dulzura –Sé que me amas, y lo que dijiste sólo fue para protegerme- debía tranquilizarlo, so llegaba a morir, él no debía llorarla pensando que se fue creyendo que la odiaba.
Él se dio la vuelta dentro del abrazo y se la quedó viendo con infinito amor, mientras un par de lágrimas caían por su rostro.
-Y yo te amo a ti- continuó diciendo ella, de alguna forma en esa situación, después de todo lo vivido esas palabras salían muy fácil -. Te agradezco tanto todo el tiempo que pasaste a mi lado, cada vez que me salvaste, cada palabra dulce que me dijiste, cada torpe disculpa… todo.
-Lo sé… mi vida a tu lado fue perfecta… no cambiaría nada, nunca olvides que eres mi hermosa marimacho- dijo con una nostálgica sonrisa, creyendo que la despedida se debía a que él iría a acabar con esa cosa.
Luego de eso se besaron suavemente, un dulce y triste beso de despedida.
-Lo siento…- dijo Akane al romper el beso.
-¿Porqué dices que…?- alcanzó a preguntar antes de que un enorme mazo golpeara su cabeza mandándolo a volar.
Habría llegado lejos si no fuera por el enorme roble que detuvo su trayecto, el gran árbol había soportado generaciones de artistas marciales locos o extraños, incluso la última batalla, pero no soportó el proyectil humano que lo atravesó, quebrándose y cayendo sobre Ranma. Akane dio un último vistazo a su inconsciente prometido, al menos lo que lograba distinguirse debajo de la frondosa copa del árbol, antes de echarse a correr. Luego de recorrer un par de cuadras sosteniendo su hombro, el cual se había lastimado aún más luego de usar el mazo, se percató de un pequeño detalle.
-No sé a donde ir…- murmuró frustrada mirando en todas direcciones.
A lo lejos divisó una columna de humo, en ese sitio parecía haber sucedido algo así que corrió hacia allí. Al llegar al lugar la calle estaba en completo desorden, los muros destruidos, los autos dados vuelta, la acera con hoyos, parecía haber pasado un terremoto por el lugar. Y no sólo era ese lugar, el daño se extendía por varias calles así que convencida de que esa cosa, a la cual nunca había visto, era la responsable de todo ello, siguió el rastro de destrucción. Debía darse prisa en encontrarlo, Ranma pronto despertaría y si ella aún no había acabado con esa cosa, su sueño se volvería realidad, y él moriría inevitablemente.
Cuando salió de sus pensamientos para volver a prestar atención al camino, se encontraba corriendo por un bosque que se hacía más oscuro conforme ella avanzaba. No tardó en disminuir su velocidad, ese tenebroso bosque, lleno de sombras danzantes como fantasmas huidizos, con el viento respirando en su nuca como si se tratara de una persona, parecía sacado de una película de terror.
Continuó, ahora caminando con sigilo, maldiciendo por el ruido que hacía cada ramita que pisaba, preguntándose en que momento pasó de ser la cazadora a ser la presa.
-¡Esto es ridículo!- exclamó frustrada –Él debería esconderse de mi, y no al contrario.
Decidida dio el siguiente paso sin importarle cuanto ruido hiciera, en ese momento un cuchillo pasó a escasos centímetros de su cabeza, clavándose en uno de los árboles que había delante. Tragó duro mirando el cuchillo que casi la mata, luego con lentitud se volteó, mientras toda la valentía y decisión se reducían a un esfuerzo por no salir corriendo. Allí estaba el culpable de todo, el que había destruido el dojo y el que mataría a Ranma si ella no lo impedía, el enorme hombre caminaba hacia ella, con su máscara cubriendo su rostro y un machete en una de sus manos goteando sangre, seguramente la misma sangre que manchaba el delantal de carnicero que llevaba puesto.
-¿Q… quien es usted?- preguntó temblorosa mientras se alejaba lentamente del hombre.
La única respuesta que obtuvo de su interlocutor fue un sonido gutural, al tiempo que levantaba su machete dejándolo caer sobre ella. Por fortuna la situación de tensión no anuló sus reflejos, por lo que logró esquivar el ataque perdiendo sólo unos pocos cabellos en el proceso. En vista de que razonar con él para llegar a una solución no funcionaba, optó por la salida que esa parte primitiva de su cerebro le gritaba desde el inicio, correr tan rápido como sus piernas le permitieran. Pero a pesar de que ella iba corriendo y el hombre caminando lentamente, no lograba perderlo de vista. Estaba perdida, no sabía como había entrado al bosque y mucho menos como salir, aún así corría desesperadamente intentando en vano alejarse del cruel y terrible asesino, sin embargo una raíz sobresalida en el piso la hizo tropezar, cayendo de cara sobre la tierra y maleza.
-¡¿Porqué siempre pasan estas cosas?!- exclamó frustrada poniéndose de pie rápidamente, al mirar hacia atrás el hombre ya no la perseguía –Ahora sólo falta que me encuentre el cadáver de un amigo- murmuró frustrada.
No pudo evitar gritar de pánico cuando un relámpago iluminó un bulto a un lado de ella, algo muy parecido a una forma humana, con cautela y terror se acercó lentamente, temiendo encontrar a uno de sus amigos, o alguien de su familia. Segundos después un nuevo relámpago la ayudó a ver de que o quien se trataba.
-Sólo era una roca…- exhaló aliviada, sintiéndose estúpida por haberse dejado llevar por su imaginación.
En ese momento un tercer relámpago más intenso y duradero que los anteriores le hizo ver la sombra del asesino, con su arma en alto, proyectada en un árbol delante de ella. Intentó auto-convencerse de no era más que su imaginación, pero el instinto de artista marcial fue más fuerte, haciéndola esquivar justo a tiempo el machete que se clavó profundamente en dicho árbol. Aprovechó para huir mientras el hombre intentaba desenterrar su herramienta de la dura madera, pero cuando estaba apenas a un metro del peligro se detuvo.
-Si sigo perdiendo el tiempo Ranma vendrá a salvarme, y entonces él…- pensó seriamente –Soy una artista marcial, vine a matarlo… ¿Qué demonios hago huyendo?- se preguntó a si misma mientras apretaba sus puños y decidida lo enfrentaba –Prepárate para morir- le dijo calmadamente al asesino que acababa de liberar su machete.
Corrió hacía él dispuesta a acabarlo en poco tiempo, toda la fuerza del asesino residía en su arma, pero sus movimientos eran torpes y lentos, si se mantenía fuera del alcance del machete no debería tener problemas en vencerlo. Se barrió hacia él, con una precisión asombrosa incluso para ella, logró hacerle perder el equilibrio, consiguiendo que el hombre soltara el machete mientras caía pasadamente al suelo. Ya lo tenía en sus manos, había sido más fácil de lo que creyó, decidió no tentar a la suerte y aprovechar su oportunidad, lo acabaría en unos minutos.
Lo atacó mientras se ponía de pie, golpeó todos sus puntos vitales con patadas y puñetazos, todos con la gran fuerza que la caracterizaba. Segundos más tarde ella se encontraba exhausta frente al hombre ahora totalmente erguido, quien no parecía haber sentido ni cosquillas con los golpes.
-Tranquila Akane, él continúa desarmado, no puede defenderse, talvez si corro hacia él y aprovecho la inercia de mi cuerpo logre derrotarlo- se animó mentalmente no muy convencida.
Puso en marcha su plan, pero cuando estaba a escasos centímetros de atinarle su ataque más poderoso, él la alejó de un golpe con su brazo, como si se tratara de un molesto mosquito. Ese golpe la lanzó a unos cien metros de él, atravesando varios árboles en el proceso hasta que una pared de piedra la detuvo. Cayó al suelo como un peso muerto, tardó unos segundos en volver a moverse, su cuerpo dolía como nunca pero si se quedaba mucho tiempo quieta esa cosa la mataría sin remedio, así que haciendo un esfuerzo sobre humano levantó su cabeza apenas unos centímetros del suelo.
Cuando intentó incorporarse apoyada en sus brazos volvió a caer desesperada del dolor en su hombro ya herido, el cual ahora sangraba mucho más que antes. Gimiendo por el sufrimiento logró sentarse ayudándose de su brazo sano, sollozando a causa del terrible malestar se percató de que su brazo había quedado inutilizable, se sentía sumamente débil, con su cuerpo completamente magullado y su cabeza a punto de explotar, sin dudas ahora le sería mucho más difícil vencerlo. En esos momentos algo la sacó de sus pensamientos, una enorme mano apretando su cuello con fuerza la levantó, ella intentaba liberarse usando su brazo sano sin éxito, mientras sentía los efectos del estrangulamiento.
El asesino dio un par de pasos, hasta detenerse en un sitio, en el momento en que se vio a si misma colgando sobre un precipicio, la falta de oxígeno y la presión en su garganta dejaron de ser tan importantes.
-Estábamos en un bosque, ¿de dónde salió ese precipicio?- se preguntó tontamente.
El agarre en su cuello se fue aflojando poco a poco, lejos de aliviarla la hizo tomar conciencia de que ese era su único punto estable de apoyo, lo único que logró hacer fue aferrarse con más fuerza al brazo que la aprisionaba en el momento en que el hombre la dejó caer al vacío. Sentía como su extremidad temblaba ante el enorme esfuerzo en su deplorable estado, pero estaba dispuesta a soportar, ella no moriría, no sola al menos, acabaría a esa cosa y luego ya no importaría si caía o no. En ese momento sintió su mano resbalar por el brazo del asesino cuando este la bajó, por fortuna logró sostener con fuerza uno de los dedos de él antes de que fuera demasiado tarde. Desesperada por no caer se aferraba aún más de la mano del hombre que en estos momentos la zarandeaba para tirarla, en medio del movimiento una genial idea cruzó por su mente, era un suicidio, pero si lograba llevárselo con ella todo valdría la pena.
Aprovechó el impulso para enredar sus piernas en una de las de él, así que con el siguiente movimiento el hombre acabó perdiendo el equilibrio y cayendo junto con su víctima al profundo precipicio. Akane cerró sus ojos esperando el golpe que la acabaría, pero el insoportable dolor en su brazo la hizo abrirlos mientras dejaba escapar un chillido de dolor. Al dirigir su mirada empañada por las lágrimas a lo que sostenía su brazo malherido, lo vio.
-¡Ranma!- se sorprendió al verlo sosteniéndola para evitar que cayera.
-Tranquila Akane, te subiré- le dijo él mirándola con cariño mientras comenzaba a tirar de su brazo.
Se sintió aliviada, a pesar del dolor ya todo estaba bien, todo había acabado, al menos eso creyó hasta sentir algo que se movía por el brazo que estaba colgando. Al fijarse pudo ver al hombre aferrado a ella utilizándola como una cuerda para trepar. Si permitía que Ranma la subiera todo estaría perdido, debía lograr que él la soltara.
-¡Ranma suéltame, déjame caer por favor!- le suplicó.
-¡¿Te volviste loca?! ¡Jamás te dejaría caer!
Eso era verdad, ella lo sabía, no había fuerza en el mundo que lo obligara a soltarla.
-Por… favor…- suplicó desesperada.
Como si el cielo la hubiera escuchado, una fuerte tormenta se desató en un instante, el rostro de Ranma se llenó de pánico mientras la transformación se producía y su cuerpo perdía fuerzas considerablemente. Ella sabía que él estaba al límite pero aún así no la soltaría, detestaba que fuera tan terco. Sintió como el brazo del asesino rodeaba su cuello como si fuera un gancho, usándola de soporte para continuar subiendo, fue en ese momento que una idea, no más cuerda que las anteriores que había tenido, se formó en su mente. Era absolutamente consciente de que si él quisiera podría quebrarle el cuello con una mínima presión, pero aún así no sentía miedo, las cartas ya estaban tiradas.
-Morirás- le informó tranquilamente mirándolo a los ojos que apenas se distinguían detrás de la máscara.
Comenzó a mecerse colocando sus pies en la pared de roca frente a ella y tomando impulso, cada vez con más fuerza.
-¡¿Qué demonios estás haciendo Akane?! ¡Ya deja de hacer eso o no podré sostenerte!- gritaba desesperado Ranma haciendo un esfuerzo sobrehumano para continuar sosteniéndola.
Continuó impulsándose cada vez más lejos del acantilado ignorando los gritos de Ranma, en algún momento había dejado de sentir dolor en su brazo, de hecho había dejado de sentir que tuviera uno, eso no podía ser bueno, no era más que una señal de que no podría volver a usarlo. Pero en estos momentos sólo importaba deshacerse de esa cosa que intentaba subir, sabía que si el asesino alcanzaba el brazo de Ranma todo estaría perdido, así que continuó impulsándose con más y más fuerza, rogando que el agarre de Ranma se estuviera debilitando y la dejara caer de una vez.
Los gritos histéricos de su prometido aumentaban cada vez que llegaba al punto más alto en la trayectoria del péndulo en el que ella se había convertido, sonrió levemente, no tendría que esperar demasiado para que todo acabara. Sin embargo al parecer el enorme hombre que colgaba de su cuerpo tenía otros planes, así que enredó con sus piernas las de ella, dejándola inmovilizada, sin posibilidades de reducir el impacto cuando ambos chocaron con brutal fuerza con el lado del acantilado.
Ahora lo sabía, lo anterior había sido una leve molestia, lo que sentía ahora era verdadero dolor, pero ni siquiera podía mover un músculo de su sangrante rostro para quejarse. Escuchaba lejanos los gritos de Ranma a pesar de que estaba a algo más de un metro de ella, abrió apenas un ojo y eso fue todo lo que necesitó para retorcerse de dolor, parecía como si sus órganos internos le hubieran explotado, incluso sus pulmones ya no le proveían todo el aire necesario. Tardó unos instantes en notar que el asesino ya no estaba aferrado a ella, temió que hubiera logrado subir, pero luego lo comprendió, al golpear el acantilado, él ya no pudo sostenerse y cayó inevitablemente al vacío.
-Que idiota, si sólo hubiera esperado unos instantes me habría llevado con él- pensó distraídamente mientras esperaba el momento en que su cuerpo colapsara.
No notó cuando Ranma la subió finalmente, sólo se percató de que ya no colgaba, cuando sintió ese calor tan característico de su abrazo, con los ojos cerrados sintió su aroma mezclado al de tierra húmeda, al parecer su olfato era lo único intacto en ella.
-¿En qué estabas pensando tonta?- le susurró Ranma al oído dejando que sus lágrimas se confundieran con la lluvia, ya más calma que antes –Cuando te recuperes te castigaré por esto…
-Dormiré un rato…- murmuró ella incomprensiblemente, sin embargo de alguna forma él comprendió, no sólo sus palabras sino el significado implícito.
-¡Nada de eso, Akane abre los ojos! ¡Mírame Akane por favor!- Le suplicó moviéndola levemente -¡No me dejes solo!
Abrió sus ojos con mucha dificultad, esperando ver por última vez el rostro lloroso de su dulce y linda pelirroja, no importaba que apariencia tuviera, lo amaba tanto. Pero en lugar de eso vio un resplandor demasiado intenso que la obligó a volver a cerrarlos, tardó unos segundos en comprenderlo… finalmente había sucedido, finalmente había muerto, pero había logrado salvarlo, eso era lo único que importaba.
Continuará.
Siii Lo salvó!! Eso es lo que importa ¿no? ¿Ehh? ¿Cómo que no sirve si ella no se salva también? Miren que aún tengo un capítulo más, y si no les sirve lo mato a él también ¬¬ XD
El siguiente es el último capítulo, no llevo ni media página escrita y el domingo tengo que ir lejos a votar así que si no logro escribirlo el sábado no voy a poder publicarlo pronto T_T… pero daré mi mejor esfuerzo, lo prometo.
Para las niñas buenas que estuvieron haciendo los deberes y averiguando que significa el título, les diré que no tiene nada que ver con el manga yaoi ese, con respecto a la canción si tiene algo que ver, o sea conocí el término y lo que era en realidad gracias a ese tema, pero hay algo que se llama así, y es lo que le da el título a la canción y el manga. Pero no diré más, igual en el siguiente capítulo ya lo sabrán ^^.
Bueno pido disculpas por la pésima redacción de este episodio, prometo que el siguiente estará mejor, pero ando fuera de forma y las escenas de acción me cuestan horrores. También me disculpo por no haber publicado el jueves como debía, pero hoy estuvo complicado, no pude comer nada hasta las 8:30 de la noche cuando llegué de trabajar T_T, y menos pude editarlo a tiempo, ahora son las 0:03 del viernes así que ya me atrasé un día XD.
Agradezco muchísimo por pasarse a leer y dejarme los comentarios, gracias por todo y me encantan mucho mucho sus teorías.
Saludos y se cuidan, hasta pronto… espero o.o.
