Quisiera Ser ~
Capitulo 2: Consuelo.
Suspire, intentando relajar mi postura y que ella no se percatase de la tensión que sus palabras generaban en mi cuerpo. Besando el tope de su cabeza, volví a trazar patrones circulares por su espalda, logrando al cabo de unos minutos que sus lágrimas comenzasen a declinar y su cuerpo detuviese las sacudidas que antes lo estremecía, retorciéndome el alma.
-todo esto es mi culpa…
Su voz fue a penas un suave susurro, que de no haber sentido la calidez de su respiración en mi cuello, hubiese pensado que era parte de mi imaginación.
La ira volvió a rugir en mí, pero rápidamente la controle. ¿Cómo era que ella se culpase, cuando no era más que la victima? Era él quien debía sentirse como la peor de las escorias, por causarle daño a mi pequeña castaña que no era más que un ángel que sólo merecía amor.
-nada de esto es tu culpa cielo- mi voz sonó algo más ruda de lo que pretendía, pero por suerte ella apenas y me escucho.
-lo es Edward… algo malo debo tener para que siempre mis relaciones acaben mal…- la voz se le quebró y nuevas lágrimas refulgieron en sus bellos ojos.
-no sabes lo que dices. Y no hay absolutamente nada malo en ti- al contrario, todo era endemoniadamente perfecto en ella. Cada gesto, mirada, movimiento o respiro rayaba en la perfección, tentando peligrosamente a mi pobre autocontrol.
-sabes que no es cierto, pero gracias-
Sus tersos labios se presionaron contra mi cuello y todo en mi mente comenzó a dar vueltas. Apreté su cuerpo contra el mío y hundí la nariz en sus suaves cabellos, aspirando su dulce aroma que parecía tener un efecto sedante en mí, pues al instante me sentí más relajado y por sobre todo capaz de controlar mis instintos para no cometer una locura que la alejase de mí.
Mi hombro pronto se vio bañado por las lágrimas que brotaban a borbotones de los ojos de Bella, mientras yo sólo puede acariciar la extensión de su cabello, desde su coronilla hasta si cintura, con la mirada fija en las gotas de lluvia que arremetían contra los cristales para luego deslizarse por ellos, rompiendo el silencio de la habitación a la par de los sollozos de mi ángel.
"Te recargas en mi hombro
tú llanto no cesa,
yo solo te acaricio"
Luego de la segunda ronda de café Bella se revolvió en mis brazos y alzo su rostro lo justo para que nuestras miradas se encontraran. Y el dolor que transmitía su mirada me caló hasta los huesos, obligándome a cerrar las manos en puños y apartar la mirada, para controlar las ganas que tenía de dejarla sentada en el sofá e ir a patear a cierto perrito llamado Jake donde no le alumbraba el sol.
Me piche el puente de la nariz y suspire pesadamente antes volver a enfocar mis ojos en ella.
-¿por qué siempre todo me pasa a mi Edward?
Mi quijada se tenso al saber a lo que se refería, pero aún así sonreí lo mejor que pude –porque fuiste la persona más desfavorecida en la repartición de equilibrio, lo cual te vuelve más propensa a los accidentes que al resto de los mortales- dije acariciando su cabello en un intento por desviar su atención y aligerar el tema.
Bufo y un atisbo de sonrisa tiro de la comisura de sus labios, pero demasiado pronto se rindió.
-sabes que no hablo de eso. Me refiero a por qué siempre me dejan o se van con otras…- acabo prácticamente en un débil murmullo.
Suspire derrotado.
-porque no has encontrado el indicado- mis labios hablaban, pero en el fondo yo deseaba que él jamás apareciera, pues yo era egoísta y la quería sólo para mí.
Y podía sonar como el más ególatra del planeta, pero yo sabía que nadie la amaría nunca como yo lo hacía sería capaz de adorarla cada día con la devoción que yo lo hacía ni mucho menos podría protegerla hasta de ella misma con tal de no ver siquiera una lágrima de tristeza salir que sus ojos.
-estoy comenzando a creer que no existe, o no me está permitido…- susurro recargando la cabeza en mi hombro y escondiendo el rostro en mi cuello.
¿Y qué hay de mi?- quise gritar, pero como el maldito cobarde que era calle y me contuve de hacerla participe de mis sentimientos. Guardando para mí, las malditas palabras que quemaban en mi lengua por ser dichas y confesar así mi enorme amor por ella y mis deseos de protegerla y no ver nunca más una lágrima cruzar su rostro de porcelana.
Presione los labios contra su cabello, susurrando palabras amorosas y estrechándola en mis brazos cuando sus sollozos volvieron a sacudir su cuerpo y sus lágrimas bañaron mi piel.
" Y me dices ¿por qué la vida
es tan cruel con tus sentimientos?
yo solo te abrazo
y te consuelo"
No sé cuanto tiempo permanecimos así, pudieron ser minutos, horas, pero carecían de importancia. Pues desde hace mucho había aprendido a valorar cada uno de los momentos que permanecía con Bella, aún cuando fueran tan desgarrantes como ahora, ya que eran mis únicas oportunidades que tenía de estrecharla entre mis brazos sin tener que dar mayores explicaciones por ello.
Mi mente divago imaginando como sería estar siempre así con ella, susurrándole todas aquellas palabras que llevaba guardando por años y disfrutando del sabor de sus labios con los míos, sintiéndola mía, como con frecuencia ocurría en mis sueños. Pero para mi desgracia Bella no parecía ser conciente de lo que provocaba en mi, o tal vez sólo se hacía la desentendida, para no herir mis sentimientos con su rechazo y tirar de paso por la borda nuestra disfuncional amistad.
La respiración acompasada de Bella contra la piel erizada de mi cuello me dio a entender que se encontraba dormida. Besando su cabello la alce en mis brazos y camine a mi habitación. Me recosté con ella entre mis brazos, arropándola con el edredón blanco de la cama, disfrutando a fondo de lo maravilloso que era entregarse a los brazos de Morfeo con su cuerpo abrazado al mío.
Bese ambas mejillas y la punta de su nariz, antes de entregarme al sueño reponedor que me llamaba, maravillándome con el aroma enloquecedor que despedía su piel y el latir acompasado de su corazón contra el mío, como si fuesen uno sólo.
La sentí revolverse en mis brazos y suspirar largamente antes que su respiración cambiara de frecuencia y me indicara que se encontraba despierta. Bostece, tallando mis ojos para mirarla.
Una hermosa y tímida sonrisa curvaba sus labios y hacía brillar sus enrojecidos ojos, la cual aumento al comprobar que también me encontraba despierto.-buenos días- canturreo con su hermosa voz, depositando un pequeño beso en mi pecho que me estremeció hasta la médula.
-buenos días-
Acaricie su mejilla, sintiéndola colorearse bajo mi toque, lo que revolvió un par de fibras en mi interior.
-¿cómo estás?
-ahora mejor, siento la lloradera de ayer- bajo la mirada, privándome de perderme en sus bellas iris chocolate.
Alcé su rostro con mi mano libre, sin detener el paseo de la otra por su cremosa piel. Y sin saber porqué incline mi rostro hasta que nuestras narices chocaron y el aroma de su aliento aturdió mis sentidos y acelero el ritmo de mi pulso. Busque su mirada pero no supe interpretar lo que vi en ella, había ¿deseo?, debía apartarme, pero me encontraba en un punto sin retorno y el hecho que ella no me hubiese apartado me infundió las fuerzas que necesitaba para acabar de acortar la distancia que nos separaba, y estrelle mis labios contra los suyos, maravillándome con su textura y el sabor que se esparció por mi boca.
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Fin!
Siento no haber actualizado antes, pero no me gusto lo que había escrito antes y la Universidad se roba mí tiempo y casi ni me queda algo para escribir xD!
Pero aquí esta y prometo no volver a tardar y actualizar mis otras historias de aquí al fin de semana. Y bueno va dedicado a mi mejor amiga Clau que ha estado media triste estos días y a mi melliza perdida; Nacha. Malfoy que siempre está ahí para ayudarme.
Gracias por sus reviews, alertas y favoritos. Espero seguir viendo sus comentarios!
Nos vemos en el próximo capítulo!
Besos.
