Los personajes no me pertenecen, son propiedad intelectual de Rumiko Takahashi, esto lo hago sin fines de lucro.

Capítulo final.

Abrió sus ojos somnoliento, sólo para volver a cerrarlos, se mantuvo así por unos instantes hasta que la contractura en su espalda le recordó donde se encontraba. Observó con desgano las tablas del pasillo sobre las cuales estaba sentado, desvió su mirada hacia la sombra de una mesita decorativa que había a unos metros de él, su proyección llegaba hasta le tercer muesca grande de una de las maderas del suelo.

-Son casi las cuatro de la tarde- murmuró con desgano apoyando su cabeza en la pared que le había servido de respaldo todo este tiempo –Creo que dormí unas dos horas.

Exhaló tristemente observando la puerta que tenía a un lado, tres días, tres largos días habían pasado desde que todo sucedió, tres días sin entrenar, tres días en los cuales había comido apenas un par de bolas de arroz, tres días sin moverse de su posición actual. Se sentía estúpido, no servía de nada estar allí haciendo guardia sin atreverse a entrar, pero entrar y verla en ese estado significaría no volver a salir, ya imaginaba a sus padres metiendo un ministro a la habitación y manejándola como un títere para casarlos sin tener que esperar a que despertara. Sin embargo tampoco podía irse a hacer su vida sabiéndola en ese estado, debía estar allí para ella aunque nunca lo supiera, debía cuidarla en secreto, ya había permitido que la dañaran una vez, no lo haría de nuevo.

-Si es que sobrevive…- murmuró amargamente.

Impotencia, frustración y una culpa que no le permitía dormir más que un par de horas por día, era sólo un poco de lo que sentía. Pero por sobre todo eso, sentía una profunda desesperación, sentía que la perdería, que tendría que continuar sin ella, que nada tendría sentido luego. No quería llorar, no podía mostrarse así frente a la familia, Soun había llorado por todos allí, de hecho en esos momentos podía escuchar sus sollozos provenientes de la planta baja.

El sonido metálico de algo chocando contra el suelo dentro de la habitación de Akane lo alertó, sin perder tiempo abrió la puerta buscando rastros de alguien intentando hacerle daño a su prometida. Pero en lugar de eso la encontró a ella, sentada en su cama, con los pies descalzos en el suelo, mirando confundida el soporte de la bolsa de suero, que ahora estaba tirado en el piso.

Sonrió aliviado, mientras la observaba con orgullo, ella era fuerte, muy fuerte. Levantó la mirada viéndolo interrogante, ella quería respuestas y él se las daría, le diría todo lo que había sucedido y la tranquilizaría asegurándole que se quedaría con ella para siempre así nadie volvería a lastimarla.

Sin embargo no llegó a abrir la boca cuando su padre lo empujó desde atrás haciéndolo caer de cara al suelo, luego sintió las pisadas de Soun sobre su cuerpo como si fuera un tapete, seguido de algunos pasos más que pasaron muy cerca. Cuando logró levantar la cabeza encontró a toda familia en torno a ella.

-¡Mi niña al fin despiertas! ¿Cómo te sientes, te duele algo? ¡Que suerte que regresaste no hubiera sabido como explicárselo a tu madre!- gritaba Soun, en medio del cuantioso llanto, mientras la sacudía por los hombros asegurándose de que no era un espejismo.

-¡Que alegría que hayas abierto los ojos Akane, estábamos muy preocupados!- comentó Kasumi alegremente.

-¿No se siente feliz Tendo? ¡Nuestro sueño de unir las escuelas no será imposible después de todo!- exclamó Genma egoístamente a lo que Soun asintió emocionado.

-Que bueno que estés bien- dijo Nabiki, para luego dar media vuelta y dirigirse a la puerta -. Llamaré a Tofú- avisó a Ranma quien recién acababa de ponerse de pie.

Los minutos que tardó el doctor en llegar transcurrieron en un drama digno de las mejores obras de teatro, donde Soun y Genma narraban todo lo que habían tenido sufrir cuando ella estuvo inconciente, para decidir como unir las escuelas de otra forma. Por supuesto todas las ideas eran absolutamente irracionales por lo que acabaron sin ninguna opción más que rezar por que despertara. Según ellos su mejoría se debía a una promesa en particular que le realizaron a buda, la cual consistía en tomar cinco litros de sake cada uno si todo salía bien, y que por supuesto llevarían a cabo esa misma noche, ya que a los dioses no hay que hacerlos esperar.

Akane permaneció en silencio todo el tiempo, observando fijamente sus manos, Ranma aún desde la puerta intentaba descifrar que pasaría por su cabeza. Para cuando Tofú llegó a la habitación, Kasumi se encontraba en la cocina preparando unos bocadillos para los patriarcas, quienes habían comenzado a cumplir su promesa con mucho entusiasmo, y Nabiki había salido a cerrar unos negocios.

-Hola Akane, ¿cómo te sientes?- preguntó el doctor observándola con detenimiento.

-¿Qué sucedió?- preguntó ella dirigiendo la mirada a Ranma que aún permanecía recargado en el marco de la puerta.

-Pues…- comenzó a explicar Tofú.

-¡Pasó que eres una niña estúpida! ¡Hiciste la misma tontería de la que siempre me acusas!- le reclamó molesto, sorprendiéndose a si mismo de su reacción.

-¿Qué?- preguntó ella levemente, asustada por el trato tan brusco.

-¡Que comiste un tazón de ramen envenenado que Shampoo te ofreció!

-¿Lo dices enserio?

-¡¿No te acuerdas?- preguntó alarmado caminando hacia ella, de pronto el enojo se había esfumado por completo.

-Cantarella…- mencionó de la nada Tofú, logrando captar la atención de ambos –Así se llama el veneno que te suministraron, se trata de una pócima creada en Europa durante el renacimiento, tengo entendido que fue Kodachi quien la consiguió.

-¿Kodachi?- preguntó Akane aún desconcertada.

-Así es, esas dos locas intentaron "eliminar a la competencia", pero descuida, no volverán a acercarse si saben lo que les conviene- informó Ranma seriamente, mientras apretaba los puños conteniendo la ira que lo embargaba al recordar a esas dos.

Akane lo observaba a mitad de camino entre al temor y la sorpresa, no la culpaba, desde que ella despertó se había mostrado muy agresivo. Pero tres días de preocupación y angustia, tres días sin saber si sobreviviría a las locuras de sus prometidas fueron demasiado para él, y ahora que ya estaba fuera de peligro, no podía evitar liberar la tensión de esa forma.

-Parece que ya estás recuperándote- le dijo Tofú a Akane luego de observar la retina de sus ojos –Ahora deberás hacer reposo durante una semana, no quiero que te muevas de la cama más que para lo absolutamente necesario, ya que tu cuerpo necesita descansar.

-Si…- respondió ella ausentemente intentando asimilar la información.

-Hablo en serio Akane- dijo el doctor al notar la poca atención que le prestaba –Ese veneno es demasiado fuerte, casi te mata, por fortuna lograste vencer a la enfermedad, pero tu cuerpo aún está sufriendo los efectos dañinos, si no te recuperas bien podrías recaer.

-¿Vencer a la enfermedad?- preguntó ella –Yo vencí a un enemigo…- murmuró viendo al doctor –Era un hombre fornido, con una máscara y un machete… era muy fuerte.

-¿Como los que salen en esas películas de miedo que tanto te gustan?- preguntó Ranma, a lo que Akane se limitó a asentir.

-Eso es muy normal, el veneno suele generar alucinaciones, seguramente tu cerebro te hizo ver a la enfermedad como ese hombre al que debías derrotar- explicó Tofú, logrando que Akane se quedara largo rato pensativa.

-Pero… también pasaron otras cosas…- comentó ella sonrojándose gradualmente.

-¿Qué cosas?

-Pues… en un momento desperté en la misma cama contigo- relató mirando a Ranma -… y ya llevábamos tres años de casados.

-¿Soñaste que estábamos casados?- preguntó sonrojándose incluso más que ella.

-Incluso estaba embarazada… pero no sólo fue eso, también recuerdo una pelea contra Shampoo y Kodachi, tú llegabas a salvarme y luego rompías el compromiso con ellas.

-¡Espera, eso si sucedió! Fue hace unos días, por eso ellas te dieron el veneno luego.

-¿Si sucedió? Entonces lo demás…

-Lo demás fueron alucinaciones- aseguró tajante Tofú –. Seguramente tu cerebro utilizó los recuerdos que tenías y continuó la historia a su manera, lo que viste no fue más que una mezcla de recuerdos e invenciones de tu mente.

La vio bajar su cabeza meditando algo, él mismo se sorprendió de sentirse decepcionado ante las palabras de Tofú, de alguna forma se había ilusionado con el asunto del casamiento, incluso ya había imaginado un pequeño niño de cabello negro y ojos marrones que lo llamara "papá". Pero claro, creer que Akane había visto el futuro mientras desvariaba en su cama por culpa de un veneno, era demasiado estúpido incluso para él. Aunque verla tan dócil y pensativa, respondiendo apenas a las preguntas que Tofú le realizaba, con su pequeño y delgado cuerpo debilitado, le daba tal aspecto de fragilidad, que le hacía desear convertir en realidad esos sueños.

-Muy bien Akane, parece que ya superaste la parte más difícil, de ahora en más solo te resta recuperarte por completo- le dijo Tofú una vez que finalizó su interrogatorio médico -. Ahora quiero que durante una semana no salgas de la cama más que para lo estrictamente necesario, una recaída en estos momentos sería muy grave.

-Aja…- respondió ella aún en su propio mundo.

-Lo digo muy en serio Akane, debes hacer reposo total durante al menos cinco días, ¿entendido?- preguntó viéndola con seriedad, logrando captar algo de su atención gracias al tono de voz utilizado.

-Si doctor, me quedaré aquí el tiempo necesario- asintió obedientemente.

-Muy bien, en ese caso me retiro- avisó el hombre haciendo una reverencia –. Cuida de ella- le pidió a Ranma colocándole la mano en el hombro al pasar a su lado.

Después de esto, el hombre se retiró cerrando la puerta tras de si, dejándolos solos.

-Lamento la forma en la que te hablé hace un rato, estaba bastante nervioso…- se disculpó acercándose a la cama.

-Descuida, si caí en la trampa de esas dos lo merecía. Pero… ¿Cómo supiste que fueron ellas?

-Hace tres días salí a entrenar con el viejo, iríamos a las montañas a pasar el día, creo que los demás también salieron por algún motivo y te quedaste sola en la casa- comenzó a relatar mientras Akane asentía como si comenzara a recordar algo –Cuando llegamos al lugar me enteré de que papá me había rentado a unos lugareños a cambio de unas botellas de sake, quería obligarme a que los ayudara a trabajar sus tierras con la excusa de que eso era entrenamiento.

-A veces pienso que Tío Genma y Nabiki son parientes o algo así…- comentó divertida obteniendo una sonrisa de su interlocutor.

-Yo me regresé inmediatamente- continuó con su historia -, al llegar a la casa te encontré en la sala desmayada, con un tazón de ramen tirado a tu lado…- su expresión y tono de voz se ensombrecieron, demostrando claramente cuanto dolía ese recuerdo –Me asusté… mucho… más aún cuando Tofú nos dijo que estabas muy grave, que no sabía si pasarías la noche…- estaba haciendo un esfuerzo sobre humano por continuar hablando con ese denso nudo en su garganta sin echarse a llorar en el regazo de su prometida.

-Imagino que fuiste a buscar a Shampoo y la obligaste a decirte que me había dado- asintió agradecido por los segundos que ella le regalaba para clamarse.

-Luego de hablar con Kodachi también supe el nombre del veneno, fue entonces cuando Tofú pudo preparar el antídoto, nos dijo que si eras fuerte te recuperarías…

-¿Y tú creíste que si lo haría?

-No…- respondió sinceramente –Lo siento, pero no podía ser optimista en esos momentos- se excusó al ver el ceño fruncido de Akane.

-Yo… también estaba asustada…- comenzó a decir mientras desviaba la mirada a sus manos –Lo primero que recuerdo fue que tú habías sido asesinado por ese monstruo.

-Gracias por soñar conmigo, pero la próxima vez intenta no ser tan…lúgubre- le dijo con una gota de sudor en su frente.

-Después de eso comencé a despertar en una y otra época, no sabía que estaba sucediendo ni donde acabaría, tampoco estaba segura de si podría salvarte… ni siquiera sé si finalmente todo terminó, o al dormirme despertaré en otro lugar.

-Esto no es un sueño, ya despertaste, créeme…

-Supongo que si, mis uñas están limpias- dijo con una sonrisa mostrándole el revés de sus manos.

Asintió sonriéndole, no entendía el asunto de las manos, pero estaba sonriendo por primera vez desde que despertó. Era bueno tener a la Akane de siempre de regreso, ella nunca imaginaría cuanto la había extrañado.

-Entonces… las chicas intentaron…- reflexionó ella ensombreciendo su semblante.

-Tranquila, ahora ellas están muy lejos, no volverán a aparecer, me aseguraré de que no lo hagan- le susurró al oído mientras la abrazaba protectoramente.

Akane tardó unos instantes en responder el abrazo, era normal cuando había sido algo de improviso, no es que él estuviera esperando cualquier excusa para tomarla entre sus brazos, sentir su cálido cuerpo, su calmada respiración en el cuello. No, definitivamente ese abrazo no tenía nada que ver con ello.

-¿Sabes…? No importa donde despertara en mis sueños, ni que tan perdida estuviera, tú siempre estabas allí…- dijo ella luego de unos minutos, calentándole las mejillas y el alma.

Sonrió feliz estrechándola aún más contra si, sólo ella podía en un rato, hacerlo olvidar tantos días de desesperación.

-Si me lo permites… siempre voy a estar…

-¿Lo dices en serio…?- preguntó Akane separándose un poco para mirarlo a los ojos.

Tragó saliva mientras su cara se volvía de un rojo intenso, y algo de humo comenzaba a salir de sus orejas.

-¿Lo dije… en voz alta?- preguntó al borde de la taquicardia.

Sólo bastó que Akane asintiera para que deshiciera el abrazo y se alejara de ella como si fuera el mismísimo Lucifer.

-N… no yo… no…- balbuceaba mientras negaba con su cabeza erráticamente.

-Si quieres puedo fingir que no escuché nada…- sugirió ella con cierta decepción en la voz.

La miró unos instantes desde su posición; a punto de saltar por la ventana. ¿Realmente quería que ella fingiera no haberlo escuchado? ¿Qué todo regresara a la normalidad, gritos, insultos, golpes? No, definitivamente no quería eso.

-No… sólo…- comenzó a decir bajándose de la ventana para encaminarse hacía la puerta –Necesito hacer algo antes…

-Saluda a Ukyo de mi parte…- la escuchó decir cuando comenzó a abrir la puerta.

-¿Cómo lo sabes…?- le preguntó desconcertado.

-En una de mis… "alucinaciones" sucedió algo parecido, sé que sólo falta que rompas el compromiso con Ukyo, eso ibas a hacer, ¿verdad?

Asintió lentamente, ella estaba muy seria con su mirada perdida en el horizonte, algo andaba mal.

-En tu sueño terminé arruinándolo todo supongo- dedujo, imaginando que ese era el motivo por el cual ella perdió su sonrisa.

-No te lo permití…- respondió sin despegar la vista de aquel lejano trozo de cielo que se veía a través de la ventana –Ve y haz lo que debas hacer.

-No me tardo, espérame aquí- pidió tontamente antes de salir.

¿A dónde más podría ir ella en su estado?

5 años más tarde…

-Me asombra que una marimacho que no podía cocinar ni un poco de arroz, hubiera sobrevivido sola todo este tiempo- esa voz detrás de ella se escuchaba familiar, tanto que dejó caer la vara que usaba para sostener el pescado que cocinaba en la fogata frente a sí.

-¿Ranma…?- preguntó en un hilo de voz, sin atreverse a voltear.

-Eres buena ocultándote…

-No me buscaste, así fue más sencillo- respondió con calma, en el fondo sabía que tarde o temprano volvería a encontrarse con él.

-¿Porqué te fuiste?- preguntó aún dolido.

-Sabes perfectamente porqué lo hice…

-No lo sé… hasta hace dos semanas pensé que te habías marchado porque sabías lo que haría cuando regresara del Uchan's, creí que habías huido para que no te obligaran a casarte conmigo, por eso no te busqué…- hizo una pausa esperando alguna reacción, sin embargo ella se mantuvo inmóvil, aún viendo hacia el frente –Pero entonces apareció ese maldito asesino buscándote, y fue entonces cuando consideré la opción de que te hubieras ido por ese motivo.

-¿Están todos bien?- preguntó ella con preocupación.

-Si, por fortuna no lastimó a nadie, pero no pude vencerlo, se escapó, viene tras de ti, por eso estoy aquí.

-Entonces ya sabes porqué me fui…

-¡No puedo creer que me hayas dejado por un estúpido sueño!

-No fue un sueño…

-¡No lo sabías!

-No iba a arriesgarme…- respondió con tranquilidad mientras tanteaba el suelo en busca de la vara que había dejado caer minutos antes.

Pasó su mano por el suelo hasta que finalmente encontró la fina rama que usaba como extensión cuando cocinaba directamente en la fogata, Ranma lo vio todo, conectando las ideas a una velocidad sorprendente para un Saotome.

-Akane, mírame- ordenó con el temor impreso en su voz -. ¡Akane date la vuelta!- volvió a exigir cuando ella ignoró su primer orden.

-Creí que tardarías más en notarlo…- comentó mientras se ponía de pie girándose para quedar frente a él.

Su mirada desenfocada, sus pupilas opacas, sus ojos tan vacíos de vida…

-¿Cómo…?- fue lo único que pudo articular, no podía dejar de temblar, no era posible que Akane estuviera…

-Supongo que fue por no seguir las indicaciones de Tofú… talvez no debí escapar hasta haberme recuperado.

-¡Claro que no debiste!- exclamó desesperado negando con la cabeza, aún sin poder creer lo que veía.

-Me alejé de Nerima lo más rápido que pude, no sabía en que momento llegarías así que ni siquiera empaqué ropa, sólo tomé algo de dinero.

-Tampoco dejaste una nota, si no hubiera sido porque algunas personas te vieron marcharte habría creído que te habían secuestrado.

-Estaba en las afueras de la ciudad cuando comencé a sentirme mal, pero luego de haberme internado en el bosque fue cuando ya no pude continuar. Caí sobre el pasto, me sentía sofocada, y la cabeza me dolía demasiado, creo que estaba ardiendo en fiebre, y mi visión poco a poco se hizo más clara hasta convertirse en un resplandor que me lastimaba.

Continuó con su relato sin percatarse de lo que provocaba en Ranma, quien no podía detener las lágrimas que caían por su rostro.

-No sé cuanto tiempo pasó, pudieron ser horas o días, cuando desperté me sentía extremadamente débil, me dolía todo el cuerpo al más mínimo movimiento, y ya no veía… Pero logré continuar mi camino, conseguí unas raíces que no sabían tan asquerosas para comer, y con el tiempo me acostumbré a vivir de esta forma- concluyó con una sonrisa como quien habla de sus vacaciones.

-Estúpida…- Susurró en medio de un sollozo, en unos instantes estaba abrazándola, llorando su dolor, su frustración, su culpa, en el hombro de la que nunca dejó de ser su única prometida.

-Es hora de que regreses a la casa…- avisó ella separándose de él.

-¡¿Te volviste loca? ¡No te dejaré así y mucho menos con ese maldito buscándote!

-Ya me encontró…

-¡¿Qué?

-Hace una semana estuvo aquí, aún no sé porqué me buscaba, sólo sé que quería matarme, luchamos durante muchas horas, pero conozco el lugar a la perfección, y luego de cinco años entrenando duramente, finalmente logré vencerlo.

-¡¿Lo venciste? ¡Yo apenas pude marearlo un poco!

-Lo lancé al acantilado, fue muy duro y creo que no podré volver a usar mi mano izquierda- reconoció enseñando su mano toda amoratada, con algunos dedos quebrados -. Pero pudo haber sido peor, pude haber perdido mucho más.

-¡¿Peor? ¡Perdiste la vista, una mano y casi la vida por…!

-Por no perderte a ti…- completó –Ahora vete que quiero acabar mi pescado- dijo mientras se dirigía nuevamente a la fogata.

-Entonces no me pierdas…- fue casi una súplica, ella detuvo su camino –Porque yo… nunca quise perderte a ti…

-No Ranma, no voy a permitir que te condenes de esa forma con una ciega inútil- dijo tajantemente mientras retomaba su camino.

-Ya tomaste demasiadas decisiones por mí, esta vez me toca decidir si quiero condenarme con una marimacho violenta capaz de lanzar a ese mastodonte de trescientos kilos por un acantilado, o no.

-Pero… pasó demasiado tiempo, ya no somos los mismos y seguramente tienes a alguien esperándote en Nerima.

-Si pasó demasiado tiempo, justamente por eso quiero recuperarlo- afirmó caminando hacia ella –. Ya no somos los mismos, por eso quiero volver a conocerte…- la abrazó por detrás –Y si hay alguien que me espera… un panda gigante que me vendería por un tazón de arroz sin pensarlo, de hecho lo hizo un par de veces desde que te fuiste.

-Por favor Ranma, no hagas esto más difícil- suplicó temblando dentro del abrazo sin atreverse a romperlo.

-Todo este tiempo soñé con que te encontraría algún día, y entonces me dirías que todo fue un error, que no te fuiste porque no me quisieras, que en realidad siempre me amaste tanto como yo a ti…- le susurró al oído, para luego estrecharla más en sus brazos -¿Harías mi sueño realidad?

Se dejó caer llorando amargamente, al fin después de tantos años fingiendo ante si misma fortaleza e insensibilidad, bajaba la guardia dentro de esos protectores brazos que tanto extrañaba. Ranma la alzó en brazos y la acercó a la fogata, se sentó en el mismo tronco que ella reposaba antes del encuentro, la colocó sobre sus piernas y la abrazó con devoción mientras se movía levemente como si acunara a un bebé.

-No me iré hasta que me des una respuesta- le avisó luego de varios minutos.

-Entonces no te daré la respuesta…- susurró en medio de sollozos.

-Me parece bien…- afirmó con una sonrisa besando su cabello –Pero no pienso dormir en esa cosa a la que llamas carpa- dijo mirando las varillas con una lona encima que estaban a punto de desplomarse, donde dormía Akane.

-¡Estoy ciega y no puedo usar la mano!- se defendió alejándose un poco para encararlo.

-Un niño de tres años con los ojos vendados y sólo usando sus dientes, podría hacer un mejor trabajo- se burló, riéndose de la expresión de furia de su chica.

-¡Idiota, acabaré contigo!- gritó antes de lanzarse a golpearlo.

Como si el tiempo no hubiera pasado, como si fueran los mismos de antes… como si la única persona que podría esperarlos, estuviera a su lado. Como siempre debió ser.

FIN.

Lo sé, lo sé, me demoré mucho, el capítulo estuvo horrible y no fue un buen remate… pero dejé a Akane ciega y eso ya me deja contenta ^^.

Bueno al fin terminé esta historia ahora voy a continuar con las otras, pero estoy tapada de trabajo así que no sé cuando, pero prometo dar mi mejor esfuerzo pata que sea antes de los siguientes 6 meses XDDD.

Con respecto al significado de Cantarella, ya ven, hubo alguien que le acertó a lo que era, y creo que ya lo expliqué bastante durante el capítulo.

Muchísimas gracias a todos los que leyeron este desvarío, y los que lo comentaron con sus hipótesis ^^ adoro que hagan eso. Nos leemos… algún día… espero XD.

Saludos.