Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.
Capítulo 36 ¿Y ahora qué sigue?
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Habitación de la pareja.
El más joven le mira extrañado, como si tuviese un mal presentimiento.
—¿Qué es tan gracioso Judal-kun? — repite la interrogante.
—Tu cara, estás tan estresado y nervioso por tu gran día que es muy chistoso. Estas cosas cambian a la gente, ¿no? — indica burlón.
—¿Porqué es solo mi gran día? ¿No te piensas presentar? — dice sin la más mínima molestia.
—¿Me crees capas de dejarte plantado?
—Oh si. Ya sea porque te quedaste dormido, se te haya olvidado o resulte fastidioso — declara con una gran sonrisa, el otro le propina un coscorrón.
—Si serás idiota — le besa en la frente — Me parece ridículo y noño pero al mismo tiempo les dice a todos que eres de mi propiedad.
—Que controlador je je je.
—Estas a tiempo de arrepentirte, después te robaré toda libertad.
—Eso si me dejo — amigable.
—Oh, así que el enano será un reto, ¿eh?
—Todos los días, así como tú para mí. No somos realmente un juguete u objeto para el otro, solo la persona que amamos. ¿Verdad?
—Tonto. — le coge entre sus brazos y besa con ternura, luego miran en dirección a la ventana sin romper el contacto — Pasaron tantas cosas. Siento como si ayer hubieras llegado a mi vida y aún así nos hemos visto tantos defectos. Bien pudimos decir que no, escapar muchas veces y aquí estamos como un par de imbéciles. Creo que ahora entiendo porque uno se ata a otra persona en el matrimonio. El hecho de que despiertes a mi lado, de que hagas el desayuno aunque no cocines tan bien…
—Ey.
—Que sigamos aprendiendo magia, descubramos los grandes secretos del rukh…
—Suenas como Kouen-ojisan.
—Es que sería fantástico entender y vivir para siempre contigo, literalmente lo deseo todo, aunque no me atrae la idea de estudiar. ¿Habrá alguna manera de saber sin esforzarse?
—Que egoísta.
—Tan temprano y ni un solo halago para mí — llora falsamente.
—No voy a caer con eso ja ja ja. Pero tampoco me parece una mala idea.
—Bueno — le libera — sigue con los preparativos, tengo cosas que hacer.
—¿Ah si?
—Pues claro, ir con el sastre por ejemplo. No voy a ir con estás fachas.
—Si es lo que siempre te pones, a mí me gusta.
—Uy si, como si te fueras a poner ese mugroso chaleco azul, ya dale una lavada, apesta.
—¡No es cierto!
El mayor sale por la ventana.
—¡Te veo en la ceremonia! — hace el típico saludo militar en el que se coloca la mano al lado de la cabeza y se marcha.
El pequeño respira hondo, suspira y sonríe. No puede contener las ansias ni alegría en el corazón, tampoco la curiosidad. Sabe muy bien cómo es Judal, lo comprende mucho mejor que nadie, probablemente más que el mismo. Por más que haya fantaseado con ello no le imagina esperándole en el altar, leyendo sus votos, poniéndole el anillo y escuchando atentamente cada palabra del sacerdote.
—¿Cómo vas a sorprenderme ese día? — pregunta divertido al aire — Quizá haga volar todo, lance estacas de hielo o provoque algún incendio ja ja ja ja. Si es así, ¿porqué me estaré esforzando tanto? — no puede borrar la dulce expresión en el rostro.
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El día de la ceremonia.
El pequeño y su candidato a rey están en la habitación del primero en compañía de Kouha que no podía quedarse al margen con todo y que Alibaba le dijo amablemente que su presencia no era necesaria.
—No pedí tu opinión — declaró cortante.
—Si, siempre crees saberlo todo, eres muy molesto Alibaba-dono.
—¡Cállate Hakuryuu!
—Por eso no eres popular con las mujeres — susurra.
—¡¿Sigues con eso?! — se cruza molesto de brazos — Para tu información no me gusta ninguna mujer.
—Solo mi papá~.
—Aladdin — solloza derrotado.
—No tiene nada de malo — continúa el ex magi — uno no elige de quién se enamora, no lo hace del cuerpo sino del alma. Con todos mis amigos parece que nos atraen más los chicos ja ja ja ja — el resto del grupo se sumió en un incómodo silencio, nadie estaba en posición de burlarse — ¿Me ayudas con el peinado Kouha-kun?
—Ah… s-si, claro que sí niño mugriento.
—Me gustaría agregar el adorno que me dio Alibaba-kun para el tocado.
—Me parece bien.
—Por cierto Aladdin — Titus que estaba de metiche en el clóset con Sphintus y Morgiana — ¿es la ropa que usarás? Es que…
—¿Es muy rara?
—No, es que es…
—Familiar — la pelirroja.
—Si, quería que Alma Toran estuviera presente porque es el lugar donde nací.
—¡Muy bien dicho! — su mejor amigo que da su aprobación de pulgar.
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En el jardín principal del palacio del Rakusho.
Los asistentes ya esperan en sus respectivos asientos, hay platicas de todo tipo. Sinbad discute de algo con Kouen mientras Jafar intenta mediar, Koumei les mira de reojo dormitando a ratos. Myers escucha a Toto e Irene que se enfrascan en algo relacionado al magoi. Kougyoku disimula sus lágrimas mientras Titus contempla todo como si estuviera en un parque de diversiones, todo es nuevo e increíble para el. Marga bebe un poco de jugo que le ha obsequiado Leyla. Drakon luce su elegancia ante un Hinahoho que no cabe en su asiento. Yamuraiha da un codazo accidental a Sharkan y un largo etc. Alibaba hace su aparición para corroborar la presencia del novio.
—Como suponía, no ha llegado — indica molesto.
—Me lo imaginaba — el ex magi tranquilo — Aún así, iré al altar, ¿me harías el honor Alibaba-kun? — sonríe.
—¡Claro que sí!
El rubio pide al músico que toque el son nupcial, el ministro abre el libro sagrado y espera al fondo. El público guarda silencio y observa al pequeño que luce una túnica muy parecida a la de su padre cuando formaba parte de la resistencia, con aquellos pantalones blancos y aquella suerte de ombliguera del mismo tono aunque está vez es más una playera ajustada pero completa que le cubre el abdomen, los bordes tanto de mangas como de la zona baja del pantalón son doradas. Zapatos de un tono perla como los del rey de Alma Toran. Una cinta de tela transparente roja que va del hombro a la cintura y rodea esta hasta tener una caída hasta la rodilla. Una media capa que va del hombro derecho sujeta con un zafiro hasta una suerte de media manga en el brazo izquierdo que termina en un moño suelto. Pulseras en ambos brazos y piernas, un collar simple y redondo similar a las pulseras. El cabello en un diminuto chongo de trenzas que finaliza en tres largas trenzas hasta el muslo, sujeto con el obsequio de Alibaba, en las manos un ramo de flores de vainilla.
El par de amigos llega hasta el altar, Alibaba le sonríe y va a su siento, no pasan ni dos segundos cuando el oráculo vestido con un traje idéntico al de su marido pero en color negro le coge entre sus brazos.
—Judal-kun… esa ropa.
—Ni creas que te espíe, no está vez. Fue más una coincidencia, quería darte una sorpresa y terminó siendo una tonta vestimenta a juego, más te vale que no sea así todos los días, es vergonzoso — admite sonrojado.
—Ja ja ja, gracias por tomarte tantas molestias.
—Nah. Ey tu — al sacerdote — decláranos un matrimonio.
—No puedo hacerlo joven, se está saltando varios procedimientos cómo preguntar si alguien se opone.
El oráculo se gira en dirección al público.
—¿Alguien se opone? — sonríe gentil — Pero advierto que el valiente terminará con una estaca en el culo — silencio sepulcral — Ahora vejete — al sacerdote — si no quieres convertirte en brocheta…
—¡Los declaro casados! ¡Pueden besarse!
—¡Bueno ya escucharon bola de inútiles! — el sol negro — ¡Ahí tienen comida hasta hartarse así que no jodan!
Y se marchó levitando con su esposo, como si nada hubiera pasado, como si fuese un día común y corriente. ¿Alguien se molestó por aquella irresponsable actitud? En absoluto, de hecho para la mayoría cedió bastante al aceptar una ceremonia como está pues, estaba claro que con ello anunciaba que Aladdin era suyo y de nadie más, ese era su único objetivo. Gastar una fortuna en el banquete y demás no significa nada, era solo una pequeña amabilidad a las personas que acompañaron a la persona que más le importa a lo largo del camino, claro que eso jamás lo admitiría.
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A varios metros de ahí, en el cielo.
La pareja continúa abrazada más Aladdin no deja de reír.
—¿Qué? — el mayor.
—Te luciste Judal-kun, me esperaba algo así pero ni mis votos me dejaste decir y seguramente no preparaste los tuyos.
—¿Y para qué? Vaya pérdida de tiempo, eres mi esposo y punto.
—No eres romántico ja ja ja ja pero, eres muy amable y dulce, nadie lo creería.
—Nah.
—Gracias por no herir a ninguno de mis amigos, aún cuando la mayoría no te agrada.
—No te haría llorar… a propósito.
—Lo sé. Hace poco le dije a alguien que no puedes saber si alguien te odia o ama, si te envidia o le inspiras lástima, si miente o te dice la verdad, una misma palabra puede tener cientos de significados dependiendo de la persona. El amor de uno no es igual para otro y es imposible entendernos a la perfección porque todo sentimiento es invisible pero contigo, aún cuando siento que es aterrador que puedan ver tus más profundos sentimientos y pensamientos, tú lo haces, tu comprendes bien… y yo a ti, tal vez no al cien por ciento pero se acerca. ¿Es por el vínculo que tenemos?
—Es porque me interesas.
—¿Eh?
—Cuando algo te importa le prestas más atención, aprendes e incluso adquieres algún tipo misterioso de intuición. Busco que siempre estés bien y feliz. No lo haría por cualquiera, poco me interesa si un día el mar se traga al Imperio, siempre que me quedaras tu está bien. Y se que para ti es diferente, llorarías incluso si una planta pierde una hoja…
—No soy tan…
—Pero nada te pondría peor que mi muerte.
—No quiero pensarlo.
—Tu me hiciste vivirlo desgraciado y vas a pasar toda la vida compensándolo.
—Ungh.
—Además no te hagas el tonto conmigo, regresaste distinto del Palacio Sagrado. Ya no somos magis pero para ti el mundo cambió, tal vez porque no naciste aquí o el cuatro ojos te dio algún tipo de protección-maldición… si que es torpe.
—¿Qué quieres decir?
—No soy estúpido. No tenías dudas de que iba a ir a la boda, en lo absoluto, no hubo nervios ni ansiedad… estabas convencido de mi asistencia. ¿De dónde salió tanta seguridad?
—¿Del amor que nos tenemos?
—¿Fingirás demencia?
—…
—"Todo sentimiento es invisible" vaya frase más pendeja y obvia pero no para ti, los ves, ¿cierto? El odio, amor, venganza, furia, resentimiento, esperanza… eso te hará sufrir… en la boda, ¿todos estaban felices? — silencio — ¿lo estaban? — el niño negó con la cabeza.
—No es que los vea y no tiene relación con Ugo-kun. Es como dices, solo que en mi caso pongo mucha atención a todos… a mis seres queridos… había alguien enamorado de…
—¿De ti? Eso ya lo sé, no es secreto que tengo un montón de competencia.
—De ti Judal-kun… estaba triste, estaba lastimado pero yo no puedo… no puedo hacerme a un lado para que seas feliz con Hakuryuu-kun.
—Solo soy un capricho.
—No lo creo.
—Aun si fuera así, no voy a estar con nadie que no seas tú. Si eso me hace un imbécil insensible, perfecto. Me vale lo que piensen de mi, solo me importo yo. Ya estuve atado a las órdenes de otros toda la vida, fingía libertad sin poder cumplir mis deseos, ya no. Haré lo que quiero y tú eres lo que más deseo. Lo siento por Hakuryuu pero le veo potencial con la vieja.
—¿Con Kougyoku-onesan?
—¿A poco no? Están muy pegados últimamente con eso de los asuntos del gobierno, si eso acaba en una relación o no depende de ellos. Igual y se quedan solos y amargados, la verdad no me interesa. Si no estás maldito ni nada por el estilo no gastemos más el tiempo. Vamos a dónde quería.
—¿Haremos el amor así nada más?
—No se te ha quitado lo degenerado, ¿eh?
—¡¿Ah?! — molesto.
—Es cierto, no puedes ver los sentimientos, te sobreestimé.
«—Tienes razón Judal-kun, son visibles para mí, supongo que es la forma en que Ugo-kun quiso compensar lo que hizo, me bendijo con lo necesario para prevenir. Ya no me tomarán por sorpresa como mi abuelo que me lastimó tanto pero, ser consiente de estás cosas todo el tiempo, ¿cómo podría confesar que sé de todo el rencor que te tienen algunos de mis amigos? ¿O de las intenciones de provocar guerras e injusticias de otras personas? Te haré paranoico, no podrás confiar en nadie y ya bastante hiciste para llegar hasta aquí. Si te digo que sé que ahora planeas algo lindo para mí te decepcionaría… supongo que de ahora en adelante tendré que mentir, mentir, mentir… a todos… a… ti… ¿porqué Ugo-kun? ¿Enserio cuidabas de mi o…?»
Aladdin mostraba la más enorme sonrisa, radiante como ninguna y observó a Judal que devolvió el gesto, así llegaron hasta una montaña no muy alta, en la superficie había un lago.
—Vaya, jamás había visto este lugar Judal-kun.
—Es mi guarida, nadie sabe de ella porque por tierra está rodeada de hiedra venenosa, enserio venenosa no como esa que da urticaria, la tocas y estás muerto.
—Oh.
—Y encima le puse una barrera mágica que impide ver el lago a menos que yo lo permita. Es el lugar a dónde quería traerte. Ven — le abraza y da un suave beso que se hace más profundo, poco a poco los ojos del pequeño se cierran hasta quedar dormido y caer inconsciente al suelo — Es cierto enano, el amor para uno no significa lo mismo para otro. ¿Qué esperabas de mi? ¿Buenas intenciones? Si, pero no la dulzura que das por hecho je je je. No soy idiota mi enano, veo a través de tus mentiras porque aún con esa habilidad te falta mi malicia.
Se agacha y descubre el pecho de su marido, lo suficiente para hacer visible la zona del corazón, le hace un sutil corte que le hace sangrar, luego Judal corta su propia muñeca y vierte el líquido carmesí en la herida abierta, recita algunas palabras, una luz emerge del niño de a poco, en partículas brillantes.
—¿Quién diría que tomar el punto obscuro me haría entender magias complicadas? Je, maldita bruja, te debo una.
Así le robaba esa magia al niño que en dicho instante abrió los ojos horrorizado, dio una patada al mayor para alejarlo.
—¡Judal-kun! — jamás había estado tan furioso — ¡¿Qué haces! ¡¿Y sin mi consentimiento?! ¡DEVUELVELO!
—¡¿Crees que quiero esto para ti?!
—¡¿Y yo para ti?! ¡Dámelo!
Aladdin intentó lanzar un hechizo pero le era imposible, veía borroso como efecto del ataque y robo mágico que estaba sufriendo, así que se acercó lo más rápido que pudo solo para ser tomado del cuello y estrellado en el piso.
—¡Ungh! — escupió sangre.
—Te haré tanto daño como sea necesario enano. Así que es mejor que no te resistas.
—¡No fastidies! — le propinó un puñetazo en pleno rostro que le hizo caer hacia atrás, se abalanzó sobre el y fue cogido por la cintura por las piernas del mayor que estrujaba —¡Waaaah! — Aladdin, enloquecido golpeaba las extremidades con los codos — ¡Deja de interferir!
—¡Nunca!
Rodaron por el suelo, clavándose y raspándose con cuanta piedra se cruzó en el camino.
—¡MUÉRETE Y DÉJAME TRANQUILO! — gritó Aladdin como si no hubiera un mañana, el mayor sonrió maniático.
—Lo sabía, mi enano jamás me golpearía sin importar la situación. ¿Qué tan obstinado puedes ser cuatro ojos? No desapareciste, no ibas a liberarlo tan fácilmente, no si ya lo habías matado. El no tiene una nueva habilidad, eres tú que te mezclaste con su alma, que revuelves sus sentimientos. No ibas a entregármelo, ¿planeabas asesinarme cuando bajara la guardia? ¿Antes de hacer el amor? Claro, como si aguantaras que lo tocara. Hace rato sentí resistencia en aquel beso, eran sus labios pero eras tú. Siempre has sido tu. ¡Tu, tu y tu! ¡Tu les diste la espalda a Sheba y Solomón! ¡Provocaste la infelicidad del enano y ahora planeas convertirlo en un objeto! ¡Tomar completamente su voluntad! ¿Convertirte… en él? ¡No jodas! ¡Das asco! El te perdona todo y tú… malnacido…
Judal le agarra por los antebrazos, Aladdin tiene una expresión desencajada, da miedo por decir lo menos. Gran cantidad de magoi escapa de uno y otro cuerpo, rukh blanco del más joven pero corrupto, negro del mayor pero con cierto toque de inocencia debido a los fuertes sentimientos de su portador. ¿En verdad es malo caer en la depravación? ¿Todas las personas que poseen magoi dorado tienen buenas intenciones? ¿Siempre ha sido así? ¿Es justo estar maldito incluso después de la muerte solo por estar en desacuerdo con el destino? ¿Estar atado a una entidad más elevada que guíe tus pasos es lo que buscaba Solomón? La sangre de ambos tiñe el suelo de a poco, chorros y más chorros que lo vuelven pegajoso y resbaloso al mismo tiempo.
—¡Despierta enano! ¡¿Hasta cuándo permitirás que interfiera en tu vida?! ¡Ya te quitó una! ¡¿Perderás tu última oportunidad?! ¡No jodas! ¡NO ME JODAS ALADDIN!
El aludido convulsionó a la vez que abrió en demasía los ojos, miraba confundido sin romper el agarre, se mordió los labios.
—No me sueltes Judal-kun.
—¿Para que me pegues de nuevo? No, gracias.
—Yo no…
—Da igual, no te distraigas.
«—Aladdin…»
«—Ya basta Ugo-kun. No solo me haces daño, ¿te das cuenta de lo que haces con el mundo? Yo te quiero, siempre lo he hecho, jamás dejé de pensar en mi primer amigo, en la persona que me educó y fue como un padre para mí. Acapararme como si fuera una propiedad no le hace bien a nadie, no te hace bien.»
«—Si te quedas con Judal jamás vas a necesitarme.»
«—¿Para qué me dejaste volver entonces? Te dije que me no me haría feliz pero me quedaría a tu lado y tú solo me engañaste, ¿por qué no puedes ser honesto?»
«—Yo…»
«—Cuando alguien te importa no buscas controlar su vida. Pensé que lo entendías, si no tomas la iniciativa tendré que hacerlo. Ugo-kun… voy a romper el vínculo que tenemos.»
«—¡No lo hagas! ¡Juro que…!»
«—No vas a cambiar, este es el adiós.»
Antes de que el pequeño pudiese realizar la acción, sintió un profundo hueco espiritual en el corazón, se aferró a su esposo escondiendo el rostro en su pecho.
—Ugo-kun escapó.
—¿Qué significa eso?
—Se fue, prefirió darme la espalda a arreglar las cosas, ojalá algún día pueda entender, me gustaría mucho verlo de nuevo, tratarlo como antes de que todo se arruinara… ¿eh?
—¿Qué sucede enano?
—Yo… ¿eh? — contempló a su lado, algunas motas de luz dorada proveniente de su marido, también algunas negras que veían de él — ¿caí en la depravación?
—Espera, ¿qué? — hizo el mismo recorrido visual confirmando lo que su pareja — ¿no te parece extraño? Este rukh, sin importar el color se siente como…
—¿Neutral?
—Si, como si no fuera bueno ni malo y…
«—Gracias Aladdin, has cumplido tu promesa.»
Un alma familiar y nostálgica se presentó ante el, al igual que muchas otras personas que no conocía y escapaban de Judal. El infante abrió bastante los ojos por la sorpresa.
—¡¿Director Mogamet?!
«—Por fin puedo llevar a todas estas personas al lugar donde puedan descansar en paz. Gracias, muchas gracias en verdad.»
—Pero yo no hice…
«—Siempre has tenido ese mal hábito. Incluso el estar en el lugar correcto en el momento indicado puede lograr el cambio. Aún si no te das cuenta has logrado restaurar el rukh oscuro en la corriente de la vida, gracias a ti ya no estamos excluidos del destino. Ojalá que algún día nos encontremos nuevamente y podamos hacer muchas cosas, aprendamos juntos y protejamos a los que nos sean importantes. Cuídate mucho pequeño magi. Fue un honor haberte conocido.»
El hombre le sonrió amablemente y finalmente desapareció.
—Maldita sea — el oráculo — ahora tampoco tengo el magoi del punto oscuro. Ah, ya pues, no es como que vaya a estallar una guerra… por ahora. Cuando llegue el momento ya se me ocurrirá qué hacer.
—Espero que no lleguemos a eso.
—Pasará tarde o temprano considerando la naturaleza humana — sonríe travieso — la mía por ejemplo pero ahora, hay algo mucho más importante y que me muero por hacer desde hace mucho…
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En el origen.
El alma de Ugo vaga sin rumbo, deprimido.
—No puedo darme por vencido, debo encontrar la forma de volver.
Repite ansioso una y otra vez, da la media vuelta y antes de dar un solo paso alguien le coge del hombro con suavidad.
—Has hecho suficiente Ugo, es hora de descansar, disculpa que te haya hecho cargar un peso tan grande.
—S-solomon — continúa en la misma posición — No puedo verte a la cara, incluso ahora yo… a Aladdin.
—Lo he notado, eres un padre más que sobreprotector, siempre has sido bastante torpe, ¿no? Puede que nuestro hijo no lo sepa y jamás se dé cuenta pero fueron las acciones de todos, los aciertos y errores los que por fin nos han liberado a todos de I'll Irah. Si te pones a pensar todo empezó con la ambición de mi padre, continúo con mis sentimientos de culpa y complejos, tus inseguridades, el miedo de Aladdin, es cuando las personas son acorraladas que buscan desesperadamente la salvación — gira hasta colocarse enfrente, ofreciendo la mano — ya que ninguno tiene el poder u obligación de un dios, ¿qué te parece visitar a nuestros amigos de Alma Toran? Me apetece hablar con ellos antes de encontrarme con She… Alibaba de nuevo. Seamos amigos nuevamente.
Ugo no pudo enviar sonreír, tantas tragedias y Solomón iba de nueva cuenta con su ingenuidad, misma que heredó Aladdin. Tomó la diestra ofrecida y le siguió, si volvían a encontrarse en el futuro, sin duda haría todo del modo correcto.
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En la montaña, a un costado de la laguna.
Judal ha tomado a su pareja por la cintura, le besa con delicados roses de labios, introduce la lengua y juguetea con la ajena al tiempo en que las yemas de los dedos acarician los sensibles lóbulos de Aladdin que se ruboriza, luego se desplazan por el cuello que masajean en la zona de la nuca, luego las clavículas, bebe un poco de saliva ajena convertido en un dulce e incluso empalagoso néctar demasiado agradable. Le muerde y arremete el interior de la boca con su hábil lengua de nueva cuenta. Las manos recorren el torso de arriba para abajo, sobando el abdomen, adentrándose en la prenda, llegando al pecho, dibujando con las yemas las rosadas areolas, estimulando buscando el despertar de aquel tentador centro, uno que otro gemido se ahoga en su garganta más no le pertenece, por fin apresa los pezones, tira de ellos capturándoles entre el índice, dedo medio y pulgar, los retuerce y pellizca, acaricia y masajea. Aladdin baja las manos en dirección al pantalón, de pronto siente el cuerpo arder, quemar, incendiarse por completo. Judal le recuesta entre las rocas que por curioso que parezca no lastiman, le despoja de la prenda superior y la inferior poco después. Besa la parte interna de los muslos, lame y se sitúa entre las piernas del menor, colocando el pequeño miembro de este al lado de su rostro, sobre el hombro mientras Judal se encarga de chupar sin pudor alguno los testículos aterciopelados que pareciesen duraznos, los aprieta con los labios y succiona, los mete a la boca y lengüetea cariñosamente, como es de esperar, con tantas atenciones a una zona tan receptiva, la intimidad ignorada del pequeño llega al clímax y se corre en la espalda del mayor. Aladdin se cubre el rostro con las manos, apenado.
—Lo s-siento ¡Uoh!
Estaba a media disculpa cuando el malvado oráculo introdujo la lengua en la estrecha entrada de Aladdin que prácticamente se revolcaba de placer en el piso y cuyas ideas daban vueltas sin sentido alguno, mientras la nariz de Judal jugaba con los testículos para estimularlos de nuevo, a la vez de la lengua se habían sumado un par de dedos que iban en toda dirección posible. Los ojos zafiro se llenaron de lágrimas, aquel rostro no podía estar más rojo. Judal le dejó solo para permitirle respirar unos segundos y luego comenzar a masturbarlo brutalmente, a una velocidad casi aterradora. A estas alturas Aladdin ya gritaba, imploraba clemencia, una que jamás iba a llegar y así, se corrió por segunda vez, en esta ocasión en la palma del contrario. Aún medio mareado de lujuria, Aladdin fue sorprendido por el miembro de Judal a escasos centímetros de su rostro, ni la dudo para engullirlo, hábilmente como solo el sabrá sus mañas, Judal se situó entre las piernas del menor e imitó la acción, el oráculo era mucho más salvaje así que naturalmente Aladdin terminó en boca ajena mientras el otro salió apenas rígido, Judal llevó su hombría en dicho estado a la contraria y comenzó a frotarla contra está, ambas estaban en plena desnudez, calientes, palpitantes y húmedas, más, parecían resistir bastante bien pues el contacto se prolongó lo suficiente para probar varias posiciones, siempre procurando el roce.
—¿Ya estás duro enano? — interrogó divertido.
—No preguntes — se quejó.
Esta vez Aladdin prácticamente se montó en su amante y se restregó en aquello sin tapujos, moviendo la cadera en un vaivén, impulsándose con las piernas. Tomó la hombría ajena y la llevó a su entrada ensartándose de una, soltando un gran gemido, salivando por la comisura de los labios, con una expresión única.
—Jamás pensé verte así enano — expresó con auténtica sorpresa.
—Tenia ganas Judal-kun, hace mucho, no imaginas cuántas, te deseaba tanto, no te detengas ahora por favor.
—Je, ni loco. He tenido demasiado tiempo para planear la forma en que quiero profanarte, comerte, cogerte mmm ¿preñarte?
Aladdin no pudo contener una carcajada por el último comentario en son de broma que rápidamente se transformó en un quejido.
—Eres un mocoso caliente — el mayor.
—Tu también.
Judal le colocó boca abajo, tomándole por el cabello únicamente para marcar la distancia, no para lastimarle y así le propinó algunas nalgadas que está vez a diferencia de hace tiempo solo lograron excitar aún más al menor, aunque igual dolían y se quejaría de ello más tarde además de castigarle sin su porción nocturna de fruta dulce. Judal apretaba aquel suave trasero con gran fuerza, marcando los dedos en la porcelana, le embistió cuál animal en celo puesto que todavía no había salido, una y otra vez, sin descanso, cada vez más adentro, más fuerte e intenso. A base de voluntad se contuvo e incluso, uso magia para prolongar la intromisión lo más posible. Transcurrieron unos quince minutos, Aladdin ya ni podía enfocar la mirada que lucía pérdida, el sudor ya perlaba ambos cuerpos que chocaban sensualmente y el milagro terminó, Judal no pudo aguantar más y dejó salir la hirviente semilla que llenó a su exhausto amante que se desplomó todavía consiente pero flácido en el suelo. Respiraba con dificultad intercambiando inhalaciones y gemidos aún deleitado por aquellas débiles pulsaciones que recorrían su piel.
—Gracias… Judal-kun mmm~ ah~. Fue tan…
—¿Delicioso? Lo sé, soy un genio.
—Ja ja ja, también. Se sintió demasiado placentero, ¿para qué digo que no? — se ruborizó — Pero también — buscó echarse en su regazo — enserio me sentí especial. Luego de lo ocurrido con mi abuelo estaba tan asustado y nunca me presionaste. En este nuevo cuerpo, me hace muy feliz haber perdido la virginidad contigo de nuevo.
—Oye si es cierto, ambas veces soy el primero que te dio como si no hubiera mañana — el menor frunció el ceño y luego recibió un beso en la mano — y juro por lo más sagrado que tengo que seré el único de ahora en adelante, voy a protegerte mi amado enano.
—A veces eres muy romántico mi adorado esposo. Ja ja ja suena raro, esposo.
—Ni que lo digas, pero puedo acostumbrarme.
—Yo igual. Te amo Judal.
—También yo Aladdin.
—Estoy agotado, ¿vamos a casa?
—Esta bien.
El mayor le tomó entre sus brazos como si fuese un tesoro y salieron volando de ahí, con el atardecer pintando el paisaje en ligeros tonos negros. Llegados a este punto Aladdin había caído en cuenta de que se había olvidado por completo de los invitados pero, a pesar suyo sabía que todos entendían dónde y con quién estaba e incluso lo que seguramente hacían, a Judal por supuesto ello le valía gorro.
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Por la mañana en la biblioteca del palacio de Rakusho.
Hakuryuu intenta leer un documento.
—¿Cómo debería empezar nuestra vida de casados? ¿Le preparo el desayuno? — el oráculo — Aunque no sé cocinar y me da flojera — ¿Qué se supone que uno haga a la mañana siguiente? ¿Me lo tiro otra vez?
—¿Porqué tienes que fastidiar? ¿No te das cuenta de lo ocupado que estoy?
—Nah, ni que el presupuesto fuera a quedar peor de cuando eras emperador — se encoge de hombros.
Al menor casi le estalla una vena en la frente muy al estilo Kouen pero sabe que no tiene sentido discutir con él, suspira.
—Despertar a su lado era un muy buen comienzo, ¿no crees? Va a pensar que ya te aburriste.
—Nah, nunca~.
—Ah si bueno, bien por ti — luego del intento de consejo se dedica a ignorarle olímpicamente. Judal por su parte había obtenido lo que buscaba.
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Habitación de la pareja.
Aladdin abre los ojos lentamente y lo primero con lo que se encuentra es el lecho vacío, ríe con suavidad, el esposo va entrando por la puerta.
—¿Te dio hambre temprano Judal-kun?
—Ni que fuera un marrano — dice al tiempo que muerde un durazno recién robado de la cocina. Se sienta a su lado.
—Buenos días.
—Buenos.
—¿Cómo te sientes?
—Bien, nada fuera de lo normal, ¿y tú?
—Un poco cansado pero todavía emocionado. De alguna manera me cuesta creer que es real. No pensé que llegaría este día y tampoco sé lo que haré de ahora en adelante.
—Te entiendo muy bien enano, no planee nada a futuro. Ahora que el sistema magi no existe y el mundo está en paz no hay nada interesante qué hacer.
—¿Qué tal estudiar magia?
—Que flojera — se queja hastiado — soy chismoso pero eso de agarrar un libro no va conmigo.
—Ja ja ja, sabía que lo dirías.
—¿Es necesario que estemos pegados todo el tiempo? ¿Las veinticuatro horas del día?
—No en realidad. ¿Hay algo que tengas ganas de hacer?
—Aprender a moverme como las bailarinas de Sindria.
—Oh~ suena bien, ¿para qué?
—Disfrazarme, seducir al rey idiota y cuando me lleve a su cama se dé cuenta de que soy yo, ya quiero ver su estúpida expresión — el menor arqueó una ceja.
—Tienes problemas Judal-kun. No me culpes si te pega.
—Se la devuelvo pero más importante, ¿no te pone celoso?
—¿El qué?
—¿Qué tal que todo se sale de control y de verdad tenemos sexo?
—Si me case contigo es porque confío en ti. Siento que me amas de la misma forma en la que yo a ti y no me engañarías pero, por si acaso iría con Alibaba-kun por despecho — sonríe.
—Si, como no… no lo harías, ¿o si?
—Oh vaya, gracias por creer en mi. ¡Es obvio que no! — el mayor suspira aliviado.
—¿Eso significa que puedo continuar con el plan?
—Si soportas un golpe de ojisan~.
—Vaya que eres accesible.
—No tengo porque prohibirte las cosas, igual no escuchas pero ante todo deseo que seas libre por fin.
—A cambio, ¿tienes algún deseo que pueda cumplir?
—Que te quedes a mi lado para siempre.
—Eso es mucho tiempo — coge la trenza en la diestra, da un suave beso en ella — pero tus deseos son órdenes.
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Notas finales.
Y fue después de cumplir ese plan que Aladdin le pidió el divorcio a Judal, ok no XD. Muchas gracias por leer 3. Esta es una historia que me costó demasiado acabar, no tenía idea de cómo hacerlo, originalmente estaba planeado que "Todo sentimiento es invisible" porque Aladdin y Judal lograban unificar el rukh, haciendo que no fuera bueno o malo tener alguno de los dos, al igual que fuese visible para todo ser vivo y así eliminar la barrera del "magi" pero eso al final no lo volvería un mundo tan conveniente en mi opinión, tal como dije, sería casi como leer la mente de las personas, en todo momento y sin opción a evitarlo y por eso quedó de esta manera. Con este final, con una simple frase Aladdin puede tener la peor opinión y sospechas de las intenciones de Judal pero aún así elige creer. Al final de la historia son solo una pareja joven que no tiene ni la menor idea de cómo vivir el día a día ya que nunca han tenido la oportunidad pero tienen todo el tiempo por delante. Enserio gracias por toda la paciencia y espero que les haya gustado el final tanto como a mí el escribirlo :3. Se les quiere compañeros de vicio, hasta otra :3.
Con cariño dark kirito.
