Capítulo 6: What are you waiting for?

Hanamichi se fue corriendo a casa tras ser testigo lo que nunca hubiera querido saber. Cerró la puerta y se sentó en el escalón de la entrada, con tantos sentimientos juntos que sus pensamientos se hacían de lo más confusos.

En primer lugar, estaba enfadadísimo con Aya. Le había estado haciendo creer que estaba enamorada de Rukawa cuando en realidad le estaba engañando con otro tío. ¡Y con Akira Sendoh! Precisamente con el tío que salía con una chica diferente cada semana. ¡Y pensar que él había estado sufriendo en silencio por no arruinar su relación con Rukawa! Tan enamorada que la veía y tan incapaz que se veía él de decirle lo que sentía por su novio. Era muy injusto. También se sentía triste, por Rukawa. De primera mano sabía lo cerrado que era el chico y no quería ni pensar qué pasaría si se enterara que una de las pocas personas a las que se había abierto le había traicionado de esa manera. Se sentía rabioso, frustrado, impotente, culpable en cierta manera.

Debía hablar con Aya. No podía permitir que Rukawa sufriera. No ahora.

Aya llegó un rato más tarde. Al contrario que Hanamichi, ella se sentía exultante. Su velada había sido fantástica y muy romántica junto a Sendoh, con quien llevaba un tiempo viéndose en secreto. Al despedirse de él había buscado a Hanamichi y a Kaede, pero sólo había encontrado al último, aún muy sorprendido por la reacción del pelirrojo ante su inesperada sonrisa. Tras contarle todo lo sucedido Aya aseguró que creía que eso había sido muy buena señal, tanto el hecho de que le regalara el peluche como su reacción posterior, y le dijo a Rukawa que estaba segura de que pronto tendrían que acabar con su farsa porque Hanamichi estaba a puntito de reconocer sus sentimientos de una vez.

Aya llegó a casa silbando, con los dos peluchitos que había ganado Hanamichi en el puesto de tiro en los brazos. Estaba dispuesta a interrogar a Hanamichi en cuanto lo viera e intentar sonsacarle lo máximo posible sobre lo que había ocurrido en el rato que él y Rukawa habían estado solos. Con suerte, hasta le arrancaría una confesión y así todos serían felices. Hanamichi con Rukawa... Y ella con Sendoh.

Cuando entró en casa enseguida divisó a Hana, sentado en el sofá mirando la tele con aspecto apesadumbrado.

"¡Hermanito!" – saludó Aya sentándose de golpe a su lado. Hanamichi ni siquiera la miró -. "A qué viene esa cara? Y cómo es que te has ido tan rápido del festival? Mi pobre Kaede-chan se ha tenido que esperar solo mientras yo volvía de mis compras."

"¿Tu pobre Kaede-chan?" – repitió Hanamichi.

"Sí, mi pobre Kaede-chan. Mira que os he dejado solos para ver si os hacéis amigos de una vez, pero no hay manera. Tú venga a meterte con él y a burlarte y ahora le dejas tirado. Él tiene ganas de ser amigo tuyo, sabes?" – Aya omitió que en realidad tenía ganas de ser algo más, no lo consideró adecuado por el momento - "¿Por qué no piensas en él alguna vez?"

Hanamichi la miró perplejo. ¿Qué pensara en él? Ella le estaba diciendo que a ver si pensaba más en él? Precisamente ella que no llevaba ni dos meses de noviazgo y ya le estaba engañando con otro? El jugador del Shohoku estaba cada vez más frustrado.

"Que piense en él. Por supuesto. Y tú, piensas en él?" – preguntó Hanamichi, incapaz de guardar ni un segundo más todo lo que guardaba dentro.

"¿Qué si pienso en él? Qué preguntas son ésas, Hana? Es mi novio ¿recuerdas? Cómo quieres que no piense en él?"

"Te he visto" – soltó el pelirrojo, recordando con amargura el incidente vivido.

"No te entiendo."

"Con Sendoh."

Aya enmudeció. Si Hanamichi la había visto con Sendoh en actitud cariñosa las cosas se complicaban. Realmente no sabía qué contestar a eso; si le contaba la verdad Hanamichi se enfadaría, y no podía mentir si de verdad los había visto juntos. Lo pensó un poco más y llegó a la conclusión de que tenía que aprovechar esa ocasión de alguna manera para llevar a su amigo a su terreno. A sus sentimientos por Rukawa.

"¿Me has visto con Sendoh?" – contestó por fin la chica, pensándose muy bien lo que iba a decir - "¿Y qué me quieres decir con eso? Nos has visto hablando? Vale, no te había dicho que conozco a Sendoh, pero es porque pensaba que te caía muy mal y..."

"Corta ya, Aya, por favor" – interrumpió el jugador de baloncesto, con un deje de cansancio en su voz -. "Intenta inventarte una mentira si quieres, pero no te va a servir de nada. Os he visto abrazados, Aya. Besandoos. Te he visto mucho más cariñosa con él en un minuto que os he mirado que en todo el tiempo que has estado saliendo con Rukawa. Dime, cuánto hace de esto? Cuánto tiempo llevas engañando a "tu pobre Kaede-chan"?"

Las cosas se ponían favorables para Aya. Sólo tenía que seguir por ese camino y todo saldría solo en cuestión de minutos.

"Vale, lo reconozco, nos viste, qué puedo decir a eso? Conocí a Sendoh, me gustó, nos liamos, qué hay de malo en eso? Kaede y yo no llevamos ni dos meses juntos, no estamos casados ni nada parecido. ¿Qué tiene de malo el que me divierta un poco?"

"¿Qué que tiene de malo? No me puedo creer lo que estoy oyendo" – Hanamichi estaba totalmente indignado y cada vez más fuera de sí – "Aya, no lo ves? Rukawa está loco por ti y tú estás jugando con sus sentimientos!"

"Rukawa y yo nos gustamos, no estamos enamorados ni nada" – respondió Aya con tranquilidad, para más desesperación del chico.

"No, Aya, eso no es así, pensaba que Rukawa te importaba pero ya veo que no es así. ¿Conoces realmente a Rukawa? Sabes que no tiene amigos? Sabes que apenas se relaciona con la gente? Sabes lo que le cuesta mantener una conversación con alguien? Sabes lo difícil que es para Rukawa abrirle su corazón a alguien? Yo sí lo sé, Aya. He estado a su lado, viéndole cada día, estos dos últimos años y medio. Y me ha costado entenderle, pero creo que ahora le conozco mejor; Rukawa no es borde porque sí, Rukawa verdaderamente tiene problemas debido a su carácter cerrado y tímido" – Aya comprobó satisfecha que Hanamichi estaba hablando directamente desde su corazón. Le estaba diciendo todo lo que sentía por Rukawa, todo lo que este tiempo había estado oculto en su interior y que ahora salía como un relámpago. Casi parecía que Hanamichi estaba hablando para sí mismo en vez de estarle hablándole a ella -. "Pensaba que Rukawa me detestaba. Que se burlaba de mí y me ridiculizaba porque creía que yo no servía para el deporte que él ama tanto. Pero estaba ciego, y no me daba cuenta. Rukawa sólo hablaba conmigo. Fueran insultos o ironías, yo era el único que captaba su atención. Quizá fui el primero en abrir su corazón. Quizá yo mismo actuaba hacia él de la misma manera para llamar su atención. Quizá el meternos el uno con el otro era lo único que nos mantenía unidos después de todo."

El pelirrojo estaba aguantándose las lágrimas. No quería llorar, no quería mostrar debilidad, pero le estaba resultando imposible. Sus sentimientos estaban saliendo a borbotones y ya no podía pararlos. No quería pararlos.

"No lo sabía" – dijo Aya.

"No. No, no lo sabías. Claro que no. Tampoco te molestaste mucho en conocerle mejor. Él ha confiado en ti y se ha abierto a ti y tú se lo pagas yéndote con el guaperas de turno. Si le haces sufrir, Aya, no te lo perdonaré."

"Venga, va, Hana. ¿Me quieres hacer creer que ahora te importa Rukawa? Pues no me lo creo. Todo este tiempo le has odiado y ahora de repente te preocupas por él. Ja" – Aya confió en que ésa fuera la provocación definitiva. Acertó.

"¡Después de todo lo que te acabo de decir y aún tienes la barra de decirme que no me crees?" – Hanamichi estalló - "¡No es obvio, Aya, que le quiero, y que lo único que deseo ahora mismo es que él sea feliz?"

Se hizo el silencio absoluto entre ellos. Hanamichi apartó la mirada de su amiga, con las mejillas totalmente ruborizadas. Por fin se lo había dicho, ahora que pasease lo que fuera. Habían llegado a un punto sin retorno. Aya, por su parte, reprimió todo lo que pudo una sonrisa de felicidad. Reconocía que no había estado del todo bien permitir que Hanamichi sufriera de ese modo pero había admitido de una vez lo que sentía por el zorro y eso le haría más bien que otra cosa. Había guardado su verdadero amor bajo llave en su corazón y eso le había estado oprimiendo el pecho desde hacía tiempo. Ahora por fin su corazón podría latir libre al compás del corazón enamorado de Kaede Rukawa.

"Hana" – dijo suavemente Aya -. "Hana, por qué no me lo dijiste? Por qué te lo has callado tanto tiempo?"

"No quería hacerte daño" – respondió Hana, quien había comenzado a llorar – "Pensaba que estabas enamorada de Rukawa. ¿Cómo querías que arruinara eso?"

"Hana, si me lo hubieras pedido, yo hubiera dejado a Rukawa de inmediato. Hana, eres como mi hermano, te quiero muchísimo, crees que no hubiera hecho esto por ti? Lo hubiera hecho sin pensar, Hana."

Aya atrajo a Hana hacia así y lo envolvió en un cálido abrazo. El pelirrojo lloró en su hombro mientras se desahogaba del todo.

"Tampoco quería hacer daño a Rukawa. No si él te quiere" – dijo el chico entre sollozos.

"Hana... Soy yo la que no quiere verte sufrir. Si estás enamorado de Rukawa, debes decírselo. Debes hablar con él y dejar salir tus sentimientos igual como lo has hecho conmigo. Quizá ya no me creas, pero yo también quiero lo mejor para Rukawa. No estoy enamorada de él, eso es cierto, pero sí es verdad que también le quiero y le aprecio mucho. Hana, voy a cortar con Rukawa. Y después hablarás con él, vale?"

Hanamichi se limpió las lágrimas y miró a su amiga, un poco sorprendido de verla tan segura al decirle eso. Hasta ahora, nunca se había planteado el hablar con Rukawa sobre lo que sentía por él. Siempre había considerado el hablar con Aya y decírselo, pero ni se le había pasado por la cabeza la posibilidad de confesarse ante Rukawa. Estaba en su momento más vulnerable y no sabía si podría soportar un rechazo por parte del chico moreno. Aunque la seguridad de Aya quizá quería decir algo.

"¿Le... dejarás?" – fue lo único que pudo preguntar Hanamichi. Realmente, no sabía si alegrarse o no. Le horrorizaba la idea de ver a Rukawa con el corazón roto.

"Sí" – respondió Aya, dándole vueltas ya a cómo le daría las buenas nuevas a su novio de mentira – "De hecho voy a llamarle ahora mismo. Quedaré con él mañana por la mañana y se lo explicaré todo. Después ya tendrás vía libre para hacer lo que quieras."

Hanamichi no pudo ni abrir la boca que Aya ya se había levantado y corrido como un rayo en dirección al teléfono. Así que realmente iba a hacerlo. Ya no había vuelta atrás. Para ninguno de los tres.

"¿Kaede-kun?" – oyó Hanamichi que hablaba su amiga de la infancia por el auricular - "¿Te he despertado? Sí, ya sé que te llame a la hora que te llame seguro que te despierto" – Hanamichi no puedo evitar sonreír – "Oye, necesito que quedemos mañana por la mañana. Tenemos que hablar... es algo muy importante."

Aya observó al pelirrojo, quien tenía la oreja puesta en la conversación. No podía adelantarle nada a Rukawa, así que tendría que esperar a su cita del día siguiente para contárselo todo.

"De acuerdo, a las diez en la cancha de básquet. No llegues tarde, vale? Besos. Buenas noches."

Aya colgó el teléfono y miró a Hanamcihi. Su cara era una mezcla de resignación, esperanza y alegría contenida.

Hanamichi se llevó las manos a la cara.

Aya, Rukawa, Sendoh, Hanamichi... Sus vidas podrían cambiar para siempre en cuestión de horas.

¿Estaría preparado para ello?

TBC

Bueno, pues esta vez no he tardado demasiado¿no? Siento traeros un capítulo tan cortito pero al final he decidido no incluir una parte que irá mejor en el capítulo siguiente. La cosa ya está llegando a su fin y calculo que en un par de capítulos más ya habré terminado.

Muchas gracias por vuestra paciencia y si os está gustando este fic no os perdáis el próximo capítulo, que llega la emoción!