Capítulo 4: Painful Love
-He cortado con Haruko.
Así de categórico se mostró Hanamichi ante la ruptura con su novia. Habían pasado tres semanas desde la llegada de Aya a Kanagawa, y durante este tiempo la chica había hecho todo lo posible para que Hanamichi no dejara de pensar en Rukawa. Siempre venía a buscarla a casa y después la acompañaba, le hablaba de él a Hana cuando no estaban juntos, incluso lo había invitado alguna que otra vez a comer o a cenar y obligado a Hanamichi a tragarse su orgullo y a tratarlo bien, como mínimo por respeto.
Y parecía que su esfuerzo comenzaba a dar sus frutos. ¡Hana había roto con Haruko! Vale, era algo que ya estaba cantado antes de que Aya se metiera en los asuntos de Hana, pero quería pensar que su plan estaba funcionando. Se sintió egoísta por un momento por alegrarse de algo así, pero no le duró mucho. Si sus planes llegaban a buen puerto, Hanamichi sería más feliz de lo que había sido en toda su vida.
-Vaya, lo siento, Hana - mintió Aya - Pero si estabáis tan mal como decías, supongo que es lo mejor. ¿Habéis roto de mutuo acuerdo?
-Sí, sí - respondió el pelirrojo mientras daba cuenta a su desayuno - Ya te dije que se enfriaron los sentimientos de ambos. Creo que se siente aliviada de que yo haya dado el primer paso.
-Entonces es lo mejor que podía pasar - Aya titubeó un poco, pero finalmente se decidió a preguntar lo que tenía en mente - Hay... ¿Hay alguien más?
Hanamichi miró a su amiga con una expresión que venía a decir "¿cómo lo sabes?", y sonrió antes de contestar.
-Pues sí, hay alguien más - Aya le indicó con la mirada que quería saber de quién se trataba, cruzando los dedos para que Hanamichi dijera que de Rukawa -. Se trata de Yohei.
Aya se quedó muda, no podía creer lo que oía. ¿Yohei? ¿Pero cómo? ¿Cúando? ¿Por qué había pasado una cosa así?
-Qué cara de sorpresa que has puesto, jaja - rió Hana - Sí, yo también me sorprendí al principio, porque quién lo iba a decir, ¿verdad? Yo al menos nunca lo sospeché, Yohei siempre escondió muy bien lo que sentía. Pero ya sabes, los sentimientos vienen sin que te des cuenta y...
Aya estaba desolada. Nunca pensó que Yohei pudiera ser un obstáculo para su plan. Pero pensándolo bien, era algo que debería haber previsto. Al fin y al cabo, Yohei era el mejor amigo de Hanamichi, la persona con la que más confianza tenía, la persona a la que recurría cada vez que se sentía triste o cada vez que tenía algo alegre que contar. Aya no vio venir que podría ocurrir que en un momento de debilidad como éste Hana se apoyara en su amigo y acabara enamorándose de él. Había cometido un error fatal, ahora lo veía. Pensó en Rukawa. ¡Pobre! Él que estaba cada vez más entusiasmado e ilusionado y ahora se iba a encontrar con esto. ¿Qué le iba a decir?
-¿Desde cuándo? - preguntó Aya débilmente. Ni siquiera quería saberlo.
-Yohei dice que casi desde el primer momento. Me hubiera gustado que confiara en mí antes, ¿sabes? Tenía miedo de que me enfadara o algo si me lo decía. Pero la verdad es que cuando me confesó lo que sentía yo lo entendí muy bien.
Aya seguía pensando en lo triste que se iba a sentir Rukawa cuando se enterara.
-Resulta curioso, ¿no? - prosiguió el pelirrojo - Casi dos años manteniendo una relación con alguien de quien no estás realmente enamorado, para al final darte cuenta de que tienes a tu persona ideal a tu mismo lado, callándose su amor por no hacer daño a su amigo.
-Es increíble - pensó Aya, pero se le escapó y lo dijo en voz alta.
-Sí, lo es, yo también lo pienso. Yohei es un chico fantástico, como él hay pocos. De verdad me alegro que él y Haruko estén juntos, hacen muy buena pareja.
Aya parpadeó con sorpresa, ¿había oído bien? ¿Yohei y Haruko? ¡Entonces Hana no estaba enamorado de Yohei!
-¡Yohei está enamorado de Haruko! - repitió la chica, incrédula.
-Sí, y Haruko está enamorada de él, me lo dijo después de que lo dejáramos, se ve que hacía ya tiempo que sentía algo por él pero tampoco se atrevía a confesarlo por mí, vaya par, los dos colados por el otro y ninguno dispuesto a decirlo. ¿De quién te pensabas que hablaba?
-De nadie, de nadie, descuida - Aya recogió sus platos y se fue a la cocina, riendo aliviada. Rukawa seguía teniendo una oportunidad. Menos mal.
"No entiendo nada" pensó Hanamichi, y siguió con su desayuno.
Por la tarde, como de costumbre, Aya salió con Rukawa. Hanamichi los despidió entristecido. En los últimos días, Hanamichi había admitido por fin lo que sentía por Rukawa. No había sido fácil, pero no podía seguir negando la evidencia de que estaba enamorado de él. Ya hacía tiempo que sospechaba que había algo, por eso. Él mismo era consciente de que desde que lo conoció siempre hubo algo que le perturbaba, ¿si no por qué le obsesionaba tanto hasta el punto de no pensar en nada más? Muchos hubieran dicho que sí, que claro que había algo, un sentimiento de profundo odio hacia el zorro, ya que era su mayor rival tanto en el juego como en el amor. Pero no, Hanamichi sabía que había algo más, porque, al fin y al cabo, Sendoh también era su rival y no se le aceleraba el corazón cada vez que lo veía. Era amor, sí, amor. El verle con Aya estas últimas semanas le había abierto los ojos del todo. Hanamichi estaba realmente celoso, y hubiera dado lo que fuera por estar en el lugar de su amiga.
El chico se sentó en el sofá, reflexivo. Bien, estaba enamorado de Rukawa, eso estaba claro. ¿Y ahora qué? ¿Debería hacer algo? En otras circunstancias quizás lo intentaría, pero... Rukawa estaba saliendo precisamente con su mejor amiga, una chica que era como su hermana, no podía quitarle el novio así como así. Tras darle vueltas al asunto durante un buen rato, llegó a la conclusión de que lo que debía hacer era hablar con alguien y pedir algún consejo, porque él solo no iba a lograr nada. Vale, hablar con alguien era el primer paso. Entonces la siguiente cuestión era, obviamente, con quién. ¿Yohei? Yohei normalmente era una buena opción para hablar de cualquier problema que tuviera, y estaba completamente seguro de que le entendería y le apoyaría totalmente, pero en esta ocasión prefirió no acudir a él en primer lugar. Por muy comprensivo que fuera, ahora realmente necesitaba hablar con alguien que estuviera o hubiera estado en alguna situación parecida a la suya, eso sería lo mejor. Kogure. Su anterior subcapitán era la opción ideal, sin ninguna duda, nadie mejor que él, que había pasado por algo muy similar, para darle un sabio consejo. Pero muy a su pesar, Hanamichi también tuvo que descartarlo al recordar que en ese momento no se encontraba disponible, ya que se había ido de vacaciones con Mitsui. Tampoco quería telefonearlo y agobiarlo con sus problemas ahora que debía estar pasándolo tan bien. Así que, si no podía hablar con Kogure y Mitsui, sólo le quedaba una optativa... Sí, seguro que él le ayudaría. Hanamichi buscó en su agenda y marcó su número de teléfono.
Un par de horas más tarde Hana llegó al lugar donde había concertado la cita, Danny's. Allí le esperaba pacientemente Nobunaga Kiyota, saludándole con la mano al divisarle. Se saludaron y entraron. Se sentaron junto a la ventana y pidieron un refresco.
-Bueno, mono salvaje, dime, ¿cómo va todo? ¿Ya te has recuperado de la humillante derrota a la que fue sometida el Kainan en el pasado campeonato nacional? - dijo Hanamichi, con una sonrisa maliciosa.
-Mira que eres bobo, mono pelirrojo - contestó Kiyota, siguiéndole el juego - ¿A ganarnos de un punto le llamas humillante derrota? Tuvisteis suerte, eso es todo.
Los dos chicos conversaron un rato sobre baloncesto mientras recordaban algunas de sus gloriosas peleas de los últimos tres años. Después de tanto tiempo hasta se habían hecho amigos, ya que después de todo eran como almas gemelas. Finalmente Kiyota desvió el tema de conversación a uno más serio.
-Dime, Sakuragi, ¿de qué querías hablar? Por teléfono parecías algo preocupado.
Hanamichi dudó un poco, y tomó una amplia bocanada de aire antes de contestar.
-Verás, Kiyota... Es un tema un poco delicado. ¿Me prometes que lo que te cuente no saldrá de aquí?
-Por supuesto.
-Vale. Verás, te he llamado a ti porque creo que tú mejor que nadie podías entenderme. Yo... Hace un tiempo que me he dado cuenta de que... hmmmmm... Me gusta Rukawa.
Kiyota lo miró un poco sorprendido. Estuvo a punto de soltar una sonora carcajada, pero se contuvo por respeto a su amigo, quien lo estaba pasando fatal para sincerarse. Le miró con ternura.
-Vaya, vaya, no sé si me sorprende más el hecho de que te guste o el que lo hayas admitido. Aunque pensándolo bien, tampoco es tan extraño, estabas tan obsesionado con él - soltó una risita.
-No te rías, esto es muy serio - Hanamichi estaba totalmente rojo. Le estaba costando horrores contárselo y si encima Kiyota se lo tomaba a broma pues peor aún.
-Vale, vale, perdona. ¿Quieres algún consejo para conquistarle?
-No, no exactamente. Es que la cosa es un poco complicada, ¿sabes? Resulta que una chica a la que conozco desde que éramos niños y que ha estado viviendo fuera los últimos años ha venido a pasar unas semanas de vacaciones, y ella y Rukawa se han liado. Y es ahora que les veo juntos cuando me he dado cuenta de lo que siento, y estoy hecho un lío.
-Joder, tío, que complicado - replicó Kiyota, recordando lo mal que lo pasó cuando él se encontró en una situación parecida.
-Por eso te he llamado, a ti te ocurrió algo similar, si mal no recuerdo. ¿No estaba saliendo el anciano con una chica cuando tú te enamoraste de él?
-Sí, sí, Shinichi tenía novia, aunque mi caso es un poco distinto al tuyo. Cuando me enteré de que Shinichi estaba saliendo con una chica, lo pasé realmente mal. Ya me imaginaba que no tenía ninguna oportunidad, pero verlo con alguien más fue muy duro. Recuerdo el día de la final del campeonato nacional, hace dos años... Estaba tan convencido de que íbamos a ganar que tras la derrota me hundí de tal manera que no podía dejar de llorar. Y entonces Shinichi vino y me abrazó para consolarme, y justo en ese momento me di cuenta de que le quería de verdad. Después del verano fue cuando me enteré de que tenía novia... Fue un golpe tan duro que me deprimí un montón, perdí la alegría y las ganas por todo.
Hana siempre había conocido al Kiyota alegre y extrovertido que no paraba de hacer bromas y de exasperar a todo el mundo con su inagotable energía. Realmente le costaba imaginarse a su antiguo rival deprimido y taciturno. Pero comprendía su tristeza. Él mismo lo estaba viviendo en ese momento.
-¿Qué pasó para que el viejo decidiera salir contigo?
-Bueno, Shinichi se extrañó de verme tan apagado, ya que había pasado de estar todo el día revoloteando a su alrededor a evitarle por completo. Según me dijo, estaba muy preocupado por mí, y yo no pude aguantarlo más y le dije todo lo que sentía por él. ¿Y sabes qué? Su reacción fue totalmente opuesta a lo que yo me esperaba. Me dijo que tenía mucha presión al ser el capitán del equipo de baloncesto, el presidente del consejo estudiantil y el chico más popular del colegio, y que por eso tenía miedo de que la gente supiera que era gay. Al final resultó que sólo salía con esa chica para guardar las apariencias y que en realidad él sentía lo mismo por mí. Y míranos, dos años después seguimos juntos.
Hana miró a Kiyota con un poco de envidia. ¡Se le veía tan feliz! Y eso que, según Kiyota, estos dos años habían sido un poco difíciles puesto que Maki estaba estudiando en la universidad y casi no tenían tiempo para verse.
-Dime una cosa, Sakuragi, ¿esa chica es muy amiga tuya? - preguntó Kiyota.
-Sí, es mi mejor amiga, ¿por qué?.
-Mira, sólo se me ocurre aconsejarte que hables con ella. Hace poco tiempo que salen juntos, ¿no? Quizá ni siquiera les haya dado tiempo a enamorarse de verdad. Creo que lo mejor que puedes hacer es hablar con sinceridad con ella, y decirle lo que sientes por Rukawa. Si ella te quiere como amigo, estoy seguro que hará lo posible para que tú seas feliz.
Cuando Hanamichi se despidió de Kiyota, se sentía un poco mejor de ánimo. Hablar con él y expresar en voz alta todo lo que guardaba dentro le había hecho mucho bien porque le había permitido desahogarse. Durante el camino hasta su casa pensó en el consejo que le había dado su amigo, y supo que tenía razón, que era una buena idea hablar con Aya y exponerle la situación.
Cuando llegó a casa era casi la hora de cenar así que comenzó a preparar la cena. Aya aún no había vuelto de su cita con Rukawa, y aguardó pacientemente a que llegara para hablar con ella. Pero cuando ésta entró alegremente en casa, Hanamichi supo que no podría hacerlo. No sería justo. Conocía a Aya mejor que nadie, y sabía perfectamente que su amiga dejaría a Rukawa si él se lo pidiera. Pero precisamente por esa razón no se lo iba a pedir.
Aya le saludó, con una gran sonrisa adornando su jovial rostro. Ya hacía días que Hana la veía así de contenta. Siempre había sido una chica muy alegre, pero en las últimas semanas Hana la había visto feliz, radiante, risueña. Los ojos le brillaban de alegría.
No cabía duda, Aya tenía todos los síntomas... Estaba enamorada de verdad. Él no podía arruinar eso.
--TBC
Esto ha sido el capítulo 4, me apetecía escribir algo sobre mi segunda pareja favorita de SD, Maki y Kiyota, ¡son tan perfectos el uno con el otro! Sí, vale, tengo gustos raros xD
El siguiente capítulo será interesante (al menos para mí xD), será capaz Hana de controlar sus sentimientos al lado del zorro?
De nuevo muchísimas gracias por las reviews, me hacen ser un poco menos vaga xD
Nos leemos!
