Capítulo 1: El bautizo

6 meses despues

Draco despertó con los rayos del sol cayendo sobre su cara. Bostezó y se estiró, al abrir los ojos vio a Harry corriendo las cortinas de su habitación.

- ¿Qué quieres en mi recámara, Potter? Lárgate de mi cuarto.

Gruñó Draco. Él y Harry llevaban seis meses casados, cada uno dormía en un cuarto separado, cada uno hacía sus propias cosas y llevaba su propia vida. Ante los ojos del mundo eran un matrimonio perfecto con un hermoso bebé, pero en privado era diferente, cada uno por su lado y lo único que los unía era Javet, el hijo de ambos. Vivían en la mansión Potter, la cual Harry había mandado a reconstruir cuando cumplió su mayoría de edad.

- Levántate, Malfoy¿u olvidaste que hoy es el bautizo de tu hijo?

Le preguntó Harry con ironía.

- Mierda, lo olvidé.

Gritó Draco levantándose de un salto de su cama y corriendo al baño para arreglarse. Harry sonrió. Típico de Draco.

Fue al cuarto de su bebé para buscarlo y arreglarlo, eso era algo que podían hacer los elfos, pero a Harry le gustaba más hacerlo él mismo.

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Draco estaba regiamente vestido de blanco y negro, Harry vestía una túnica verde como sus ojos y el bebé de ambos vestía completamente de blanco.

El pequeño rubio de ojos verdes dormía en los brazos de Draco, mientras Harry tenía una mano por la cintura de su esposo.

Lucius fue el primero en llegar, seguido de Granger, Oliver, Marcus y un par de amistades, pero entre todos los que llegaban faltaban los padrinos del bebé.

- ¿Dónde diablos están Blaise y el comadreja?

Gruñó Draco. Harry miró su reloj.

- No lo sé, pero si no llegan pronto estaremos en problemas.

Pero Blaise y Ron llegaron. Ambos muy bien vestidos y arreglados, y aunque Harry y Draco los interrogaron para saber el porqué de su tardanza, ellos se negaron a soltar prenda.

Tanto Harry como Draco se rindieron, y la ceremonia dio comienzo. Era una ceremonia mágica, donde Blaise y Ron, al ser nombrados padrinos, se comprometían a cuidar de Javet si en algún momento Draco o Harry llegaban a faltar.

Al momento del hechizo, Draco pasó renuente el bebé a Ron, mientras al lado de Ron, y con una mano sobre la cabecita del bebé y la otra sosteniendo una vela, estaba Blaise.

Fue una ceremonia preciosa, y Draco y Harry tuvieron que aguantarse para no romper a llorar de emoción al ver a su precioso bebito en brazos de sus padrinos.

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Fue una cena elegante la que ofreció el matrimonio Potter en su mansión por el bautizo de su bebé.

La cena era amena. Por un lado los abuelos de Javet, Lucius y Remus, peleaban por él: ambos lo querían cargar.

Draco se desenvolvía de excelente forma en su papel de anfitrión y Harry no era menos, charlando con todos y con su esposo bien agarrado de la cintura.

Pero dos mujeres ahí no estaban nada felices. Y la una se dio cuenta de la rabia de la otra.

- Hola, Granger.

Saludó una preciosa rubia.

- Hola, Parkinson.

Saludó la castaña. Las dos se miraron y sonrieron. Harry y Draco no sabían que tenían dos víboras en su sala.

Ron y Blaise se miraban alarmados por otro lado. Querían coger a su ahijado, pero no se atrevían ante las miradas de 'acércate y te mando un Avada' de Remus y Lucius, quienes habían llegado a un acuerdo sobre el bebé. Remus tenía en brazos al bebé y el aprovechado de Lucius lo tenía en brazos a él. Sí, Lucius Malfoy tenía en brazos a Remus, aunque a primera vista parecía algo inocente, pues Lucius tenía desde atrás al licántropo agarrado de la cintura mientras le hacía caritas y le sonreía a su nieto.

- Tú padre y Remus parecen muy contentos con Javet.

Comentó Harry con una sonrisa. Draco miró hacia ellos e hizo una mueca.

- Sí, tienen complejo de abuelo. Tenemos que tener cuidado o capaz que se mudan con nosotros al cuarto de nuestro hijo y no nos dejan volverlo a coger en nuestra vida.

Harry miró a Draco con una mueca cómplice.

- ¿Vamos por nuestro retoño?

- Ja, el valiente eres tú, querido, yo soy un Slytherin, ve tú y quítaselos si puedes.

Harry se lo pensó mejor.

- No, de momento está bien con sus abuelos, ya lo buscamos luego.

Draco sonrió, ni Harry era tan suicida como para intentar quitarle el bebé a su padre y al lobo.

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Todo acabó y en la mansión sólo estaban los padrinos, los abuelos y los padres de Javet, quien por su lado hacía un ratito, después de alimentarse, que se había quedado dormido.

- Merlín, ha crecido tan rápido.

Susurró Remus mirando al bebé embelesado.

- Es idéntico a Draco cuando bebé.

Comentó Lucius.

- Pero tiene los ojos de Harry.

Sonrió Ron.

- Pero es mucho más guapo que ambos.

Añadió Blaise.

Draco y Harry se miraron con horror.

- Amor, dime que es mi imaginación y que mi padre y tu adoptivo padre no tienen aspecto de querer ellos también un cachorro.

Harry quiso decirle que era su imaginación, pero no pudo.

- No, amor, no es tu imaginación, y Blaise y Ron tienen la misma cara.

- Saquémoslos de esta habitación rápido o se secuestran a nuestro hijo.

Comentó Draco, Harry sonrió y asintió, llevándoselos a todos renuentes a beber una copa en el salón.

Continuará...

Bueno, este capítulo era de transición más o menos para que se imaginaran las parejas, ahora empieza lo bueno, los celos, los intentos de conquista y todo .