Resumen: Segunda parte de la serie "Constelaciones". Draco y Harry están felizmente disfrutando del comienzo de su relación, sin embargo, los problemas están lejos de acabar. ¿Podrán superar los obstáculos que les serán puestos en el camino y a las acciones de quienes intentan separarlos? ¿O su relación terminará incluso antes de que siquiera pueda comenzar? DRARRY
Disclaimer: el universo de Harry Potter no me pertenece, todo es propiedad de Rowling y Warner Bro.
Notas de autora: ¡Hola! Sí, no están viendo mal. He subido un capítulo antes de lo previsto. Lo cierto es que este era bastante corto, así que pude corregirlo mucho más rápido. Antes de dejarlos leer, quiero decir dos cosas. La primera de ellas es que, a partir de esta semana, las actualizaciones se harán los fines de semana (sábados o domingos); y la segunda, es que dedico este capítulo a Yumiko Luna por haberme dejado su bella opinión el capítulo pasado. Ahora sí, los dejo leer.
Galaxia: El consejo de Blaise
28 de diciembre de 2010
Lo primero que siento al comenzar a despertar es un suave toque sobre la parte expuesta de mi cuello, el cual estaba generando que una agradable sensación se esparciera por cada parte de mi cuerpo. No sabía qué era lo que producía estos agradables cosquilleos, pero si tuviera que adivinar, diría que se asemejaban al aleteo de una mariposa sobre mi piel, o a la sensación que me dejaban las largas pestañas de Harry cuando me rozaban cada vez que él me besaba el cuello. El recuerdo de Harry era lo único que necesitaba para que mis labios se elevaran en una sonrisa mientras continuaba disfrutando de esa placentera sensación sobre mi cuello. Asimismo, y junto a esa deliciosa sensación, podía percibir un embriagante calor que emanaba desde la derecha; y lo único que quería hacer en estos momentos era atraer esa dichosa fuente de calor hacia mí y acurrucarme con ella por el resto de mi vida.
Una divertida risita resuena en la silenciosa habitación, pero mi cerebro aún se encontraba lo suficientemente dormido como para asociar este sonido con un rostro. No sabía quién estaba riendo ni por qué lo hacía, aunque algo me decía que la respuesta era obvia y ya debería saberlo. Sin embargo, aún me hallaba atrapado en ese confuso estado intermedio entre despertar o volver a rendirme al mundo de los sueños, como para poder desentrañar la identidad de esa misteriosa figura que reía tan dulcemente junto a mi cuello.
─Despierta, dormilón. ─Una divertida voz dice esto contra mi piel, mientras continuaba dejando esos toques que me producían agradables escalofríos, y sólo entonces soy capaz de reconocer que esas sensaciones eran generadas por unos sueves labios que no paraban de darme pequeños besos contra mi cuello. Mmm, eso realmente se sentía muy bien. Lo único que quería hacer era atraer a quienquiera que estuviera dándome esas placenteras sensaciones y obligarlo a continuar con ellas. ─Vamos, dragón, levántate. Harás que llegue tarde a trabajar.
¿Trabajar? ¿Quién tenía que ir a trabajar y a dónde? ¿Y acaso me había llamado dragón? Nadie me llamaba así, excepto Harry. Por mi mente pasa una imagen de un cansado Harry en la sala de estar de sus amigos y diciendo que deberíamos irnos porque mañana debía volver a trabajar, y sólo entonces soy capaz de despertar lo suficiente como para ponerle un rostro a ese cálido cuerpo que aún continuaba dándome suaves besos en el cuello.
─¿Harry? ─Digo esto con una voz adormilada y ronca, a la vez que pestañeo con fuerza para tratar de despertar por completo.
─Sí. ¿Quién más iba a ser? ─Harry dice esto con un resoplido de risa y dejando un reguero de besos desde mi expuesta piel hasta la comisura de mi boca, aunque se detiene de inmediato y me observa con una ligera sospecha. ─¿Acaso esperabas que fuera alguien más?
El divertido tono con el que Harry dice esto no enmascara del todo un rastro de celos, con lo cual no puedo hacer nada más que rodar los ojos ante su injustificada inseguridad. En serio, uno creería que, para estas alturas, Harry ya debería ser capaz de ver que estoy completamente enamorado de él y que siempre lo he estado; pero, al parecer, esto no era algo que aún hubiera atravesado la dura comprensión del Auror. Así que, para tratar de quitarle de una vez por todas esas absurdas dudas, suelto una divertida risa, y digo: ─Bueno, eso depende. Si con "alguien más" te refieres a un adorable gatito de ojos esmeraldas, salvaje cabello negro y que tiene un preocupante complejo de héroe, entonces sí, esperaba a alguien más.
Harry suelta una fuerte carcajada contra mi cuello y yo aprovecho esa distracción para pasar uno de mis brazos por su cintura y atraerlo aún más hacia mí. Harry suelta un sonido de sorpresa ante ese repentino movimiento, pero me permite acercarlo hasta que está parcialmente recostado sobre mi pecho. Pasamos unos pocos minutos así, sintiendo la cercanía del cuerpo del otro, mientras Harry continúa dándome pequeños besos sobre el cuello; y justo cuando estoy a punto de voltearnos para poder quedar encima de él, Harry se aparta de mi cuerpo, y dice: ─Levántese, señor perezoso.
─¿Para qué? Aún es temprano. Vuelve a la cama, Harry. ─Le digo esto con una sugerente voz e intento volver a atraerlo hacia mi cuerpo, pero eso sólo consigue que Harry se aparte por completo de mí.
─No, olvídalo. Son casi las ocho de la mañana, Draco. Llegaré tarde al trabajo. ─Harry dice esto con su mejor mirada de Auror Todopoderoso, esa que te hacía querer hacer como él decía porque, de no hacerlo, las consecuencias podrían ser aterradoras; pero mi cerebro no parecía estar captando nada del peligro que representaría desobedecerlo, y simplemente trata de enviarme las señales necesarias para que intentara hacerlo cambiar de parecer. Aunque soy interrumpido incluso antes de que pudiera decir algo. ─Además, te hice el desayuno. Si no te levantas, se enfriará.
Un molesto gruñido escapa desde lo más profundo de mi ser al comprender que nada de lo que hiciera o dijera lo haría cambiar de parecer, así que me resigno a dejarlo ir. Harry me da una alegre sonrisa al ver que no planeaba insistir en ello y se acerca para darme un beso en la boca, pero me giro con prisa hacia la izquierda y sus labios aterrizan en mi mejilla derecha.
─Aliento matutino. ─Digo a modo de explicación al ver la herida mirada en esas hermosas esmeraldas. ─Al menos déjame lanzar un hechizo para refrescarme la boca.
Harry me observa con una mirada que es en parte cariñosa y en otra de absoluta exasperación, mientras acerca su rostro al mío. Sin previo aviso, me toma con fuerza de la barbilla para que no intentara escapar y me da un fuerte e intenso beso en la boca (con lengua incluida y todo) que me hace olvidar por completo el motivo por el cual no quería hacerlo en un primer momento. Me digo a mí mismo que no debía haber sido nada importante si no era capaz de recordarlo, y simplemente continúo disfrutando de esa gloriosa lengua que batallaba con la mía. El beso termina tan repentinamente como comenzó, y Harry se aparta con rapidez de mí. Sus mejillas se encontraban sonrojadas, y su cabello estaba aún más revuelto que nunca producto de la forma en que mis manos habían estado recorriéndolo segundos atrás. Hermoso. No había otra palabra que lo describiera mejor. Él era total y absolutamente hermoso.
Harry alisa su túnica de Auror y me regala una sonrisa que, por unos segundos, consigue robarme por completo el aliento.
─Volveré para almorzar. No creo que tenga mucho tiempo para cocinarnos algo decente en mi descanso, pero puedo traernos algo de comida para llevar. ¿Algo que quieras en particular?
─Siempre puedo cocinar si no quieres ir por comida para llevar. No soy tan bueno como tú o la comadreja (aunque te hechizaré las pelotas si alguna vez le dices que yo dije eso), pero al menos creo que mis habilidades culinarias superan a las de Granger. ─Digo esto con una ceja en alto, como instándolo a que refutara mis palabras, pero Harry sólo suelta otra carcajada y niega con la cabeza.
─Lo sé, sé que sabes cocinar. Y eres bastante bueno en ello, debo reconocerlo; pero realmente no quiero perder tiempo de mi descanso lavando platos, cuando podríamos estar haciendo algo mucho mejor.
─¿Cómo qué? ─Pregunto con fingida inocencia, aunque por dentro se me estaban ocurriendo un montón de lujuriosos y para nada mojigatos pensamientos.
─Como besarnos hasta quedarnos sin aire, tal vez. ─Harry suelta esto con total desfachatez mientras me da una mirada hambrienta que para nada se correspondía con el ingenuo gatito que era.
─Al diablo con el almuerzo. La comida está sobrevalorada. ¿Y quién necesita comer de todos modos?
Harry suelta otra divertida risa al escuchar mi lamentable intento de broma y niega con la cabeza, era casi como si estuviera diciéndose internamente que no tenía remedio alguno; y con esta realización en mente no tenía muy en claro si debía sentirme completamente ultrajado porque pensara que había perdido la cordura, o complacido en un nivel que era difícil de explicar con palabras debido a que había sido capaz de hacerlo reír. Afortunadamente no tengo que tomar ninguna decisión, porque Harry deja las risas de lado y me observa con una mirada que consigue abrumar cada parte de mi cuerpo con agradables sensaciones.
─Yo no estaría tan seguro de ello, Draco. Además, ciertos alimentos pueden emplearse para otros tipos de actividades, más que para aportar sustento. De hecho, se me ocurren algunas ideas particularmente interesantes para poner en práctica; pero supongo que eso no es de tu interés ya que acabas de decir que la comida está "sobrevalorada". Oh, bueno. Una pena, la verdad.
Harry termina de decir esto con un falso encogimiento de hombros, mientras comienza a dirigir sus pasos hacia la salida de la habitación. Y eso es todo. Eso es todo lo que necesito para apartar las mantas que estaban abrazándome en un apretado agarre y salir disparado hacia ese provocador gatito que acababa de insinuar un acto tan sucio y obsceno con total desfachatez. En dos zancadas logro alcanzarlo antes de que llegara a la salida. En un rápido movimiento tomo uno de sus brazos y lo giro para que me enfrentara. Otro ágil movimiento más, y estaba manteniéndolo aprisionado contra la dura madera de la puerta mientras me encargaba de quitarle el aliento en un beso que era muy apasionado. Harry no es capaz de hacer nada más que soltar un asombrado sonido por mi sorpresivo asalto, antes de entregarse por completo a lo que sea que estuviera intentando demostrarle con mis atenciones. Una sonrisa se apodera de mis labios al sentir la forma en la cual el cuerpo de Harry parecía haber entrado en un sumiso y dispuesto estado, permitiéndome continuar con ese vehemente ataque sin oponer resistencia alguna. Y sabía que esto era así porque podía sentir cómo se habían relajado instantáneamente cada uno de sus músculos. Era casi como si éstos se hubieran vuelto de mantequilla con la simple presión de mi cuerpo contra el suyo.
─Draco. ─Harry jadea mi nombre en un intento por recuperar el aire, pero yo decido ignorarlo para comenzar a trazar un camino de besos desde su barbilla hasta su cuello. ─Draco, para. De verdad, voy a llegar tarde.
Un irritado gruñido escapa de mi boca al escuchar esto, y por un segundo me planteo el hecho de ignorar su petición y seguir brindándole el placer que sabía que se moría por sentir. Sin embargo, la parte más racional de mi ser se hace cargo de la situación y susurra con exasperante molestia algo que no había podido ser capaz de recordar hasta ahora.
Estás yendo muy rápido, y Harry todavía no está listo para dar este paso. Detente ahora mismo Draco Malfoy, o vas a arruinarlo todo antes de que siquiera comience.
Sabiendo en mi interior que mi razón estaba en lo cierto, me aparto con pesar del cuello de Harry paraevitar que esto vaya más allá de lo que debería. Harry me observa con absoluto estupor, como si aún estuviera atrapado en esa bruma de pasión en la que lo había aprisionado, y yo no puedo evitar pensar en lo completamente irresistible que se veía cuando estaba siendo consumido por la excitación. Lo juro, esas gemas que tenía por ojos refulgían en unas ardientes y letales llamas esmeraldas, las cuales parecían querer consumir todo a su paso debido a la intensidad que estaban reflejando. Y no estaba del todo seguro de que mi voluntad pudiera aguantar mucho más esto. No estaba seguro de poder controlarme lo suficiente como para no mandar todo al diablo y simplemente lanzarme hacia él de nuevo para follarlo con todo lo que tenía contra esta misma puerta, para marcarlo como mío en cuerpo y alma para siempre. Por fortuna, Harry parece salir de su ensimismamiento y alisa, una vez más, su túnica de Auror. Cuando termina con esta tarea, se acerca a mí y deja un casto beso sobre la comisura de mi boca, antes de girar y abrir la puerta.
─Date prisa y vístete, se te va a enfriar el desayuno. ─Harry comienza a caminar hacia la sala de estar y yo sólo podía quedarme allí, de pie en la vacía habitación, mientras aún podía sentir ese agradable cosquilleo sobre la comisura de mis labios y que estaba empezando a reconocer como el mismo que me producían los besos de Harry. ─Volveré para almorzar.
El sonido de la desaparición de Harry resuena con fuerza por todo el vacío apartamento, pero eso no era suficiente para hacerme salir de ese aturdido estado en el cual me había dejado con un simple y casto beso sobre la comisura de la boca. Estaba más allá de mi entendimiento cómo era posible que pudiera reducirme a un estado de desconcierto con un gesto tan inocente como ese. Realmente era preocupante el poder que Harry tenía sobre mí, y en verdad sería algo por lo que temer, si no supiera que yo era capaz de generar un similar estado en él. Al menos, esta relación, o lo que sea que esto fuera, iba a ser una de igualdad en varios sentidos.
Negando para mis adentros, me apresuro a quitarme la ropa de dormir y cambiarme para el día. Una vez que termino de higienizarme y hacer mis necesidades básicas, voy hacia la cocina para disfrutar del desayuno que Harry me había preparado. En el preciso instante en el que me asomo a la mesa de la isla, veo que había un plato con un gran omelette muy relleno y con el cual podrían comer fácilmente dos personas. El mismo no sólo se veía igual que aquellos que podrías encontrar en cualquier libro de recetas de cocina, sino que, además, olía exquisito. Sin perder tiempo, tomo el cuchillo y el tenedor, y lo corto a la mitad para descubrir cuál era el misterioso relleno que poseía. Volutas de humo comienzan a ascender inmediatamente después de cortarlo, indicando con ello que el omelette (el cual estaba relleno de queso, jamón, tomate y pequeños granos de pimienta) aún se encontraba caliente. Estoy a punto de dar el primer bocado, cuando las llamas de la chimenea se tornan verdes y escucho a alguien llamarme.
─Draco, ¿estás aquí?
Lanzo un rápido hechizo hacia la chimenea para hacerle saber que era seguro pasar, y en menos de un segundo tengo a un sonriente Blaise saliendo de la misma. En dos grandes zancadas, Blaise llega hacia donde estaba sentado y toma asiento en uno de los taburetes de la isla. Nada de esto me molestaba en lo absoluto, después de todo, Blaise y yo teníamos la confianza suficiente como para manejarnos como si estuviéramos en nuestras casas, ya sea en mi apartamento o en su mansión; lo que sí me molestaba sobremanera y hacía que una vena latiera en mi sien era el movimiento de varita que realiza apuntando a uno de los cajones de la mesada. De inmediato, un tenedor y un cuchillo salen volando hasta depositarse en frente de Blaise. Otro agitar de su varita, y tiene un plato y un vaso para hacerle compañía a los otros utensilios. Y sin siquiera pedir permiso, toma la mitad del omelette que había cortado y la coloca en su plato. ¡El descaro! ¿Cómo se atrevía a quitarme parte del desayuno que Harry me había preparado con tanto esfuerzo? ¿Es que nunca le habían enseñado modales a Blaise? Al parecer, la señora Zabini se había saltado esa clase en la educación de su único hijo.
─¡Mmm! Diablos, hombre. No puedo creer que vaya a decir esto, pero realmente te envidio. Harry es tan buen cocinero. No tienes idea de la suerte que tienes de tener a alguien que sepa cocinar comidas tan estupendas como estas; y no sólo eso, sino que, además, esté dispuesto a cocinarte. Amo a mi mujer, de verdad, pero Pansy no podría cocinar aun si su vida dependiera de ello. Si no fuera absolutamente heterosexual, estarías en un gran aprieto, Draco; porque estaría haciendo hasta lo imposible para ganarme el corazón de Harry-Mejor-Chef-Del-Mundo-Potter.
Mis cejas se fruncen inevitablemente al oír a Blaise halagando e insinuando un hipotético escenario en el cual él, de no haber sido heterosexual, habría intentado cortejar a mí Harry; porque sí, Harry era mío, aun si no hubiéramos consumado dicho concepto al entregarnos en cuerpo y alma; e incluso si todavía no habíamos sido capaces de darle un nombre a lo que estaba ocurriendo entre nosotros, eso no significaba que Harry no fuera mío. Esa era otra de esas verdades universales que nada ni nadie debería cuestionar jamás. Harry era mío, de la misma manera en que yo era suyo. Fin de la historia. Así que, ¿qué derecho tenía Blaise a decir esas cosas? ¿Cómo se atrevía a tener esos pensamientos de mí Harry, aun si éstos sólo hubieran sido expresados en broma? La respuesta era simple. Ninguno. Blaise no tenía ningún derecho a hacer y decir tales cosas.
Algo de mi molestia debía de haber atravesado mi imperturbable máscara de frialdad, porque Blaise suelta una fuerte carcajada y me da un puñetazo en el brazo en lo que intentaba ser un gesto de camaradería, pero lo único que conseguía hacer era dejarme adolorido y con una mayor frustración dentro de mí.
─Oh, ¡relájate, Draco! Sabes que no soy una amenaza para ti. Nunca podría interesarme tu gatito de esa forma. Su cuerpo carece de unas grandes tetas y una apretada vagina para poder hacer que mi pija se levante.
Blaise sigue comiendo el omelette como si no hubiera terminado de resumir en una sola frase la mayor cantidad de vulgaridades posibles. Desagradable. Realmente tenía que comenzar a replantearme mis elecciones de amistades, estaba claro que no había estado haciendo un gran trabajo hasta el momento.
─Y al parecer él también carece de tu rudeza. De verdad, no creo que puedas ser más vulgar aun si lo intentaras.
Blaise se encoge de hombros y corta otro pedazo de omelette para mi mayor consternación.
─Puedo vivir con ello. ─Blaise se lleva un nuevo fragmento a la boca y gime. Sí, el bastardo gime como una perra en celo. Era casi como su estuviera teniendo un orgasmo gastronómico con la comida que me había preparado Harry. Un desagradable escalofrío me recorre al pensar en las palabras "Blaise" y "orgasmo" juntas, así que, para despejar mi mente de esos perturbadores pensares, tomo mi tenedor y llevo un poco de omelette a mi boca; y sí, debo hacer un esfuerzo sobrehumano para no sumarme a Blaise y comenzar a gemir como una mediocre prostituta. ¡Pero es que era imposible no hacerlo! Este era un condenadamente buen omelette. Mi boca se había sumergido en tal viaje de sabores y gustos que, a partir de ahora, estaba seguro que no podría volver a probar otra comida sin compararla con la de Harry. Mi gatito realmente podía cocinar. Corto otro bocado y me lo llevo a la boca, solo para terminar arrepintiéndome a último momento al ver la maliciosa mirada que adquieren esos ojos castaños frente a mí. ─De acuerdo, basta de esto. Ya sabemos que Harry es un buen cocinero, pero no estoy aquí para eso. Así que suéltalo de una vez. ¿Qué tan bueno es Potty Potter en la cama? ¿Es su "varita" tan grande como todos especulan? ¿Qué tan bien la chupa? ¡Vamos, Draco! Me estoy muriendo por oír los jugosos detalles.
Un trozo de omelette pasa por el lado incorrecto de mi garganta al oír esto, y no puedo hacer más que empezar a toser con fuerza. Blaise suelta una maliciosa risa, a la vez que saca su varita y la apunta hacia mí para despejar cualquier fragmento de comida que me estaba obstruyendo el aparato digestivo. Una vez que consigo dejar de toser, le lanzo la más mortal de las mortales miradas de toda la historia, aunque eso no lo perturba en lo absoluto y simplemente continúa observándome con una irritante mueca en su rostro.
─¡¿Qué demonios está mal contigo?! ¡¿Cómo se te ocurre hacerme esas preguntas?!
─Vamos, Draco. Es una costumbre entre los dos, siempre nos hemos contados los sucios detalles de nuestras conquistas. ¡Merlín! Incluso después de todos estos años, aún sigo contándote las cosas que hacemos con Pansy. ¿Por qué de repente pareces haberte convertido en una especie de casta virgen?
─No es asunto tuyo.
Y lo sé, mi respuesta era total y absolutamente infantil, pero no podía ser capaz de pensar en algo mejor que decirle a mi impertinente amigo. La verdad ciertamente no era una opción. Claramente no podía decirle que no había forma de que pudiera saber qué tan bueno era Harry en la cama ni qué tan habilidosa era esa tentadora boca que poseía. ¡Demonios! Ni siquiera podía decirle qué tan grande la tenía Harry porque aún no habíamos sido capaces de terminar de desnudarnos en todos estos días que habíamos pasado juntos. Entonces, ¿qué se suponía que debía decirle más que eso? Y como era de esperarse, Blaise parece captar de inmediato la realidad detrás de esa patética respuesta que había dado. Por supuesto que lo haría, no sería mi mejor amigo si no me conociera a tal punto de no necesitar palabras de mi parte para comprender lo que pasaba por mi mente.
─Oh, espera un segundo. Aún no te has follado a Harry, ¿verdad? ─Blaise pregunta esto con una especie de horrorizado jadeo, a la vez que me dirige una sorprendida mirada. ─¡¿Ni siquiera una mamada?!
Suelto un derrotado suspiro al escuchar esta última pregunta y no puedo evitar cuestionarme qué había hecho para merecer tal tormento. A mi mente llegaban algunas de las acusaciones de mi juicio, entre las que se encontraban intentar matar a Dumbledore y herir a alumnos en el proceso, colar Mortífagos al colegio, y usar imperdonables en magos y brujas bajo las órdenes de Voldemort. Oh, sí, era por eso. ¡Pero aun así! Me parecía un exceso de castigo a lo que estaba siendo sometido en estos momentos por tales errores de mi pasado. Sin duda había una deidad en alguna parte que estaba disfrutando en demasía con mi sufrimiento.
Suelto otro desganado suspiro y me preparo para la infinidad de cuestionamientos que me asaltarían una vez que soltara este monosílabo.
─No.
─¡¿Qué?! Pero, ¡¿por qué no, Draco?! ¡Has estado soñando con follarte a Harry desde nuestro tercer año!
─¡No fue desde nuestro tercer año!
─Un Hipogrifo casi te hace perder un brazo sólo porque estabas intentando demostrarle a Harry que tú también podías ser "valiente".
─No es… eso no es… ¡Deja de reírte idiota!
Pero Blaise me ignora por competo y continúa riéndose a costa de mi mortificación. De verdad, tercer año era uno que preferiría dejar en el olvido. No había sido tan malo como mi sexto año, pero ciertamente había causado que mi despertar sexual estuviera teñido de vergonzosas pajas en las que sólo tenía como protagonista a un imbécil Gryffindor de ojos esmeraldas y con una fea cicatriz en la frente. Afortunadamente, Blaise parece apiadarse de mí y deja de reír, aunque el serio tono con el que habla me hace querer que vuelva a mofarse de mi vergonzoso pasado.
─De acuerdo, lo siento. Pero hablo en serio, Draco. ¿Por qué aún no te has puesto en marcha con ello? Has deseado esto casi toda tu vida y has vivido durante años con la idea de que jamás podrías hacer este sueño realidad; y ahora que finalmente tienes lo que siempre has querido, no haces nada al respecto. ¡¿Qué diablos está mal contigo?! ¿Por qué aún no te has follado a Harry?
─¡¿Crees que no quiero, Blaise?! ¡No hay nada en el mundo que me gustaría más que eso!
─Entonces, ¿a qué diablos estás esperando?
─Yo… ─Miro hacia el plato de omelette que tenía a medio comer y me pregunto internamente por qué aún no había hecho nada para avanzar en nuestra relación. Sin embargo, ninguna respuesta parecía del todo acertada. Ni siquiera la promesa que me había hecho a mí mismo durante estos días para llevar las cosas con calma parecía ser cierta. De hecho, parecía más una excusa que cualquier otra cosa. ─La verdad es que no lo sé. No creo que Harry esté listo para dar ese paso, ¿sabes? Es decir, hasta hace una semana atrás estaba saliendo con la chica comadreja.
─Forzado por una poción de amor.
─Forzado por una poción de amor, sí; pero mujer, al fin y al cabo. Él nunca ha salido con un hombre. ¡Merlín, Blaise! Él ni siquiera sabía que también le gustaban los hombres hasta hace unos pocos días. ¡Fui su primer beso con un hombre! ¿Cómo esperas que él esté dispuesto a follar con alguien del mismo sexo cuando es algo absolutamente nuevo para él?
─Es sólo sexo, Draco. El género no debería importar. Además, él parece estar completa y genuinamente interesado en ti, y tú compensarás con creces la inexperiencia que Harry posee al encargarte de enseñarle todo lo que sea nuevo para él. Así que no me vengas con esa lamentable excusa. ¿Qué es lo que realmente te preocupa? ¿A qué le tienes tanto miedo?
No había forma de mentirle ni ocultarle nada, ¿verdad? Maldición. ¿Y ahora qué? ¿Qué se suponía que iba a decirle a Blaise, cuando ni siquiera yo era consciente del porqué no había avanzado en nuestra relación? Sin embargo, una irritante vocecita en mi mente comienza a susurrar ciertas ideas que, hasta ese preciso momento, no había sido capaz de notar; o, mejor dicho, me había esmerado profundamente a encerrar en lo más profundo de mi subconsciente por temor a sacar a relucir una verdad que podría poner en juego la compatibilidad que Harry y yo teníamos. Y claro que sí, por supuesto que Blaise se percataría de que algo más estaba carcomiéndome el cerebro. Por algo él era al único al que podría considerar lo suficientemente cercano como para llamarlo el hermano que nunca tuve. Era por este preciso motivo que no podía mentirle, no a Blaise. Armándome de valor, suelto una especie de frustrado gruñido y pongo en palabras todas esas preocupaciones que me acometían.
─¿Es que no lo ves, Blaise? Harry sólo ha tenido sexo con la chica comadreja. Él sólo sabe hacer el papel del "dominante", así que es lógico que quiera tomar ese papel en nuestra relación, ¿verdad? Pero tú me conoces más que nadie, sabes que yo siempre he tomado el papel activo en mis relaciones. Detesto ser el pasivo, la sola idea de "ir abajo" me disgusta. No nací para ser follado, nací para ser el que folla. ¿Cómo se supone que le diga esto a Harry? ¿Y si él decide que no puede aceptar tomar el papel pasivo? ¿Qué haré entonces? ¿Y si Harry concluye que somos demasiado incompatibles como para siquiera continuar intentando algo más entre nosotros? No quiero perder a Harry, Blaise. No puedo, no ahora que finalmente sé lo que se siente ser considerado como algo más que un amigo para él.
Blaise me observa con una pensativa mirada por unos segundos, como si estuviera tratando de considerar desde más de un punto de vista las palabras que había dicho. El silencio que se extendía en la sala era abrumador, pero no podía hacer nada por cambiar este hecho. Había dicho todo lo que me había estado atormentando inconscientemente, ahora sólo me restaba esperar porque Blaise tuviera alguna milagrosa solución a un problema que no parecía tenerla.
─En realidad, no sabes si eso es verdad.
─¿A qué te refieres?
─Me refiero a que no sabes si Harry quiere tomar el papel activo en la relación.
─¿Qué acaso no has escuchado nada de lo que dije? Él tuvo…
─Sí, sí, sí. Él tuvo sexo con la chica comadreja. ¿Y qué? Eso no prueba nada. De hecho, es todo lo contrario, porque tuvo sexo con ella sólo cuando ésta comenzó a darle Amortentia. Yo diría que eso fue básicamente una violación, así que dudo que Harry haya tenido una buena experiencia con ello; y aun si la hubiera tenido, ¿qué te hace creer que él no disfrutará de tomar el papel pasivo? Será una experiencia totalmente nueva para él, por lo tanto, no sabes cuál será el desenlace; y tu reputación te precede, Draco. No hay dudas de que harás que él disfrute cada segundo de ello.
Esas palabras comienzan a bailar por mi mente, y por extraño que parezca, me llenan de una tranquilidad que no había sido capaz de sentir desde que Harry me besó por primera vez. Blaise estaba en lo cierto, todavía no había nada escrito. El hecho de que Harry sólo hubiera tenido sexo con mujeres no era indicativo de que fuera un dominante nato, al menos no en lo que al sexo se refería. De hecho, lo poco que habíamos experimentado hasta ahora no había hecho más que demostrar que Harry no tenía problema alguno en ceder el control. Cada vez que nos besamos, él parecía feliz de dejarme marcar el ritmo y la intensidad. Esto no era algo definitorio ni concluyente, pero al menos parecía insinuar que llevar las riendas de una relación sexual no era su mayor motivación en la vida. Quizás… quizás aún había esperanzas para nosotros, sólo tenía que jugar bien mis cartas y demostrarle con hechos lo bien que podría hacerlo sentir si me cediera el control.
Sí, Blaise tenía razón. Nada estaba dicho aún. La experiencia sexual que Harry tuvo de manera forzada con Weasley no era indicativo de nada. Ahora toda la responsabilidad recaía sobre mí. Tenía que asegurarme de demostrarle de todas las formas posibles el increíble e inigualable placer que sería capaz de brindarle si él me dejara hacerme cargo de todo. Con mis preocupaciones apaciguadas por el momento, tomo otro bocado del omelette y observo a Blaise en silencio.
─Puede que tengas algo de razón en eso.
─Por supuesto que la tengo. ─Blaise dice esto con un arrogante tono de voz, a la vez que se sirve un vaso de jugo de naranja.
─Pero, ¿qué haré si a él no termina gustándole ser el pasivo? ─Digo con algo de desesperación al pensar en ello, ya que esa era una muy factible posibilidad.
─Preocupémonos por un problema a la vez, ¿quieres? Primero que nada, tienes que hablar de esto con Harry. No puedes seguir evitándolo de por vida. Es algo que, tarde o temprano, saldrá a la luz; así que sería mejor si ya hubieran aclarado estos hechos antes de intentar hacer nada.
Las palabras de Blaise tenían un buen fundamento y yo no podía encontrar nada que las refutara, por lo que simplemente asiento y continúo comiendo el desayuno. Sin embargo, Blaise no parece haber terminado de aconsejarme.
─Y lo otro que debes hacer es asegurarte de no apresurar las cosas. Todo esto es nuevo para él, y conociendo lo mojigatos que pueden ser algunos Gryffindors, no me extrañaría en lo absoluto que Harry podría horrorizarse de saltar directo al sexo anal; pero eso no quiere decir que no puedas hacer otras cosas para avanzar en la relación. No lo sé, quizás podrías empezar con algo más simple como una paja en común o una mamada. ¿Quizás un rimming? Algo me dice que a él va a gustarle mucho este último. No sé por qué, sólo lo sé. De hecho, ése podría ser un gran indicativo de cuánto podría llegar a gustarle ceder el control. Si lo haces gemir como a una perra en celo dándole un rimming, entonces puede que no tengas nada de qué preocuparte cuando pasen al sexo anal.
Toda esa explicación casi clínica de Blaise me deja perplejo, pero con una sensación de alivio recorriéndome por entero. Él estaba en lo cierto, avanzar en la relación que Harry y yo teníamos era inevitable, pero eso no quería decir que tendríamos que hacer todo de una sola vez. Lo ideal y más sensato de todo sería comenzar de a poco, pequeños pasos día tras días, hasta hacer que Harry se sintiera cómodo con toda esta nueva experiencia. Yo podía hacer eso; después de todo, había esperado durante más años de los que podía contar a que él devolviera mis sentimientos. Ir despacio en nuestros avances sexuales no representaría mayores complicaciones.
─Tienes razón. Sólo tengo que ir de a poco, pero asegurándome siempre de dejarle en claro quién está tomando el control. Sutilmente, pero de manera irrefutable. Puedo hacer eso.
─Salud a ello. ─Blaise eleva su vaso de jugo a modo de brindis y luego termina de tomar todo lo que tenía en él. Después de dejarlo sobre la mesa, se gira hacia el reloj de la chimenea y observa la hora en él. ─Debería irme. Tengo que pasar por la casa de mi madre a buscar unos papeles. Acaba de comprar una nueva mansión en Italia y ella quiere que también sea dueño de esa propiedad. ¡Ah, lo sacrificada que es mi vida!
Ruedo los ojos al oír la desfachatez con la que Blaise se mofa de lo asquerosamente rico que es, y simplemente le señalo la chimenea para hacerle entender que puede despedirse a sí mismo. Blaise se levanta del asiento y dirige sus pasos a la chimenea, pero antes de irse en un refulgir de llamas esmeraldas, se gira hacia mí, y dice: ─Habla con Harry. Hoy mismo, Draco. Cuanto más lo atrases, peor será.
Me quedo observando la chimenea por una cantidad indescifrable de tiempo en un ensimismado estado, mientras repaso en mi mente las palabras de Blaise. Él tenía razón, tenía que hablar con Harry, y tenía que hacerlo cuanto antes.
Notas finales: espero que les haya gustado. Sus opiniones son siempre bienvenidas y apreciadas. Antes de despedirme, les dejaré un pequeño adelanto del próximo capítulo: las cosas comienzan a calentarse entre Draco y Harry. ;)
Ahora sí, con eso dicho, me despido. Nos leemos el fin de semana.
